1.395. MAGISTRADO GAGO.

Fernando Gago, recién elegido alcalde en agosto de 2006.

«--¡Que mala suerte!» Fueron las palabras que Fernando pronunció ante el médico que le comunicó que su enfermedad tomaba una deriva irreversible, hace un par de semanas. Fernando que siempre proclamaba ante cualquier situación, --en clave taurina-- ‘Que Dios reparta suerte’, no recogió en este último lance un poco de esa suerte que pedía para todos. Los que pensamos que después de la lucha que mantuvo lo iba a conseguir no renunciábamos a pesar de las prescripciones médicas. Lo mejor, que se ha ido sin dolor y querido por todos. Lo mas mejor, que ha dejado una escuela de portuensismo. Como dijera un común amigo hace unos años en una reunión-homenaje a Manolo Bejarano, ‘Si Fernando Gago no existiera, habría que inventarlo’.  Y lo insuperable es que, a los que hace años no entendíamos su ‘sangre gorda’ es aquella sentencia con la que nos bombardeaba, impertérrito, ante cualquier situación de emergencia: «--Si tiene solución no te preocupes, porque la tiene. Si no tiene solución, no te preocupes, porque no la tiene».

La Real Plaza de Toros, hoy, con la bandera a media asta, en señal de luto oficial. /Foto F.A. Gallardo.

Y así, el señor Gago ponía distancia entre las cosas para que las cosas no dominaran la situación. Era Fernando Gago ‘el Diplomático’. En las asociaciones, en el trabajo, en la política… Son tantos los recuerdos que se agolpan desde hace 30 años que difícilmente podemos atinar en este pensamiento de urgencia y de dolor, pero con humor, como a él le gustaba mirar a la muerte. Así, el magistrado Gago se marchó de la política con humor, con imaginación, con la diplomacia y educación exquisitas de la que siempre hizo gala. Acordándose de aquellos que le jaleaban ‘presidente hijoputa’ cuando presidía un festejo en la Plaza Real, con el mismo sentido del humor con el que asistía a un pleno, encaraba la vida, disfrutaba de sus hijos y nos enaltecía a los que fuimos su gente en Turismo, sus compañeros, de quien tanto aprendimos. «--No me descuajaringues, Fernando», por los siglos de  los siglos. (Texto: José María Morillo).

Pulsar aquí para acceder a la biografía de Fernando Gago García.

A continuación, reproducimos la crónica que se publicaba en Diario de Cádiz, firmada por Francisco Andrés Gallardo, el día 3 de agosto de 2006, el día que Fernando Gago llegó a la alcaldía de El Puerto, donde permaneció por espacio de nueve meses.

FERNANDO GAGO, EMBAJADOR EN LAS TERMÓPILAS.
Hernán nunca gobernó. Siempre mandó en el Ayuntamiento de El Puerto. Fernando Agustín Gago García si no gobierna, al menos reinará. Su traje planchado y su palabra calculada lo visten de perfecto representante, con su cruz al Mérito Naval en la solapa. No le gusta desagradar. Será imagen y estará al quite. España se perdió un magnífico embajador. Sus dotes se agradecerán en estas Termópilas  portuenses de francotiradores y emboscadas. /Fernando Gago versionado por Matt Groening, creador de Los Simpson.

Baqueteado durante bastantes trienios como relaciones públicas de Bodegas Terry, terminó de forjarse en el Consistorio de la plaza del Polvorista. En el 91, cuando accedió a la Corporación como concejal socialista, se planteó estar "doce años al servicio de El Puerto". Como mínimo, estará dieciséis, con una propina de un año como alcalde, lo que siempre había concebido como una irrealizable quimera: la vida es tan imprevisible que a veces da muchísimo más de lo que se pidió. La paciencia, la supervivencia, sortean regalos y a él le ha tocado un apartamento en Torrevieja.

A la edad en la que otros se jubilan, a los 65 años, ha tomado el bastón de mando de El Puerto, pocos años después de sus segundas nupcias y con sus cuatro hijos (tres chicas y un varón) bien criados. Gago  acudía a todas las fiestas bien que se preciaran en los contornos portuenses años ha. Aquel conductor de una voluntariosa lambretta cubierto por un guardapolvos escondía debajo un esmoquin, con el que tras una batida de kilómetros, impecable, se presentaba en la puerta del jolgorio sin una arruga.

