1.277. JUAN JOSÉ VARGAS Y VARGAS. El Chozas.

Juan José Vargas y Vargas, "El Chozas", (Lebrija 1903-1974) viene a mi columna de notables como primitivo actual. Era un heterodoxo y un surrealista y, desde la heterodoxia y el surrealismo, un creador. Él pensaba que sabía cantar por bulerías y, sin embargo lo que cantaba era una otra cosa imprecisa, pero hermosísima. Todos los jueves, desde el Cortijo de Villarana, en El Puerto, donde estaba de manijero, venía a verme y me contaba y cantaba cosas inverosímiles. Aficionado a la historia, "sabía" y relataba, con todo detalle, la boda de Isabel La Católica con el General Espartero (?), cuya representación plástica se encontraba, según él, tallada en madera en el aparador del comedor de Don Bernabé Rico, en Jerez. Aunque, a decir verdad, en el aparador, estilo "remordimiento", lo que había era una representación del cuadro de Pradilla  de la "Capitulación de Granada".

Tan sólo una vez cantó en público, en un escenario, y fue en una de las Fiestas de la Bulería, en Jerez, por los años 60, donde reveló su genio gesticulante y cabal, entre esperpéntico y arrollador, que nos dejó pasmados. Si yo no hubiera hecho gestiones con la casa Hispavox para que le grabaran, hoy sería un inédito y olvidado. Sin embargo, sus particulares bulerías y sus romances han quedado como muestras dignas de mantenerse y hoy algunos cantaores lo copian con veneración y respeto.

Cuando se le preguntaba por las interioridades del ritual de la boda gitana, para no revelarlas, respondía: "Mira, hijo, una bóa es más hermosa que una misa en el cielo". Y es que, sin saberlo, era un gran lírico. Una noche de mayo de 1970, en la gañanía del cortijo de Villarana, me lo encontré subido en un poyete, de los que utilizaban para dormir, entonando un romance, el de Zaide (Por la calle de su dama). Y todos los jornaleros que estaban allí lo escuchaban con admirada devoción, embobados, que aquello me recordó a mí el comienzo del libro II de la Eneida: "Conticuere omnes intentique ora tenebant/ inde toro pater Aeneas sic orsus ab alto..." Y no se me olvida. (Texto: Luis Suárez Ávila).

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