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	<title>Comentarios en: 240. LAS BARCAS Y LOS BAÑOS</title>
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	<description>Caras anónimas, caras conocidas: la savia de la Ciudad del rey Sabio.</description>
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		<title>Por: Menestea</title>
		<link>http://www.gentedelpuerto.com/2009/04/02/240-las-lanchas-y-los-banos/comment-page-1/#comment-1252</link>
		<dc:creator>Menestea</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 22:33:47 +0000</pubDate>
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		<description>A finales de los años 50, mis padres siendo novios decidieron ir con un grupo de amigos a pasar el dia a la playa de la Puntilla, a una de las casetas que tenia alquilada mi familia. Cuándo llegaron descargaron  los bártulos, se cambiaron y se fueron a la orilla. Más tarde cuándo volvieron, se encontraron con la puerta de la caseta entre abierta, sospechando enseguida que habían entrado a robar y, efectivamente habían entrado, pero sólo se llevaron los zapatos de mi padre. Por lo qué tuvo que volver a casa descalzo y comprarse otro par.
Al día siguiente, leyéndo el periódico vieron un comunicado de la policía en el que advertían que si alguien habia notado la desaparición de algún familiar o amigo, fuera al cuartel de la policía a denunciar su desparición, ya que, se habían encontrado sobre las piedras del rio, cerca de la pescadería un par de zapatos, sospechando que podrían ser de algún ahogado.
!Eran los zapatos de mi padre!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>A finales de los años 50, mis padres siendo novios decidieron ir con un grupo de amigos a pasar el dia a la playa de la Puntilla, a una de las casetas que tenia alquilada mi familia. Cuándo llegaron descargaron  los bártulos, se cambiaron y se fueron a la orilla. Más tarde cuándo volvieron, se encontraron con la puerta de la caseta entre abierta, sospechando enseguida que habían entrado a robar y, efectivamente habían entrado, pero sólo se llevaron los zapatos de mi padre. Por lo qué tuvo que volver a casa descalzo y comprarse otro par.<br />
Al día siguiente, leyéndo el periódico vieron un comunicado de la policía en el que advertían que si alguien habia notado la desaparición de algún familiar o amigo, fuera al cuartel de la policía a denunciar su desparición, ya que, se habían encontrado sobre las piedras del rio, cerca de la pescadería un par de zapatos, sospechando que podrían ser de algún ahogado.<br />
!Eran los zapatos de mi padre!</p>
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		<title>Por: Jesús María Serrano</title>
		<link>http://www.gentedelpuerto.com/2009/04/02/240-las-lanchas-y-los-banos/comment-page-1/#comment-1248</link>
		<dc:creator>Jesús María Serrano</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 09:22:09 +0000</pubDate>
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		<description>No cabe la menor duda que el amigo Luis sabe lo que dice cuando habla de la playa de La Puntilla y, es así, porque lo ha vivido. Soy testigo de ello porque vivía allí, no me iba de noche a la casa de El Puerto, nos quedábamos a dormir en nuestras literas en la caseta del kioko.

Al atardecer, hasta que se construyeron los espigones transportando el agua en el paterón de su tío Nono hasta las Fuente de las Galeras y, cuando éste, ya tenía unas proporciones excesivas, mi padre optó por colocarle unas angarilla a su bicicleta BH (Bíztegui Hemanos) y así de tres en tres, poder traer el preciado líquido. 

Pasando los años, se comenzó un proyecto un tanto anárquico de arrojar piedra molida (sub-base) que muy lentamente fue progresando, y que por entonces no avanzaba más de un 80 metros de la Rotonda, próxima a donde se emplaza el monumento a mi maestro y amigo José Luis Tejada.

Con una fiesta en Los Mellizos (por mis hermanos Agustín y Manuel (varones), María del Carmen y Milagros (fallecida) y Begoña y su hermana que lamentablente abortó), celebramos tan magno acontecimiento.

Así, mi padre cargaba una garrafa de 16 litros al hombro y otra en la mano, por entonces mis hermanos mayores, antes mencionados cumplían la mili, uno en el Instituto Hidrográfico de Cádiz, por ser litógrafo y otro como cabo apuntador del montaje de proa del minador Marte. Este hecho produjo una deblacle en nuestra familia, ya que los hermanos mayores: tanto Agustín como Manuel me llevan 10 años, Meli (María del Carmen), muy conocida puesto que el bote que se ha llevado casi 50 años amarrado junto a la popa del Vapor, construído por mis tíos José Luis (mi padrino) y Manolo el más joven, ayudado, lógicamente por mi padre y mi tío Ramón, que actualmente es cuidado dada su demencia senil en una residencia de la ciudad.
Conservamos la foto del momento de botar el botar &quot;MELI&quot;. La embarcación se hace en Puerto Escondido.