Estar ahí supone un sacrificio que asume con gusto sin reparar en gastos. Nunca le ha faltado una palabra amable, ni una sonrisa, aunque nunca se ha callado cuando le han pisado un meñique. En 1999 se negó a ceder su puesto de aspirante a Jiménez Portela como le había solicitado Hernán Díaz. El desplante le costó caro, pero no se torció el brazo. Segundo de cuatro hermanos (uno de ellos fallecido), su afán autodidacto le hizo progresar en la empresa bodeguera donde recaló muy joven en el departamento de contabilidad. Más que números, él prefería las frases, como había demostrado en sus pinitos teatrales y en Radio Puerto, junto a su buen amigo el periodista Agustín Merello. Su facilidad políglota lo llevó a las relaciones públicas y a ser jefe de ventas de Terry en Norteamérica. Aprendió mucho en sus visitas estadounidenses. /En la imagen de la izquierda, Manolo, Fernando e Ignacio Gago García, falta Benito.

De izquierda a derecha Antonio Bollullo, Fernando Gago, Rafael Alberti y Juan Manuel Torres, entonces alcalde de El Puerto.

En 1990 Antonio Bollullo lo presenta al alcalde socialista Juan Manuel Torres como "un buen fichaje" para este partido, inmerso a nivel local en constantes guerras internas. Bollullo, Gago  o el entonces edil Vicente Sucino improvisaban tertulias para solucionar el mundo en la librería Babel y ahí nació el espíritu político del actual alcalde. Torres se lo reservó como gran baza en el congreso local para elaborar la lista electoral.

Curiosamente una familia rival, los llamados cristianos, también contaban con él. El líder de esta sección, Luis Benvenuty, formaba parte de la directiva del APA del colegio Luisa de Marillac, donde Gago  también se fogueaba en su inquietud social. En un despliegue de generosidad política, Bollullo le cedió el puesto número 5 y entró en el recortado grupo socialista salido de las urnas. El PSOE se había dado un batacazo electoral en mayo del 91, el inesperado triunfador había sido el partido independiente de Hernán Díaz Cortés, el edil expulsado del PP.

Fernando Gago con S.M. el Rey el día que vino a una corrida a la Plaza de Toros de El Puerto a inaugurar el Palco Real.

Al cabo de seis meses de tanteo, los socialistas pactaron con IP y Gago  asumió las competencias de su gremio, Turismo. Al poco le aguardaría su misión más sabrosa, la de presidente de la plaza de toros, la que lidió con estoicidad ante los espectadores y desparpajo polícromo. Tiene un máster en aguantar broncas.

Tan protocolarias labores y su dilecta compostura le hicieron intimar cada vez más con Hernán Díaz (antípodas de carácter), que fue rematando los proyectos que sus predecesores le habían dejado sobre la mesa. Gago, socialista independiente, cada vez era menos socialista, y se marchó antes de que lo echaran del grupo cuando a aquel pacto le quedaban, literalmente, tres días, en julio del 94. Abandonó después la Corporación para regresar en mayo del 95 ya en la lista de IP con la que esta formación logró su imperial mayoría absoluta.

De izquierda a derecha, Eduardo Moreno, José Joaquín Jiménez Portela, Miguel León y Fernando Gago en el callejón de la Plaza de Toros.

Fueron días de vino y rosas, de premios en la lotería y voraz construcción. En el 99 llegó la crisis a IP, en número de votos y con la primera disidencia sonada, la de Miguel León. No cruzaron el Mississippi ni Lamadrid ni Moresco. Gago  se quedó en puertas de lograr su plaza, pero Hernán lo condenó a un provisional ostracismo por sus conversaciones con León. El ahora alcalde siempre negó que tuviera intención de seguir los pasos del ex edil de Urbanismo, que se marchó al grupo mixto.

Con el ex Consejero de Turismo, Luciano Alonso.

"Hay días buenos, días malos y Díaz Cortés", decía de vez en cuando Gago . En aquella temporada fue relevado de la presidencia de la plaza de toros y, limadas las asperezas y perdonado, volvió en otoño al Polvorista como jefe de protocolo estrenándose con el funeral de Rafael Alberti y su virtual capilla ardiente. Fernando contó con su acta al dimitir un fichaje de Hernán, Elena Galván, en enero de 2000.

