229. EL BABA. Patrimonio sentimental de El Puerto.
23 03 2009
«Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, apodo de ascendencia paterna, nace hace 75 años en el número 16 de la calle Postigo, en pleno Barrio Alto, hijo de Juan y Rosario, conocida como “Primita”. Tuvieron ocho hijos, de los cuales Antonio, ‘el Baba’ es el segundo y mayor de los varones. La hermana de Antonio, Pepa, ya fallecida, era la madre de la pequeña Carmen Marín Izquierdo que el día de 13 de febrero de 1963, a la edad de 8 años fallecía como consecuencia del accidente de la calle San Juan, con nótula propia en Gente del Puerto (195). Un día después, Antonio, en la Iglesia Mayor Prioral, lloraba sin encontrar respuesta por la muerte de su sobrina. La prematura partida de su sobrina acrecentaría el afecto y cariño que siempre ha mostrado hacia los más pequeños. Incluso, por ello, en ocasiones se le ha visto salir en la defensa de los más pequeños cuando algún padre se le iba la mano con sus hijos. (Antonio ‘el Baba’, en la actualidad. Foto F.R.S.)
Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, a nickname inherited from his father’s side, was born 75 years ago at number 16, calle Postigo, right in the centre of the Barrio Alto, the son of Juan and Rosario, known as “Primita”. They had eight children, of which Antonio, ‘el Baba’, is the second and the eldest son. Antonio’s sister, Pepa, now deceased, was little Carmen Marín Izquierdo’s mother, who died at the age of 8 on the 13th of February 1963 as a consequence of the accident in calle San Juan, which has its own entry in Gente del Puerto (195). A year later, Antonio, in the Mayoral Prioral Church, cried, unable to find a reason for his niece’s death. The premature departure of his niece would increase the fondness and affection he had always shown towards children. He has even been seen on occasions defending a child when a parent looks like they are likely to strike them. (Antonio, ‘el Baba’, at present. Photo F.R.S.)
La muerte de su sobrina para Antonio y la de su madre posteriormente, a quien adoraba, hizo que a partir de aquel entonces visitara todos los días el Cementerio. Últimamente, debido a su edad, acude los domingos para que a los suyos no le falten las flores, además de cuidar el sitio. No hay un entierro de los vecinos del Barrio Alto que no acuda a la Prioral. Por eso es posible que el día que nos abandone la Iglesia se quede pequeña. Claro, todo esto que se relata sería normal, si Antonio, ‘el Baba’, actuara en plena posesión de sus facultades mentales Pero tiene mucho más valor cuando se trata de un enfermo oligofrénico que de haber nacido en esta época debido a los adelantos médicos su situación hubiera sido bien distinta. Sin embargo, a pesar de todo ello, siempre ha recibido el cariño de los suyos y la comprensión de sus vecinos.
PERSONAJE DEL PUEBLO, PERSONAJE DEL PUERTO.
Es un personajes del pueblo, como lo fue Vicente Sánchez Arena, Vicentito el de Afanas; ‘Chaparro’, “Tonino’ -con nótula propia en Gente del Puerto (051), ‘Guarigua’, ‘Chamaco’ -con nótula propia en Gente del Puerto (182)-, ‘la India’, ‘la TíaTula’, ‘el Chumi’, ‘el Bato’… y, también en la actualidad, Romualdo, Manolito ‘El Polvorón’, ‘Rafael, ‘El Papi’ igualmente con nótula propia (009), Enrique González Párraga, “Enrique el de las Mariposas”, con nótula en esta página (139)… y de ninguna manera, si no contamos sus vivencias no entenderíamos, ni la idiosincrasia ni la historia de nuestra gente y Gran Puerto. (Antonio en 1970. Foto propiedad de F.R.S.).
