Por el arrecife de Sanlúcar el día 24 de septiembre de 1729, salió, después de haber estado veraneando en la Casa de las Cadenas, Felipe V y toda su familia. Todos iban en carruajes, menos la Reina Isabel Farnesio que iba en silla de manos por estar encinta, para tomar en Sanlúcar las falúas reales que les llevaran a Sevilla. A uno y otro lado de la carretera de Sanlúcar, cuajada hoy de parcelaciones y viviendas ilegales, están situados los lugares del Repartimiento de Alfonso X, Grañina, Poblanina, Finojera, Baina, Casarejos, Villarana, el Castillo de las Ánimas, alevosamente derribado, que contenía una de las alquerías fortificadas del tiempo de los moros conservada hasta nuestros días... | Foto: Archivo fotográfico Jaime O'Shanahan MDC. ...continúa leyendo "3.654. Por la Carretera de Sanlúcar. Salida real, recreos, alquerías, presidio… y los camellos de El Puerto"

Francisco Barba González, ’Curro de la Blanquita’ es sanluqueño, pasa mucho tiempo en sus viñas de El Puerto de Sana María y se le puede saludar en las Ventas de El Cepo o El Rubio de nuestro término municipal, por la carretera de Sanlúcar. Es el artífice de un Vino Fino sin nombre del histórico pago de Balbaina, del que provee de forma oficiosa a la Casa Real y ha estado en dos ocasiones en el Palacio de la Zarzuela para el mantenimiento de la que es conocida como 'bota real'. | Foto: José Ramón Cordero Lore.
...continúa leyendo "3.595. Francisco Barba González. ‘Curro de la Blanquita’, proveedor oficioso de Vino Fino a la Casa Real"

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José Casimiro García Rodríguez, Pepín para quienes le conocimos de pequeño, o el Dr. Casimiro para todos, nació en El Puerto de Santa María el 18 de julio de 1957, en la calle Cielos, en la casa de las Puente. Especialista en hurgar en las gargantas, los oídos y las narices de multitud de pacientes, donde su praxis se caracteriza por el acierto en los diagnósticos y soluciones y por su campechanía en el trato, es uno de los fundadores de la Fundación ‘La Vicuña’ embarcada en múltiples proyectos de índole social y de cooperación, en El Puerto y fuera de España. Tiene un cerebro altruista y caleidoscópico, como podrán comprobar.

...continúa leyendo "3.585. José Casimiro García Rodríguez. Otorrinolaringólogo y Humanista"

Tratadista o personaje de novela, que de ambas formas podría ser definido. Balbino Cortés y Morales, a quien le dedicó su amigo José de Espronceda una deliciosa composición poética, fue un infatigable viajero, diplomático, exiliado, escritor y político ventisquero –liberal primero y luego moderado--, nacido en El Puerto de Santa María en 1807. Durante su etapa como cónsul de España en Singapur, regaló a la reina Isabel II una pantera negra, que desembarcó en nuestro país por el puerto de La Coruña. Fue nombrado Comendador ordinario de la Orden de Carlos III y Caballero de la Orden de Isabel la Católica. Estaba en posesión de la Cruz Especial de Honor francesa. ...continúa leyendo "3.575. Balbino Cortés y Morales. La pantera que le regaló a Isabel II y la poesía que le dedicó Espronceda"

Los temporales, las lluvias torrenciales e intensas, las costas asoladas y el río a punto de desbordarse son una constante que se dan cada cierto tiempo, como queda de manifiesto por fotografías de nuestra historia reciente, o en la prensa de años atrás, incluso de los siglos XIX y XX.

En esta ocasión traemos a Gente del Puerto algunos recortes de ‘La Correspondencia de España’, edición de provincias del jueves 8 de marzo de 1917, --hace 101 años--, donde se relatan algunos sucesos que se vivieron en nuestra Ciudad y provincia, con una gran riada que asoló la campiña de Jerez, con desbordamiento del río Guadalete, destrucción de puentes aislando núcleos de población, dejando a Jerez de la Frontera sin agua potable población a la que se prestó ayuda desde El Puerto de Santa María, por lo que se solicitaron ayudas al gobierno de la nación, pidiendo ser tratados como zona catastrófica.
...continúa leyendo "3.564. Hace 101 años. Cuando se desbordó el río Guadalete"

El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, se fue de vendimia por la noche en una viña en El Puerto de Santa María, para mostrar el apoyo de la Junta de Andalucía por la promoción de la calidad de los vinos producidos en el Marco del Jerez, para consolidar su presencia en los destinos de la Unión Europea (UE) y dar el salto a los mercados extracomunitarios (terceros países).  ...continúa leyendo "3.252. Rodrigo Sánchez Haro. El Consejero de Agricultura de la Junta, de vendimia nocturna en El Puerto."

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Francisco Javier Delgado Poullet, es un paisajista y diseñador de jardines, --jardinero para que nos entendamos-- nacido en nuestra Ciudad. Al igual que otro paisajista con su mismo nombre: Javier, oriundo de El Puerto de Santa María, descendientes de unos contratistas de Indias de los Paises Bajos, Javier de Winthuysen Losada, apellido vinculado a nuestra Ciudad desde aproximadamente 1672 hasta la revolución cantonal de 1868 en el que se marcharon de El Puerto.