Con la Hermandad del Rocío, siendo alcalde, en la aldea almonteña.

Volvió al gobierno al frente de Turismo y Fiestas. En este área llegó a producir admiración ajena por su manejo diplomático con los colectivos carnavaleros, que siempre estuvieron de uñas. Creció su figura de apafuegos, con la que se presentó en el periodo siguiente, ya mejor situado en la lista (número 4), al frente de Policía Local, donde estuvo un año.

A este incondicional de Rodrigrato de Obispalía, su municipio ficticio favorito, le pilló el cataclismo judicial del presidente de IP como concejal de Presidencia y Plaza de Toros.El dulce de Cultura lo tomó al dejar el barco Enrique Moresco. Las carambolas del buen talante le han entregado el bastón de la Alcaldía.

Fernando Gago, con Ángel León, el reconocido cocinero porteño.

DETALLES DE LA INVESTIDURA
Juramento sobre una Biblia del siglo XVI Fernando Gago  juró su cargo sobre una Biblia de 1506, de propiedad municipal y que se encontraba en la biblioteca de la actual capilla de la Aurora. El libro estaba abierto por una página con ilustración angelical con motivo de la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles que se celebraba ayer. Hasta ese detalle fue calculado por el nuevo alcalde. El crucifijo de plata era de la Iglesia Mayor.

Entrevistado por Elena Pina para Radio Puerto en FITUR, una de las tantas veces que asistió a Madrid con la embajada promocional de El Puerto de Santa María.

EL ACTO.
Investidura en el salón de plenos desde 1991. Hacía 15 años que no se celebraba una sesión de investidura en el salón de plenos, que se quedó muy pequeño para el acontecimiento. La anterior, el 16 de julio del 91, fue con la incorporación de Hernán Díaz. Las siguientes tuvieron lugar en el centro cultural Alfonso X (1995) y monasterio de la Victoria (1999 y 2003).

Gago con los periodistas en un encuentro celebrado siendo alcalde, en 2007.

ASPIRANTES.
El primer pleno ordinario que presidirá Fernando Gago  será el próximo viernes. Aspirantes entre el público Futuros rivales en las elecciones del 2007 fueron testigos del nombramiento de Gago. El ahora popular Enrique Moresco estaba a unos metros de uno de los aspirantes de IP, el ex concejal Juan Gómez. También se hallaba el andalucista Antonio Jesús Ruiz Aguilar. Sentados en la Corporación se encontraban Pepa Conde (IU) e Ignacio García de Quirós (PSOE). El futuro candidato del PSA, Pedro Alamillos, coincidió con Gago, pero por casualidad, en el aperitivo posterior en una céntrica cafetería. Alamillos renunció a su acta de concejal de IP a primera hora de la mañana.

Con el hasta ahora presidente de Bankia, Rodrigo Rato, en su época de ministro de Turismo con el gobierno de Aznar.

El ex alcalde Hernán Díaz estaba en la cafetería Juan de la Cosa cuando finalizó el pleno, marchándose antes de la llegada de los concejales. Siguió la mañana en otra cercana cafetería, Milord. En el apretado auditorio que asistió al pleno había un compendio de la actualidad local, amigos y no tan amigos del ex alcalde, Hernán Díaz. En unos escasos metros cuadrados compartían espacio todas las tendencias y entre otros se encontraban los ecologistas Juan Clavero y Joaquín Paloma; el jefe de la Policía Local Rafael Muñoz Leonisio, a quien Díaz puso por delante el irregularmente contratado José Díaz Otero, desencadenante del Caso Fuentes; el dirigente vecinal Ramón Ruiz o el presidente de la federación de Emas, Francisco García Garrido. (Texto: Francisco Andrés Gallardo).

Fernando Gago, presidiendo una corrida de toros.

10 comentarios en “1.395. MAGISTRADO GAGO.

  1. miguel

    Fernando ( descanse en paz ) fue el genuino representante de la "peretez de la magnolia atormentada" y desde donde está, el sabe a lo que me refiero

  2. José Luis Calle Fernández

    LO QUE TE HAS PERDIDO, FERNANDO.

