mila_guitos dijo en 1/03/10 5:24
la cara que me pone el camarero cuando llego tarde… y le pregunto que si todavía sirven desayunos… Creo que en el puerto se sirven a cualquier hora, hasta por la tarde.. pero lo llaman mirienda…
Felicidades a nuestro sur.
Felicidades a toda la familia..que somos sur y un poco de norte ( algunos más que otros).
comomellamo dijo en 1/03/10 5:53
La alegría mas grande de una Andaluza, de una madre….es haber sabido sembrar en los recuerdos de sus hijos….sus quereres y sus sueños.
Y sin casi querer, porque tuvimos su padre y yo, que aprender a amar a Castilla, a Valladolid, para saber estar en la tierra donde nacieron.
Los cuatro, comparten Andalucía y Castilla en su corazón.
Los cuatro recuerdan los desayunos de los PEPE.
Me viene a la memoria el día 9 de agosto de 1975, cuando un grupo de amigos, después de una intensa velada nos trasladamos a la vivienda de Jesús María Serrano, en la calle San Bartolomé, y nos quedamos hablando de nuestra infancia y de los distintos colegios donde fuimos, Escuelas de la Sagrada Familia, Colegio de don Juan Díaz y muy especialmente del Insitito Laboral.
Hasta bien entrada la madruga estuvimos preguntándonos y opinando sobre temas relacionados con literatura pero cuando salió a colación la obra de ‘Don Álvaro o la fuerza del sino’, ninguno nos acordábamos de su autor. Ambrosio Acal y Jesús María rondaban sobre el mismo tema mientras yo repasaba mentalmente todo los textos relacionados con los autores teatrales de aquella época. Uno de los presentes se acordó que fue el Duque de Rivas pero no pudimos facilitar su nombre y apellidos.
Habida cuenta que estaba amaneciendo decidimos zanjar el tema y trasladarnos a la Placilla. Compramos los churros a Charo Salguero y cuando nos disponíamos a desayunar, disfrutando de la acogida y calidad que siempre ha caracterizado al Bar Vicente, uno de los presentes, volviéndose, señaló un cartel de la corrida de rejones y ante una pista entre relación y azar, exclamó don Ángel Saavedra. Respondimos efectivamente ese el nombre. Y fue así como Ángel Peralta, quien aparecía en el cartel de la corrida de rejones, fue quién puso al compañero sobre la pista de don Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, más conocido como Duque de Rivas autor de la obra, ‘Don Álvaro o la fuerza del sino’ que, desde aquella noche, jamás olvidaríamos.
]]>Antonio Muñoz Cuenca
Diario de Cádiz. 1996