Habitantes y Gente de El Puerto de Santa María » 2009 » Junio

328. LOLA VILLARREAL. Una miss en su madurez.

30 06 2009

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Lola Villarreal Sánchez nace accidentalmente en Sevila. Sus padres, Francisco y su madre Dolores, iban a Sevilla para terminar de confeccionar el resto de la canastilla para la primogénita del matrimonio y, con el traquetreo del tren, el parto se adelantó y nació en la capital andaluza, pues la familia materna de Lola era de allí y allí permanecería por espacio de medio año, dado que hubieron complicaciones en el parto. Su padre iba y venía mientras atendía el negocio: el famoso y desaparecido Bar Villarreal de la estación de Ferrocarril. Francisco Villarreal Jiménez y Dolores Sánchez Montes tuvieron otro hijo, Paco, que también se dedica a la hostelería.

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Lola Villarreal, el día de uno de sus cumpleaños infantiles, con los regalos recibidos.

Por cierto que la familia del padre de Lola, su abuelo, tenía la concesión para regentar el Cortijo, el bar restaurante que existió en el Paseo de la Victoria, que hizo las veces de Caseta Municipal cuando allí se celebraba la Feria y que pretende ser imitado, en cuanto a su construcción, por la actual Caseta Municipal. Lola celebraría allí la Comunión.

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Celebración de una boda en El Cortijo, el 9 de septiembre de 1959. De espaldas en el centro de la imagen mirando a la derecha de la misma, la señorita Choni Lasaletta del Salto. (Foto: Colección Carlos Pumar Algaba).

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Lola, el día de su primera comunión, con su abuela, Encarnación Jiménez Espinosa y sor Bonifacia, en el Colegio del Niño Jesús. Año 1964.

asilohuerfanas_puertosantamariaEstudió en el Colegio del Niño Jesús, conocido como el Asilo de Huérfanas, en la calle Cielos. Cursó primero de bachillerato en el Instituto de Santo Domingo y continuó en el Pedro Muñoz Seca, perteneciendo a la primera promoción que llegó a usar uniforme; la directora, María Manuela (profesora de dibujo), y un nutrido grupo de profesores procedían del Instituto Padre Luis Coloma, de Jerez. Lola recuerda a Concha Torrecilla y  Toñi (ambas profesoras de dibujo), Adriana, Paco Perdigones (profesor de física y química), … (En la imagen el desaparecido Colegio del Niño Jesús, vulgo Asilo de Huérfanas. En la actualidad se encuentran en el entorno del Camino de los Enamorados, con el nombre cambiado: Colegio Luisa de Marillac).

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Lola Villarreal, en una característica imagen duante la cuestación de la Fiesta de la Banderita, de la Cruz Roja.

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Bailando sevillanas, en la caseta municipal del recinto ferial de Crevillet, con Javier, transexual que ahora se llama Paula. Año 1972. (Foto Rafa).

Ha trabajado en Interdean (Transportes y Mudanzas Internacionales) donde, gracias a sus conocimientos de idiomas, se relacionaba mucho con la Base Naval de Rota, actuando como intérprete. También prestó sus servicios profesionales en la General Motor, de Puerto Real. Y en una compañía madrileña de electrónica ELT, especializada en tecnología de marina de guerra, siendo responsable de la oficina que tenía su sede en la calle Larga, 70.

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El Bar Villareal, el 8 de agosto de 1974. (Foto Rafa. Archivo Municipal).

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Antigua Estación de Ferrocarril. Los taxis eran coches de caballos. A la derecha, el arranque del Bar Villareal, con un anuncio de una conocida marca de brandy. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

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De izquierda a derecha Pilar Santos Hernández, Juan José Gonzalo Mateo, Lola Villarrreal Sánchez, Nicomedes Santos Luis (ex comisario de Policía) y su esposa Pilar Hernández Homedes, el día de la boda de nuestra protagonista.

Se casa en 1991 con Juan José Gonzalo Mateo, extremeño del mismo pueblo que el periodista Paco Lambea –Villanueva de la Serena-. Por cierto que recuerda el día que el Villanovense jugó en nuestra ciudad contra el Racing Club Portuense. Ese año, el pleno del Congreso de los Diputados aprueba la creación del Instituto Cervantes, que tiene por objetivo la difusión de la lengua y la cultura españolas en el extranjero. Se termina la construcción del Puente del V centenario en Sevilla (España), proyectado con motivo de la Expo 92. Estados Unidos inicia una ofensiva terrestre contra Iraq, dentro de la llamada Guerra del Golfo Pérsico, con el mayor ataque registrado desde la Segunda Guerra Mundial. Este año se celebran elecciones municipales, accediendo al poder local el partido Independientes Portuenses. Francisco Ayala obtiene el Premio Cervantes de las Letras.

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Lola, recién proclamada Miss Puerto de Santa María, en 1972, dirigiéndose a los asistentes al evento. En la imagen, la acompaña Antonio Romero Castro, a la sazón Jefe del Negociado de Fiestas del Ayuntamiento de entonces, a quien en breve dedicaremos nótula en Gente del Puerto.

Si la Lola se va a los Puertos y la Isla se queda sola, nuestra Lola se marcha a Madrid siguiendo el destino profesional de su marido, el profesor; vuelven al siguiente curso a nuestra Ciudad al obtener éste plaza en un centro de la capital gaditana, en Cortadura. El matrimonio tiene tres niños porteños: Mari Carmen, Ruth y Juan.

lolavillarreal_mantilla_puertosantamariaLola ha viajado siempre. Con su padre recorrió desde jovencita la geografía española siguiendo los pasos de una tía monja que estuvo destinada en varios conventos, entre otros los de Navarra y Zaragoza. Soria es otro de sus destinos por motivos familiares y Roma, donde estuvo estudiando Juanjo, su esposo, a la que ha ido en varias ocasiones. Europa ya se le queda pequeña.

