716. EL ACCIDENTE DE TRENES EN EL CUERVO. 21 de julio de 1972.
21 07 2010
Tareas de rescate de las víctimas en el que fue el mayor siniestro de trenes hasta la fecha. (Foto: Manuel Iglesias).
¿QUE PASÓ EN EL PUERTO EN 1972?
Hace 38 años, la Bodega Osborne estaba de enhorabuena: La silueta del Toro, obra de Manolo Prieto, fue elegida por la revista The New York Times Magazine, como la representación de la nueva España. En Madrid, José Luis Galloso confirma su alternativa, el 17 de mayo, apadrinado por Paco Camino y de testigo Curro Rivera. El toro de la ceremonia se llamaba ‘Colino’ de la ganadería de José Luis Osborne. Rafael Alberti publica ‘Canciones del Alto Valle del Aniene’, en la editorial bonaerense Losada. Rafael Caballero Bonald pregona la Semana Santa.

El 29 de enero de 1972 se derribaba el kiosko que había existido en la Plaza de Isaac Peral, usado en los últimos años como palomar e incluso como almacén de Vías y Obras, y donde se instalaba el Nacimiento municipal. (Foto Rafa. Archivo Municipal).
La comparsa ‘Los Galanes’ de José Luis Arniz, gana el primer premio en la modalidad de provincial en el Teatro Falla. Abre la Inmobiliaria Retamar. Se realiza el asta de la bandera de la fundación de la Hermandad del Huerto, en los talleres de Lorenzo Jiménez Rueda. Nace el Concejal de Comunicación, Raúl Capdevila Pedrajas. Nace la bailaora Sara Baras, natural de San Fernando, pero con casa en El Puerto.
Coincidiendo con el centenario de su fundación, el Ayuntamiento regala al colegio del Asilo de Huérfanas los metros necesarios para construir un nuevo centro de acuerdo con la nueva ley de EGB, el hoy Luisa de Marillac. Bodegas Osborne crea ODISA (Osborne Distribuidora S.A.), que comercializa todos los productos de este grupo alimentario con sede en El Puerto.
Días antes del trágico accidente, con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, se entregaron 176 viviendas del Grupo “Estrella del Mar”, conocida como la “Barriada de los Pescadores”.
RELATO DE UN ACCIDENTE.
Eran las siete y media de la mañana de hace 38 años: viernes 21 de julio de 1972. El ferrobús que hacía el trayecto Cádiz-Sevilla con 200 pasajeros y cuatro vagones, salió de la estación de El Cuervo (Sevilla), a pesar de que las señales se lo prohibían, chocando a los pocos minutos de manera frontal con el tren expreso Madrid-Cádiz, con 500 pasajeros, un convoy con 14 coches tirados por una máquina diesel . (En la imagen de la izquierda, amasijos de hierros de los vagones).
En El Puerto la voz de alarma corrió enseguida. Varios vecinos hacían ese trayecto. Ocho no volverían a su ciudad sino en féretros: Antonio Torres Santiago, su mujer, Mercedes Pérez González, Eugenio Lobato Fernández, su mujer Encarnación Salmerón Aguirre, José Calderón Castro, Carmen Carreto Figuereo, Antonia Zampaña Gutiérrez y su hijo José Manuel Rodríguez Zampaña. También el ayudante del maquinista del ferrobús, que vivía en los pisos de RENFE. El accidente ferroviario más grave ocurrido hasta la fecha en España había sucedido entre los términos municipales de los municipios sevillanos de El Cuervo y Lebrija. 86 muertos y 112 heridos fue el balance final del trágico suceso, ocurrido en el lugar conocido como ‘Paso de la Mohina’, a caballo entre las fincas de ‘La Quincena’ y ‘La Junquera’.

La crónica de aquel fatídico accidente recogida por Diario de Cádiz destacaba detalles muy significativos ocurridos momentos después del accidente .