Decía, que una niña de 12 años y un niño de 8, poco pueden hacer para ayudar al transporte del agua, así que mi madre Dolores Romero Zarazaga, hermano de José Antonio Romero Zarazaga, más conocido como &quot;Romerijo&quot;,  nos compró &quot;dos cubos de plástico&quot; cuando éstos eran siempre metálicos para que fuesen más ligeros y, una garrafa que entre los dos llevábamos de nuestra mano. 

Mis padres nos prohíbían llenar los cubos, sabedores que dos niños no deben transportar por la arena una garrafa llena de 16 litros (kilos) más el peso de la propia garrafa y su protección de caña y, además, llenar aquellos cubos que nos parecían inmensos y tenían una capacida de al menos 10 litros cada uno, para que con el vaivén del agua no se perdiese ésta. Es decir: 16+4,5+2+10 y más 10 suman 42,5  kilogramos por un espacio cercano a los 900 metros, y sobre todo, cuando este camino debíamos realizardo 10 ó 12 veces cada noche.

Uno se pregunta cómo una niña de 12 años y yo, con tan solo 8, hemos podido realizar un esfuerzo así tantos años. La respuesta es bien sencilla: respeto por nuestros mayores a quienes siempre hemos adorado y, conciencia de la importancia de la labor que realizábamos.

Es de destacar y quiero hacer público reconocimiento la ayuda inestimable de otro porteño de pro, el buen amigo de mis hermanos D. Agustín Díaz Conejo, quien cuando se entera de esta necesidad tan acuciante, tras volver de su trabajo en Astilleros Españoles de Puerto Real, no faltó ni un solo día durante dos temporadas de verano con su bicicleta, a la que le montaba las angarillas de mi padre y cargaba tres garrafas en el transportín y dos a cada lado del manillar, ya que sabía la dolencia que mi padre tenía por haber sufrido un accidente grave en la bodega que lo tuvo durante 8 meses postrado sobre una cama en la Clínica de la Salud de Cádiz. Agustín que pertence a una familia de 12 hermanos casi siempre se sentaba en invierno en nuestra mesa y fue tratado como a un hijo más, dada la gran necesidad y escasez de medios económico que existía en su familia de la calle Espelete.

Es impagable lo que Agustín Díaz Conejo, hoy portero del Colegio Sagrado Corazón y que forma parte de mi alma, hizo y estoy seguro capaz repetiría mil veces.

Agustín, amigo mío, eres la persona mas generosa que he conocido, me consta que eres humilde y no te gusta que nadie airee los favores que nos has hecho tantas veces. Te consideramos un hermano más, pero es de justicia que la ciudad sepa hasta qué punto, destrozado de trabajar 12 horas como soldador de Astilleros y, además, ir al trabajo en bicicleta, con 14 ó 15 horas de esfuerzo sobre tus espaldas nos ayudaras como un titán.

Agustín Díaz Conejo y la familia Serrano Romero de Los Mellizos nunca podremos pagarte tan gran favor.

Deseamos que los dioses te bendigan, las retamas te inunden de su olor, la brisa del viento recorra tu cara y ya sabes, que seguimos siendo hermanos de sangre. Tu esfuerzo fue espectacular solo lo supera tu amistad. 

Besos para tus esposa e hijo, de tu herman pequeño Jesús María que nunca olvidará tu acción de hombre de bien, persona intachable. Es para nosotros un lujo tenerte en la familia.

Salud y República.