Lola, en su primera juventud, fue Miss Fuentebravía y Miss Puerto, en los años setenta del siglo pasado. Tuvo algunos escarceos con el micrófono, dada su naturalidad, presentando algunos espectáculos y fiestas en aquellos veranos de los setenta. En la imagen, de mantilla antes de la procesión del Viernes Santo con la Hermandad de la Veracruz, con sede en la Parroquia de San Joaquín.



327. MATÍAS, EL PRACTICANTE.

29 06 2009

matiasayusomarin_puertosantamariaMatías Ayuso Marín (1920-2000). Nace en el antiguo Cuartel de la Guardia Civil, en la calle Cielos, frente a la calle Santa Clara, el 8 de septiembre, Día de la Patrona. Ese año nacen también Juan Antonio Samaranch, Isaac Asimov, Federico Fellini, Juan Pablo II, Alberto Sordi, Ray Bradbury, Mario Benedetti, Mario Puzo, Miguel Delibes, Melina Mercuri y muere Benito Pérez Galdós.
Hijo de Matías y Carmen, era miembro de una numerosa familia de 13 hermanos, de los que sobreviven 9. Tuvo que ayudar a la economía familiar y de chico estuvo de aprendiz en la Platería Antonio, en la calle Nevería. El bachiller lo acomete con 22 años en la Academia de José Luis Poullet, mientras ayudaba en la consulta del dentista Vicente Lizaso, pagándose así, sus estudios. Tuvo un largo servicio militar en el que participa en la Guerra Civil Española y es acuartelado para la II Guerra Mundial, en la que nuestro país acaba no participando. «La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande y sangriento de la historia mundial, en el que se enfrentaron las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, entre 1939 y 1945. Fuerzas armadas de más de setenta países participaron en combates aéreos, navales y terrestres. Por efecto de la guerra murió alrededor del 2% de la población mundial de la época (unos 60 millones de personas), en su mayor parte civiles. Como conflicto mundial comenzó el 1 de septiembre de 1939 (si bien algunos historiadores argumentan que en su frente asiático se declaró el 7 de julio de 1937) para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945.» (W).

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El Título de Practicante a favor de D. Matías Ayuso Marín,  expedido por la Universidad de Sevilla.

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A caballo, en la Feria de Ganado, en el Palmar de la Victoria, con su novia Carmela.

matiasayuso_azoteaDe regreso a El Puerto, en 1942 continúa trabajando y estudiando en Poullet, donde tiene como profesor a Hipólito Sancho de Sopranis quien, a la sazón trabajaba en el Departamento de Relaciones Internacionales de Bodegas Osborne, examinándose en el Insituto Padre Luis Coloma de Jerez. Cursa los estudios de Practicante en la Facultad de Medicina de Cádiz entre 1946 y 1947, diplomándose con 27 años el 30 de Octubre de 1947. Se casa en 1950 con Carmela Romero Torrado, con la que tiene dos hijos, Maria del Carmen y José Antonio. Implicado en todas las cosas de su Ciudad, fue rey mago en una Cabalgada de Reyes de la década de los cincuenta del siglo pasado. Fue, igualmente, socio fundador de la Hermandad de la Oración en El Huerto, con el número 12. (En la fotografía, Matías con 25 años, en una azotea desde la que podemos divisar la fachada del Colegio de San Luis Gonzaga. Año 1945).

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En 1950, en el Banquete de Bodas celebrada con Carmela Romero Torrado.

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En Madrid, de izquierda a derecha, Matías Ayuso, Manuel Nieto Molinero, trabajador de RENFE y padre de una señorita que tocaba el piano; la señora de Cayetano Vélez y el propio Vélez, uno de los propietarios de Casa Lucas. 7 de diciembre de 1952.

LA DIFÍCIL VIDA DEL PRACTICANTE.
La vida del practicante en aquellos años era muy dura. Trabajo tenía seguro; cobrarlo, no tanto dada la situación económica del país. Muchas veces cobraba en especies: gallinas, huevos, tomate, pescado, vino en incluso trabajos, una especie de obligado trueque… Estaba claro que era un ejercicio profesional de vocación. Sus allegados recuerdan como dormía en un sillón con orejeras, dado que, como tenía que inyectar penicilina y había que cumplir un número de dosis cada cierto tiempo, no le daba tiempo a dormir las ocho horas seguidas. Incluso, si le cogía por la calle, descabezaba algún sueño en el Teatro Principal donde le dejaban entrar gratis, con encargo a los acomodadores para que lo avisaran, para el siguiente cometido. Era conocida su imagen por El Puerto montado sobre un ciclomotor “mosquito”, herramienta imprescindible para poder hacer tantas visitas a las casas en el menor tiempo posible, entre el campo y la ciudad. A finales de los cincuenta trabajó varios veranos en el botiquín de la Playa de Valdelagrana.

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Descansando en una de las populares y desaparecidas casetas de playa de La Puntilla, a mediados de los sesenta del siglo pasado, en pleno veraneo porteño.

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Con una reunión de amigos, en el campo, de izquierda a derecha: Fernando Torrent, Matías Ayuso, Pepe Rodríguez el farero de Sancti Petri, Mr. Will, oficial americano y Paco Rodríguez Artola.