...continúa leyendo "3.066. Francisco Javier Delgado Poullet. Paisajista y diseñador de jardines"

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El ganador es... Francisco García de Quirós, agricultor de 39 años de El Puerto de Santa María. El mejor remolachero de Andalucía 2016 ya tiene en su mano el vale por un viaje a a la Riviera Maya para dos personas con todos los gastos pagados, gracias a la iniciativa puesta en marcha por Azucarera y CaixaBank para premiar al cultivador que desarrolle las mejores prácticas agrícolas en el cultivo de remolacha.

...continúa leyendo "2.944. Francisco García de Quirós. Agricultor, ‘Mejor Remolachero de Andalucía 2016’."

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José Antonio Contreras Merino, ‘el Vareta’, también conocido como Antonio ‘el Coquinero’, nació muy próximo a estas fechas, el 8 de Junio, pero de 1941. Portuense --o porteño--, es el octavo de diez hermanos, nacido en una gran finca comprendida entre las calles Zarza y Arena. Sus padres José, apodado ‘el Tacón’ y María, vendían espárragos en la puerta de la Plaza de Abastos, espárragos que el propio José Antonio se dedicaba a recoger. Su hermana Magdalena montaba un puesto de higos chumbos en la plaza de las Galeras. Era conocido por su puesto de coquinas y otras salazones, instalado en Las Siete Esquinas, aunque también trabajó en la Fábrica de Guano ‘Bahía’. Nos dejaba el pasado jueves.

...continúa leyendo "2.830. Jose Antonio Contreras Merino. ‘El Vareta’ o ‘el Coquinero’. A su buena memoria."

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Bodegas Terry fue una de las pioneras en asistir a promocionar sus productos en Ferias de Muestras, tanto a nivel nacional como internacional. Una constante que mantuvo a lo largo de los años, hasta casi finales del siglo XX, fue la asistencia a la Feria Internacional de Muestras de Barcelona, desde 1920, año de su creación, derivando más adelante en la especializada Feria Alimentaria, a donde acudía con sus caballos y formaba todo un espectáculo de vinos y caballos, que dieron imagen a la marca. /Fotos Clari Dabajo.

...continúa leyendo "2.622. Bodegas Terry, en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona. Año 1920."

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Juan Carlos Mateos Fajardo es un agricultor portuense, cuya principal afición es se la caza con halcones y otras aves rapaces para capturar sus presas. La cetrería es la técnica relacionada con la cría, el amaestramiento y el cuidado de las aves para la caza de volatería. Y también hoy, ser cetrero consiste en mostrar y divulgar las habilidades de estas aves que, domesticadas, llaman la atención de cuantos se acercan a ellas.

Juan Carlos, de lunes a sábado, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde se aposta delante de una de los lienzos de las murallas del Castillo de San Marcos, y allí hace que los humanos nos relacionemos con águilas, azores, cernícalos, halcones, mochuelos, … algunos criados en cautividad por él y otros fruto de intercambios con el cetrero arcense Mulero o por diferentes adquisiciones. /En la imagen, Juan Carlos con un azor. ...continúa leyendo "2.549. Juan Carlos Mateos Fajardo. Cetrero."

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queridisimas-abuelasLa historia del Poblado de Colonización de Doña Blanca ha sido rescatada del olvido. El testimonio de sus primeras vecinas sirve para dar mejor a conocer esta zona rural de El Puerto. Estos testimonios, junto a las redacciones y dibujos de alumnos de Infantil y Primaria del Colegio Castillo de Doña Blanca, han sido la materia prima de un interesante libro de Ediciones El Boletín. Su título es “Queridísimas abuelas: mujeres pioneras del Poblado de Doña Blanca”, y Manuela Sánchez su coordinadora.

El libro explica cómo el Poblado de Doña Blanca fue colonizado por agricultores, que en la década de los 50 llegaron a estas tierras tras ser desplazados del área en el que estaban asentados por la instalación de la base militar estadounidense de Rota. Asimismo, “Queridísimas abuelas” ofrece un relato fidedigno de las duras condiciones en las que vivieron los primeros habitantes del Poblado.

Aquel poblado de colonización comenzó a gestarse en 1955 para dar casa y terrenos a las familias perjudicadas por la expropiación de terrenos para la construcción de la Base Aeronaval de Rota. En 1960 contaba con 56 colonos que vivían en habitáculos provisionales. No será hasta 1964 cuando comienzan las obras del actual pueblo; a finales de 1968 los colonos comienzan a vivir en  el nuevo poblamiento; en 1970 la población alcanza los 210 habitantes. La reubicación inicial fue pensada para la finca Manchón de Hierro, cerca del Pinar de Coig, Hijuela de Tiro y Baldíos de Santo Domingo, pero el ayuntamiento, se opuso y se decidió el actual emplazamiento, en las marismas, donde antaño llegaba el mar, siendo unos terrenos fuertemente salinos. Se barajaron varios nombres como Guadalete del Caudillo, La Piedad, siendo finalmente  el de Doña Blanca el elegido, por la cercanía con la torre medieval del siglo XV, que da nombre, también al yacimiento arqueológico.

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Una vista del poblado, al fondo Valdelagrana. /Foto: Ramón Pico Valimaña.

"El Poblado de Doña Blanca se fundó porque el Estado Español firmó unos acuerdos con EE.UU. para construir una base militar en Rota. Pero esas tierras estaban ocupadas por familias de agricultores a los que echaron. A cambio les dieron unas tierras que finalmente se acabaron llamando Poblado de Doña Blanca". De esta manera tan resumida, Andrea, alumna de cuarto de Primaria del colegio Castillo de Doña Blanca, cuenta los inicios de este poblado, construido en plena marisma del Guadalete y que administrativamente depende de la ciudad. Este relato forma parte del libro. En él, los alumnos cuentan diversos aspectos de la vida de los primeros colonos de este asentamiento. Y lo hacen en base a los testimonios de un grupo de mujeres que llegaron al Poblado siendo niñas y que ahora son abuelas. Así, mujeres como Antonia Peña o las hermanas Almagro (Soledad, María y Petra) no dudaron hace dos años en sentarse ante los pequeños para responder a sus preguntas, que se centraron en aspectos de la vida cotidiana como dónde dormían, qué comían o a qué jugaban.