Al lugar del accidente acudieron en primer lugar unos agricultores que recogían remolacha en el cortijo de ‘La Junquera’, a unos 500 metros del lugar del suceso. Al oír los chirridos y el estrépito del encontronazo, se subieron a una protuberancia del terreno desde donde divisaron el dantesco espectáculo. Usaron el teléfono para dar la alarma en El Cuervo. Las autoridades, civiles y militares, de Sevilla y Cádiz se dirigieron al lugar del suceso.
Las emisoras de Radio de la zona realizaron llamamientos para que los médicos que se encontraran libres de servicio se incorporaran a la Zona Cero. Igualmente se pedían donaciones de sangre, con colas en los centros médicos: la población se movilizó enseguida.
FALLECIDOS DE EL PUERTO. Todos viajaban en el ferrobús.
Antonio Torres Santiago secretario general del R.C. portuense, persona muy querida y que trabajó sin descanso por los colores racinguistas, funcionario del Ayuntamiento, fallecido junto a su esposa Mercedes Pérez González, vivían en la calle Palacios. Los cadáveres fueron identificados por el entrenador del Racing, Manolo de la Torre, que meses antes había salvado del descenso al Racing y que tras la trágica muerte de Torres, con quien tenía prácticamente todo solventado para seguir entrenando, le hizo cambiar de aires, marchándose de El Puerto para entrenar a otro equipo. Cabe recordar que el fallecimiento de Antonio Torres Santiago, también fue un duro golpe para el masajista del Racing Manuel Jarque Martínez, Chicharito, posiblemente el peor de su vida. Nunca quiso hablar de ello. Siempre decía que Antonio Torres fue su segundo padre. (En la imagen de la izquierda, Antonio Torres).
Eugenio Lobato Fernández, 39 años, fallecido también junto a su esposa Encarnación Salmerón Aguirre., 29 años. Encarnación se crió y vivió en la Casa Palacio de Araníbar en la Plaza del Castillo, en el edificio donde hasta hace poco estaban los Juzgados. Dejaban cuatro hijos menores. Su hermano Luis, futbolista, destacó como portero en su juventud y militó en el R.C. Portuense. (En la imagen de la izquierda, Luis Salmerón Aguirre).
José Calderón Castro, que trabajaba como vigilante jurado de RENFE. Curiosamente, también vivió durante muchos años en la Plaza del Castillo, en la Casa de las Flores, donde se encontraba la chatarrería de ‘Churrasca’ por aquel entonces. Casado con Soledad Picón Rizo. Allí nacieron sus hijos, Dolores, Soledad, Rafael, Juan, Pepe, Mari y Milagros. Posteriormente vivió en los pisos conocidos, como de la RENFE, próximo al Colegio La Salle. Su hija Sole nos comenta que momentos antes del trágico accidente se encontraba su padre en el ultimo vagón del tren conversando con Paca, trabajadora de tareas de la limpieza en la Estación y que finalizada la conversación se dirigió hacia el vagón delantero para saludar a Salvador Salcedo Fernández maquinista del ferrobús y al ayudante Gabriel Hernández Castillo. Precisamente, Gabriel era novio de una vecina de José en los pisos de la RENFE. No tuvieron la misma suerte que el revisor que salvó su vida al desplazarse poco antes del accidente, desde el primer vagón, en el que fallecieron todos los ocupantes, hasta el vagón de cola para cumplir con su función, al haberse subido una pasajera en la estación de El Cuervo. Pepe, como lo llamábamos era un buen hombre que se dirigía a Utrera para realizar sus faenas de trabajo. En un principio no aparecía en la lista de las victimas identificadas. Ante la gran desesperación generada en la familia, varios de sus hijos se desplazaron al cementerio Municipal de Lebrija y a través de una fotografía fue reconocido por el personal médico. Su hijo Rafael, buen compañero y excelente profesional, estuvo vinculado al sector de la pesca, formando parte de las tripulaciones de pesqueros de la flota local.