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De izquierda a derecha: Merche Macaria, Matías Ayuso, Angelines Ayuso y María Tardío. Iban ataviadas de mantilla como damas de honor en la boda de Concepcion Torrent Sánchez y José Miguel Camacho Garcia en la que estaba invitado Matías. Estaba previsto que una sobrina del novio, de 3 añitos llevase la cola a la novia y la niña, por razones obvias, cogió una pataleta y terminaron llevando la cola las tres citadas señoritas. 31 de agosto de 1968.

LA CONSULTA.
El gabinete para las inyecciones “en consulta” estaba situado en el número 128 de la calle Larga, frente a Alquiladores –en la misma casa donde viviría más tarde el fotógrafo Monclova–, aunque la vivienda familiar, que se comunicaba, tenía su entrada por la calle Santo Domingo. El teléfono negro, de baquelita, con el número  1750 (Matías decía que el número eran “3 duros y medio”, o sea 17,50 pesetas) y una pizarra negra para los avisos, era la otra herramienta imprescindible para el ejercicio de su profesión. Carmen, su mujer lo atendía con diligencia ya que  actuaba como recepcionista de aquellos avisos y las urgencias. Carmen trabajó también, durante algo más de quince años como encuadernadora en Gráficas Andaluzas.

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En Madrid, ante los Servicios Médicos de la Empresa Nacional Ardaro, donde ejerció durante casi 25 años.

TRABAJANDO  EN MADRID.
Las circunstancias económicas ya hemos dicho que no eran las más favorables para un país aislado en lo político y consecuentemente, en lo económico, tras las guerras. Los pacientes de Matías no tenían muchos posibles y así, además de recibir un ofrecimiento para trabajar en una bodega, a principio de la década de 1960 Juan Gavala y Laborde le propone trabajar en Madrid junto a otros porteños. Así, en 1961 se traslada a la capital de España formando parte de los Servicios Médicos de la Empresa Nacional ADARO, S.A., donde trabaja en nuevos proyectos de investigación. Primero se fue Matías, luego la familia y en El Puerto dejó un gran paquete de recibos que nunca cobraría. Mientras y hasta su jubilación el 12 de enero de 1985, las vacaciones de verano o de Semana Santa serían una constante para no perder el contacto con su ciudad natal, con El Puerto. Un dato a tener en cuenta es que, mientras en El Puerto pagaba 150 pesetas por el alquiler de la vivienda, en Madrid era 10 veces más: 1500 pesetas.

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En Madrid, dirigiendo un acto de donación de sangre, el 25 de septiembre de 1970.

INSIGNIA DE ORO DONANTES DE SANGRE.
Fue un miembro muy activo de la Hermandad de Donantes de Sangre desde sus inicios, de la que obtuvo la insignia de oro a nivel nacional. Y era, lógicamente, donante. Estudió Protésico Dental, carrera que ejerció, así como Podología. Fue ATS de Servicios Médicos de Empresa y Colegiado de Honor del Colegio de Enfermeros de Cádiz, donde fue distinguido, por sus cincuenta años de ejercicio de la profesión, en marzo de 1999.

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Matías, recibiendo el reconocimiento por sus cincuenta años de ejercicio profesional, como Colegiado de Honor del Ilustre Colegio de Enfermería de Cádiz. Recibe de manos del teniente de alcaldesa de Cádiz, Juan Antonio Guerrero, ante la presencia de Orlando Blanco, Presidente del colegio gaditano. Mayo de 1999.



326. AGUSTÍN VELA. El hortelano que vendía frutas.

28 06 2009

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Agustín Vela Mariscal (1914 -2005), hijo de Antonio y María vivió casi 92 años, era el segundo de siete hermanos. Nació en la Granja San Javier, en la zona del Molino, junto al actual Parque del Vino Fino, terrenos que él había labrado en su juventud, pues se sentía hortelano y presumía de ello. Estudió poco tiempo, un año, pero le cundió y aunque fue una lástima que no continuara estudiando por tener que atender las obligaciones del campo, era una persona con una inteligencia natural innata. De niño, con apenas 10 años, llevaba, casi a diario, las frutas y verduras a Cádiz en el Vapor, donde alguien las recogía. Empezó a vender huevos, en canastos de la granja,  en la Placilla, delante del almacén de Nicanor. De jovencito llegó a ganar un concurso adivinando si los huevos de granja estaban sanos o si, por el contrario tenían alguna tara.

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Los padres de ‘el Vela’: María Mariscal Muñoz, natural de Cádiz pero oriunda de Jerez, y Antonio Vela Aragón, natural de Chiclana.

El día de su nacimiento la Comisión Europea, publicaba un proyecto de reforma de la agricultura, la verdadera vocación de Agustín. Ese año se abriría al tráfico marítimo el Canal de Panamá y Benedicto XV sucedería en el papado a Pio X. También 1914 es el año de la I Guerra Mundial, el 28 de julio declararía la guerra Austria-Hungría a Serbia; el 1 de agosto Alemania a Rusia; el 4 de agosto, Alemania a Francia y el Reino Unido a Alemania; el 5 de agosto Austria Hungría a Rusia y el 23 de agosto Japón a Alemania. Agustín venía al mundo en un ambiente enrarecido en la convulsa Europa de principios del siglo XX.

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Agustín, de soldado, el segundo por la izquierda, en un bar de Córdoba. Hizo la mili junto al que fué ministro franquista, José Solís Ruiz –con quien mantuvo siempre una dilatada correspondencia– y con el porteño Manolo Gatica. Le escribía las cartas a los soldados que no sabían leer y escribir.

Se marcha al servicio militar, estando principalmente en la Sierra de Córdoba, y también en Málaga. En Córdoba le cogió la Guerra Civil Española, con 22 años. Algunos historiadores la consideran como el preámbulo de la II Guerra Mundial, puesto que «sirvió de campo de pruebas para las potencias del Eje y la Unión Soviética, además de que supuso un desenlace, principalmente a raíz de la llamada Revolución social española de 1936, entre las principales ideologías políticas de carácter revolucionario y reaccionario (o contrarrevolucionario) que entonces se disputaban en Europa y que entrarían en conflicto poco después.» (W).