    Como te dio por irte otra vez a la gloria, ya que no es la primera vez que la has deleitado, la vida te dio tantas ocasiones para triunfar y conseguirla, te voy a contar lo que ocurrió el martes en tu pueblo, ese pueblo que paseaste por el mundo con la mayor caballerosidad y categoría. Para mí fue un día de fiesta, tantas personas a tu alrededor, tantos cariños demostrados, tantas envidias olvidadas y la lástima es que hasta que no llega la muerte, no nos damos cuenta de como somos. Me tienes que decir, cuándo se te ocurrió organizar ese acto de despedida, estábamos todos, pues tú también estabas, pero en nuestros corazones, que gran despedida. ¿A todos los alcaldes se le hace igual?, digo yo que sería por lo de la Alcaldía, porque si hubiera sido por lo de la Presidencia de la Real Plaza, te tendrían que haber llevado allí mismo y haberte dado la vuelta al ruedo, como a un torero, porque tu toreaste lo tuyo, ¿eh? y algunos con más peligro que los Miuras, porque en ese ruedo de la Plaza del Polvorista, en muchas ocasiones te podían haber destrozado las taleguillas, porque tú te arrimabas, más que cualquier torero de los de valor.
    Pero allí estaban todos, tus compañeros de corporación, gentes del Carnaval, media Plaza de Toros, que te gritaban con sus ofensas fuera de lugar, por cierto, porque cada vez que sacabas el pañuelo para una oreja lo hacías con ese ademán, ¿era elegancia? ¿era disconformidad? Estábamos todos, tus amigos y tus enemigos, gentes humildes de tu pueblo, el mundo empresarial y los amigos de tu juventud, los amigos de La Puntilla, los amigos del parque Calderón, los amigos de aquellos veraneos, donde tú eras el líder por tu simpatía y bonhomía, ¡qué años aquellos! Te has ido y me he quedado con la pena de no haber paseado contigo en esta ultima época de tu vida por el paseo de José Luis Tejada, camino de la playa, tal como te prometí, perdóname pero algunas veces estamos ocupados por la idiotez y no nos paramos a pensar en el prójimo que necesita de nuestra compañía.
    Ayer, cuando te rezaba una oración en la puerta de la iglesia, delante de ti, se me quedo grabado el momento mas emotivo de la tarde, a mi lado lloraba un torero, cuyo nombre no lo voy a decir, un torero sin suerte en el mundo y al que tú ayudaste en alguna ocasión, sacando mas tarde el pañuelo del aviso, allí estaba junto a mi, éramos dos hombres llorando,
    Solo quisiera decirte, como final, y con el símil publicitario, que posiblemente se ha ido el mejor concejal de Turismo de El Puerto de Santa María.
    Solo nos queda rezar por ti.

  3. Pipi Gago

    Articulo sobre mi tio Fernando escrito el 6 abril, 2011

    Que Dios reparta suerte¡
    NO sé si podré recuperarme de tanta dimisión a escasos días de las elecciones municipales y a un año -si no media sorpresa- de las generales y autonómicas. Estamos atravesando en la actualidad una etapa política y económicamente muy convulsa y no sé si a estas alturas de la vida mi mente y mi corazón andan preparados para hacer frente a tanto desatino. No pasa un solo día que abra un periódico o contemple un informativo-magazín que no ocurra algo que haga temblar mi conciencia. Y si a todo esto tengo que sumar la renuncia del ahora ex concejal Fernando Gago (mi tío preferido) pues la verdad es que no tengo el cuerpo para muchos farolillos.

    Estaba claro que Fernando, que cumplirá taitantos años el 18 de abril, no podía retirarse de la política municipal y tramitar los papeles para su jubilación, como él mismo ha puesto de manifiesto, sin despedirse a lo grande. Si lo hubiese hecho de forma sigilosa hubiera defraudado a todas y todos sus seguidores desde que aterrizó en el Ayuntamiento allá por 1991. El ex edil que llegó a la política municipal integrado como independiente en la lista del socialista Juan Manuel Torres no nos ha dejado indiferentes a lo largo de sus veinte años ocupando puesto en la barrera de autoridades del salón de plenos. Lo cierto es que no me lo puedo imaginar realizando labores propias de un jubilata, ya sea recorriendo nuestra geografía en las excursiones del Imserso, efectuando injertos en el jardín de su casa, supervisando obras o dirigiendo el tráfico. Lo que el cuerpo me pide es que nos vuelva a sorprender y dejarnos a un palmo del suelo.