Carmen Carreto Figuereo, que vivía en la Plaza de Juan de la Cosa -de la Plaza de Bizcocheros- de toda la vida, madre de Rafael García Carreto, Rafaelin, que fuera jugador del R.C. Portuense y Puerto Real C.F. además entrenador de Portuense B y Antiguos Alumnos Sindicales C.F.de Puerto Real. (En la imagen de la izquierda, Rafael García Carreto, falleció también hace ya algunos años, victima de cruel enfermedad. Era muy querido por el sector bodeguero y por la afición futbolista de El Puerto).
Antonia Zampaña Gutiérrez de 38 años y su hijo José Manuel Rodríguez Zampaña de 11 años de edad.
ASISTENCIA
Bomberos de Cádiz, Policía Municipal de Jerez y Lebrija, Policía Armada, varios destacamentos de la Cruz Roja, Guardia Civil, Ejército, Base Naval de Rota, Tercio de Infantería de Marina de San Fernando, personal de Ferrocarriles Españoles, y voluntarios entre los que se encontraban vecinos de Jerez y Lebrija, acudieron a socorrer a los heridos y a realizar la difícil tarea de desincrustar a los cadáveres que se encontraban entre los amasijos del ferrobús
Ambulancias de Sevilla, Cádiz, Jerez y Utrera y de la Base de Rota se trasladaron al lugar del accidente. Quince helicópteros de la Armada llevaron a los heridos a los centros sanitarios. En la provincia de Cádiz se celebraron diversos funerales por los fallecidos: 13, Jerez; Cádiz, 7; El Puerto, 8; San Fernando, 5; Puerto Real, 1; Rota, 1

Los cadáveres en fila, tras su rescate entre los hierros retorcidos. (Foto: Manuel Iglesias).
¿QUE SUCEDIÓ?
Según el informe de Ferrocarriles Españoles, el ferrobús hizo su parada en la vía de andén de la estación de El Cuervo; la vía general y agujas de la Estación quedaron dispuestas para que el Expreso pasase por dicha vía pocos minutos después, estando dispuesta la señalización como parada obligatoria para el Ferrobús y vía libre para el Expreso.
El Ferrobús efectuó una parada de un minuto en El Cuervo, poniéndose en marcha en dirección a Lebrija, forzando e inutilizando el cambio de salida. El Expreso había abandonado ya la estación de Lebrija. El choque frontal al circular por una vía única en dirección contraria no se pudo evitar: a 90 kilómetros circulaba el Expreso y a 80 el Ferrobús y, aunque los maquinistas vieron la que se les venía encima, accionando los frenos, no pudieron evitar la catástrofe, empotrándose los tres primeros vagones del Ferrobús, mientras que la máquina del Expreso y los tres primeros vagones descarrilaban, afectando al coche de correos, donde falleció el único pasajero del Expreso, un cartero que se encotraba de servicio. (Textos: Antonio Carbonell y José María Morillo).

La estación de ferrocarril de El Puerto, el 5 de mayo de 1972. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
Gente del Puerto quiere agradecer a Pepe Torres Pérez, hijo de Antonio Torres Santiago y Mercedes Pérez González, así como a Soledad Calderón Picón, hija de José Calderón Castro, su inestimable colaboración en la aportación de datos para la elaboración de esta nótula.



























Como siempre, qué altura, señores. Este es el medio de comunicación, y evocación, de El Puerto de Santa María, más certero, más creativo y, por supuesto, más sentimental. Enhorabuena
Lo recuerdo perfectamente. Ya vivía en Valladolid. Nuestras vacaciones eran en Agosto, pero ese año nos fuimos antes los niños y yo, para estar más tienpo con la familia.
