723. LUIS BALLESTEROS HIDALGO. Luis el del Juzgado.

luisballesteroshidalgo_2_puertosantamariaEste ejemplar funcionario, agente judicial, alguacil, por mal nombre, que nunca quiso que así se le llamara, apareció por este Gran Puerto sin saberse de dónde vino. Sirvió en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de este Partido, desde los tiempos de Don Miguel Moreno Mocholi hasta los de Don Pedro Núñez Ispa, pasando por los Jueces Don Diego Martínez Valbuena, Don Fernando Ramos Pasalodos y Don Rafael Caballero Bonald.

Luis Ballesteros Hidalgo, que así se llamaba nuestro personaje, tenía algunos defectos. El primero es que era medio cegato y usaba unas grandes gafas con cristales de culo de vaso; el segundo que se le achacaba era ser socio del Real Madrid y amigo personal de Don Santiago Bernabeu, con quien se escribía; el tercero, ser admirador incondicional de Antonio Ordóñez; el cuarto ser aficionado a la zarzuela…

Cuando empezó a servir a la Administración de Justicia, Luis vivía en los altos del propio Juzgado y se tapaba, cuando dormía, con la gloriosa enseña nacional, que por las mañanas volvía a enarbolar en el balcón principal.

Como era un impenitente socio del Real Madrid y se escribía con Bernabeu, cada vez que llegaba carta al Juzgado, se le gastaban bromas como que se decía que él se “entendía” con Don Santiago. Luis se deseperaba y se desgañitaba afirmando que los dos –él y don Santiago– eran unos caballeros y unos hombres de cuerpo entero.

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Homenaje a Luis Ballesteros, 'el del Juzgado', que aparece en el centro de la imagen. A  la izquierda Luis Ramón Suárez Rodríguez, a la derecha Pedro Serrano Piedra, agente judicial del Juzgado Municipal, que aparece en tantas y tantas fotos de bodas en el momento de firmar tras la ceremonia católica y entregar el Libro de Familia.

Pero su mayor calvario fue cuando el Real Madrid perdió contra el Recreativo de Las Palmas por 6 a 0. Aconteció que el lunes apareció en la mesa del Agente Judicial una inmensa piña de plátanos traída por alguno desde la frutería de Félix Pérez o de la de Cañadilla, muy próximas. No era lengua la de aquel hombre que, arrancando uno a uno los plátanos, se los fue tirando, airado, a diestro y siniestro.

Aunque beatíficamente soltero, abandonó efímeramente su estado casi a punto de morir. Ocurrió que, en tiempos, tuvo una novia que murió de tuberculosis. A partir de aquello, se fue a vivir con la madre de su novia y con la hermana de ésta–Maruja- con la que, en el lecho de muerte, Don José Rivas, Párroco de San Joaquín, lo unió en Santo Matrimonio facie ecclessiae, a fin que la viuda cobrara la pensión del esforzado Agente. Muerto Luis, a las pocas horas de casado, Maruja nos llamó a Pepe Martínez Govantes y a mí para darnos la infeliz noticia y fuimos, los dos, a la casa mortuoria. Allí estaba Luis, feísimo, sin gafas, vestido de fraile, con un enorme crucifijo en las manos, en el ataud, entre cuatro velas. Y aunque la cosa era tocante a la risa, no nos reímos, porque a Luis lo respetábamos, a pesar de las cosas que le hacíamos; porque fue amigo fiel de sus amigos y porque, sobre todo fue un hombre esencialmente bueno. (Texto: Luis Suárez Avila).

5 comentarios en “723. LUIS BALLESTEROS HIDALGO. Luis el del Juzgado.

  1. LSA

    Me he enterado que Luis tenía un hermano gemelo que fue dado por sus padres biológicos en adopción. Luis parece que apareció abandonado y fue criado por una familia de panaderos de El Puerto. Procedía del Campo de Gibraltar. Siempre quiso saber algo de su hermano gemelo, pero no lo consiguió. Era una persona afable, buenísma, querida por todos.

