2.390. Cinco perros con historia (I)

De raza o callejeros, sueltos o con correa y bozal, perros de barrio, perros de exhibición, perros que nos han hecho la vida más fácil ... o más difícil, según el lado de la cadena en el que se estuviera. Perros sueltos que no se lo hacen en la calle y perros cuyos amos no recogen sus deposiciones. Perros que todos recordamos, por barrios, por zonas, y que están en la memoria colectiva de muchos portuenses. Hoy traemos aquí en esta primera entrega a cinco ejemplares de cánidos que muchos lectores de Gente del Puerto recordarán. Algunos son perros muertos. Ninguno acabó en el famoso 'Cadillo de Perro' porque no lleva. Esperamos de la colaboración colectiva para traer a otro grupo de perros escogidos. Con perdón. | En la imagen, el desaparecido Manuel Guzmán Piñate, 'el Tarifa' con su perro 'Manolo'.

Tin
Raza: cruce diverso de perro lanudo
Cuándo: entre  1976 y 1983, al menos
Hábitat: Garaje Aduana. Enfrente al Muelle y en la calle Santos Inocentes
Hábitos: perro guardián que por su cuenta y riesgo se tomaba la libertad de recorrer la ciudad y los pinares a sus anchas.

Ayudemos a nuestro fiel Tin, colgaba un papel junto a la barra del bar Mariano, en la calle San Diego Alcalá (hoy bar Manolín), para que los parroquianos dejaran una calderilla con destino a las vacunas y también a algún rescate de la perrera.

| El Bar Manolín, antes Bar Mariano, en la calle San Diego de Alcalá, perpendicular a Crucero Baleares.

Tin (apócope porteño de Rin Tin Tin) era bien conocido en todo El Puerto a finales de los 70 por sus correrías incansables. Aunque fijó su residencia en el Garaje Aduana normalmente este can lanudo se cruzaba la ciudad en busca de novias que solían tener sus  aposentos en fincas de recreo y otros rincones indeterminados. Hay quienes calculan que todos los perros nacidos en El Puerto en los años 80, al menos los que eran de ascendencia dudosa, son descendientes de Tin, un Julio Iglesias canino que fue generoso con sus épocas de celo. Y lo sabes.?

Eugenio Espinosa es el autor de esta instantánea tomada en 1965 en el Garage Aduana. Sosteniendo el carro, Miguel Pineda Martí; de arriba abajo y de izquierda a derecha: Fosco Valimaña Cogollo de Tudela, Bartolomé Sánchez Selma, Mariano Barriola Menacho, Ignacio Valimaña, Francisco Marín Gallardo  y Rafael Marín Gallardo | Foto: Colección V.G.L.

El Garaje Aduana estaba enfrente al muelle pesquero (frente a la aduana donde estaban los guardias civiles) y donde se adoptó a Tin siendo cachorro. En aquella explanada se oreaba el peludo cánido, conocido a la hora de comer por los bares de la zona, como la trastienda del restaurante Guadalete, y disfrutó de sus primeros años. Poco después el garaje de la empresa de Autocares Moreno pasó a la calle Santos Inocentes, a la espalda del Supem, lo que fue bingo del Racing Portuense y actual promoción de viviendas en cuyos bajos en Crucero Baleares estuvo un Supersol reconvertido en bazar chino gigante, que nunca llegó a ser mercado de Crevillet en los tiempos de Hernán Díaz Cortés. Aquel garaje es hoy un edificio de viviendaa, en un recodo de los chalets de la avenida de la Constitución. Todas esas calles eran el reino de Tin, que con su mugre de valvulina y gasoil a cuestas, defendía firme ante todo tipo de intrusos. Hay quienes lo recuerdan limpio, con un pelo más claro de esa mezcla de marrones y grises, el indeterminado color de un perro que por su alzada imponía. Parecía duro, pero era un pedazo de pan. Castigador, pero simpático. Le encantaban los guisos de despojos, preparados por las esposas de los mecánicos que le depositaban el condumio en un cartón mientras Tin hacía sus vigilancias. Un día enfermó y se fue del todo. Todos los perros lanudos que vean por El Puerto casi con toda seguridad llevan el ADN de este noble ascendiente que se hacía respetar con sus ladridos pausados y solemnes. Ladraba poco y con eso le bastaba.

Manolo
Raza: cruce de perro de aguas.
Cuándo: Desde 2003. Su amo ‘el Tarifa’ falleció en febrero de 2015.
Hábitat: Con la moto de Manuel Guzmán Piñate, ‘el Tarifa’, recorría todo El Puerto con su casco ad hoc.
Hábitos: La velocidad.

61. EL TARIFA. Y Manolo, su compañero inseparable.

Manuel, acompañado de su inseparable compañero perruno, ‘Manolo’, recorría El Puerto en motocicleta, ambos con cascos --como manda el reglamento de la circulación vial-- y en función del color del día, así se ponían los cascos: rojos cuando se sentían guerrilleros, o azules, cuando iban en misión de paz, como los cascos azules de la ONU. Manolo: Osado, echao p’lante, "con cara", como diría un castizo, le mantiene a Vd. una conversación sobre la conveniencia de ir acompañado por su inseparable mascota, también en moto; de que ésta vaya protegida, con casco y gafas, y de que Manolo, su perro de igual nombre, le obedeciera cuando le interpelaban los amigos del muelle de San Ignacio (muelle del desaparecido Vapor, donde hoy está amarrada una goleta) o algún turista curioso. Y es que Manolo, --¿cual de los dos?-- tenía más cara que espalda. Nos dejó en 2015 a los 86 años de edad.