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Antonia Peña y las hermanas Almagro (Soledad, María y Petra) con el libro que ha editado el colegio Castillo de Doña Blanca.

En el libro, hay un primer apartado donde aparecen los trabajos de los más pequeños. Son dibujos acompañados de pequeñas frases realizados por los alumnos del ciclo de Infantil y de los dos primeros cursos de Primaria donde se recrean escenas habituales de aquellos años en el Poblado. La vida en los barracones, la ausencia de cuartos de baño o juegos tan tradicionales como la comba son estampas que sorprendieron mucho a estos niños, según explica Manuela Sánchez, coordinadora de este libro.

Mientras, en la segunda parte se encuentran las redacciones escritas por los alumnos de tercero a sexto de Primaria del colegio. Algunos inician su composición como si de un cuento se tratara. Tal es el caso de María del Mar, de cuarto de Primaria, que empieza así en suyo: "Hace mucho tiempo, vivían tres abuelas que vivían en los barracones. Se bañaban en un barreño, calentaban el agua al sol y nada más que tenían un vestido para ponerse". Mientras, otros no dudan, incluso, en cuestionar la decisión política que provocó la construcción del poblado. Tal es el caso de Celia, de sexto de Primaria, que escribe: "Antes en el Poblado no había nada, todo era marisma. Les quitaron sus viviendas en Rota y les dieron estas tierras y, aunque aquí no había nada, no se les ocurrió denunciar la situación". Y también hay quien hace una reflexión sobre la vida de entonces y de ahora. "Esta vida fue muy dura, durísima, fue un periodo que nunca hubieran imaginado ni yo ni mis compañeros. Nosotros comemos muy bien, sin embargo ellos comían potajes, trigos, etc...". El libro concluye con un apéndice escrito por Juan Blanco Rodríguez que hace un repaso por los inicios del Poblado de Doña Blanca, una actuación promovida por el entonces existente Instituto Nacional de Colonización.

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Vista aérea del poblado de colonización. /Foto: Google.

Pero la publicación no deja de tener su vertiente didáctica y reivindicativa. Manuela Sánchez lo explica. "Los niños han podido ver que las mujeres han ido ganando poco a poco una parcelita en sus derechos". En él se retrata la vida de aquellas mujeres que a finales de la década de los 50 llegaron a unos terrenos con unas condiciones que no eran la más idóneas para una explotación agrícola por su elevada salinidad. A día de hoy, estas tierras son más fértiles que entonces pero ahora son pocos los que quieren dedicarse a una actividad tan dura como es la agricultura.

cubiertamanuscritoreparto_puertosantamariaSe ha aceptado tradicionalmente que el término cortijo puede derivar del "curticulum" latino y que los árabes usaban la voz "maysar" para referirse a estas propiedades rústicas. Este vocablo ha dado origen, entre otras, a las formas "machar" o "majar" que encontramos presentes en muchos de los nombres de antiguas aldeas y caseríos diseminadas por nuestras campiñas, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días. Como señala el profesor V. Martínez Enamorado, "distintos autores han interpretado el machar como un tipo de explotación agraria que no es suficientemente amplia para confundirla como un núcleo de población o también como una unidad agraria elemental". A diferencia de la alquería ("qarya"), para la que se propone una cierta entidad de población y una unidad de propiedad, el cortijo árabe ("maysar") es un núcleo de orden inferior, dependiente de una ciudad o alquería, destinado básicamente a la producción agropecuaria./ Copia del  "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit. 

El profesor E. Martín Gutiérrez, en un pormenorizado estudio titulado "Análisis de la toponimia y aplicación al estudio del poblamiento: el alfoz de Jerez de la Frontera durante la Baja Edad Media", da cuenta de buena parte de estos topónimos que pudieran estar relacionados con la existencia de antiguas alquerías o maysar de origen andalusí, mencionados ya en las fuentes documentales desde los siglos XIII y XIV, algunos de los cuales aún perviven, alterados en sus formas originales y castellanizados, pero conservando indicios de su primitivo significado.

Los Tercios - Hato de la Carne

Hato de la Carne o Marisma de los Tercios.

Uno de los más conocidos es el de Macharnudo, que da nombre a un pago de viñas situado junto a la carretera de Trebujena, así como a la torre o "castillo" del mismo nombre que se alza en la viña El Majuelo, desde el que se domina un amplio sector de la campiña jerezana. Su nombre alude a un caserío o cortijo ubicado en un lugar "pelado" o "desnudo", desprovisto de vegetación, aunque hoy día cubran sus laderas extensos viñedos.

Los Tercios

Los Tercios.

En la campiña portuense encontramos la pista de otras aldeas de origen andalusí mencionadas en el "Libro del Repartimiento" de El Puerto de Santa María, fechado en la segunda mitad del siglo XIII. Se mencionan hasta trece alquerías, de las cuales las de al-Qanatir (El Puerto actual), Grañina y Sidueña eran las más relevantes. Junto a ellas, con un territorio muy reducido se encontraban dos "machares": Machar Grasul y Machar Tamarit.

Laguna de Los Tercios

Laguna de Los Tercios.