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Agustín, a caballo, en la Granja San Javier.

Vuelve a El Puerto tras la guerra y se incorpora a la huerta familiar, a la Granja San Javier para, más tarde, trabajar con el mayorista de frutas y verduras Felix Pérez Peral, donde cobró sueldos por encima de la media y es que, Agustín cobraba más porque era el que más trabajaba. Iban a Sevilla o Málaga en camiones a buscar el género y por el camino ni dormían, vigilantes, para que no les robaran la mercancía.

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Agustín, ante el puesto de frutas y verduras en el exterior de La Placilla. Hubo un tiempo en el que las autoridades municipales decidieron, no solo impedir los puestos al aire libre, sino que eran perseguido por  los guardias municipales. Más de una vez le requisaron el género y él siempre pedía que ‘lo entregaran al Asilo de Ancianos’.

Su abuelo tenía una huerta alquilada y con el reparto que dio la cosecha instaló un pequeño puesto en la Placilla, delante de la que luego sería su casa, precursor del gran puesto familiar de los Vela de toda la vida. Existían precedentes familiares, ya que la hermana de Agustín, Manuela, ya tenía un puesto de verduras en la calle Luna.
La aventura de la compra de género era algo cotidiano, hasta llegar a conocer todos los campos de El Puerto, Rota, Sanlúcar y Chipiona. En esos trances lo ayudaba Juanele  –Juan Robles– un hombre fuerte que le acompañaba en el acopio de aquellos productos de primera necesidad.

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Ante el monumento del Sagrado Corazón, en la Plaza de los Jazmines, camino de la Feria situada en la Victoria, con su mujer y parte de los hijos.

LA FAMILIA DE AGUSTÍN.
Tras cinco años de noviazgo, se casa con Carmela Durán Valle (fallecida en 2006), con la que tiene siete hijos, alcanzado la misma cifra de descendencia que hermanos fueron los Vela Mariscal. Así, los hijos de la familia Vela Durán son Mari Carmen, Agustín, Milagros, Antonio, Quisca, Conchita y María Jesús, esta última casada con el torero de plata, Gregorio Cruz Vélez. Todos pusieron su grano de arena en el negocio familiar, todos echaron una mano al padre y a su madre, quienes trabajaron muchas horas en el negocio para sacar tan larga prole adelante. La empresa, en sus mejores momentos, llegó a tener algunos trabajadores externos.

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Agustín Vela, al que gustaba ponerse para trabajar un gorro de paseo de los ‘Marines’ americanos. Fue el primer proveedor de la Base Naval de Rota.

EL PROVEEDOR DE LOS MEJORES.
Los principales restaurantes de El Puerto, Cádiz y Jerez y hoteles de la zona, así como ciudadanos de las poblaciones limítrofes –”el señorío de Jerez”– venían a El Puerto a avituallarse y a comprar el género que ofrecía, por su calidad, presentación y exigencias, Agustín Vela. Fue el primer proveedor de la Base Naval de Rota y continuó siéndolo, incluso, cuando empezaron a salirle competidores que acababan tirando el precio de las mercancías. Al final, cuando no podían atender los compromisos, los americanos acababan acudiendo al puesto –o mejor dicho– al mayorista/detallista de frutas y verduras porteño. Precisamente, muchos americanos venían a título particular a comprar a su puesto de La Placilla, y es que se corría la voz e incluso, venían conocidos de otros militares que, con anterioridad habían estado destinados en Rota.

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Carmela, la mujer de Agustín, con una cliente-amiga norteamericana. Lo cierto es que la clientela de ‘el Vela’ tenía sus preferencias: había quien prefería ser despachado por Agustín o por su mujer.

GENIO, CARÁCTER Y EXIGENCIAS.
Agustín era muy exigente, le gustaba la limpieza, la buena presentación del género, era un perfeccionista en su trabajo, lo que quizás hiciera que tuviera “prontos” que le dieron fama de tener mal genio. Pero se le pasaba pronto. Tenía mucho sentido del humor –señal de inteligencia– o en palabras más coloquiales de otros: «–era un cachondo, con el que no tenías más remedio que reírte de sus ocurrencias». Tan exigente era que enseñó a medio campo de Sanlúcar a plantar los pimientos, porque, afirmaba: «–Los pimientos no tienen porque salir torcidos, eso es cosa de malletos malos».

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Agustín Vela, en 1933, posando en el Estudio de Castroverde. De futbolista y de paisano.

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Agustín, el segundo por la derecha de pie, con el equipo del Racing Club Portuense. El quinto por la izquierda es José Domínguez Neto, el sexto es Luis León: era un medio alto, muy seguro y de gran toque de balón. El portero es Joaquín Camacho, que vino procedente del Triana CF, padre de la mujer de José Antonio López Esteras. La foto está tomada en el famoso Campo del Tiro de Pichón, era un terrero de juego yerboso  y de grandes dimensiones. El Racing se trasladaría al campo de Eduardo Dato, allá por 1941. La foto está tomada en 1933.

FÚTBOL: RACING Y MIRANDILLA.
Desde muy joven jugaba al fútbol, a pesar de que el padre no le dejaba, abrumado por las obligaciones de atender la granja: el ordeño de las vacas, atender a los animales de granja o las labores del campo; aún así, harto de trabajar, Agustín se escapaba y entrenaba siempre que podía, para acabar jugando como titular, primero en el Racing Club Portuense y luego en el Mirandilla de Cádiz. Le llegaron a apodar “el caballo” por las patadas que daba –¿al balón o a los jugadores contrarios?– lo cierto es que hubo un ajuste a patadas con dos hermanos futbolistas. Es verídico que fue un jugador muy reconocido, empero, una lesión de espalda le obligó a retirarse, ya que estuvo a punto de quedar tetrapléjico.