El Chulo del Barrio.
Raza: Cruce de perro de lanas.
Cuándo: entre 1996 y 2009.
Hábitat: Calle Luna, Misericordia, Ribera del Marisco, Micaela Aramburu, plaza de las Galeras y la antigua zona pesquera.
Hábitos. Aunque vivía a cubierto en un domicilio particular, sus amos le dejaban salir a hacer sus necesidades por libre, inspeccionar la zona, y conquistar nuevos amores entre gañidos y retozos.

El Chulo del Barrio’ era el nombre que le pusimos un grupo de vecinos coincidentes laborales en la zona de la plaza de las Galeras, por donde se le veía tomar el sol muy ufano, y era atendido por los hosteleros de la zona con tapitas de su agrado. No le gustaba cualquier cosa, tenía fino el hocico. Hacía sus recorridos en horario de mañana y tarde para regresar a su hogar, creemos que en un piso de la calle Misericordia, donde la misericordia de sus amos le permitían hacer sus salidas solitarias y por libre por el barrio marinero porteño.

Sir Wiston Cárave
Raza: Chihuahua bastante mezcladillo
Cuando: Está entre nosotros.
Hábitat. El Puerto en general, en compañía de sus amos: sobrino y tía.
Hábitos. Acompaña a su amo, Antonio García Neto y a su Tía Pepa Neto Cárave, donde sea menester, ya sea la playa o la terraza de una cervecería, pues es un perro que se siente a gusto con la Cruzcampo.

2.787. María Josefa Neto Cárave. Mi Tía Pepa y yo.

Canela
Raza: cruce entre pointer y podenco
Cuándo: entre  1978 y 1989, al menos
Hábitat: Plaza Acorazado España. En el corazón de Crevillet
Hábitos: perrita de la barriada.

Acompañante de niños en sus aventuras de las tardes. Se hacía respetar porque la talla que no daba como podenca la daba como pointer. Lista como ella sola, el perrero municipal se esforzaba para apresarla. Unas cuatro veces se quedó ingresada en el edificio que fue Matadero Municipal, en Los Frailes. Allá llevaba el taxista a los niños setenteros de Crevillet para rescatar a la perra del barrio. Mil pesetas recaudadas entre los vecinos que también le bajaban el agua y las sobras, a veces abundantes, del almuerzo. Alguien la llamó Canela y como Canela se quedó, por el pelo. Como las Negris (Negri era la perrita tuerta de las calles de la antigua Venta El Molino) o las Blanquis (Blanquito, si no recordamos mal, era el perro colectivo de la barriada de Durango. Un lindo cachorrito que se transformó en un perrazo que asaltaba las plazoletas). Canela era la cascabelera compañía de los escolares de Crevillet, niños de veranos eternos por los pinares, hasta las casetas de La Puntilla, e inviernos de noche cerrada que sólo la lluvia podía impedir disfrutar en la calle. Era una más de las pandillas, una más de los que se iban por ahí, a gastar los ratos. Y era también calmada testigo de los partidos de fútbol y las partidas de clavo. De vez en cuando paría en la casapuerta, dejando un reguero de descendencia que mejor no imaginar el destino que pudieron tener en aquellos años bárbaros.

| Crevillet en 1970.

Crevillet tenía algo de tristeza, peleando contra la droga, y Canela era el juguete de esos niños que intentaban zafar las penalidades. Alguno calcula que la perrita fue la mascota del barrio durante unos catorce años. Canela fue feliz. Un día aquellos niños crecieron y los que se movieron para sufragar su quinto rescate no reunieron lo suficiente. Se cumplió el fatal destino en la perrera pasados los cinco días. Pues sí, una lástima |Textos: Francisco Andrés Gallardo

Las historias de nuestros perros
Nuestras mascotas, los perros callejeros de nuestros barrios, aquellos animales de la granja de algún familiar, tienen su historia para que aparezcan en Gente del Puerto. Queremos invitar a nuestros lectores a subir a nuestra web historias de esas mascotas a nuestro lado o que forman parte de nuestros recuerdos. Seguro que tienes alguna historia que aportar. Perros, gatos, pájaros, caballos y quién sabe que especie animal pueden incluirse en nuestra crónica de la memoria portuense a través de los animales. No hace faltan muchas líneas. Lo justo para honrar a esos seres queridos, o no tan queridos. Contacta con nosotros y mándanos textos y fotos (a ser posible) a gentedelpuerto@gmail.com

3 comentarios en “2.390. Cinco perros con historia (I)

  1. MARIA

    MANOLO ERA CONOCIDO PORQUE CUANDO SE QUEDABA EN EL HOSPITAL CON SU SEÑORA ,TAMBIEN LO HACIA SU PERRITO ,QUE SE ESCONDIA CUANDO ALGUIEN ENTRABA EN LA HABITACION
    TODO UN PERSONAJE

  2. Maria Ana

    Recuerdo al 'Tarifa' visitando a su esposa en Frontela y su perrito sentado en la moto esperando con su casco

  3. Enrique Fernández Lópiz

    Recuerdo a Manuel Guzmán Piñate, “El Tarifa” de verlo con su perro en la moto, con cascos ambos. Una figura entrañable. D.e.p.

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