Aunque no ha sido posible determinar con exactitud el emplazamiento exacto de ambos enclaves, puede afirmarse que se ubicaban en el entorno del paraje conocido como marisma de Los Tercios, una amplia cubeta natural, rodeada de lomas de suave pendiente, que se encharca en épocas de lluvia. Este rincón de la campiña, también denominado como Hato de la Carne por ser en tiempos pasados el lugar donde pastaba el ganado, se encuentra en el sector oriental del actual término municipal portuense, lindando ya con tierras de Jerez.

La Bodegonera

La Bodegonera.

De las fuentes documentales se deduce que el término de Machar Grasul, en el momento de su reparto, lindaba al Norte con Xerez y con la aldea de Grañina, al Oeste con las aldeas portuenses de Finojera y Bollullos y al Sur con al-Qanatir (la actual ciudad de El Puerto de Santa María) y con Sidonia (o Sidueña), ubicada en el enclave del actual Castillo de Doña Blanca, con la que lindaba también por el Este. Un posible emplazamiento de este "maysar" pudiera ser el pequeño Cerro de la Caldera donde han aparecido materiales de la época. El cerro se encuentra en el borde occidental de la marisma de Los Tercios, un paisaje en cuyos alrededores aún se conservan antiguas casas de viña como Los Chavicos, El Agostado o La Bodogonera. En cuanto al posible significado de este topónimo, algunos autores apuntan -considerándolo en la forma Machargazul- que bien pudiera referirse a un "mayšar de los Yazula", una de las tribus bereberes establecidas en la zona y que dan también nombre a la población de Alcalá de los Gazules.

Laderas de Pozo Lozano

Laderas de Pozo Lozano

Las tierras de la aldea de Machar Tamarit quedarían más próximas a la Sierra de San Cristóbal, lindando al Norte con Xerez y Machar Grasul y al Sur y el Este con el término de Sidonia. Las laderas del antiguo cortijo de Pozo Lozano entre Las Beatillas y la autovía de Jerez-El Puerto son los parajes donde tal vez pudo asentarse esta alquería. El topónimo (tamarit o tamarite), presente también en otras provincias, podría estar relacionado con la existencia en sus alrededores de tarajes. Estos arbustos son frecuentes en la vegetación que acompaña a los arroyos de la zona y, especialmente, en el cinturón perilagunar de Los Tercios. /Texto y fotos de la campiña: José y Agustín García Lázaro.

El Consejo Regulador de la D.O. del Marco del Jerez cataloga como VORS (Vinum Optimun Rare Signatum en latin y en inglés Very Old Rare Sherry), los vinos con mas de 30 años de envejecimiento medio. Estos vinos únicos constituyen la gran reserva enológica del Marco del Jerez. Sin duda los vinos de mayor complejidad aromática y los de más valorados por sus características organolépticas. Soleras antiquísimas cuyo origen se remonta a mas de dos siglos. Botas viejas que contienen los caldos con mayor fama y reconocimiento internacional. Esas joyas enológicas ocupan un espacio preferente en la bodega y descansan bajo la atenta mirada del capataz. Esta Bodega tranquila y alejada del bullicio se convierte en un museo vivo que contiene los tesoros más preciados de la Bodega de Mora.

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Iván Llanza, Director de RRPP Corporativa del Grupo Osborne, atendiendo a un grupo de interesados en estos vinos VORS

Las bodegas Osborne abren por primera vez al público su colección de vinos viejos. Se trata de la mayor reserva enológica del marco de Jerez. Son joyas muy particulares y escasas, originales de las bodegas Bobadilla, Domecq, Blázquez y Osborne que antes estaban repartidas en diferentes bodegas de la provincia y que se pueden visitar juntas en la Bodega de Mora, ubicada en la calle Los Moros. Son soleras antiquísimas de 26 tipos diferentes. Destacan amontillados, finos viejos, palo cortado o Pedro Ximénez. Algunas de ellas datan de 1800. Lo que pretenden las bodegas es ser un punto de interés turístico ya no sólo local, sino también provincial y nacional.

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Antiguos libros de la Bodega, donde se asentaban apuntes sobre tan interesantes caldos.

El traslado de estos vinos ha sido un trabajo de esfuerzo y ha llevado aproximadamente un año realizarlo. Para ello se vació la sala, que anteriormente contenía vinos generosos. Tras esto, hubo que agrupar y trasladar los barriles desde diferentes cascos de la bodega donde se encontraban estos vinos viejos. Nunca se habían expuesto al público ya que envejecían en lugares más recónditos. El envejecimiento de estos vinos se produce en botas antiquísimas, tonelerías que ya no existen y que se utilizan también en otros países como Irlanda o Escocia para envejecer sus famosos whiskys.

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El hostelero Antonio Barrios observa una colección de vinos viejos con la etiqueta de Fino Ducal, que ya no está en el mercado, autografiadas por personajes de diversos estamentos de la vida nacional e internacional.

En la nueva sala, situada a la derecha del patio de la bodega y donde se puede respirar un olor muy característico a vino viejo, se pueden ofrecer conciertos de piano y arias para deleite de los visitantes, sentados entre botas antiquísimas, tonelerías que ya no existen, donde envejecen estos vinos tan especiales. Los visitantes pueden asimismo hacer una cata a pie de bota e incluso aprender a utilizar una venencia.

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Un muestrario de los caldos de Osborne.