Jesús María Serrano</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No cabe la menor duda que el amigo Luis sabe lo que dice cuando habla de la playa de La Puntilla y, es así, porque lo ha vivido. Soy testigo de ello porque vivía allí, no me iba de noche a la casa de El Puerto, nos quedábamos a dormir en nuestras literas en la caseta del kioko.</p>
<p>Al atardecer, hasta que se construyeron los espigones transportando el agua en el paterón de su tío Nono hasta las Fuente de las Galeras y, cuando éste, ya tenía unas proporciones excesivas, mi padre optó por colocarle unas angarilla a su bicicleta BH (Bíztegui Hemanos) y así de tres en tres, poder traer el preciado líquido. </p>
<p>Pasando los años, se comenzó un proyecto un tanto anárquico de arrojar piedra molida (sub-base) que muy lentamente fue progresando, y que por entonces no avanzaba más de un 80 metros de la Rotonda, próxima a donde se emplaza el monumento a mi maestro y amigo José Luis Tejada.</p>
<p>Con una fiesta en Los Mellizos (por mis hermanos Agustín y Manuel (varones), María del Carmen y Milagros (fallecida) y Begoña y su hermana que lamentablente abortó), celebramos tan magno acontecimiento.</p>
<p>Así, mi padre cargaba una garrafa de 16 litros al hombro y otra en la mano, por entonces mis hermanos mayores, antes mencionados cumplían la mili, uno en el Instituto Hidrográfico de Cádiz, por ser litógrafo y otro como cabo apuntador del montaje de proa del minador Marte. Este hecho produjo una deblacle en nuestra familia, ya que los hermanos mayores: tanto Agustín como Manuel me llevan 10 años, Meli (María del Carmen), muy conocida puesto que el bote que se ha llevado casi 50 años amarrado junto a la popa del Vapor, construído por mis tíos José Luis (mi padrino) y Manolo el más joven, ayudado, lógicamente por mi padre y mi tío Ramón, que actualmente es cuidado dada su demencia senil en una residencia de la ciudad.<br />
Conservamos la foto del momento de botar el botar &#8220;MELI&#8221;. La embarcación se hace en Puerto Escondido.</p>
<p>Decía, que una niña de 12 años y un niño de 8, poco pueden hacer para ayudar al transporte del agua, así que mi madre Dolores Romero Zarazaga, hermano de José Antonio Romero Zarazaga, más conocido como &#8220;Romerijo&#8221;,  nos compró &#8220;dos cubos de plástico&#8221; cuando éstos eran siempre metálicos para que fuesen más ligeros y, una garrafa que entre los dos llevábamos de nuestra mano. </p>
<p>Mis padres nos prohíbían llenar los cubos, sabedores que dos niños no deben transportar por la arena una garrafa llena de 16 litros (kilos) más el peso de la propia garrafa y su protección de caña y, además, llenar aquellos cubos que nos parecían inmensos y tenían una capacida de al menos 10 litros cada uno, para que con el vaivén del agua no se perdiese ésta. Es decir: 16+4,5+2+10 y más 10 suman 42,5  kilogramos por un espacio cercano a los 900 metros, y sobre todo, cuando este camino debíamos realizardo 10 ó 12 veces cada noche.</p>
<p>Uno se pregunta cómo una niña de 12 años y yo, con tan solo 8, hemos podido realizar un esfuerzo así tantos años. La respuesta es bien sencilla: respeto por nuestros mayores a quienes siempre hemos adorado y, conciencia de la importancia de la labor que realizábamos.</p>
<p>Es de destacar y quiero hacer público reconocimiento la ayuda inestimable de otro porteño de pro, el buen amigo de mis hermanos D. Agustín Díaz Conejo, quien cuando se entera de esta necesidad tan acuciante, tras volver de su trabajo en Astilleros Españoles de Puerto Real, no faltó ni un solo día durante dos temporadas de verano con su bicicleta, a la que le montaba las angarillas de mi padre y cargaba tres garrafas en el transportín y dos a cada lado del manillar, ya que sabía la dolencia que mi padre tenía por haber sufrido un accidente grave en la bodega que lo tuvo durante 8 meses postrado sobre una cama en la Clínica de la Salud de Cádiz. Agustín que pertence a una familia de 12 hermanos casi siempre se sentaba en invierno en nuestra mesa y fue tratado como a un hijo más, dada la gran necesidad y escasez de medios económico que existía en su familia de la calle Espelete.</p>
<p>Es impagable lo que Agustín Díaz Conejo, hoy portero del Colegio Sagrado Corazón y que forma parte de mi alma, hizo y estoy seguro capaz repetiría mil veces.</p>
<p>Agustín, amigo mío, eres la persona mas generosa que he conocido, me consta que eres humilde y no te gusta que nadie airee los favores que nos has hecho tantas veces. Te consideramos un hermano más, pero es de justicia que la ciudad sepa hasta qué punto, destrozado de trabajar 12 horas como soldador de Astilleros y, además, ir al trabajo en bicicleta, con 14 ó 15 horas de esfuerzo sobre tus espaldas nos ayudaras como un titán.</p>
<p>Agustín Díaz Conejo y la familia Serrano Romero de Los Mellizos nunca podremos pagarte tan gran favor.</p>
<p>Deseamos que los dioses te bendigan, las retamas te inunden de su olor, la brisa del viento recorra tu cara y ya sabes, que seguimos siendo hermanos de sangre. Tu esfuerzo fue espectacular solo lo supera tu amistad. </p>