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Banquete homenaje a los jugadores del Racing Club Portuense, en 1935, el 23 de octubre. Entre ellos podemos ver a Agustín Vela, José Domínguez Neto, Paco Sevillano, Luis Ortega, Los Genaro, José Antonio Terrada Alemán y Antonio Torre Santiago.

Magnífico bailarín, en el Casino “hacía raya”, tenía como pareja de baile a la señorita Blanquer, hermana de Anita y Teresa. Muy religioso, era devoto de la Virgen de los Milagros y uno de los que acompañaban al paso de la patrona, cuidando de uno de los laterales del mismo. Ayudó siempre que pudo a las Hermanitas de los Pobres que existían en la calle Cielos y al Asilo de Ancianos.  El almacén de frutas y verduras cerró, tras el fallecimiento de los iniciadores de esta saga en El Puerto, el año de 2007.

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Agustín Vela, en una instantánea tomada en las Bodegas Terry, con Miguel Reina, portero que fuera del Atletico de Madrid y tambien del Barcelona. Su hijo, José Manuel, es decir, el nieto del cocinero del Hotel Meliá Caballo Blanco, con quien Agustín mantenía una buena amistad, es en la actualidad jugador de la selección española y del Liverpool.

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La Tienda de Frutas y Verduras de Agustín Vela, en su última etapa.



325. TERCERO DE ROZAS. Obispo porteño.

27 06 2009

fraymanuelterceroderozas_puertosantamariaNatural de El Puerto de Santa María (Cádiz), fray Manuel Tercero de Rozas pertenecía por la rama paterna a una familia noble oriunda del  lugar de Busta, Valle de Soba, situado en las montañas de Burgos. Descendía de la casa solariega de Rozas de notables hijosdalgos desde tiempo inmemorial, como consta en el expediente de nobleza de su familia  que se conserva en el Archivo Municipal de  El Puerto de Santa María. (En el cuadro, Fray Manuel Tercero de Rozas, del Orden de San Agustín, Obispo de Ycosia y Asistente al Santo Solio Pontificio. Cuadro de la Capilla de San Pedro de la Iglesia Mayor Prioral. Foto: Colección Camilo González Selma).

Tomó el hábito de San Agustín en el convento de Jerez de la Frontera  el 24 de mayo de 1698  y luego residió en el de Sevilla algún tiempo. Asistente al Solio Pontificio ya en 1736.  Fue predicador de tabla.  Durante el mandato del arzobispo de Sevilla Luis Salcedo y Azcona es nombrado obispo auxiliar  del arzobispado de Sevilla  de 26-11-1727 hasta su muerte el día 4 de julio de 1752  y  se le concede el título de obispo de Icosia., ciudad situada cerca de Argel, la iglesia no estaba presente en esta diócesis pues estaba extinta,  generalmente la Santa Sede otorgaba la titularidad de alguna diócesis ya extinta y la auxiliar de alguna existente.

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Imagen aérea de la Iglesia Mayor Prioral. (Foto Jorge Roa).

Nombrado visitador  general del arzobispado lo recorrió sin descanso y fue muy estimado por los fieles.   El 4 de julio de 1735  se asienta   en el libro de  hermanos  como miembro de la cofradía de sacerdotes de San Pedro de su ciudad natal, tenía ya 61  años. Realizó numerosas confirmaciones en la Iglesia de los Venerables Sacerdotes y en la parroquial de San Esteban en   1736, En 1737 el señor Salcedo le encomendó la visita eclesiástica de Jerez y el 29 de junio de 1738 asistió al arzobispo en la iglesia de Umbrete en la consagración que celebró como obispo de Córdoba de don Pedro de Salazar. Celebró la dedicación de la iglesia parroquial de San Vicente Mártir el 3 de julio de 1740.

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Lápida de la fachada de la Prioral que da a la Plaza de España, en la que queda constancia de la consagración de dicho templo por el Obispo Manuel Tercero de Rozas, natural de El Puerto, el 19 de mayo de 1748. Se puede leer su nombre al principio de la quinta línea, empezando por abajo. (Foto VGL).

Consagró la Iglesia Prioral  dedicada a Nuestra Señora de los Milagros de El Puerto de Santa María, su localidad natal, el 19 de mayo de 1748.  Y en Sevilla consagró la iglesia del Convento de San Agustín  el 27 de junio de 1749, también   el 28 de abril 1749 consagró la iglesia parroquial de  Maria  Santísima de la Asunción de Arcos de la Frontera, como consta en el Sermón  que predicó en esa solemnidad don Juan Camacho del Real Caballero, impreso en Cádiz en 1750 en la imprenta de don Roque Gómez Guiraun y que se conserva en la Biblioteca José Celestino Mutis de Cádiz.

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Grabado de la catedral de Jerez, vista desde el Alcázar.

Fallecido el arzobispo Salcedo en 1741, Tercero se retira a Jerez en cuyo Alcázar se aposentó en lo que más tarde se conocería como casa del obispo,  allí en su oratorio realizó confirmaciones todos los días de fiesta y otros actos más solemnes en la iglesia colegial del Salvador. Fallece   según el Año Xericiense el 4 de julio de 1752 y es enterrado  al día siguiente en el convento de San Agustín donde vivió de religioso y del que fue su prelado. En el libro de asiento de hermanos de la cofradía de San Pedro de la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto de Santa María,  figura el 5 de julio como año de su  muerte.