El proyecto de ampliación de visitas de la bodega de Mora se completará en un futuro próximo con un museo del famoso toro de Osborne y otro de botellas, etiquetas y cartelería antigua. Todas aquellas personas que quieran disfrutar tanto de la bodega como de la nueva sala, que será permanente, lo podrán hacer de lunes a domingo en horario de mañana, de 10:00 a 15:00 horas y de tarde, del 19:00 a 22:00 horas. Se ofrecen visitas en español, inglés y alemán. Los visitantes, además de recorrer la bodega, tienen la oportunidad de conocer la enotienda de las instalaciones, donde se pueden comprar todos los vinos y productos ibéricos así como los artículos oficiales del toro de Osborne, y realizar catas de diferentes vinos.

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Uno de los objetivos de Osborne, empresa familiar con más de 200 años de historia, es ahora el de la diversificación y la internacionalización, sin dejar de ser un punto de interés turístico para todos aquellos visitantes de la provincia de Cádiz y de la ciudad. /Texto: Inés de la Fuente.

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Un árbol es considerado singular cuando destaca del resto de los ejemplares de su misma especie, bien sea por adoptar una forma poco habitual, tener una avanzada edad, poseer dimensiones excepcionales, adquirir un alto valor paisajístico, localizarse en lugares poco habituales para su especie, por su historia o tradiciones populares, o sencillamente por su rareza.

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Pinar de Coig. Vista aérea. Google Map.

La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ha realizado una catalogación de estos árboles y arboledas singulares y ha editado un libro donde se recoge el Inventario de árboles y arboledas singulares de la provincia de Cádiz.

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El Pinar de Coig, visto desde la carretera de El Puerto a El Portal, antes del Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca.

En El Puerto de Santa María se han localizado tres lentiscos singulares en el denominado Pinar de Coig. La influencia humana en el Pinar de Coig es grande, al estar estos pinares rodeados por edificaciones. Presentan un sotobosque variado, que junto a los caminos existentes y los claros hacen que la variedad cromática sea  elevada.  La calidad paisajística del conjunto puede considerarse como alta.

Se pueden localizar en Google Maps.

LENTISCO DEL PINAR DE COIG I

lentiscopinardedcoig1_puertosantamariaLa singularidad de este ejemplar se halla en su porte arbóreo, superando los 5 metros de altura y llegando casi al metro de perímetro de tronco. El fuste, aparentemente único, se bifurca a 1,8 metros de altura, dando lugar a dos ramas maestras que sostienen una copa arriñonada y semiaparasolada. Esto último se debe a que en realidad este individuo estaba compuesto por dos brotes de cepa y uno de ellos ha caído al suelo y, aunque sigue vivo, ha dejado a la parte arbórea sin la antigua copa.

El Lentisco del Pinar de Coig I se encuentra en una zona de pinos piñoneros (Pinus pinea), cerca de la entrada al recinto de un área recreativa que pertenece al Ayuntamiento de El Puerto de Santa María. Está rodeado de una masa de lentiscos de portes arbustivos, pero de alturas nada desdeñables, y retamas (Retama sphaerocarpa). A los pies del árbol singular descrito existe una mata de zarzaparrilla (Smilax aspera).

LENTISCO DEL PINAR DE COIG II

lentiscopinardecoig2_puertosantamariaEl Lentisco del Pinar de Coig II sobresale por el grosor de su tronco y la altura. Es llamativo el porte arbóreo que ha adquirido, con más de un metro de perímetro de tronco medido a 1,30 m. y una altura total de 5,50 m., altura de fuste 1,95 m. y perímetro de la b ase de 1,80 m. Desde la cruz emergen dos ramas gruesas que conforman una copa poco poblada de hojas, con una proyección e 34,7 metros cuadrados, pero que permiten apreciar la belleza de las ramificaciones secundarias.

Está emplazado en el límite oeste de la zona acotada como área recreativa, próximo al carril de acceso y rodeado de otros lentiscos y zarzaparrillas (Smilax aspera). El matorral circundante lo compone la retama (Retama sphaerocarpa), jaras (Cistus salviifolius, Cistus crispus) y alguna chumbera (Opuntia ficus- indica). El suelo es arenoso aunque la pinocha que lo recubre casi no deja verlo.

LENTISCO DEL PINAR DE COIG III

lentiscopinardecoig_3_puertosantamariaDe nuevo, junto al cercado existente en el Pinar de Coig, se hace notable la presencia de otro formidable ejemplar de lentisco. Es el Lentisco del Pinar de Coig III, que cuenta con un tamaño excepcional, superando los 6 metros de altura. El fuste se encuentra inclinado y se ramifica a 1,85 metros del suelo. Exhibe una gran copa aparasolada y densa.

Es el más alejado de la zona recreativa y se encuentra en un talud rodeado de acacias (Gleditsia triacanthos) que constituyen un seto espinoso casi inaccesible. En el estrato arbustivo se describen coscojas (Quercus coccifera), retamas (Retama sphaerocarpa), palmitos (Chamaerops humilis) y otros lentiscos. Enfrente se vislumbra la costa tras una zona de cultivos y a las espaldas está el pinar de pino piñonero (Pinus pinea).

MÁS INFORMACIÓN:

Lentiscos y setas en el Pinar de Coig. Por Paco Vera en su blog Ch’usay. Pulsar aquí.

Pinar de Coig, historia de delación y permisividad. Artículo de Emilio M. Cañas en Diario de Cádiz. Año 2008. Pulsar aquí.