  2. LSA

    Con motivo del homenaje por la jubilación, a Luis, en el Resturante "El Resbaladero" , se le ofreción un gran banquete. A los postres, se leyeron las muchas adhesiones que recibió. Entre ellas, una que lo hizo feliz. Pepe Martínez Govantes, se fue el día antes a telégrafos y puso un telegrama a nombre de Luis: "Imposible asistir homenaje como quisiera.
    Estoy en extranjero con equipo de tus anhelos. Quiero unirme a tu homenaje de corazón. Abrazos, Santiago Bernabeu". El telegrama fue leído y Luis lloraba de emoción, abrazándose a todo el mundo.

  3. Boga

    Tuve la inmensa suerte de tratar a Juan Luis Carrillo Lucero, cuando escribí una pequeña biografía , “Un artista para el pueblo”, sobre algunas pinceladas de la vida de Manolito Bejarano. Curiosamente, entre la clientela del Bar la Perdiz, a la que entrevisté, para contrastar la información facilitada por el recordado artista, fue el entrañable Juan Luis Carrillo Lucero, el más sensato de todos ya que aún reconociendo que era bueno para el artista ciertas atenciones por su situación anímica, más tarde que temprano los efectos serán contraproducentes.

    Me comentaba Juan Luis, que Manolito, como cariñosamente llamaba al artista, estaba enfadado con él, porque en ciertas ocasiones le dio a entender que todo lo que le ocurría no estaba mal como fantasía, pero lo malo es cuando uno lo tomaba por real. Manolito no supo interpretar lo que Juan Luis Carrillo, con toda su mejor fe le decía y no lo encajó nada bien. No era indolente, sino que detestaba los libros de textos en su infancia. Así que dejó de hablarle e iba diciendo por todo El Puerto que Juan Luis Carrillo tenia celos porque era pintor de brocha gorda. Todo lo contario de él. Un artista, pintor fino de temática taurina, en el más puro estilo naif.

    A Manolito ya fue imposible pararlo y gracias a una psiquiatra de la ciudad condal que se encontraba de vacaciones durante el verano de 1979 en nuestra ciudad, fue reconocido, siendo testigo ocular entre otros amigos Juan Luis Carrillo Lucero, determinando el informe psiquiátrico que lo mejor para Manolito Bejarano, mientras viviera, era que siempre estuviera entretenido y, sobre todo, que la acogida y los aplausos de sus paisanos era primordial para que no llegara a hacer ningún disparate. Fue esto lo que me hizo cambiar a Juan Luis Carrillo y que yo, no solo escribiera sobre la figura del entrañable y recordado Manuel Bejarano Armario, sino que además durante años siempre mantuviera la llama encendida de su arte y de sus triunfos por toda la geografía nacional. Eso si, contando siempre con la colaboración de queridos y recordados amigos y compañeros..

    A propósito de Juan Luis Carrillo Lucero, un buen hombre, que siempre actuó con cordura y sensatez y con quien tuve la inmensa suerte de compartir durante años muy buenos momentos, después de suculentas comidas y sobremesas incluidas, nunca comentó la anécdota que refiere Francisco Bollullo Estepa. Eso sí, siempre que salía a colación la figura de Luis Ballesteros, Luis el del juzgados, precisamente, Juan Luis Carrillo Lucero, esbozaba una ligera sonrisa, señal que recordaba algo agradable. En fin. Un mal día lo tiene cualquiera. Si es posible, rogaría a Francisco Bollullo Estepa, un último esfuerzo para conocer el año que le dio la bofetada Luis Ballesteros a Juan Luis Carrillo Lucero, que sonó en todo el bar. Todo ello, porque estoy en estos momentos inmerso en la aventura de conocer más de cerca a personas que merecen ser recordadas por sus conciudadanos, entre ellas, la de Juan Luis Carrillo Lucero.

  4. Francisco Bollullos Estepa

    A PROPOSITO DE LUIS BALLESTEROS HIDALGO

    Las tarjetas de visitas de Luis decía: Luis Ballesteros Hidalgo, agente Judicial del Juzgado de 1º Instancia e Instrucción, El Puerto de Santa María. Le gustaba a Luis que se pusiese El Puerto y a mí también.