Textos: Ana Becerra Fabra.

calaveraprioral_puertosantamariaBIBL.: Diccionario enciclopédico ilustrado de la provincia de Cádiz, Tomo VI,  Caja de Ahorros de Jerez,  1985; Puerto de Santa Maria ilustrado y compendio historial de sus antigüedades (1764) Edición y estudio de Manuel Pacheco Albalate y Enrique Pérez Fernández,  El Puerto de Santa María, Ayuntamiento,1997; J. ALONSO MORGADO, Prelados sevillanos o episcopologio de la santa iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla con noticias biográficas de los señores obispos auxiliares, Sevilla, Librería e imprenta de Izquierdo y compañía,  1906.




324. COLEGIO DE LA PESCADERÍA (IV).

26 06 2009

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De izquierda a derecha, en la fila superior: Humberto Jiménez Ruiz, Enrique Fernández, Francisco Delgado Martín (dudoso), Juan José Lara Barea (+), Srta. Estrella, Juan Antonio Socastro Roso, Nene Cordero Toro Jesús Sala Romero y Vicente Perles Enrique. Fila del centro: Tomás Rodríguez Rendón, Eustaquio Pastor Ávila, Javir Alviol Camacho, Francisco Zamudio Domínguez, Ángel Gurrea López, José Luis Zacagnini Sancho de Sopranis, Manuel Medina Soriano y Miguel Ballester Maestre. Fila de abajo: Mariano Medinilla Cantera, Antonio J. Arjona; Martín Gutiérrez del Álamo, Francisco Mesa Galiano; José Ignacio Buhigas Cabrera, Adolfo, Francisco Lara Cordero,  y  Rafael Osborne Fernández.

Nueva fotografía tomada en la azotea del Colegio San José y San Estanislao, vulgo “La Pescadería”, durante el Curso 1959/60, Curso de Preparatoria. Más imágenes del Colegio en anteriores nótulas de Gente del Puerto, número 107, número 238, número 239.

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Bajada del Castillo. A la derecha, en primer término, el Colegio de ‘La Pescadería’.

“Los lemas de Don Miguel Zea, desde el principio eran: “Quien bien conjuga y declina, sabe la lengua latina” y “los en -um, sin excepción, del género neutro son”. Con aquella disciplina y con unas buenas dosis de paciencia, Don Miguel nos fue introduciendo en el mundo clásico, casi sin darnos cuenta. Organizaba las clases, al modo jesuítico, con contiendas de dos bandos –los romanos y los cartagineses– para dar un incentivo de superación y competitividad a sus alumnos que éramos, luego, examinados en el Instituto de Jerez por el temible Don José López Cañete y por la señorita Socorro Ramos y –para la mayor gloria de don Miguel– superábamos, con un buen margen, las pruebas. Era terrible Don Miguel en el acto de lectura de notas mensuales: notas rojas (sobresaliente), azules (notable), verdes (aprobado) y negras (suspenso). Con sólo mirarte, Don Miguel te turbaba y te paralizaba.” Luis Suárez Ávila.



323. MACEROS, CLARINEROS Y UJIERES.

25 06 2009

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De izquierda a derecha, los ujieres: Antonio Camacho Gamero, Juan Galán González y desconocido a la derecha de la fotografía. Al centro los Clarineros, Arce y Joselete Viñas, flanqueados por los Maceros Municipales, Manuel Camacho Gamero, el hijo y Manuel Camacho Luque, el padre. La fotografía está tomada en el antiguo Palacio Municipal de la Plaza de Isaac Peral. A la izquierda, la gran puerta del balcón que da a la plaza Isaac Peral, a la derecha la balaustrada de la doble escalera de acceso a la planta principal, al fondo las dependencias de acceso al Salón de Plenos. (Foto Colección LSA).

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Los maceros muncipales Camacho padre e hijo.  La Reina de las Fiestas de la Hispanidad en 1963,  María Fernanda Osborne Medina, a su derecha el ujier Galán. (Foto: Archivo Municipal).

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Los maceros en la actualidfad: Enrique Ganaza Suano y José Rodríguez Barquín; el primero es ordenanza en la Casa Consistorial y el segundo, ordenanza en el Centro de Andultos ‘La Arboleda’ a quien le falta una semana para jubilarse. Ver más información de los maceros, en anterior nótula de Gente del Puerto, número 25. Esta fotografía está tomada hace aproximadamente un año. (Foto: Jorge Roa).



322. CLEMENTE, EL GUARDA DE LA PLAZA PERAL.

24 06 2009

clementelopez_puertosantamaria¡Oh Clemente!. No, no es que una beata esté cantando la Salve Regina: o clemens, o piadosa, o dulcis, Virgo María. Es que Clemente se ha aparecido. Si usted es de los que yo pienso, usted no sabe, ni por el forro, quien es Clemente. A lo mejor se piensa que se trata del Pontífice Máximo del Palmar de Troya, o vaya usted a saber que es lo que se figura. Los designios del mundo esotérico son inescrutables. Por eso hay que andarse con mucho cuidado cuando se tratan ciertas cosas. Sobre todo, hay que tener ciertas prevenciones. Porque eso del más allá existe. ¿Usted no oyó que, en cierta ocasión  a fulanito de tal se le presentó un alma en pena y le dijo que ésto o que lo otro? Por lo general, dicen, los espíritus de los difuntos vuelven y pululan por donde vivieron, guardan lo que amaron y lo defienden de todo mal. Por lo menos no dejan vivir tranquilo a quien le haga la pascua. Cuando yo era chico no temía mas que a Clemente. Pero el temor era general: todos los niños de El Puerto nos horrorizábamos con Clemente. Pero, ¿quien es Clemente? Se nota que usted no es de El Puerto. Para lo que le importa, ni falta que le hace. Y espero, que para los desprovistos de memoria y para los recién llegados me explique.