 

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El agricultor y prócer roteño, Manuel González Figueroa, quien fuera presidente de la Peña Tendido 7, persona culta, leída e instruida, poso de conocimientos, tenía, como todos los sabios, un gramo de locura. Su vida fue azarosa y sus andanzas, ocurrencias y dichos relacionados o acaecidos en su presencia y en nuestra Ciudad, bien merecen que le dediquemos en su momento, una nótula en Gente del Puerto. Vaya como adelanto este artículo que publicó en un periódico provincial, apropiándose del seudónimo de Marqués de Carabás, dedicado a uno de sus lugares favoritos, cercanos a los recintos carceleros, digno de coplas. In memoriam.

«Estoy hasta los cojones de los desayunos de pan con aceite de oliva. Los mismo le pasa a muchísimas personas, unos, los toman por la edad o por los saludables informes macrobióticos. Algunos, incluso, lo hacen por esnobismo, porque está bien visto, porque es in. 

11aHace años que hemos desterrado la manteca colorá, la blanca con zurrapa de lomo, la colorá con tropezones de asaduras o la de zurrapa de morcilla o, incluso, la delicia de las delicias, la verdadera y auténtica exquisitez, el súmmum de la delicatessen: la pringá, así como suena, con su cacho de tocino. Todo lo descrito no se puede comer a diario por la vida sedentaria, a no ser, que se juegue al tenis, se caven zanjas y otras cosas por el estilo.

La pringue del cerdo es veneno para los sedentarios, ya lo sabemos, pero una vez a la semana se puede comer, y eso es lo que hacen las decenas de ciudadanos que nos reunimos todas las mañanas de los fines de semana, desde hace algunos años, en la Venta ‘El Cepo’, de viernes a domingo, hasta pasado algo más de las doce del medio día.

Vienen de Jerez, de Rota, de El Puerto, Sanlúcar, Rota e incluso de Costa Ballena. Yo mismo voy a ‘El Cepo’ a los desayunos cortijeros. Allí no hay gilipollas que se ruborizan por ver a tantos fieles a la bendita colorá. Un día a la semana tonifica el ánimo. Y, además, se ha demostrado por científicos USA, que es un antidepresivo eficaz. ¡Ah, también hay aceite de oliva! Y a los que desayunan mantequilla con mermelada los miramos por encima del hombro».

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 En la imagen, Juan Guerrero Villegas, en el exterior de la Plaza. Mas de treinta años viniendo desde Paterna de Rivera a El Puerto. La bolsa de 12 unidades, ya sin piel y envasado a la vista de todos, cuesta 2 euros.

Este último sábado, me detuve ante el vendedor de chumbos que se sitúa frente a la puerta principal del mercado, donde lo veo desde hace largos años y ante el que he pasado siempre sin reparar en que había un ser humano, solo un simple vendedor de chumbos.

Me acerqué y le pregunté, sin más: «--¿A cómo está la docena de chumbos?». --»A dos euros», me respondió con semblante circunspecto, es probable que aburrido de dar siempre la misma respuesta. «--¿A dos euros? ¡Que caros! --no termino de aprender--, con Juan ‘el Canastero’ (ver nótula núm. 1.780 en GdP) me pasó igual, preguntas obvias o comentarios apresurados. «--Hombre --me habló mirándome a los ojos-- ¿Usted sabe lo que cuesta hoy día coger los chumbos?». «--Antiguamente apenas tenían valor, las chumbares están en el campo abierto». Respondí. «--Si, pero hoy se han hecho muchas construcciones y han desaparecido las chumbares; en los campos donde las hay, no nos dejan entrar y además este trabajo no lo quiere nadie. Todos los años, al terminar la campaña, preciso ser atendido en el hospital para que me extraigan las púas infectadas de los párpados».

juanguerrerovillegas3_puertosantamariaSegún me hablaba, el estómago se me encogía. «--Ademá --continuó-- es muy duro, pero con esto en verano y los caracoles en invierno he sacado a mi familia adelante. No puedo encontrar otro trabajo, ¡ya me gustaría! total mucho esfuerzo para sacarme treinta o cuarenta euros con los que pago el impuesto al Ayuntamiento, la gasolina y tomarme a media mañana el desayuno aquí en el bar de al lado.

Probablemente, pensé, no cotizará a la Seguridad Social y su jubilación terminará en una miserable prestación de subsistencia. ¿--Como te llamas?», pregunté. «--Juan y también ‘el Rifle’». «--Me permites que te haga una fotografía». «--Naturalmente que si. ¿Quieres probar un chumbo?». «--Bueno, --respondí-- y me obsequió con el mejor higo chumbo que pudo seleccionar. Le compré dos docenas y me fui. «--Gracias Juan», --y para mis adentros pensé-- cada sábado me dan una lección. ¡Y todavía hay quienes piensan que los chumbos son caros!. /Texto: Alberto Boutellier Caparrós.

Más información de Juan Guerrero Villegas en GdP.

En la imagen, Buena parte de los colonos que actualmente cuentan con parcelas en el Coto de la Isleta examinando algunos de los documentos que corroboran los arrendamientos realizados por el Ayuntamiento en este asentamiento agrícola y ganadero

En 1942 el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María arrendó unas fincas en el Coto de la Isleta a unos ex combatientes de la Guerra Civil. Sus descendientes reclaman que se regularice su situación. «No somos usurpadores», afirman.

Sobre ellos pende cual espada de Damocles un expediente del Ayuntamiento que puede obligarles a abandonar los terrenos donde han vivido, la mayoría, toda su vida. Y, algunos, incluso, tienen que hacer frente a unas diligencias en el Juzgado de lo Penal por un delito contra la ordenación del territorio y otro por usurpación. Sin embargo, si hay algo que les indigna por encima de esto es que los acusen de "usurpadores".