Como muy bien glosa Pepe Mendoza en su Artículo leído en la Cátedra Alfonso X ‘el Sabio’ de El Puerto de Santa María, con motivo de la presentación del especial de Diario de Cádiz, dedicado al 755 Aniversario de la fundación de El Puerto de Santa María y que aparece en Gente del Puerto con nótula propia “Clásicos Populares” (144): “O del Baba, discípulo aventajado de Kung Fú, que soportaba estoicamente callos y durezas, con tal de no someter a sus pies a esa cárcel angustiosa que son los zapatos. Su andar, deslavazado y torpe, no le impedía transitar cómodamente por la vida, y él era feliz palpando el suelo sin intermediarios.”
CHATARRA Y CARTONES.
Celebres fueron sus visitas a todas las obras de albañilería y a la otra banda, margen izquierda del río Guadalete, para recoger sacos vacíos de cementos, cartones y toda clase de chatarras, haciéndose más popular ya que siempre se le veía con su mercancía sobre sus propios hombros, especialmente por la Carretera Nacional IV y que después de hacer sus buenos kilómetros las vendía en los baratillos y chatarrería de ‘Churrasca’, por aquel entonces en la Casa de las Flores de la Plaza del Castillo y de ‘Lobito’, frente al Parque Calderón, donde están los caballitos y cacharritos de la familia Mancheño, próximo también a la Cervecería de Romerijo, ‘La Guachi y en los últimos años en la chatarrería de Francisco Peinado Gómez. (En la fotografía, Antonio acarreando cartones por la antigua carretera nacional IV, a la altura del muelle comercial, en los años setenta del siglo pasado. Foto Colección de A.P.)
Tanto afán tenía por llevar unas pesetas a su casa para colaborar con la familia que cuando la jornada no era la que esperaba se acercaba a las obras abriendo los sacos de cemento, volcándolo y llevándose el papel. En cierta ocasión, como para Antonio todos sus amigos y amigas, porteños y porteñas, son niños y niñas, cuando el capataz de la obra llamaba su atención, siempre le echaba la culpa al niño. Vamos, a cualquiera de los presentes. Recuerdan que cierto día le comentaron que el encargado era mariquita y que si lo veía coger y partir los sacos le haría ‘cositas’ feas, todo ello con el fin de hacer ver que no se podía romper los sacos. A todo esto, días después, el encargado que apreciaba a Antonio, de igual forma, que todos los albañiles y encargados de empresas y construcciones de El Puerto a donde acudía, lo llamó con la intención de entregarle sacos vacíos y cartones. Cuando ‘el Baba’ veía que se acercaba emprendió a correr y gritando decía: “–A ti no, tú querer hacer cositas feas con el niño”. Jamás volvió por aquella obra.
LAS NIÑAS MALAS.
Cuentan que Eduardo Bernal, ‘Tobalo’ sentía gran afecto por Antonio, casi de su quinta, y quiso que tomara la ‘alternativa’ (los lectores seguro que me entienden si necesidad de ser más explícito) porque veía que el mozo lo necesitaba… Se lo llevó a Sanlucar de Barrameda y cuando ‘el Baba’ se vio ante tantas mujeres, exclamo: “–Mujeres malas no querer el niño, el niño elegir mujeres buenas”. Aquel día, ‘el Baba’, al que siempre le ha costado trabajo hilar mas de cuatro palabras seguidas, aunque se llega a entender, lo soltó todo en un santiamén, abandonando sobre la marcha la casa de citas y al mismísimo ‘Tobalo’, emprendiendo la vuelta para El Puerto, andando, a través de veredas o caminos y todo ello descalzo, como prácticamente ha ido durante toda su vida, a excepción de estos ultimas años que por prescripción facultativa tiene que ir calzado. Si bien, en los momentos que puede se descalza, como ocurrió hace pocos días, cuando el autor de este Blog lo veía calle Luna arriba, camino de San Juan, con un zapato y el otro en la mano. Muy mayor, y acostumbrado desde su infancia a ir descalzado por propia iniciativa, poco caso hace a los consejos médicos. Pero en esta ocasión una pequeña lesión en el pie propiciaba que de nuevo volviera a encontrarse cómodo. (En la fotografía de la izquierda, Antonio, cargado de sacos y cartones, a la altura del Casa Joselito, en la calle Postigo. Foto A.P.)
