2.401. Ramón Rubial. El Penal, Campo de Concentración en 1940. Cinco millares de prisioneros.

En el Penal portuense, convertido en Campo de Concentración, se hallaban en en el año de 1940, 5.400 prisioneros de guerra, de los que 2.000 procedían de las provincias vascongadas, hacinados en las brigadas. El socialista Ramón Rubial había sido trasladado a otra prisión al tratar de reorganizar de forma clandestina el PSOE en el seno de las prisiones españolas.

En poco más de 7.400 metros cuadrados de dormitorios se hacinaban en las brigadas del penal de El Puerto de Santa María más de 5.400 reclusos, en su mayoría prisioneros de guerra y presos políticos que sufrían extremas condiciones de insalubridad. La mayor parte de los presos habían pasado por la enfermería por algún contagio o enfermedad grave, sin remitir los focos de gripe o tuberculosis.

La prisión portuense, que antes de la Guerra Civil acogía a unos 270 reclusos, se había desbordado de prisioneros. De aquellos ocupantes de la cárcel, 2.000 procedían del País Vasco, en su mayoría ‘gudaris’ (soldados del gobierno autónomo de Euskadi durante la Guerra Civil Española), y de los que medio millar eran militantes del PNV (Partido Nacionalista Vasco). Los internos se dividían en amplias estancias, llamadas ‘brigadas’, que discurrían tanto por los patios del claustro histórico del antiguo monasterio de la Victoria como del patio general de nueva construcción. Las brigadas de la enfermería, en un departamento anexo, se dividían entre la sala de tuberculosos, la de enfermos en general y la de cirugía.

| Escuadra de falangistas.

Falange Española se hizo cargo de la custodia de la cárcel junto a los funcionarios destacados en el lugar en octubre de 1936, para reforzar la vigilancia al decidirse el penal como lugar de reclusión de presos de guerra. En esos años se había ampliado la dotación funcionarial con la conversión del Penal en un Campo de Concentración, pero sufrió un desbordamiento sin precedentes. La población reclusa, a primera hora de la mañana, escuchaba los disparos de los fusilamientos de los compañeros juzgados en resolución sumarísima.

Los funcionarios del penal habían atajado ese año los preparativos de los presos socialistas para crear una organización en el seno de las prisiones, por lo que había sido trasladado a otro punto del país Ramón Rubial, quien encabezaba esta formación en la clandestinidad.

| Reclusos en formación en el patio de la prisión central portuense.

El penal de El Puerto de Santa María, que ya contaba con una leyenda negra por las duras condiciones de disciplina que se vivían en él, fue iniciativa del primer gobierno de la Restauración, que lo planteó en mayo de 1874. El monasterio de la Victoria, de la comunidad de los mínimos, construido a principios del siglo XV, fue concebido como mausoleo de la familia de los Medinaceli, y tras haber sido hospicio, fue desamortizado por el Estado en 1868. En diciembre de 1886 el ministro de la Gobernación, León y Castillo, autorizaba las primeras obras, con la expropiación de 7.000 metros cuadrados de huertas, finalizándose la remodelación en marzo de 1896. Los primeros presos fueron recluidos en abril de 1896. Nunca se pensó entonces que la prisión portuense iba a convertiste en lugar de hacinamiento, para la represión de la posguerra. La población vivía en el desconocimiento de lo que ocurría tras los muros.  | Texto: F.A.G.

| Los presos, brazo en alto, obligados a cantar el 'Cara al So', himno de la Falange.

Ramón Rubial.

Ramón Rubial fue encarcelado en 1937, a la edad de 31 años. A partir de ese día, y durante los siguientes casi 20 años, su vida fue un peregrinar de cárcel en cárcel por toda la geografía española. Nunca habló demasiado sobre su experiencia en la cárcel. No quiso convertir aquellos años en un camino hacia el heroísmo personal ni construir la épica del preso político. Siempre afirmó que no había entrado en la cárcel por voluntad propia y, sobre todo, tuvo claro que la cárcel envilece al ser humano. Una vez ganada la guerra, la represión franquista se encargó de exterminar de la manera más eficiente posible a los vencidos.

| Documento de traslado de Ramón Rubial desde Bilbao a la prisión de El Puerto

En el trayecto de Bilbao hasta el penal de El Puerto de Santa María, en 1937, vivió un infierno: hacinado seis días en un tren que intentaba esquiva las zonas de combate de la Guerra. Rubial recordaba cómo fueron los primeros días en la cárcel gaditana: “Nos metieron en aquellos horribles vagones de ganado y nos llevaron al penal de El Puerto de Santa María. Los primeros noventa días estuvimos en reclusión de tercer grado –en observación-, metidos siete presos en celdas para dos… Lo peor de aquello era la comida… Bueno, es que no se comía. Se bebía un caldo hecho con cuatro hierbas que recogían con una camioneta por los alrededores. La gente se moría de hambre. Había más muertes por hambre que por fusilamientos. Había días que formábamos hasta cinco veces para despedir a un muerto.” (Ramón Rubial, 1986)

| Certificado de enfermería de Rubial

Ramón Rubial, pasados cincuenta años, contaba la vida cotidiana de aquella horrible y dilatada experiencia: “Allí había días en que, a las once de la mañana no había nada en la cocina para dar a comer a seis mil presos. En las perolas que sacaban no había ni un lunar de grasa, y claro, la gente se moría. El sesenta por ciento de los presos padecía avitaminosis (…)”. José Díaz Flórez, también preso en El Puerto de Santa María, describía, de esta manera, la situación de los presos: “Los primeros tiempos fueron horrorosos. La gente moría de avitaminosis. Había muchísimos tuberculosos. Los mandaban al penal viejo; allí estaban literalmente amontonados, en el suelo. A los masones los tenían recluidos en la zona del manicomio…” La incertidumbre de ser ejecutados en un futuro inmediato se contagiaba entre los presos. Era una constante. Se vivía con el miedo a ser “el siguiente”: “Y cuando salí de Bilbao para El Puerto de Santa María llevaban ya novecientos hombres fusilados, unos en piquetes y otros a garrote vil por el verdugo. Era una cosa que encogía el alma”, recordaba Ramón. | Texto: F.R.R.

| En la imagen, de izquierda a derecha, Elias Py, desconocido, Rafael Valiente Moreno, desconocido, Esteban Caamaño Bernal, Ramón Rubial Cavia, Tina Aguinaco, Pepe Valiente, Pablo Expósito, Milagros Sanz Ganaza, desconocida, Fernando Mena, y Rogelio, ante el desamortizado Penal, donde estuviera preso Rubial.

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