Señaladas con la flecha roja, las parcelas del Coto de la Isleta objeto del litigio de ¡los úlitimos colonos'. /Foto: Google.

Este es el caso de los colonos de una decena de parcelas ubicadas en el Coto de la Isleta. Su situación ha trascendido en estos días nuevamente tras un comunicado hecho público en el último trimestre del pasado año por parte del colectivo Ecologistas en Acción que apunta que la Junta de Andalucía ha solicitado información al Ayuntamiento sobre los expedientes disciplinarios abiertos contra ellos. Las fincas se encuentran sobre un terreno de propiedad municipal que está catalogado en la actualidad como espacio protegido (es un sistema general de espacios libres). Sin embargo, en este singular caso hay un trasfondo de permisividad y dejadez institucional arrastrado durante décadas que ha provocado que estas familias se encuentren en una situación excepcional. No en vano, son la herencia de uno de los últimos vestigios de la política de colonización agraria en la ciudad llevada a cabo por el Régimen Franquista en la Posguerra, cuya enseña más conocida es el Poblado de Doña Blanca.

LOS INICIOS: AÑO 1941.
Era el año 1941 cuando el Ayuntamiento, que estaba dirigido por Manuel Barba Ordóñez, proponía la adquisición de una finca de 1.600 aranzadas en el Coto de la Isleta que era propiedad de Josefa Bolaños./En la imagen de la izquierda, el alcalde Manuel Barba Ordóñez.

Meses después se cerraba la operación, una transacción que le costó al Ayuntamiento 110.000 pesetas de entonces. Un año después, con el cabildo dirigido por Fernando de Terry y del Cuvillo, se decidía parcelar estos terrenos para darlos "a buenos trabajadores del campo, vecinos y domiciliados en la población" que, "por humilde y por sufrida, merece sobre todas las demás el decidido amparo de este Ayuntamiento", según reza en uno de los documentos de la época.

Los beneficiarios eran, en su mayoría, ex combatientes del Bando Nacional a los que se le aplicó un sistema de explotación similar al de Doña Blanca. Así, pagaban sus rentas anuales, en este caso al Ayuntamiento, tanto en efectivo como en especie. También estaban obligados a realizar su aportación a la Cámara Agraria como cualquier explotación agropecuaria de la época. Todos los que hoy siguen en estas tierras son hijos o familiares directos de aquellos beneficiarios originarios. /En la imagen de la izquierda, el alcalde Fernando C. de Terry y del Cuvillo, apodado 'el Levante', por su fuerte temperamento.

RECISIÓN DE LOS CONTRATOS: AÑO 1974.
Este sistema se mantuvo hasta principios de los setenta. Concretamente, en 1974 el Pleno municipal acordaba rescindir los contratos de arrendamiento que mantenía con los colonos que se habían asentado en una franja del Coto de la Isleta situada en paralelo a la vía del tren (hoy en día es una zona de aparcamientos para el pinar), a los que indemnizó económicamente.

Sin embargo, mantuvo las parcelas que hoy día siguen en una de las márgenes del Camino del Tiro Pichón. Eso sí, el Consistorio empezó a dejar de cobrar las rentas, aunque la Cámara Agraria siguió haciéndolo hasta su desaparición en la década de los ochenta.  /En la imagen de la izquierda, el alcalde Fernando T. de Terry Galarza.

Conforme los antiguos adjudicatarios envejecían o morían se fueron reduciendo las explotaciones agrícolas y ganaderas, aunque a ello se unió que los terrenos perdieron su fertilidad por su progresiva salinización debido al encauzamiento de un canal para la salina de La Tapa, que transcurre muy próxima a la finca. Eso sí, algunos de los hijos siguieron residiendo en ellas o manteniendo, aunque a pequeña escala, los huertos o las explotaciones ganaderas.

José Jiménez lo explica: "--Yo he nacido aquí. Tengo 65 años y esta es la única casa que he conocido. Pero ahora me acusan de que soy un okupa". Todas las viviendas cuentan con agua potable, una red que está conectada a la red general de Apemsa, quien autorizó los enganches. Incluso, algunos cuentan con permisos de luz concedidos por Hernán Díaz y Juan Carlos Rodríguez. Sin embargo, no pudieron contratar el suministro por lo que recurren a placas solares o a motores. Incluso, María asegura: "--A mí, Hernán me consiguió los materiales para hacerme mi casa". Acto seguido, Milagros apunta: "--Y a mí me dio permiso para hacer la valla de la mía". José Miguel Gómez Pedrosa, abogado del grupo de colonos, señala al respecto: "--A estas familias no se les puede acusar de ser usurpadores de un terreno público por la naturaleza y el recorrido histórico de este asentamiento ya que las mismas en su día contaban con contratos de arrendamiento, cuya posesión del terreno ha sido conocida, consentida y tolerada pacíficamente por el Ayuntamiento a lo largo de décadas".  /En la imagen, el alcalde Hernán Díaz Cortés.

EXPEDIENTES DISCIPLINARIOS: AÑO 2010.
Sin embargo, el Consistorio inició hace algo más de dos años un triple procedimiento disciplinario contra los colonos. Para empezar, abrió unos expedientes de restablecimiento de la legalidad contra las construcciones más recientes. Incluso, algunos de estos procedimientos han derivado en la vía penal iniciándose diligencias penales por un supuesto doble delito, la usurpación y contra la ordenación del territorio. Y, a esto se ha sumado que se ha abierto un expediente de extinción de la ocupación del dominio público.