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La Plaza de Isaac Peral, con sus araucarias, en la década de los cincuenta del siglo pasado.

Para aviso de caminantes y merodeadores debo advertir que a Clemente no se la engañado nunca, que tiene mas vista que un lince y que su venganza es terrible. ¿Usted sabe lo que es un  consejo de guerra? Pues Clemente te montaba, por poco menos que nada, un consejo de guerra. Pero sumarísimo. Después de hábil interrogatorio, se producía, casi simultáneamente, la sentencia, y se ejecutaba sin dilación: dos cachetadas, requisa de la mercancía y dar cuenta a los padres.
«–¿El investido de tan alta magistratura debió ser un buen mozo y fornido?».
«–Pues no, era bajito de cuerpo. Lo que ocurre es que en su territorio jurisdiccional no se pasaba nadie».

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Acuarela del porteño José Luis Molina Mora, inspirada en la fotografía anterior.

Dicen los contadores de cuenta y es cosa digno de contar que Clemente se ha aparecido, después de muchos años de muerto.
«–¡Oh Clemente!», dicen que grita cada vez que se le aparece al interfecto.
«–¡Oh Clemente!», repite cada noche, dando un repullo en la cama, el primer edil.
Lo que ocurre es que en el gabinete de prensa de la Casa Grande no quieren que se filtre la cosa. Pero hay quien no vive, ni come, ni duerme desde que el hecho se ha producido. Por eso dicen que el Hernán se levanta tan tempranillo –¿usted lo coge, o se lo explico?– desde hace casi un año. Se ha movilizado, por orden superior, a María del Carmen García Sánchez, a Diego, el conserje del cementerio, y hasta a Paco “Poá”, para averiguar si el cuerpo de Clemente sigue o no bajo la losa fría del camposanto. Se ha mandado sellar su sepultura. Pero nada. Clemente se sigue apareciendo puntualmente, noche tras noche, al causante de su desgracia. Porque vagar como alma en pena y ver que se está haciendo es para echarse a llorar.
«–¿Pero, coño, quién es Clemente?».
–»Pues Clemente era el guarda de la plaza Peral y, si por coger una naranja te formaba lo que te formaba, figúrate tú la que le está formando al Hernán de los c……»
Luis Suárez Ávila.

Este artículo que evoca a Clemente López Ruiz, se publicó en Diario de Cádiz cuando se perpetró el arboricidio de la Plaza de Isaac Peral, con la destrucción de las araucarias y la subsiguiente reforma que dio como resultado la plaza enlosada en grés y mármol que ahora tenemos, una muestra más del singular enlosado urbano de finales del siglo XX y principios del siglo XXI porteño.



321. JUAN ESPINOSA. El alquimista de los peroles.

23 06 2009

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En estos días se cumplen 10 años desde que Juan Espinosa, Juani el de Guadebro, nos dejara con apenas 57 años, huérfanos de un maestro de la cocina popular, de un alquimista de los peroles, que desde muy joven andaba buscando la piedra filosofal entre los fogones, de otra forma, mezclando salsas y sabores. Juani empezó muy joven siguiendo la tradición familiar heredada de sus padres, Eugenio y Milagros. Ayudando en el negocio familiar de la calle Cañas primero, luego en la Ribera, en el Restaurante Guadalete, en la Casa de la Aduana, y por último hasta hace 12 años y pasan ya los 35, en el bar-restaurante Guadebro, con desigual ritmo de trabajo y diferente capacidad de público, hasta su cierre.

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Juan Espinosa Palacios y José Simeón, muy jovencitos. (Foto Colección  Vicente González Lechuga).

juanespinosa_003_puertosantamariaJuan quería dejar la hostelería, a la que amaba y detestaba de igual manera, como los cabales de esta profesión. Su idea, hace 35 años, era la de instalar un bingo, negocio innovador para la época, de lo que tuvo que desistir, ante la cantidad de requisitos y permisos que tenía que cumplimentar, para regocijo de quienes amaban su peculiar forma de hacer cocina. En la imagen de la izquierda, Juan con su padre, en el bar de la calle Cañas.

Y hete aquí que Juani se embarca en la aventura del Guadebro, nombre prestado de la Inmobiliaria a la que compró el local donde se instaló, con dinero –poco- prestado. Juan se hizo famoso enseguida. Hasta allí llegaban de todos los puntos de la geografía provincial a probar sus garbanzos con chocos, los fideos con caballas, la raya al pimentón, el cazón a las mil maneras, los aliños diferentes, o aquella comida que el día, el mercado, y su imaginación emplataran para disfrute de sus visitantes.

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Juani, con sus padres, el día de su boda. De izquierda a derecha: Eugenio Espinosa Palacios, ‘Nono’; la esposa de ‘Juani’, Maruchi Fernández y Fernández, hija de Antonio Fernandez Bernal, de la familia de los ‘Chiquetes’ de la Casa de la Aduana y de Maruja Fernández, además de hermana de Lali, la mujer de Manolo Toimil; Eugenio Espinosa Morales, el patriarca del Bar Guadalete;  Juan Espinosa Palacios, ‘Juani de Guadebro’ y su madre, Milagros Palacios Álvarez. Las señoritas de la derecha, familias del entorno que no identificamos.