Mis vecinas de toda la vida…Dolores, Soledad ( la llamábamos ) cariñosamente “la gordi” su madre, sus hermanos….fuimos a su casa, mi hermana María mi padre y yo…estaban rotos, no se me olvidará por años que pasen la cara de la Sole, (la madre) una mujer, por cierto preciosa.
Lo que no me suena es que llamen a mi casa, la casa de las flores, mientras yo viví y vivieron mi padre y mi hermana, siempre fue la casa de los balcones.
Aprovecho esta oportunidad, para dar un beso muy grande a toda la familia, los recuerdo a todos y a los demás vecinos. Siempre que visito El Puerto, me paso por la casa, a saludar a las dos vecinas que quedan de mis tiempos, Manuela y María, familia de Soledad, un hijo de María, está casado con una de mis sobrinas.
De nuevo, besos a todos, y un recuerdo a los que sufrieron esa desgracia.
En El Puerto durante buena parte del siglo pasado, se realizaron diversas conmemoraciones con motivo del Día de la Raza o de la Hispanidad, hoy la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Se celebraban corridas de toros, Juegos Florales, conciertos de música, desfiles militares, fiesta en la Guardia Civil con misa de Pontical en la Iglesia Mayor y visita en el Guadalete de barcos de la Marina Española y en la Plaza del Castillo se celebraba verbena y baile popular, con una pista al centro, muy grande y decorada al centro con “Castillos y Leones” y una greca lateral. Además el Ayuntamiento adornaba para tal efecto los alrededores de la Plaza, colocando macetas decorativas colgantes para flores. Precisamente, era la Casa de Los Balcones la que llamaba la atención por la finura y gusto de su especial realce. También recuerdo que, iniciados los años sesenta, en la parte superior, donde se encontraba la chatarrería de ‘Churrasca’, en uno de los balcones, lindando con la calle Santo Domingo, colgaban geranios que crecían en grandes macetas de barro.
Dicho esto, es evidente que estas deducciones son los que han favorecido que a la Casa de los Balcones la llame también la Casa de las Flores. El caso es que no es por primera vez, sino que cuando la nótula dedicada a Antonio Izquierdo Herrera, “el Baba’, también refería que era la Casa de Las Flores. http://www.gentedelpuerto.com/2009/03/23/229-%E2%80%9Cel-baba%E2%80%9D-patrimonio-sentimental-de-el-puerto/
Como no podía ser de otra manera, después del comentario de Lola, he peguntado a mi querido amigo José Ignacio Buhigas Cabrera, Archivero Municipal del Ayuntamiento, por saber si existe alguna relación entre los nombres de la Casa de los Balcones con la Casa de las Flores. En breve lo conoceremos. En todo caso, si no fuera así, es posible que todo haya sido fruto de mi imaginación ya que llamar a la Cada de los Balcones como la de las Flores, es que sin duda me trae muy buenos recuerdos de mi infancia.
?…lo recordare toda mi vida…
No lo conocía, gracias por compartirlo.
vivi esta historia muy de cerca y fue terrible , encarna y eugenio eran mis vecino , fue una pena tan joven y los hijos tan pequeños
Nuevamente, la tragedia golpeó a unos vecinos, de La Placilla. A Eugenio lo conocía poco, no así a Encarna. A ella la veía mucho por el barrio, pues su hermana vivía en La c/ Santa María.
Cuando nos enteramos de la noticia, no dábamos crédito. Habíamos visto al matrimonio, el día anterior (si mi memoria no me falla). A Eugenio lo recuerdo menos, pero a Encarna, parece que la estoy viendo. Era muy guapa, y muy agradable.
¡Dios mío que mala suerte! Creo recordar que habían venido vacaciones, y ya ven.
Los tres niños, se quedaron con sus tíos, Pepa y Hierro (dos personas maravillosas)y la niña con otra hermana de Pepa. Estos niños demostraron una entereza, admirable. Esta familia tuvo que apretarse el cinturón, pues ya eran familia numerosa, pero lograron sacar a estos niños adelante. Hoy son tres hombres y una mujer ejemplares, y admirables, como toda la familia.
