2.359 . Nacho Barea. Gastronomía y paz en un palacete de principios del siglo XX

Gastronomía de primera en el marco de un palacete del siglo XX rodeado de jardines. Esta es la atractiva propuesta que ofrece el restaurante La Nueva Hacienda, en la conocida como Hacienda La Torre, en la avenida de Fuenterrabía. El grupo Creadores de Estrategias, de El Puerto de Santa María, ha restaurado este inmueble, construído en su día por Roberto Osborne Guezala a la par que se levantaba la Casa Grande en Vistahermosa. El establecimeinto llevaba cerrado varios años --salvo por el corto espacio de tiempo en el que han tomado el protagonismo gastronómico las Gemelas de Master Chef-- y que anteriormente se había destinado a la celebración de eventos gestionado por Ramón Gatica Ortega, de la Venta La Rufana.

Hoy día, las instalaciones siguen acogiendo todo tipo de actos, desde bodas a presentaciones, si bien Creadores de Estrategias ha querido convertirlo en un restaurante abierto a diario desde su reapertura el pasado mes de mayo.

| En la imagen, Roberto Osborne Guezala (1871-1937), fundador de la cerveza Cruz del Campo y accionista de la Bodega Osborne era el propietario de la Finca Vistahermosa sobre la que se construyó la urbanización del mismo nombre y bisabuelo de Bertín Osborne,  quien construyó la mansión conocida como la Casa Grande --que recuerda a un caserío vasco, por la ascendencia de su mujer, María Teresa Vázquez-- y simultáneamente en la finca de la carretera de Fuenterrabía decide hacer una casa --la Hacienda la Torre-- para que su hija viviera de forma independiente junto a sus hermanastros. Al morir Luisa Macpherson, su hija Mame, casada con un piloto catalán, Jose María Torrent, adquieren el edificio, que luego venderían a Ramón Gatica, propietario de la Venta La Rufana, quienes fueron los primeros en explotarla para usos gastronómicos y hosteleros.

El chef jerezano Nacho Barea, que ha pasado por las cocinas de importantes restaurantes como el madrileño Jockey, ya desaparecido, ha sido el encargado de darle forma a una carta que aúna tradición y vanguardia y con la que pretende “contar una historia en cada plato”: salmorejo con láminas de bacalao; risotto de alcachofas y habitas tiernas; carrillada ibérica al amontillado viejo; timbal de cola de toro con ñoquis; raviolis de riñones al jerez y compota de pera; lomo de atún en escabeche de Jerez y pimientos asados; bricks de langostinos y menta con salsa kimchi… Así hasta casi una veintena de platos fijos, a los que se unen las sugerencias del día en el que tienen cabida las carnes retintas de La Janda y el pescado de la Bahía. La carta también incluye varias sugerencias destinadas a los más pequeños de la casa. En cuanto a la carta de vinos, ésta también es amplia. Los jereces, con hasta doce referencias, son los más destacados, pero también hay vinos de la tierra de Cádiz y otros tantos de otras denominaciones de origen, como Ribera del Duero o Rioja.

Uno de los alicientes de La Nueva Hacienda es el marco en el que se encuentra. Creadores de Estrategias tenía claro que tenía que ser un lugar en el que se pudiera disfrutar tanto en sus terrazas como en sus salones. Los primeros se encuentran tanto en los jardines como en un magnífico porche delicadamente decorado. Dentro, el trabajo para cambiarle la cara a un edificio con más de un siglo ha sido también concienzudo.

En total, el restaurante puede albergar a más de 500 comensales, unos 250 en sus comedores interiores y hasta 300 en el exterior. Además, los jardines albergan una zona de juegos para que los niños puedan entretenerse mientras sus padres disfrutan de la sobremesa o de la copa de media tarde |Texto: Jorge Miró | Fotos: Manu García.

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