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Foto tomada en al Bar Guadalete en los años 50 del siglo pasado. De izquierda a derecha: Antonio Nuñez, de Puerto Real; Fermín Romero Díaz, Eugenio Espinosa Morales, Pedro Palacios García, Juan Espinosa Palacios  y Manuel Lores, expresidente del Racings Club Portuense. Detrás·s están los camareros Eugenio Rodríguez Palacios y Antonio Oviedo, actualmente Fontanero. (Foto Colección Vicente González Lechuga).

ALBERTI PROBÓ SU COCINA.
Alberti fue homenajeado allí, en el primer homenaje popular que le tributó El Puerto, con un Juan que no se recató en decirle que él era conservador, y amigo de la Guardia Civil de entonces. Mucha gente pasó por Guadebro a probar las excelencias de Juan, que ya figuraba en las guías gastronómicas.

EN LAS GUÍAS GASTRONÓMICAS.

En la ‘Guía con Encanto: De Tapas por Cádiz y el Marco de Jerez, de El País/Aguilar, se puede leer lo siguiente: “Sus guisos de pescados y mariscos son el deleite de todo el que en este establecimiento recala. Tiene una clientela que no pide ni pregunta lo que hay, sino que espera que Juan ‘les ponga de comer’, tal es la fe que en sus guisos tienen”. Así era Juan, que al que llegaba nuevo, de fuera, le quería hacer probar toda la carta en el mismo día. Una cocina de recursos que alternaba con la alta gastronomía cuando era preciso: una cocina basada en los guisos marineros de alta mar, al alcance de los incondicionales de Espinosa.Juan recordaba que en los negocios de su padre paraban marineros que cocinaban bien y, que de ellos aprendió recetas y preparados que daban un sabor diferente a sus elaboraciones. La comida artesana, siempre por delante de los fast food, como no puede ser de otra manera.

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Juan, con sus hijos en una caseta en la Feria de Primavera, junto a Miguel Fernández Mancha, que trabajaba en la “Casa Bomba” en la Base. Era de Ronda y muy amigo de Juani.

LA ENFERMEDAD COMO CAMINO.
Era un hombre trabajador y emprendedor, que aprendió mucho durante los nueve años que luchó contra la enfermedad y –a decir de los suyos-, quienes le rodearon también aprendieron de él, como atestigua quien esto firma. Le dieron pocas expectativas, y ya ven, casi diez años con el estigma de la enfermedad a cuestas. Decía: “—Yo lo voy a conseguir. Voy a vencer a la enfermedad”. A punto estuvo de conseguirlo con la fuerza de su carácter y genio.

LO PRIMERO, DAR DE COMER.
Tenía un genio fuerte. Fuerte para apabullarte a atenciones, para recriminar a quien fuera su desacuerdo con tal o cual cuestión, o para transmitir sus más profundas e íntimas sensaciones: las de un hombre cabal, entregado, que no sabía decir que no, en un bar, donde siempre dejaba fiado. Y eso es un dato: antes estaba dar de comer que cobrar por el servicio.

ostrasdelsur_puertosantamariaOSTRAS DEL SUR.
Emprendedor como pocos, Juan instaló durante años, la caseta de Feria ‘Ostras del Sur’, en Jerez y El Puerto con su compadre y amigo Carmelo (el taxista que acompañaba al Cochino a Madrid, un hombre legal ya jubilosamente jubilado, de confianza, amigo también de Luis Fernández Chulian, también Exportador de Pescados y Mariscos) y un portugués que se llamaba José Manuel Seixas Dos Anjos; era grande también este  portugués porteño de toda la vida que nos dejó hace escasas fechas. Juani se reunía con buena gente… Y se fue también a la Feria del Campo, a Madrid, llevando los productos de la zona. Eran famosos los concursos de apertura y presentación de ostiones, que él preparaba y conocía como nadie.

HACE 10 AÑOS…
Juan Espinosa, Juani el de Guadebro nos dejó en agosto de 1999, a su mujer y a sus cinco hijos; a una parroquia fiel; a muchos amigos; a los seguidores de la cocina tradicional marinera; a los turistas a los que sabía descubrirles con la gastronomía las interioridades de este Puerto cosmopolita y socarrón; a los pescaeros de la lonja y de la plaza, con los que gustaba compartir las horas que le robaba de madrugada al sueño; a los antiguos feriantes que se sentían acogidos en la Ostrea; a los marineros que regresaban  con sus historias inenarrables: a la familia de la hostelería, que recalaba de paso a tomar la penúltima en su casa; a los porteños que, de su mano, descubrimos que no sólo con palabras se vive y se comparte un Puerto multimilenario.

caballasconfideosLA RECETA DE JUANI: CABALLAS CON FIDEOS.
Ingredientes para 4 personas:
½ k de tomates, ½ k de cebollas, 3 pimientos, 3 dientes de ajo, fumet de marisco o de pescado, vino fino de El Puerto, una copa de brandy de El Puerto, tomate frito, azafrán, aceite, sal, 150 grs de fideos gordos (del 4), 4 caballas

Cortar las cabezas de las caballas y cocer en abundante agua con sal cuando estén cocidas, limpiar de espinas, y sacar los dos lomos de las caballas, reservar. Picar todas las verduras y sofreír en aceite con sal, cuando esta todo refrito echar un  paquetito de azafrán, una cucharada de pimentón, el vino fino (de dos a tres vasos), la copa de coñac y el tomate frito ( al gusto para darle color).Se deja hervir unos minutos para que se evapore el fino y el coñac y se incorpora el fumet dejando hervir durante 15 minutos. Finalmente se echan los fideos y se cuecen hasta que estén al dente, es decir que estén un poco duros por su parte central. Terminar introduciendo la caballa previamente reservada en los fideos. Emplatar y servir acompañado de un vino de la tierra.