INCIDENTE EN CASA JOSELITO.
Corría el año 1960. En el almacén de comestibles ‘Casa Joselito’ en la calle Postigo, 24, de José Fernández Rodríguez, padre de Pepe Fernández Sánchez, la sonrisa del Jamón, con nótula propia en Gente del Puerto (123), estaba de dependiente Paco Peña Mesa, persona muy querida por la familia de Joselito, y entre la clientela, uno de esos días, se encontraban Antonio ‘El Baba’ y Lola, hermana de Paco, también enferma con oligofrenia, que le habían mandado por calabacines. Los dos comenzaron a sonreír cuando se miraron, entrando Lola en un estado de nerviosismo y risa atronadora. Antonio creyendo que le iba a pasar algo por la risotada y notando que los colores se le subían cogió una botella y se la partió en la cabeza para que dejara de reír y evitar que le ocurriera algo. Lola, dejó de reír y empezó a llorar cuando vio que sus manos se manchaban de sangre. Aquello le supuso una buena reprimenda por parte de su padre. Lola, que en mayo cumplirá 75 años, cuenta que ‘El Baba’ es su amigo y que a ella cuando el botellazo le dio la risa porque Antonio se acercaba demasiado haciéndole cosquillas… (En la fotografia, Lola Peña Mesa, en la actualidad a sus 74 años).

Ventanales de la Plaza de Toros, en los años setenta del siglo pasado, por donde quiso subir ‘el Baba’ para ver las corridas de toros, emulando a otros atrevidos de la época.
ESCALANDO LA PLAZA DE TOROS.
Otras de las ocurrencias de ‘el Baba’ fue querer competir con célebres escaladores como Manuel Sánchez Guardiola, ‘Chato’ Guardiola, y Antonio Gallardo Sánchez, ‘Caragato’ que no tenían ninguna dificultad en escalar los ladrillos de la Plaza de Toros y entrar por cualquier de sus ventanales a presenciar gratis las corrida. Aquella osadía de nuestro protagonista fue impedida debido a que los porteros temiendo cualquier accidente le concedieron su correspondiente patente de corso, entrando como cualquier figura del toreo en nuestra Plaza Real, pero eso si, siempre iba al mismo sitio pero por decisión propia. Su afición taurina, el gentío y ajetreo le hacía destacar y se sentía importante y siempre se le veía solo por una de las gradas cubiertas del segundo piso de Sol, de manera que hubo una tiempo que nadie se hallaba sin su presencia. Años más tarde, los porteros supieron que su familia compraba las entradas pero ‘el Baba’ nunca la mostraba… (En la fotografía, Antonio Gallardo Sánchez, ‘Caragato’, una caída a finales de los años 80 escalando la Plaza de Toros, le provoco una grave lesión permaneciendo en sillas de ruedas, hasta su fallecimiento, dos años después).
LA ETERNA TRAVESURA DEL BABA.
‘El Baba’ tocaba a las damas que conocía en el lugar donde la espalda pierde su honroso nombre y del mismo modo pellizcaba a los hombres. Esto era tan normal para todo el vecindario del Barrio Alto y la Plaza de Abastos que cuando lo veían se protegían y él sonreía haciendo alarde de que en cualquier descuido lo atrincaría. Pero un día, tuvo mala suerte.
