A propósito de estas Fiestas, recuerdo que alguna que otra vez me quedaba a dormir en la Casa de las Cadenas en una de las habitaciones que mi hermano Vicente había alquilado antes de casarse y que daba a la Plaza del Polvorista. Entre los numerosos vecinos se encontraba la familia de Gumersinda que precisamente uno de sus hijos, el afectuoso Guillermo Garran López fue componente de la banda de cornetas y tambores del Cuartel de Instrucción de San Fernando.
Le gustaba tanto la música que cuando libraba no se le ocurría otra cosa que ensayar los domingos a primeras horas de la mañana. Guillermo, se colocaba en el centro de la Plaza del Polvorista y comenzaba a tocar la corneta.
Aquellas actuaciones en horas intempestivas, además del cachondeo que originaba, le supuso más de una bronca del vecindario pero nunca se asustó y siempre contestaba que en los desfiles todos aplaudían.
Guillermo, el hijo de Gumersinda, fue mejor pescador que músico, vivió en la Casa de las Cadenas, el lugar donde nos conocimos. Se casó y se fue a Cádiz donde fijo su residencia pero continúo formando parte de las tripulaciones de los barcos pesqueros de El Puerto. Aunque nos dejó hace algunos años en vedad que lo recordaré mucho tiempo por su toque de diana.
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