Recuerdo que me contó Pepa, que el pequeño, le había pedido ese año a los Reyes Magos, un tren. Era tremendo para su tía, oír al chiquillo. A los vecinos de La Placilla, nos afectó especialmente la tragedia de esta gran familia.
Todo mi cariño, para ellos y para las familias de las victimas.
Saludos.
Encarnacion Salmeron era amiga de mi madre, una mujer muy simpatica y alegre, yo era una niña, algunas vecinas le preguntaron por sus apellidos a los hijos del matrimonio que estaban jugando en la calle en crevillet sin saber nada, mientras la radio daba la noticia.
soy la mujer del segundo hijo de Eugenio lobato fernandez y Encarnacion salmeron aguirre,de nombre Israel lobato salmeron.Quiero colaborar aportando informacion de primera mano.Mi marido contaba con cinco años cuando ocurrio el fatidico accidente,el mayor con ocho,el tercero con tres y la pequeña con dos,Mi suegra, que asi sentia a la mujer que crio a mi marido“ pepa´´,se hizo cargo del mayor y segundo,apesar d q tenia nueve hijos y en aquella epoca ya me direis,ella contaba q el dia q su hermana y su cuñado iban a hacer el viaje,tenian decidido ir con sus cuatro hijos,con la suerte que uno de ellos se quedo dormido y mi suegra aconsejo a su hermana q dejara a los niños en su casa.
Soy Silvia bisnieta de Antonio Torres Santiago , mi madre Ana Maria Torres en esa época tenía doce años e iba a acompañar a sus abuelos Antonio Torres y Mercedes a ese viaje para asistir a un médico , pero su padre Pepe Torres decidió que no fuera .Gracias a que mi madre no fué a ese viaje estoy aqui escribiendo mi comentario.(Antonio gracias por este pedazo de reportaje).
‘Un verdadero amigo es un regalo de Dios’. Cita anónima.
Y dado que Dios, por estar en las
alturas, suele regalar poco, los mortales deberíamos
andarnos con mucho tiento a la hora de conceder semejante
adjetivo. Así que viviendo ya en edad septuagenaria, me
produce mucho miedo pronunciar un vocablo que, como el amor,
es ya impopular de tanto usarse sin tino ni medida.
Hablando en plata: la palabra amigo sólo se la puedo
adjudicar a quien suele telefonearme cada año para
recordarme momentos culminantes de mi vida. Son varios y,
desgraciadamente, los peores que he vivido. Mi amigo, el
único que se ha ganado el derecho a que yo me fíe de él, me
llama desde El Puerto de Santa María para decirme que está
dispuesto a seguirme hablando del accidente ferroviario
ocurrido el 21 de julio de 1972, viernes, entre El Cuervo y
Lebrija. Siniestro en el que murieron más de setenta
personas y los heridos fueron más de un centenar.
Sus palabras son siempre las mismas: Manolo, cada vez
que se va aproximando esta fecha, tan dura para nosotros, me
creo obligado a recordarte el comportamiento que tuviste en
la catástrofe ocurrida en el Km 86 del trayecto Sevilla a
Cádiz. Cuando el ferrobús que hacía el trayecto
Cádiz-Sevilla con 200 pasajeros y cuatro vagones, chocó con
el tren expreso Madrid-Cádiz, con quinientos pasajeros.
Sé, Manolo, que debes estar hasta el gorro de que cada año,
en llegando esta fecha, te amargue la existencia contándote
algo que jamás quisiste que se propalara y que no tengo la
menor duda de que has tratado de olvidar.