Aconteció que por la insensatez de algunos ‘simpáticos’ Antonio, ‘el Baba’ fue alentado para tocar las posaderas de una señora, que por cierto era la esposa de un personaje de cierta relevancia, la del Comandante de la Policía Local, Manuel López Romero, excaballero legionario que hizo que ‘El Baba’ diera con sus huesos en el Manicomio de Cádiz. ¡Tres meses en un manicomio! Incluso peor que el Penal del Puerto. Los peores momentos de su vida. Milagros Leiva, hija de Antonio Leiva, el del Carrillo Severo con nótula propia en Gente del Puerto (104) y Soledad Peña Mesa, igualmente con nótula en esta web (151), recuerdan que en las visitas que realizaron a Cádiz para ver y dar ánimo a Antonio ‘el Baba’, quien lloraba desconsoladamente y en discontinuas palabras hacia ver las vejaciones y humillaciones y, sobre todo, los golpes que los cuidadores con sus vergajos le propinaban. Todo por una broma de mal gusto que por lo acontecido debió producir gran malestar en la familia del Comandante de la Guardia Urbana, excaballero legionario… Me pregunto como fue posible que no repararan ni ellos y tampoco las autoridades locales en la situación de un enfermo con retraso mental. Lo que hicieron al él y a sus seres queridos fue una injusticia. (En la fotografía, el Comandante de los Guardias, Manuel López Romero).
EL VÍNCULO CON LOS CALERO
Desde su juventud Rosario, la madre de Antonio “el Baba”, formó parte como cuerpo de casa de confianza, de la familia de Joaquín Calero Cuenca, quién fuera Administrador de Aduanas y alcalde de El Puerto entre 1947 y 1948. El trabajo desempeñado, afecto y la confianza depositada en la madre de ‘el Baba’, por la familia de los Caleros, le permitió de casada continuar trabajando y sus hijos gozaron del cariño de los hijos de Calero Cuenca, entre ellos, el profesor don Joaquín Calero Muñoz. Años más tarde Rosario, también fue trabajadora de la limpieza en el Instituto Laboral. Los nombres de pila de los hijos de Juan y de Rosario, los padres de ‘el Baba’, tienen relación con los Caleros, como por ejemplo: Antonio, y Ramón y el de la más pequeña, conocida familiarmente por ‘Moni”, esposa de Francisco Rodríguez Sánchez, Paco ‘Ceballos’, fallecida hace 18 meses, a quien le pusieron como nombre el mismo de su madrina de Bautismo, María Soledad, madre del cantautor porteño Francisco Javier Ruibal de Flores Calero, Javier Ruibal. (En la ilustración de Torres Brú, Joaquín Calero Cuenca).

En la fotografía familiares de nuestro protagonista, en un acto social de hace tres años: la boda de una sobrina de ‘el Baba’, hija de Antonio Postigo y Charo Izquierdo. De izquierda a derecha, Antonio Postigo, cuñado; Juan Izquierdo, primo hermano Antonio Izquierdo Herrera, nuestro personaje, ‘el Baba’ con corbata; Ignacio Rodríguez Izquierdo, sobrino, y el padre de éste, Paco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, cuñado y propietario del Bar ‘El Liba’..
‘EL BABA’, EN LA ACTUALIDAD.
Antonio vive felizmente con su hermana Charo y su familia en la Carretera de Sanlucar, zona conocida por el Palomar, próxima a las instalaciones de Danone, recibiendo las atenciones y cuidado por parte de los suyos Pero cuando puede, aprovecha la oportunidad y se acerca a la Plaza de Abastos a visitar a su amigo Genaro y su familia quienes les proporcionan sus correspondientes frutas y verduras, como en antaño. Igualmente baja hasta el balcón del río, al Bar Liba, a visitar a su cuñado Paco Rodríguez, ‘Ceballos’, donde después de desayunar y recibir su ‘propina’ se dirige al Bar Romano, hoy situado en la calle Santa Fe, donde a la clientela, sus amigos de siempre, le sigue dando su correspondiente pellizquito en el trasero en el momento que se descuidan. Lolo, el del bar Romano, como suele hacer desde hace años, le ofrece la invitación correspondiente. Después, muy ufano, se despide y se dirige de nuevo por la calle Postigo arriba, para la zona del Palomar.