    Paseaba yo, siendo un jovenzuelo por los alrededores del cementerio y observé un coche fúnebre con ataúd, pregunté el clásico ¿qué pasa?, me indicaron que un guardia civil, bastante joven se había suicidado y que le iban a practicar la autopsia y como curioso que soy, rápidamente tomé posición y un sitio adecuado para ver, allí en la mesa de mármol que existe para este menester, pusieron el finado, y enfundado en sendas batas blancas Don Luis Bootello Campos y Don Juan Almorza Salas (en otro tiempo hubiera sido una buen modelo para Rembrant), a eso llegó Luis, con su cargo de agente Judicial y leyó el oficio pertinente delante de los forenses a los que se le ordenaba de parte de su señoría que procedieran a practicar la referida autopsia. El doctor Bootello recuerdo perfectamente que le dijo a Luis que, por la no presentación del practicante de turno que debía estar allí y no estaba, se le sancionara si procediera. Esta fue la primera vez que conocí a Luis y entendí que era hombre de carácter.

    Como solterón obligado que fue, Luis tenía una vida social bastante intensa, del tabaco, bebía vino con frecuencia y siempre llevaba un frasco de bicarbonato, que lo terminaba casi a la par del paquete de tabaco y de comer casi nada.

    Una vez me dice mi padre, vamos a invitar a comer a Luis al Resbaladero, fuimos con Luis, mi padre, mi hermano y yo y mientras nosotros dimos cuenta de los marisco y el Cardillo de Perro que tanta fama le había dado a Maximino Sordo Díaz, a Luis se le ocurre pedir un huevo pasado por agua y espárragos con mayonesa y de postre más bicarbonato, lamentable, así era este hombre.

    Luis como indiqué más arriba, fué intimo amigo de mi padre, yo hablaba con él con bastante frecuencia y observaba, que era un hombre, que cuando no estaba con sus amigos, su distracción era su trabajo, la música cuando estaba en casa, no le gustaba el flamenco para nada, se entusiasmaba con la música clásica y la ópera, sobre todo la italiana; y su Real Madrid de su alma

    Un Lunes, recuerdo, llega Luis al Bar La Perdiz y Le pregunta Juan Luis Carrillo Lucero, pintor de brocha gorda, cuyo cuartel general era este establecimiento: “Luis como quedó el partido de Sevilla-Real Madrid”, contesta Luis de mala gana: “Perdió el Madrid 2-1?, contesta Juan Luis con una risotada: “Pues que le den por…al Real Madrid y a tí”, entonces Luis, ni corto ni perezoso, le dió una bofetada con sonó en todo el bar y ahí quedó todo, el honor de su Madrid quedó zanjado.

    El amor de su vida, fue Amalia Arjona Cía, murió relativamente joven, dejando a Luis con una tristeza, que cuando me contaba su vida sentimental, me daba la impresión en algunos momentos que le importaba poco morir. Entonces la madre de ésta lo acogió en su casa, Luis no tenía familia, y vivió el resto de sus días con esta señora y Maruja Arjona Cía.

    Luis podía parecer que en determinados momentos, sobre todo el trabajo tenía un carácter agrio, pero si lo tratabas era un gran amigo y bastante cariñoso, casó con Maruja Arjona Cía y fue amortajado con la túnica de hermano de la Asociación Piadosa del Cristo del Amor y María Santísima del Silencio.

    Mi familia y la de José Gómez de Requena les profesaba una gran amistad.

    Francisco Bollullos Estepa

  5. Pedro

    Luis Ballesteros creo que era de algeciras o la linea de la concepcion y creo recordar que era hermano mellizo con otro al cual nunca conocio porque sus padres lo dieron en adopcion y el vino a parar a la calle cielo a las herminatas de los pobres, despues fue adoptado. Luis fue intimo amigo de mi abuelo Jose Gomez de Requena (EL PANADERO). Y yo de pequeño lo llamaba tio Luis.

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