Debo decirte, Manolo, una vez más, aunque me taches de
redoblar el tambor, que muchas son las personas que siguen
nombrándote en cuanto sale a relucir aquel siniestro
veraniego que conmovió a una Andalucía que ya soñaba con los
nuevos aires de libertad que se presagiaban en esa época. En
la que, estando aún Franco vivo, tuviste el valor de
enfrentarte a todas las autoridades civiles y, por encima de
todas, a la eclesiástica.
No me cansaré nunca de ponerte al tanto de cómo hablamos de
ti en cuanto tenemos la oportunidad de reunirnos los pocos
que fuimos testigos de tu manera de afrontar un problema tan
sumamente complicado. Y, desde luego, jamás olvidaré cómo te
dirigiste a la persona enviada por la principal autoridad
eclesiástica de Sevilla, para rebatirle la idea que llevaba
para enterrar a los muertos.
En realidad, hubo un momento en el cual temimos que te
detuvieran. Pero detenerte a ti, entonces, era como soñar
con que España pudiera ganar la Copa del Mundo. Porque te
salían las palabras, en defensa de los muertos, con una
fuerza que asustaba. Porque te explicaste de manera tan
clara y rotunda que las fuerzas vivas, allí presentes por
delegación, no tuvieron más remedio que claudicar ante ti.
Y, desde luego, porque corriste hacia el sótano del convento
de Lebrija, sitio lúgubre y situado en una costanilla,
seguido de todos los familiares que reclamaban a sus
muertos. Cuando las autoridades intentaban sepultarlos en
una fosa común.
Luego, te perdiste. Te fuiste de tu pueblo. Para regresar
ocho años más tarde y llevar a cabo un trabajo deportivo que
dio que hablar…
Ah, en internet y en páginas tituladas Habitantes y Gente de
El Puerto de Santa María, también se te recuerda. Gracias al
Diario de Cádiz. Hasta el año que viene: Amigo.
Manolo de la Torre
El Pueblo de Ceuta
manolodelatorre@elpueblodeceuta.es
Al hacer el servicio militar en el cuartel de Infantería de Marina de San Fernando en los años 1972-1973, cada semana me encomendaba a la Virgen de Lourdes cuando el tren Omnibus (la recordada “Cochinita”) paraba en la estación de Puerto Real, pidiéndole una buena semana y un “Franco de Ría” (permiso de fin de semana), no faltándome ambas cosas durante mi permanencia en filas. Un compañero del cuartel perdió dicho tren por la sencilla razón de que le estaba rezando el Rosario al retablo cerámico de la Virgen de Lourdes, y prefirió quedarse en la estación una hora y media antes que dejar el Rosario a medio terminar, lo que le sirvió para conservar la vida, pues fallecieron en dicho accidente cerca de cuarenta compañeros del Cuartel San Carlos, de San Fernando.
Lo que voy a relatar me lo contó el otro día una persona cuando coincidimos en el tren Cádiz – Sevilla . Como me lo contó lo cuento.
Era un sábado – no recordaba ni el mes ni el año – y los infantes de marina, procedentes de los alrededores de la provincias de Cádiz y de Sevilla, tomaron el tren en San Fernando y alegres se fueron a pasar el fin se semana con sus familias. Al llegar a El Cuervo se produjo un terrible accidente – choque de trenes – en el que fallecieron más de 20 infantes de marina y hubo un considerable número de heridos.
Años más tarde el capitán de IM José A. S. del V. iba en el tren expreso a Madrid, que tenía una parada en Sevilla de unos 15 minutos y allí lo esperaba una hermana enfermera que trabajaba en un hospital sevillano. Hablaron de sus cosas y entonces ella le dijo algo así : “Por cierto, en mi hospital está un antiguo soldado de infantería de marina de los que resultaron heridos en El Cuervo. Sigue tratamiento – no recuerda el relator si estaba en silla de ruedas – pero ya empleó todos los medios que le dieron como indemnización y creo que lo van a echar del hospital. Carece de otros medios”.