Boda en 1970 en la Capilla de la Aurora. Paco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos del brazo de su madre y madrina, Balbina Sánchez Rosso. Se ve en el fondo, a la derecha, al ‘Baba’

La misma Boda, la primera que se celebró en la Capilla de la Aurora tras la restauración. De izquierda a derecha, Baldomero Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, Francisco Rodríguez Sánchez ‘Ceballos’, su esposa, hermana de ‘el Baba’, María Soledad Izquierdo Herrera, ‘Moni’ y Balbina Sánchez Rosso. ‘El Baba’ se ve en el fondo.
Hoy, continúa feliz y a veces, cuando se le ofrece la más mínima oportunidad, continúa, no sólo siendo un discípulo aventajado de Kung Fu, sino, lo más importante, patrimonio sentimental de todos los Habitantes y Gente del Puerto.» Antonio Carbonell López.
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Mi padre, Pedro Serrano Tey, aprendiz de sastre, llegó incluso a cortar chaquetas muy bien, tonelero, reconocido y respetado encargado de arrumbadores de las Bodegas de José de la Cuesta, me enseñó algo muy importante, mientras desde su altura, mi padre medía exactamente igual que yo 182cm, un gigante para los malos tiempos que le tocó vivir con su padre en el Penal por republicano y una gran familia, siempre sonreía y siempre trabajaba y me decía, cogidito de mi manita. Era el más pequeño, si bien 10 años después nacería mi hermana Begoña. –»Jesusmari hijo, siempre estás enfermo, eres débil: estudia.» (En la fotografía, Pedro Serrano Tey).


Así eran los bañeros y así eran los Tey, que aparte de ello tenían sus profesiones: José Luis y Manuel finísimos ebanistas, Ramón arrumbador de Bodegas José del Cuvillo y, mi padre de José de la Cuesta, hoy Grupo Caballero. Mi abuelo Ramón, capataz de la Bodega del Gavilán. Así se se escribe la historia de las personas sencillas que pasan por el mundo dejando una sombra fresca, esa brisa que tanto gusta en El Puerto, ese frescor que aquí llamamos “viento foreño”, la producen mujeres y hombres honrados y cabales que lo han dado todo sin exigir nunca nada.” Jesús María Serrano. (En la fotografía, propiedad del autor, aparece éste con su hermana Begoña y su madre).
Fernando Durán Rey es hijo del Cuerpo. De la Guardia Civil. Nació en Cádiz en 1952 y, diez años después a su padre lo destinan a Tarifa –aquellas vistas del Estrecho y Tánger al fondo–, donde se va a vivir dos años hasta que, a la edad de trece se vienen a vivir a El Puerto un domingo de enero de 1965. Conserva un pedazo de cada sitio donde ha vivido. Con 45 años en El Puerto, Fernando asegura que «me siento de donde al abrir una ventana me encuentro a gusto. Llegaron con el camión de las mudanzas, de Viuda de Requejo. Fernando recuerda la primera impresión que se llevó de la Ciudad al leer en la Avda. de la Estación (antiguo Camino de Urda), el letrero que anuncia en una de las antiguas bodegas de Terry reconvertidas hoy en viviendas, que El Puerto es “Cabeza de Partido Judicial”, algo que no entendía con aquella edad. Vinieron a El Puerto por seis meses y aquí redescubre otro tramo de mar Atlántico -encerrado en la Bahía- desde el acantilado de Fuerte Ciudad, donde se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil al que es destinado su padre, en principio para seis meses. «Allí supe que yo quería morirme en El Puerto», afirma.
Los olores de aquel lugar: retama, arena, mar y otros, entre los que se encuentra una planta que huele a regaliz y que él pone en los “Nacimientos” (lantana o “meao de gato”), quedaron fijados en su memoria olfativa.




FERNANDO Y EL PERIODISMO.
LA HISTORIA DE UN TRANSGRESOR.