    Como familiar directo que es, seguiré disfrutando de su forma de entender la vida, de sus largas conversaciones y llamadas telefónicas, y de su saber estar, actitud que le ha permitido salir indemne de cantidad de situaciones que a cualquier otro mortal lo hubieran mandado directamente a las mazmorras sin juicio previo. Ya sé que, como tú dices, “a veces las piruetas desconciertan porque no se tiene conocimiento al cien por cien de lo que ha venido ocurriendo” y que “lo mejor es pasar página y mirar al futuro con optimismo”, pero te echaremos de menos aunque seguiremos atentos por si decides sorprendernos. Contigo nunca se sabe. Como bien dices ¡Que Dios reparta suerte para todos¡. A ti también, tito. Pipi Gago. Diario de Cádiz

  4. Olga Pérez

    HASTA SIEMPRE "FER"

    Así era como le llamaba “Fer”, en tono jocoso como casi siempre era su impronta y su personalidad, un recorte de su nombre con el que se le había bautizado en algunos foros de Internet para definirle, y para comentar aspectos sobre su labor como Presidente de la Plaza Real.

    Siempre tuve las sensaciones al hablar con él de que era una persona extremadamente inteligente, muy hábil, una especie de estratega solapado, con una increíble capacidad de autoanálisis y una forma de justificar su labor siempre impresionante, pero hasta cierto punto lógica y comprensible, vamos…que siempre acababas casi dándole la razón.

    El último recuerdo que tengo de él, no hace demasiado tiempo, fue en plena calle, casi una hora conversamos, y me ofrecía consejos para sobrellevar el tapiz del palco de Presidentes, que tanto amó, del que fue casi dependiente en algunos momentos, y que tantos y tantos recuerdos atesoraba sobre él.

    Entre sus cualidades únicas en él, su exquisita educación, su porte señorial y mayestático, su sonrisa picarona cuando se hacía el sueco ante algún comentario impertinente, su ironía personalísima, o su encoger de nariz ante una de sus bromas.

    El olor de su aroma que te acompañaba durante horas después de haberle saludado.

    Frases lapidarias que nunca cesó de repetir, y una mano izquierda que ya hubiesen querido para sí muchos toreros, pese a ejercer de alguna manera su voluntad en la plaza ello no implicaba mando, sólo diplomacia y buen hacer en sus quehaceres.

    Sé que era de aquellos que actuaban según les dictaba más el corazón que la razón en ocasiones, y que ejercía aquello de que lo que haga tu mano derecha que no lo sepa la izquierda al ayudar o hacer felices a los demás. Era culto y refinado, su aspecto físico así lo demandaba.
    Una persona controvertida, y que a pocos dejaba indiferente, pero ello también se traduce a su profunda personalidad, siempre admiré su pulso firme y temple inauditos ante los chaparrones que le podían caer en la plaza. Su enorme capacidad de resbale sobre los temas que consideraba nimios, pero que para otros eran de suma importancia.

    Se qué amaba profundamente El Puerto y sus tradiciones, amaba a su gente y sus calles, era una persona de buen corazón y muy peculiar, como fue su adiós en la Parroquia de San Francisco, muy especial y variopinto. Miembros destacados de varias formaciones políticas de la ciudad y provinciales, gente del carnaval o personas del ámbito religioso cofrade de la ciudad, gente del turismo y el vino, gente del arte y la cultura, o gente de los medios de comunicación a los que siempre atendió de forma magistral.

    En su ultimo adiós se puede decir que estuvo presente la tónica que marcó su vida pública, sabía como moverse y dialogar siempre, como tratar y contratar con la riqueza de un Puerto como el nuestro complejo en todas sus variantes. Además por la imagen de su familia desecha ante un final por desgracia casi esperado, nos podemos imaginar cómo era en su vida privada.

