2.338. Jaime García-Máiquez. Investigador del Museo del Prado & Poeta.

jaimegarciamaiquez-b1_puertosantamaria

Jaime García-Máiquez y López, nació en Murcia en 1973, de donde era su madre, la farmacéutica Carmen López Llopis (ver nótula núm. 1.144 en Gente del Puerto). Su padre es el microbiólogo, farmacéutico y humanista Enrique García Máiquez, miembro de número de la Real Academia de Farmacia y portuense ilustre (ver nótula núm. 821 en Gente del Puerto). Es el menor de cuarto hermanos, junto al escritor Enrique (ver nótula núm. 2.226 en GdP), junto a los mellizos boticarios, Nicolás y María.

Diplomado en Geografía e Historia por la Universidad de Navarra, se licenció en Historia del Arte en la Universidad de Granada. La licenciatura de Grado la obtuvo en la Universidad de Cádiz con la tesina “El vino en la Bacanal de Tiziano”. En esta misma Universidad realiza su tesis doctoral “El vino en la pintura Barroca del Museo del Prado”. Trabaja como investigador en el Departamento de Estudios Técnicos del Área de Restauración del Museo Nacional del Prado. Es el responsable de la técnica de análisis científico de la reflectografía infrarroja para las obras de arte.

egml_familia_puertosantamaria1

Jaime, abajo a la izquierda, en una fotografía familiar en la que vemos también a sus padres y hermanos.

Su primer libro, Vivir al día (Ayuntamiento de Sevilla, 2000), obtuvo el prestigioso premio Luis Cernuda. Poco después publicó el cuaderno de haikus La isla del tesoro (Los papeles del sitio, 2004), al que siguieron los poemarios Otro cantar (Pre-Textos, 2007), Tres tristes trípticos (Ediciones Ímpetus, 2011) y Oh, mundo (Númenor, 2012). Ha sido incluido en numerosas antologías entre las que destaca La búsqueda y la espera, dónde se reúnen con sus compañeros de la Generación Númenor. Su poesía es de la llamada “línea clara”, hecha de emociones sencillas y cotidianas que enraízan con la tradición. En todos sus libros consta el Nihil Obstat que otorga el Obispo censor del Arzobispado de Madrid a los textos que no contradicen la ortodoxia católica. Una exhibición de principios cargada de ironía.

 

libros_jaimegarciamaiquez-2b-puertosantamaria

Jaime García-Máiquez es más conocido sin embargo como poeta creador de heterónimos, como Fernando López de Artieta (Jugar en serio, Despedida de soltero, Grosso modo), Rodrigo Manzuco (Casi, Cántico roto), José Luis de la Cuesta (Cosas que me has contado), entre otros. Con ellos ha cosechado los premios de poesía más importantes.

Jaime García-Máiquez comenta la obra “La Adoración de los Reyes Magos” de Fray Juan Bautista Maíno.

Como investigador del Museo del Prado, ha publicado numerosos artículos técnicos sobre la manera de trabajar de los grandes maestros, y ha colaborado en los catálogos técnicos del Museo desde 1997 hasta la fecha, como los dedicados al Bosco, Tiziano, El Greco, Velázquez, Goya, Meléndez, o el El trazo oculto dedicado al dibujo subyacente. Ha sido miembro de la Junta Directiva del GEIIC, Grupo Español del International Institute for Conservation. /Texto: Juan Carlos Palma

 

jaimegarciamaiquez_conf_b-puertosantamaria

Jaime García-Máiquez y Gabriele Finaldi, director de la National Gallery de Londres, imparten una conferencia.

PAN DURO

La madre de mi madre se tomaba
el pan del día anterior o el de hacía dos días
para desayunar, con su café manchado.
Era como un gorrión. Emocionaba ver
a aquella señorita de Alicante
con más de ochenta años de ternura
nutrirse despacito igual que un pobre
cartujo, allí sentada en su butaca.
Mi madre sonreía al verme sorprendido
contemplando a su madre, en una casa
cuya despensa inmensa
se parecía a un bodegón de Snyders.
Y alguna vez, para explicarme aquello,
me dijo llanamente:
«No te preocupes Jaime, es por la guerra».
Dos décadas después, y a casi un siglo
de la Guerra Civil, ahora soy yo
el que coge el pan duro
y lo besa despacio
y se lo come haciéndolo migajas
con un café con leche.
Mi mujer no da crédito, y se queda
alucinada cuando le contesto
completamente en serio que no le dé importancia,
que lo hago por la Guerra.

LA ROSA DEL DESIERTO

No sé qué clase de escultor te hizo
pero, entre golpes de cincel, él supo
acariciarte y darte aquel aroma
que no requiere de piedad escrita
para seguir oliendo tras la muerte.

Brotaste del fulgor de la tormenta,
del beso enajenado de la ira,
con la soberbia majestad de un símbolo
y el lejano sonido, como seco,
del solemne oleaje de las dunas.

Tú eres la hermosa rebelión de pétalos
que no se atreve a sujetar un tallo,
el fruto misterioso que combina
desdén de flor con humildad de piedra,
arena viva y polvo florecido.

Tú eres la rosa helada que nos canta
un himno de esperanza en el silencio,
la música callada que estremece
los más tristes cimientos de la tierra
porque hay amor también en el desierto.

Jaime García-Máiquez

Deja un comentario