Fernando lo deja claro: «Yo empecé a transgredir en 1978, cuando no se podía ser un transgresor. Le eché genio a la vida con 27 años, cuando me hago dueño de mí. Mi madre no se pudo equivocar pariéndome, y yo me esfuerzo por gustar» y abunda: «Me han hecho ser un transgresor, pero tengo un desdoble de personalidad controlado», habla este Fernando convertido en una especie de Juan Luis “Sabio Tarifa”, que bien pudiera, a pesar de su timidez no aparente, interpretar monólogos ante pequeños auditorios que, sin lugar a dudas, se le entregan. Y lo mismo puede contar verdades que mentiras, interpretándose a si mismo o reinterpretando a su personaje. Eso si, no entiende el Carnaval en la calle: «Me agobian las masas». (En la fotografía, a caballo de regreso del Rocío).











Esta Peña nace a finales de los años cincuenta del siglo pasado, unida a la época de cuando los jugadores del RC Portuense se hospedaban en la 

Con respecto a los trabajos portuarios del abuelo paterno, podemos señalar que hubo una epoca en la otra margen del río en la que existía el transporte portuario por buques: Graneles liquidos, mercancias… Entonces el río se dragaba constantemente… y permitía que los barcos de mayor calado pudieran entrar por el Guadalete. Llegaban en un principio a descargar frente al muelle del Vaporcito y posteriormente en las instalaciones llamadas portuarias, tambien en la otra banda, margen izquierda, donde en la actualidad ha quedado como zona de atraque de barcos para desguazar. Nos referimos a la que está situada frente al Paseo José Luis Tejada en La Puntilla que llegan hasta el espigón de Levante en la margen izquierda: La Otra Banda.
Antes de vestir la camiseta verdiblanca, dio sus primeros pasos en el equipo de Los Frailes, donde aún le recuerdan con gran afecto, en Los Barrios y en el colegio Safa San Luis. Fue en 1997 cuando inicio su aventura sevillana. Los primeros momentos no fueron fáciles, ya que tuvo que acostumbrarse a la dura disciplina de los entrenamientos al ajetreo diario de los desplazamientos. Su padre deportivo fue Fernando Vázquez, que le hizo debutar en Segunda. Fue el día 3 de septiembre de 2000 en el Multiusos de San Lázaro en Santiago de Compostela. Ese mismo año el Betis logró el ascenso y la carrera de Joaquín comenzó a subir como la espuma. Velocidad, regate, descaro…Joaquín ofrecía una serie de virtudes en extinción ante el encorsetamiento colectivo al que sometían por entonces la mayoría de entrenadores a sus equipos y muchos equipos grandes se fijaron en él -Real Madrid, Barcelona, Chelsea, Juventus, Inter…- También lo hizo José Antonio Camacho, que le dio un papel relevante en la selección española. El 13 de febrero de 2002 llevó por primera vez la indumentaria de la selección en un enfrentamiento amistoso contra Portugal en el estadio de Montjuic. (Joaquín, con el equipo del Betis, dando una media verónica).

“El portuense tiene también una peña bética en Sanlúcar y afirmó sentirse “bético” al tiempo que aseguró que “algún día, no muy lejano, me gustaría volver al Betis”. También tuvo tiempo de hablar de la selección española, comentando que es algo que siempre lo contempla. “De momento, me lo tomo con mucha tranquilidad. Hay mucho nivel en la selección, hay muy buenos futbolistas y es complicado, pero creo que puedo tener opciones de volver”, dijo, añadiendo que si vuelve “sería como debutar de nuevo con la selección. De momento, trabajo duro en mi club para que llegue ese día”. (Diario de Cádiz). En la fotografía, Joaquín, en el altar mayor de la Iglesia Mayor Prioral el día de su matrimonio eclesiástico. (Foto: Fito Carreto). En el cuadro siguiente, podemos ver las estadísticas de Joaquín desde que milita en la Liga Profesional de Fútbol y, en el siguiente, los equipos donde ha jugado.