    Ahora Fer te encontraras en ese palco presidencial del cielo reservado a los grandes, seguro que conversaras en el patio de cuadrillas celestial con Joselito El Gallo, de quién acuñaste y te adueñaste de su frase lapidaria, conversando sobre lo maravillosa que es nuestra plaza y la ciudad de El Puerto, llevarás en tu solapa tu cruz y los pañuelos que del bolsillo sacabas.

    Hasta siempre D. Fernando Gago, adiós Fer… “Que Dios Reparta Suerte para Todos” y para ti la mejor!....

    Olga Pérez

  5. Ignacio y Pipi Gago Fornells

    A hombros por la puerta grande de la vida

    La conexión celestial con internet anda mal esta semana. Por ello desde aquí remitimos a Fernando Gago una selección de los comentarios que su reciente viaje, sólo con billete de ida, ha dejado por las redes sociales para que los lea junto a sus padres, sus hermanos Manolo y Benito y, por supuesto, Manuela: "Elegante, y en el buen sentido de la palabra, bueno". "Muere un señor". "Mi más sentido adiós para un gran hombre, gran portuense y gran amigo". "Gran profesional y persona, amigo de sus amigos y hasta de sus enemigos". "Seguro que El Puerto lo echará en falta". "Se va un hombre bueno, con un enorme sentido del humor. Que recoja ahora todo lo que sembró en su vida". "Digan lo que digan para bien o para mal tú eras El Puerto de Santa María". "Se va un gran defensor de las cosas de nuestro Puerto". "Lo poco que le conocí me bastó para tenerle un gran aprecio". "Ha llevado siempre a El Puerto por montera en España y a nivel internacional". "Aunque políticamente no me gustó tu actitud cambiante, siempre te he considerado un buen portuense". "A todo señor todo honor, y tú siempre lo fuiste". "Te llevas contigo ese eterno buen humor que te caracterizaba". "Alguien con una palabra siempre amable y una sonrisa". "Educado, simpático, elegante, genial humorista y buena gente". "Los pueblos los hacen las personas y El Puerto tiene de Fernando un pellizco de saber estar y un ramalazo de señorío". "Aunque no compartíamos la misma ideología sí supimos aparcar diferencias políticas por el bien común de esta bendita tierra y su prosperidad".

    Así era Fernando, nuestro querido y admirado tío. Su sentido del humor era inmenso pero lo que lo hacía peculiar y distinto era su capacidad innata para saber reírse también de sí mismo, la mejor terapia que le ha acompañado hasta el final. Que Dios reparta suerte en tu nueva vida, maestro Fernando. De la anterior, te lo confirmo, has salido a hombros por la puerta grande de la vida.

  6. Un Menesteo....

    A mi amigo de la infancia, Ignacio:
    A raíz de la partida de tu hermano Manolo y después de muchos años sin vernos tuvimos un pequeño encuentro en tu lugar de trabajo, el M.C.
    Creo que nunca olvidare el momento en que nos encontramos, estabas con teléfono a la oreja y como ya sabias que te buscaba, le comentaste a tu interlocutor “ahí viene Paco”, o algo parecido. Tu interlocutor era tu hermano Fernando, el último que te quedaba, en palabras tuyas.
    Tuve la suerte en mi infancia y juventud de trataros a todos (los 4 hermanos) y de conocer a tus padres; a ti por nuestros juegos de infancia, a Manolo por vecindad y porque trató de enseñarme algo de inglés y a Benito como compañero de estudios (que no de carrera) cuando la ciudad de Cádiz estaba más lejos y teníamos que vivir en ella, a Fernando por ser inevitable, por ser vuestro hermano y por ser imposible ser del Puerto y no conocerlo, era singular.
    Ahora se te ha marchado, pero no te deja solo; me consta que te rodean Gago’s de nueva generación, familiares, amigos múltiples y algunos lejanos como yo. Además estará vivo en tu recuerdo y en tu corazón con Manolo y Benito… todos lo estarán para muchos.
    Aunque creo que no es necesario, animo y adelante.
    Un fuerte abrazo de tu siempre amigo,
    Paco Rascón

  7. pipi

    Mori eres grande como amigo. me siento muy orgullosa de poder contar con tu amistad¡¡¡

  8. chelo

    adios FERNANDO, siempre estaras en nuestro recuerdo y en nuestro corazon, fuieste un gran amigo, y un apoyo importante en los malos momentos, ADIOS .

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