Cuando José A. llegó a Madrid se fue a ver a los mandos superiores y tuvo que luchar y luchar contra la burocracia y las normas entonces en vigor e, incluso, se jugó un buen paquete por el enconado empeño que puso en solucionar el problema. Y ¡¡ lo solucionó ¡! No se como … si la Armada se hizo cargo de los gastos … o algo así. Quizás el antiguo infante de marina nunca supo – y si vive no sabe – quien le ayudó. Pues fue José A. que se jugó el tipo por él.
Este pasodoble lo canto una comparsa del Puerto al año siguiente, en recuerdo de los fallecidos en el accidente de tren.
—————–
El 21 de Julio,
entre Lebrija y El Cuervo
junto al cuerpo de un marino
se encontraron estos versos.
Todas la mañanas Lola,
cuando me levanto digo
ya me queda una diana
de menos pa estar contigo
La noche que tengo guardia
me pongo a conversar
con el lucero del alba
que brilla sobre la mar
Lejos de San Fernando
me esta esperando
la novia mía
dile blanco lucero
que yo la quiero mas cada día
yo he de llevar a licenciar
a los de mi reemplazo
el mes de marzolo más tardar
Con la verde en la mano
ningun cristiano nos separará
Niña dile al padre cura
que se vaya preparando
que te via comprar un vestido
como la nieve de blanco
Vio incumplida su promesa
al cielo con otros compañeros
se fué aquel marinero medio poeta.
Yo tenia entonces 10 años y murieron en este accidente mis abuelos Antonio Torres y Mercedes Perez. Me entere de la noticia por la television en casa de mi tia Rosario lo que no sabia es que mis abuelos viajaban en ese tren.
LOS CADAVERES DE MIS ABUELOS, ANTONIO TORRES SANTIAGO Y MERCEDES PEREZ GONZALEZ FUERON RECONOCIDO POR MI PADRE PEPE Y POR MI TIO ANTOÑETE, Y SE LOCALIZARON POR LAS ROPAS Y ZAPATOS YA QUE POR SUS ROSTROS NO SE PODIAN IDENTIFICAR. FUE UN DIA MUY DURO PARA ELLOS.
yo perdi a parte de mi familia en este dia fatidico,fallecieron mi prima mercedita, antonio,mi tio manolo,y mi tia mercedes,y un bebe que llevaba mi prima en su ser de 8 meses,ese dia no se me olvidara mientras viva,aun hoy pienso que no pudo ser cierto, fueron a pasar un dia en sevilla y a conocer el corte ingles, y perdieron su vida por un fallo humano,este comentario es un homenaje a ellos para que donde esten vean que no los hemos olvidados ni los olvidaremos
Al leer esta página he recordado la célebre frase del poeta argentino, Antonio Porchia: “Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo”. Viene a colación, como un sentimiento que debe estar vivo, sin duda alguna, a pesar de los 38 años transcurridos, en las familias y conciudadanos de las 86 victimas del trágico accidente de trenes en El Cuervo. Entre ellas, la religiosa dominica del Santísimo Sacramento, Sor Rita Bermejo Ruiz del Valle, que falleció en el momento del accidente y fue trasladada desde Lebrija al cementerio de Jerez, donde recibió sepultura. La joven religiosa, era natural de Almagro (Ciudad Real) y aunque residía, por aquel entonces, en el convento de su Orden en Dos Hermanas, venía siguiendo estudios en la Universidad de Sevilla. Precisamente, un día antes del suceso, 20 de julio de 1972, había llegado a Jerez para arreglar en la casa matriz de las religiosas dominicas su documentación personal para poder continuar estudiando en la Universidad hispalense. Se nos fue a los 29 años de edad. La vida a veces, no es dura, es cruel.
