3.761. Borja Jáuregui Presa. El vasco que regentó el mítico Pub Totem. In memoriam

Francisco de Borja Francisco Javier y Francisco de Asís Jáuregui Presa, que así bautizaron a Borja, el propietario del mítico pub Totem en el número 2 de la calle Jesús de los Milagros --hoy pub Soho-- nos ha dejado. Grande, mítico, sabio, discreto y tantas cosas.

Hijo de Jaime Jáuregui Epalza y de Rosario Presa Segarra, era el séptimo de once hermanos. Casó con María del Carmen Cantón Ibañez, siendo padres de Ágata, Irene y Eduardo, este último nacido en El Puerto de Santa María.

Para José Ramón Perles, otro de los genios de la noche de El Puerto en el cambio de milenio, propietario del pub El Convento, Borja era “un icono de la noche cachonda y golfa. Era el mejor bar de copas de El Puerto, grandes momentos y grandes risas, con gente de todo tipo. Su local tenía muy buena música y estuvo 30 años en la noche portuense. Vasco noble, con gran sentido del humor, inteligente y gran tipo, que se nos ha ido”.

"Una tarde ya oscurecida de hace más de 40 años, caminando por la calle Larga de vuelta a casa, los acordes de la canción "Camino del Aguila" del mítico grupo musical de El Puerto, Imán Califato Independiente, me sacaban de la nube de mis pensamientos en los que estaba perdido. La música provenía del interior de un local donde pude apreciar que estaba iluminado con una luz tenue. Recuerdo que me paré delante de la puerta con curiosidad, ambas cosas eran nuevas para mi en aquel entonces.

Pude fijarme que el lugar se llamaba Menesteo, y Borja, al que no conocía y veía por primera vez, estaba en la puerta con los brazos en jarras esperando la llegada de los primeros clientes. En aquellos tiempos en el que El Puerto empezaba a desperezarse y más que Ciudad eramos pueblo, este sería el primer bar que podría recibir el título con mayúsculas de pub, y Borja pionero en este tipo de negocios.

Eran momentos de efervescencia social y cultural donde cuajarian la época dorada del "Rock Andaluz". Las paredes de la Ciudad se cubrían con carteles de los conciertos de Cai-Imán, siendo la etapa esplendorosa de la caseta Tierra, Mar y Vino. Para muchos, tiempos de verdadera libertad.

En su bar sonaron los sonidos andaluces de la época, ayudando a su difusión en unos tiempos donde en las casas no solía haber equipos de sonido y los pubs eran lugares donde acudía la juventud a escuchar música.

Esta persona llegada del norte peninsular a los adolescentes de la década de los 70 nos enseñó que su bar, Menesteo, era el nombre mitológico que recibía la ciudad en la antiguedad, haciendonos interesarnos por el origen histórico de nuestra tierra.

Borja hizo la mili en La Carraca, en San Fernando, y en sus visitas por la provincia desde el primer momento se quedaría prendado de nuestra Ciudad, concibiendo como haría más tarde el traslado de domicilio desde su residencia en Bilbao. Desde el principio se fundió con nuestra cultura, como lo muestra el nombre de su primer local y la música que allí sonaba.

Borja siempre fue un gran tipo de pocas palabras. Persona sencilla y discreta nunca le escuché hablar mal de nadie, con su voz en tono bajo que costaba entender con el barullo del bar. Su saludo siempre era el mismo, cortés, con la misma cara, así no te hubiera visto en un año

Discreto observador, en muchas ocasiones bastaba con su mirada seria para imponer el orden. Nunca lo oí levantar la voz ni enfadarse seriamente con nadie. Su diversa y dificil clientela estuvo compuesta por todo el abanico posible de edades y estrato sociocultural que se pueda imaginar en una Ciudad como El Puerto, incluyendo a los marineros americanos de la Base Naval de Rota que venían en busca de marcha y a los peores delincuentes y drogadictos de la población .

Sabio maestro de la barra sabía manejar perfectamente al personal con el tipo de música que pinchaba. La música era plato fuerte en sus bares, abarcando cualquier estilo, nacional e internacional, desde flamenco al jazz, reggae, rock, rock sinfónico, jazz rock, etc. Siempre de calidad, constituyendo una isla en este sentido, en el vasto territorio de bares que había y hay en El Puerto.

Persona culta y sensible con el arte, las paredes de su pub las adornó con pinturas con motivos siempre acertados de su colección privada de cuadros, algo a lo que no estábamos acostumbrados en nuestra tierra, y menos en un bar.

Persona amante de la noche, tubo varios locales abiertos en El Puerto, pero fue el TOTEM el que constituyó la punta de lanza de los pubs que tuvo durante su trayectoria profesional:

Lugar de fiestas sin fin a puerta cerrada; de fiestas de carnaval donde no se cabía y el suelo vibraba con los saltos del personal totalmente entregado al desenfreno; o noches de verano donde en el callejón resonaba "ven a la escuela de calor" de Radio Futura, por nombrar alguno.

El emblema TOTEM, capitaneado por su dueño Borja, fue un lugar donde uno se sentía a gusto, como en casa; un lugar de libertad, donde se te permitía hacer casi todo mientras no molestaras a los demás.

En mi opinión, Borja se merece más que palabras, y apostaría por colocar su busto en algún lugar principal que nos hiciera recordar aquel mítico pub y a su dueño, que tantas noches inolvidables nos hizo pasar, aguantándonos de buena gana nuestros desfases juveniles del fin de semana. Un brindis por su memoria. Descanse en paz". | Texto: Francisco Javier Diaz

5 comentarios en “3.761. Borja Jáuregui Presa. El vasco que regentó el mítico Pub Totem. In memoriam

  1. Concha Gonzalez Borrachero.

    Una gran amistad de mas de 40 años. Te echare de menos y te llevare en mi corazón. Adios amigo, hasta siempre.

  2. Marisa

    Q buenos ratos, q buenos tiempos.... q buena persona... q buena música... no habrá otro lugar ni otra persona con tanto rock&roll ... ese beso entregado al aire ... es para ti , Borja, allí donde estés ?

  3. Pilar

    Orgulloso de su Bilbao natal, enamorado del Puerto y de la Bahía, cosmopolita de nacimiento.
    Maestro del alterne a pesar de su parco discurso.
    Humor ácido e inteligente, voz profunda y verbo sincero,
    De natural tímido, pícaro impenitente de profesión.
    Sembró amigos por doquier. Aquí nos deja, con un roto en el alma!

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