El cartel publicitario de los productos de Alfonso & Antonio Sancho, nos habla del Amontillado SI y la Manzanilla J e, igualmente hacen referencia a las afamadas viñas de su propiedad “El Caribe” y “La Peña”. Otros productos de esta casa eran: el Amontillado Quijote el Amontillado Solera Majestad, y los Finos Caribe y El Abuelo, el Oloroso Único (especial para enfermos) el Tres Cortados Hércules, el Moscatel Fontanal, Jerez Quina Víncitor y el Digestivo Pax. La bodega estaba situada donde hoy se encuentra Bodegas 501. Alfonso Sancho Mateos, fue uno de los precursores del Consejo Regulador de los vinos del Marco de Jerez y ferviente luchador para que los vinos de El Puerto se incluyeran en dicha denominación de origen. Dejamos para otra ocasión, acaso de la mano de su bisnieto por parte de padre, el Prof. Dr. Bernardo Rodríguez Caparrini, una nótula mejor documentada sobre la vida y obra de este porteño insigne.
«Alfonso Sancho Mateos era el hijo primogénito de Antonio Sancho Díez de Alda-Sopranis (1824-1903) y de María Antonia Mateos Valdés (1835-1899), naturales ambos de El Puerto de Santa María. Alfonso fue lo que podríamos llamar “un portuense no nacido en El Puerto”, pues tanto él como su hermana Josefa, tres años menor, nacieron en la cercana ciudad de Jerez de la Frontera, mientras que sus otro nueve hermanos (siete hembras y dos varones) vinieron a el mundo en El Puerto de Santa María». Del libro «Alfonso Sancho Mateos: los primeros años formativos de un bodeguero (1858-1879)» de Bernardo Rodríguez Caparrini. Biblioteca de Temas Portuenses.
D. Enrique Bartolomé López-Somoza nació, circunstancialmente, en Málaga el 29 de enero de 1926 y falleció el 16 de marzo de 1998, hace mañana lunes once años. Pero D. Enrique nace oficialmente para El Puerto en 1952, año en el que es nombrado Profesor Titular del Ciclo de Geografía e Historia en el Centro de Enseñanza Media y Profesional en nuestra Ciudad, aunque ya le era familiar El Puerto desde un tiempo anterior, cuando conoció a la que sería su mujer, Elisa, haciendo las milicias universitarias. Es aquí donde contrae matrimonio con la porteña Elisa López-Quevedo con quien tuvo tres hijos, Enrique, Santiago y Juan Ignacio. A su llegada a El Puerto vivió en el Egido de San Juan, junto a la finca del Manco Guindate, en la casa conocida como de Santa Ana, propiedad de D. Manuel Rubín de Celis -paralítico que usaba un carrito de madera de caoba y que tenía una gran biblioteca, donde por cierto vivió también a su llegada Manuel Martínez Alfonso-. Con posterioridad ocupó uno en los chalecitos de los profesores del Instituto de la Rotonda de La Puntilla, hasta su fallecimiento. El mayor de sus hijos, Enrique, abogado en ejercicio y colaborador habitual de Diario de Cádiz, está terminando la biografía que D. Enrique dejara inacabada por su triste desaparición. (En la fotografía, D. Enrique en un acto en el Colegio de Espíritu Santo, del que fue organizador y benefactor).
EL PADRE DE D. ENRIQUE Y LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA.
En las memorias que D. Enrique dejó a medio escribir –y en las que su hijo Enrique está trabajando y recopilando, base importante de esta nótula-, describe sus primeros años estudiantiles aprendiendo a leer con su padre cuando le enseñaba con los periódicos ‘La Voz’ y El Sol’. Comenzó su andadura estudiantil en el Colegio de ‘Las Francesas’ de la Calle Santiago de Valladolid, cuando contaba cinco años de edad y con su madre recién fallecida. En ese colegio estuvo hasta los siete años, que se fue a vivir con su tía Eloisa (hermana de su madre) que ejercía de maestra en Madrid, y se matriculo en el colegio ‘Ruiz Zorrilla’ en la Ronda de Toledo. Un año después pasa al Instituto-Escuela en los Altos del Hipódromo, al final de La Castellana, donde hoy se encuentra el ‘Ramiro de Maeztu’. Con veinte años se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense, licenciándose en Geografía e Historia (Sección de Historia de América) en el año 1951.



