1.415. INDALECIO ORTIZ PEINADO. Emprendedor hostelero y periodista.

En Junio de 1981, pocos meses después de que Tejero intentase un nuevo golpe de Estado, y con él acabar de un plumazo con el esfuerzo de un país por levantarse y adaptarse a los nuevos tiempos de democracia, tras una larga etapa tenebrosa de dictadura nace el día 6 del citado mes en El Puerto de Santa María Indalecio Ortiz Peinado. En la primera planta del hospital conocido como Frontela. Es el menor de tres hermanos Marilo y Germán, siendo el mas pequeño: ladiferencia de edad con ellos es de 14 y 11 años respectivamente.

«--Tengo  ganas de vivir en aquel El Puerto de Santa María que era referencia turística a nivel nacional y que no recuerdo por mi corta edad. Ese Puerto de grandes discotecas, grandes eventos, grandes concierto y corridas de toros que  sólo conzoco por lo que mis hermanos mayores, padres, tíos y amistades con cierta edad me cuentan».

A UN AÑO DE NARANJITO.
España se preparaba para, en vuelta de un año escaso, celebrar un acontecimiento deportivo tan importante como es un campeonato mundial de fútbol en el que Naranjito caló en todos los españoles, incluso él le tiene afecto y apenas tenía un año cuando todo esto sucedía.

LOS EMPAPELAOS.
Se crió en los pisos de “Los Empapelaos” junto al colegio Luisa de Marillac y frente a la barrida de “Malacara”. Allí pasó sus primeros 7 años de vida. Entre esta barriada y la Calle San Juan donde, en el número once, vivían sus ya malogrados abuelos:  José Peinado González “El Chico” y María Matiola Selma, desde allí absorbió aquello que el llama “El Puerto Puro”. Escuchar desde el patio de vecinos de su abuela las campanadas de la Iglesia Mayor dando las horas, mientras se come una “tostá” con manteca “colorá” y azúcar, es algo que a los treinta años sigue teniendo presente en su vida e incluso le emociona recordar. Salir a pasear con su abuelo por los alrededores y tardar un rato en andar 20 metros porque todo el mundo se conocía, se saludaba, se paraba a hablar contigo y en definitiva interactuaban dentro de lo que debe ser una vida en sociedad. Hoy no sabemos quien vive puerta con puerta ni nos importa.

ENTRE EL PUERTO Y LA LÍNEA.
Criado en una familia en la que se mezclaba lo portuense y lo linense, su madre María Peinado Matiola nació el 12 de Febrero de 1944 en El Puerto y su padre Francisco Ortiz López el 21 del mismo mes de 1942 en La Línea de la Concepción. Aunque Indalecio ha conocido a su padre como un portuense más debido a los años que lleva aquí afincado, y debido a que también su padre era de aquí. No tuvo la oportunidad de conocer a ninguno de sus abuelos paternos ya que ambos fallecieron incluso antes de que sus padres contrajeran matrimonio. Su padre, a pesar de sentirse portuense de adopción, no ha parado de contarle las cosas innovadoras que traía de La Línea a El Puerto cuando era joven. Esto se debía a su cercanía con Gibraltar y a la influencia del Reino Unido en los pueblos de la comarca del Campo de Gibraltar.

EL COLEGIO.
Indalecio, por cierto llamado así en honor a su abuelo y tío mayor paterno, cursó hasta 1º de la olvidada E.G.B. en los Jesuitas Colegio San Luis Gonzaga pero por motivos laborales sus padres decidieron mudarse a la vecina urbanización de Valdelagrana. Hoy es una parte más de El Puerto, pero hace 23 años para él fue como si emigrase a otra ciudad. Dejó compañeros de juego en la calle, colegio y tuvo que empezar una nueva etapa en su vida. Hizo nuevas amistades, nuevos compañeros de pupitre en el Colegio Público de Valdelagrana, del que hoy sus sobrinos son alumnos.

Siguió viviendo en Valdelagrana pero volvió a San Luis Gonzaga para cursar la ya moderna secundaria (E.S.O.) y bachillerato de Ciencias Sociales Siempre fue más de letras. En su adolescencia pasó a jugar en el equipo de fútbol del SAFA en el que compartió vestuario durante dos años con un ilustre portuense como es Joaquín Sánchez “el Chino” hoy jugador del Málaga. Un vestuario cargado de ilusiones por llegar a ser futbolista y todo lo “profesional” que se puede ser con 15 años, con el paso del tiempo se dio cuenta que no iba a ser un futbolista de nivel y, como le decía su abuela: «--Tu si vas a ser futbolista tienes que ser de los buenos, de los que salen en la tele, para ser de segunda, estudia». Y eso hizo, atendió los consejos de su  abuela y se dedicó en cuerpo y alma a sacar una nota media alta que le permitiera estudiar Ciencias de la Información, su otra gran pasión ya que pensó que si no iba a practicar deporte a nivel profesional por lo menos poder ser el transmisor de la información deportiva. Y ayudando, mientras, en el negocio familiar.

CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN.
En 1.999 empieza una de las etapas más bonitas de su vida (de las que ha vivido hasta ahora), la del universitario. Compartió piso con tres amigos más, los tres de El Puerto y compañeros de instituto, era una familia paralela que te aportaba libertad, confidencialidad e incluso fraternidad que a día de hoy siguen manteniendo aunque se vean de tarde en tarde. Fueron cuatro años de conocer gente, de estudios, de fiestas, de amores y desamores, de desengaños, de compañerismo, de noches de estudio, de aprender a trabajar en grupo, de agobios, de responsabilidad y de trastadas. En definitiva, cuatro años de experiencias de toda índole que le han formado en lo teórico y en lo práctico, en lo carnal y en lo espiritual.

Indalecio con una buena reunión de compañeros y amigos.

A dos años vista de terminar su carrera, un día sus hermanos mayores le propusieron la inversión en el local contiguo al que sus padres habían explotado durante varios años, y con ello la posibilidad de dedicarse a lo que su padre llevaba dedicándose toda su vida: la hostelería. Él accedió ya que tiene plena confianza en sus hermanos y en el potencial y capacidad de trabajo que los tres podían desarrollar apoyados en la experiencia y el buen hacer de su padre en el gremio durante tantísimos años. Así cuando terminó su carrera tenía claro que su labor profesional iba a distar mucho de lo que en 1.999 se planteó cuando empezó la carrera de periodismo.

TÉCNICO SUPERIOR EN RESTAURACIÓN.
Estuvo un año sin formación académica tras terminar los estudios universitarios, año en el que llevaron a cabo una gran reforma de estos dos locales para comunicarlos y crear los salones y la cocina que hoy tiene Gipsy en el paseo marítimo de Valdelagrana. Al curso escolar siguiente (2004-2005), y una vez terminada la reforma se matriculó en La Escuela de Hostelería Fernando Quiñones de Cádiz situada en el edificio de Valcárcel. Durante dos años estudió el ciclo superior de Restauración obteniendo el título de Técnico Superior en Restauración expedido por la Junta de Andalucía. Allí también conoció a gente pero ya no se formaron nexos tan sólidos como en las anteriores etapas, era otra manera de tomarse la formación académica siempre compaginada con el que ya era su trabajo, su negocio, su empresa.

Servicio montado por el catering Cal Blay

EL FARO Y CAL BLAY.
Completó su formación fuera concretamente en el Catering de El Faro donde estuvo tres mese haciendo las prácticas del ciclo superior de restauración. Posteriormente estuvo tres meses que estuvo en el catering Cal Blay de Sant Sadurni D´Anoia (Barcelona) fue una oportunidad para salir de aquí conocer otra cultura gastronomita; lugares en los que aprendió mucho y en los que sobre todo el Cataluña no paró de ser embajador de su tierra. A todo el que conocía le hablaba de El Puerto de Santa María, dándose cuenta así de lo conocido y de lo encantador que era su pueblo puesto que un alto porcentaje de la gente a la que le “vendía” su rinconcito de La Bahía lo conocía y además tenían una agradable experiencia de aquellas vacaciones que pasaron por aquí.

GIPSY SERVICIOS GLOBALES.
Poco a poco, y tras estas experiencias externas, Indalecio fue consolidándose en Gipsy Servicios Globales S.L. y ésta a su vez que era una empresa joven pero con mucha experiencia detrás ya que aunque no estaba constituida como tal, podemos remontarnos a finales de los años 60 y la década de los años 70. Años en los que su padre empezó a hacerse un hueco en la gastronomía portuense con el Bar Terraza en el Camino de los Enamorados, donde hace algunos años (2007) emprendieron otra aventura empresarial que fue Gipsy Take Away una idea de negocio intetresante pero que por la coyuntura económica en la que se inició y la falta de costumbre y necesidad en nuestra ciudad de comprar comida hecha para llevar a casa, ha supuesto que en la actualidad permanezca cerrado.

Indalecio Ortiz con unos amigos.

A pesar de esto han conseguido ser una empresa familiar que en la actualidad y con los tiempos que corren mantienen 11 puestos de trabajo durante todo el año cifra que aumenta considerablemente en la temporada estival. Algo que han obtenido por la consecución de la explotación del sector de la restauración de algunos centros de trabajo pertenecientes a las autoridades estatales y autonómicas. Si han llegado a esto será por su seriedad en el trabajo, por su profesionalidad y su buen hacer en el día a día tanto de ellos como de su equipo de trabajo.

«--Me gustaría que todos los que movemos al turismo en El Puerto desde el que vende el souvenir en cualquier calle, hasta el mejor de nuestros hoteles trabajen en una misma dirección para tratar de recuperar el terreno que el resto de los pueblos de la provincia nos han adelantado poco a poco haciendo que El Puerto se esté desangrando gota a gota y sin darnos cuenta o sin querer ser conscientes de ello. Olvidémosnos de la apatía».

Un comentario en “1.415. INDALECIO ORTIZ PEINADO. Emprendedor hostelero y periodista.

  1. Francis Dueñas

    Inda, que verdad tienen tus palabras finales, como dices; Ojala El Puerto vuelva a ser lo que fue. Un abrazo para ti y para todos los que forman Gipsy.

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