no se porque, pero despues de todo estos años he soñado con el accidente de la estacion del cuervo, no una vez si al menos dos veces, es como si presintiese que se va a repetir, ojala me equivoque, pues no sabia nada de ese accidente sucedido hace 38 años, y entonces yo tenia aproximadamente 2 años, asi que no puede ser un recuerdo ademas no estube alli, y temo que pueda volver a pasar, como me paso con un sueño que tube repetidas veces con la muerte de mi hermano
Yo tenia unos 5 años, y me acuerdo perfectamente de aquello, pues mi abuelo habia sido jefe de estación en Jerez, aunque ya estaba jubilado.El quiso ir a ayudar a las víctimas, pero le aconsejaron, que no fuera pues el espectaculo era bastante desagradable y dantesco, dada la edad que el tenia.Ir a l final decidio no ir.
yo viajaba en los vagones de 2º del tren expreso con mis padres y hermanos,mi hermano mayor fue herido por la caida de una maleta, pero yo tenia 5 años y no puedo tener un recuerdo nitido nada mas que por la narracion de mi padre,que ayudo en las tareas de rescate,me conto que el accidente fue en curva y que a las mujeres y niños nos bajaron por el lado contrario para no ver nada del accidente,y otras cosas que no conto porque prefiere olvidarlas,siempre me he acordado de las personas del ferrobus,quienes eran,ellos se llevaron la peor parte del choque por el material de esos trenes,mucho menos resistente que el de los expresos,ojala no hubiera ocuurido.
PERDI A MIS PADRINOS EN ESE ACCIDENTE, ANTONIO Y MERCEDES QUE ERA HERMANA DE MI MADRE , YO ESTABA EMBARAZADA DE MI PRIMER HIJO,Y FUE UN GOLPE GRADE ,PARA TODA LA FAMILIA ,SIEMPRE TE RECORDAREMOS
Con mucho dolor por los viajeros, algunos compañeros como la pareja de maquinistas, sufri mucho en esas semanas por el recuerdo que me dejaron estos compañeros maquinistas, mi mayor pésame a todos sus familiares. Mi recuerdo es que la tarde anterior al fatidico axidente estube hablando con los maquinistas en el taller de los trenes ferrobuses de San Jeronimo (Sevilla) en ols que yo trabajaba como mecanico de trenes ferrobuses. Lo pase muy mal pues ademas de compañeros eramos amigos y vecinos.Hoy en dia se ubiera evitado este axidente gracias a los nuevos sistemas de seguridad fiables que esisten en los trenes modernos. Que Dios los tenga en su gloria.
En este accidente muió también mi compañero de colegio, el Jerezano Manuel Benitez Mateos.
En 1972 se estrenó un documental de Budd Boetticher, que narra la vida de Arruza, bajo el título de “Arruza”.
En Febrero de este año nació mi 3er hijo.
En este año se celebraron las bodas de plata de las Escuales Frofesionales de la Sagrada Familia (SAFA)
El 2 de Marzo de este año toreó José Luís Galloso en la PLaza de Toros de Méjico, alternando con Alfredo Leal, Joselito Huerta, Jaime Ragel, Manolo Martínez y Curro Rivera. Siendo los toros de Mariano Ramírez.
El 20 de Agosto de este año se inauguró el Estadio José del Cuvillo
El ayudante del maquinista: Gabriel Hernández Castilla era mi primo. Él estaba haciendo la mili en la RENFE. Sus padres, mis tíos, vivían en Sevilla y mi tío que era trabajador de RENFE cuando se enteró se fue al lugar del accidente para poder encontrar a su hijo, esto lo dejó marcado de por vida, nunca se quitó el luto y cuando murió lo enterraron en el mismo nicho de mi primo pero no quiso que se quitara la lápida de mi primo.
Cuando sucedió el accidente tenía 12 años. En 1980 durante mi periodo de practicas para ayudante de Maquinista, conocí al Maqunista que conducía el tren expreso, no recuerdo su nombre, solo que es o era de Sevilla, conducía aquel día una 2100 como la del accidente y recuerdo que contó que se salvo por refugiarse en la sala de maquinas detras del calderin de la calefacción de vapor.