<p>Besos para tus esposa e hijo, de tu herman pequeño Jesús María que nunca olvidará tu acción de hombre de bien, persona intachable. Es para nosotros un lujo tenerte en la familia.</p>
<p>Salud y República.</p>
<p>Jesús María Serrano</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Menestea</title>
		<link>http://www.gentedelpuerto.com/2009/04/02/240-las-lanchas-y-los-banos/comment-page-1/#comment-1233</link>
		<dc:creator>Menestea</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 05 Apr 2009 08:46:19 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.gentedelpuerto.com/?p=2232#comment-1233</guid>
		<description>En ningún momento he dudado de ninguna profesionalidad. 
Simplemente me referia a los cambios habidos a lo largo de la vida, unos comprensibles y otros no.
Por mi edad, también añoro los tiempos de mi infancia, infancia llenas de fantasía, ignorancia, tabús o como se quiera llamar, pero, llenas de respeto y educación.
Personalmente, suelo aplicar esa &quot;cita&quot; que antes menciono, por el simple hecho de que, cuándo se comparan otros tiempos con los actuales, nos vemos impotentes ante muchas actitudes que se dan hoy en día- niños traviesos=psicólogos; padres autoritarios= denuncia, cárcel; profesores= bajas por depresión, etc.- por lo que es mejor dar un salto de trampolín y no mirar atrás.
Eso es todo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En ningún momento he dudado de ninguna profesionalidad.<br />
Simplemente me referia a los cambios habidos a lo largo de la vida, unos comprensibles y otros no.<br />
Por mi edad, también añoro los tiempos de mi infancia, infancia llenas de fantasía, ignorancia, tabús o como se quiera llamar, pero, llenas de respeto y educación.<br />
Personalmente, suelo aplicar esa &#8220;cita&#8221; que antes menciono, por el simple hecho de que, cuándo se comparan otros tiempos con los actuales, nos vemos impotentes ante muchas actitudes que se dan hoy en día- niños traviesos=psicólogos; padres autoritarios= denuncia, cárcel; profesores= bajas por depresión, etc.- por lo que es mejor dar un salto de trampolín y no mirar atrás.<br />
Eso es todo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: L.S.A.</title>
		<link>http://www.gentedelpuerto.com/2009/04/02/240-las-lanchas-y-los-banos/comment-page-1/#comment-1228</link>
		<dc:creator>L.S.A.</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 17:11:08 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.gentedelpuerto.com/?p=2232#comment-1228</guid>
		<description>Para Menestea.
Lo que José María Morillo ha republicado, es un comentario jocoso serio de lo que ocurría en la temporada veraniega en El Puerto. Esto salió en los años 90 en Diario de Cádiz, en aquella serie que se llamaba Puerto Escondido, en que un grupo formado por Diego Ruiz Mata, María Jesús Rodríguez-Tourón, Ramón Pico, Javier Maldonado, José Ignacio Buhigas, y otros más, bajo la batuta de Tili Santiago, hacíamos crítica y memoria de las costumbres, hechos e historia de El Puerto. Nada obligaba a que la gente se bañara en la Playa ni antes del 16 de julio ni después del 8 de septiembre. Era una costumbre y, más que nada porque los veraneantes venían en esas fechas y después de la Virgen de los Milagros se marchaban. Nada más. No lo había impuesto nadie.
El pasado ni es mejor ni es peor, ni es trampolín, ni sofá. Los relatos de lo ocurría en la playa son esos y otros muchos que no cupieron en la página de Puerto Escondido que nos tenía muy encorsetados en cuanto a la extensión, no en cuanto a la expresión de críticas ni ideas. Tenga ese trabajito como una crítica a la formal gente de orden, que es lo que yo quise que se trasluciera.
Gracias.
Luis Suárez Avila
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Para Menestea.<br />
Lo que José María Morillo ha republicado, es un comentario jocoso serio de lo que ocurría en la temporada veraniega en El Puerto. Esto salió en los años 90 en Diario de Cádiz, en aquella serie que se llamaba Puerto Escondido, en que un grupo formado por Diego Ruiz Mata, María Jesús Rodríguez-Tourón, Ramón Pico, Javier Maldonado, José Ignacio Buhigas, y otros más, bajo la batuta de Tili Santiago, hacíamos crítica y memoria de las costumbres, hechos e historia de El Puerto. Nada obligaba a que la gente se bañara en la Playa ni antes del 16 de julio ni después del 8 de septiembre. Era una costumbre y, más que nada porque los veraneantes venían en esas fechas y después de la Virgen de los Milagros se marchaban. Nada más. No lo había impuesto nadie.<br />
El pasado ni es mejor ni es peor, ni es trampolín, ni sofá. Los relatos de lo ocurría en la playa son esos y otros muchos que no cupieron en la página de Puerto Escondido que nos tenía muy encorsetados en cuanto a la extensión, no en cuanto a la expresión de críticas ni ideas. Tenga ese trabajito como una crítica a la formal gente de orden, que es lo que yo quise que se trasluciera.<br />
Gracias.<br />
Luis Suárez Avila</p>
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