2.524. Carmen Ortíz Rodríguez. Camaronera.

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Carmen Ortíz Rodríguez nació en El Puerto de Santa María, tiene cinco hijos y siete nietos. Su marido era el encargado de coger los camarones que Carmen vendía frente al Mercado de Abastos desde 1987 hasta hace cinco años. Para Carmen: “--La vida en la mar es muy dura. Cuando mi marido salía a faenar lo pasaba muy mal porque sabías cuando se iba pero no cuándo regresaba. Ésta vida también era dura. Se pasa frío y había que trabajar mucho, pero la vida de la mar es mucho peor.”

--¿Desde cuándo ofrecía este producto a los portuenses?
--Llevaba vendiendo camarones desde 1987. Primero me ponía enfrente del puesto de Gerardo y ahora en esta esquina. Pero siempre en la Plaza donde la clientela es de mucha calidad. Aquí en El Puerto todos me conocen porque ya son muchos los años que llevan viéndome vender camarones.

--¿Y cómo eran las ventas?
--Yo tenía una clientela fija desde hace muchos años y no podía quejarme, pero cuando llegaban las Navidades, la cosa flojeaba un poco porque la gente tiene muchos gastos. Pero bueno, yo me seguía poniendo por lo que pudiera caer.

--¿Que la llevó a dedicarse a vender camarones?
--Mi marido era marinero y se quedó parado. Entonces, comenzó a buscarse la vida cogiendo camarones y yo los vendía. Éramos un equipo de trabajo. Entre los dos íbamos luchando para sacar adelante nuestra extensa familia.

--¿En su casa se comen muchas tortillas de camarones?
--Tengo cinco hijos y siete nietos y mucha lucha. A ellos les encantan las tortillas de camarones, lo que no les gusta es venderlos. Nadie me quiso dar el relevo.

--¿Qué le ayudaba a seguir luchando?
--La familia. Sin duda es por lo que siempre hay que luchar. Por sacar adelante a los tuyos y conseguir que tengan un porvenir en condiciones.

--¿Como era el género?
--Vendía unos camarones que quitaban el sentío. Sólo tenías que verlos. Buenos y frescos. Así, podías comer tortilla de camarones, lo más típico, y tenías la comida solucionada. /Texto: Cristina Lojo.

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