PERIÓDICOS Y PUBLICACIONES.
Entre sus publicaciones se encuentran: ‘El viento de levante en el Puerto’, ‘Orígenes histórico legendarios de los núcleos de población de la Bahía de Cádiz’ y ‘La Carta Puebla de El Puerto de Santa María’, entre otros. En la Revista de Historia de El Puerto del Aula de Investigación Histórica ‘Menesteo’, publicó: “Diario del viaje del piloto mayor Diego Thomas de Andia y Varela a las costas de Patagonia (1745-1746)” y “Notas para una historia de El Puerto de Santa María en el siglo XIX” (El periodo 1800-1814), “Documentos y libros relacionados con América (1560-1899) de los fondos del Archivo Municipal y de la Biblioteca Pública Municipal de El Puerto de Santa María”, «Apéndice a “Documentos y libros relacionados con América (1560-1899) de los fondos del Archivo Municipal y de la Biblioteca Pública de El Puerto de Santa María”», «Medidas higiénico-sanitarias de la administración municipal de El Puerto de Santa María en la prevención y tratamiento de la viruela (1805-1891)». Además tiene escritos numerosos textos inéditos sobre política, sociología, geografía e historia. (En la ilustración, Carta Puebla del Gran Puerto de Santa María. D. Enrique hizo la transcripción de la copia del S. XVI del privilegio rodado por el cual Alfonso X otorga a Santa María del Puerto carta-puebla fundacional, fechado en Sevilla, 16 de diciembre de 1281. Papel 310×210 mm. 2 folios completos y medio. Archivo Municipal de El Puerto de Santa María. Curiosidades nº 2.)


Como muestra de su ser de hombre de bien, estas fueron las últimas frases que pronunciara el día que fue homenajeado por su jubilación en 1991, hace ahora, 18 años, publicándose el libro que se muestra a la izquierda de este texto:
“Recordar es volver a vivir. Recordar a D. Enrique es hacer que volvamos a tenerle presente, si es que en algún momento se nos fue de la memoria, siguiendo sus enseñanzas y su ejemplar proceder.

A la izquierda de la fotografía en blanco y negro, junto a la mesa de altar, podemos ver al monaguillo Jesús Bernal Prol, el Párroco y Cura Propio Antonio Cía Moreno, el Obispo de Cádiz-Ceuta, detrás del báculo del Obispo, el alcalde de la Ciudad, Luis Caballero Noguera, a su lado, semioculto, el párroco de San Joaquín y Arcipreste Manuel Salido Gutiérrez, detrás de éste vemos a con gabardina, a Eloy del Valle Bonichi y a Juan Martín Vélez, secretario particular de la alcaldía, al lado de Salido un poco detrás, el concejal José Merchante, al lado del Obispo un jesuita que hacía de Diácono, y a continuación el jesuita, García Alonso. A la derecha de la imagen, de oscuro, concejales de la corporación municipal y otras representaciones entre las que vemos a Joaquín Fernández Prada con bigote, a continuación, Joaquín Calero Muñoz, a la sazón Jefe Local del Movimiento, Francisco Velarde, Práctico del Puerto, Juan Villar, calvo, de Obras Públicas, Blas Aranda y José Moresco Muñoz . En la parte central izquierda de la fotografía podemos entrever a Fernando Arjona Cía y a Roberto Merello Reynolds. Dado el enfrentamiento que mantenía Antonio Cía, el párroco de la Prioral con el Cardenal Segura, Obispo de la Diócesis de Sevilla a la que pertenecía El Puerto, éste invitó para la inauguración del monumento al obispo gaditano, afrentando al cardenal sevillano. 



























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