Ante esto, el letrado de los afectados inició hace más de un año los contactos con el Ayuntamiento para tratar de buscar una solución amistosa. De hecho, se mantuvieron encuentros con el alcalde, Enrique Moresco, y con el concejal de Patrimonio, Francisco Aguilar. Este edil se comprometió con los colonos a buscar una solución pero, un año después, no se ha recibido una propuesta. Días atrás, volvieron a solicitar un nuevo encuentro con la primera autoridad de la ciudad. Sin embargo, los colonos critican que el Ayuntamiento, ni siquiera, les permita acceder al expediente completo de estas fincas./En la imagen, el actual alcalde, Enrique Moresco García.

Llevan meses solicitando consultar los legajos históricos donde aparecen recogidos los contratos de arrendamiento. "--Lo que queremos es que arreglen nuestra situación, que nos dejen seguir aquí porque es donde siempre hemos vivido, y pagando, como hemos hecho siempre", comenta una de las colonas cuando se le pregunta por el futuro. "--Pero que no nos digan más que somos unos usurpadores", apostilla Eduardo Gallardo. (Texto: Emilio M. Cañas).

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Sabes..., buscando el significado de tu nombre, no me he llevado ninguna sorpresa, pues es cierto que eras ·”el Jardín de Dios”.  Tu  bondad, perseverancia,  valentía, tolerancia  y tu gran corazón, hacían que el arrullo de tus brazos, efectivamente Cfueran no sólo “el Jardín de Dios” si no el mismísimo Paraíso para tus hijos.

Carmen Durán, con una clienta norteamericana.

La impronta  y el bullicioso carácter de mi padre, -en contra punto con el tuyo-  tan  equilibrado y sereno, podrían hacer pensar, que  no has brillado con luz propia, pero….qué equivocados están! Estoy segura que dirías, ¡déjalo hija, qué más da! Pues esta vez, ¡no lo voy a dejar!, Y ¿sabes por qué? Pues porque -¡al Cesar lo que es del Cesar!

Carmela Durán Valle, nació el 27 de Octubre de 1914 y falleció el 23 de Octubre del 2006. Era la cuarta hija de: Manuel Durán Infante y Josefa Valle Troncoso. Tu padre trabajaba en la Bodega de Caballero, y como la carpintería no se le daba  nada mal, arreglaba Cómodas de Caoba, y todo tipo de muebles. Hacia unas cajitas pequeñas, que eran un primor. Su madre, era una gran  modista, pero solo cosía para la familia. Con tanta niña,  creciendo,  no le quedaba otra que coserles toda la ropa para que todas fueran decentes e impecables. Ocho fueron sus hijas, por más que buscaron al machote  todo fue en vano. Lo que tenían de bueno en aquellos difíciles años era que a la canastilla, no había que tocarla, pasaba de una a otra criatura, sin enmendar colores.

Luisa  fue la mayor, llevaba algún tiempo enferma, no sé con certeza, cuándo le vinieron con la buena nueva, de un medicamento casi milagroso: la Penicilina, probablemente. Se le abrió un horizonte esperanzador, pues  este medicamento, ciertamente, estaba  salvando muchas vidas, sin embargo… para personas como ella --probablemente  alérgica--  fue letal. Sólo tenía diecinueve años, y toda una vida por vivir.   Le seguían: Josefa, Carmen, Carmela --mi madre— y repitieron por dos veces, los nombres de las niñas que murieron, uno de ellos: el de Milagros- Antonia. Emilia y nuevamente, Milagros --la tata-- un ángel para toda la familia-.

SU PRIMER TRABAJO.
Desde los nueva añitos, al ser consciente de la precaria situación familiar, se revistió de una madurez impropia de sus pocos años y  comenzó a aportar --no sé bien si una  perra chica o  perra gorda-- céntimos de las antigua pesetas- o qué? Puede que ni eso, siquiera, tal vez… el beneficio era tener una boca menos a la hora de sentarte a la mesa.
Su vida nunca fue fácil, la enfermedad de su hermana Luisa y el coste de sus medicinas, hizo que las mayores tuvieran que dejar el Colegio, y los juegos de niñas, para enfrentarse al mundo con un delantal, que había que ajustar por todos lados.

Jamás  renegaste, de todo cuánto te tocó vivir. Eras una mujer practica, “--Lo que no tiene remedio, no hay que darle más vueltas”, decías. Lo olvidabas y te centrabas en lo que “había que  hacer”. No implicaba que fueras fría, nada más lejos, tu calidez, se  extendía más allá de la frontera de tu casa.

POLEÁS Y BONIATOS.
En aquellos años de tantas penurias,  tras la Guerra Civil, el sustento de aquella familia, cómo para muchas tantas otras, dependían en gran medida, de la harina para las Poleás,  casi sin aceite siquiera, para refreír la matalahúva y los coscorrones de pan y los Boniatos. Fueron años de muchos sinsabores, no solo por el hambre, si no por la falta de esperanzas.

Trabajaban todas, pero  no había para lujos, porque lujo era  tener que comprarse otros zapatos,  aunque estuvieran gastados los únicos que tenía. Afortunadamente, salieron adelante con mucho esfuerzo, sí, pero como la mayoría de las familias, con el fruto de su honrado trabajo.

A medida que fue creciendo, daba muestras de la esplendida mujer que  sería, y claro está,  esto no paso inadvertido para  un chaval un poco picarón, --para que nos vamos a engañar— (ver nótula núm. 326 de Agustín Vela Mariscal en GdP) que al verla en su caminar diario hacia La Sericícola, en donde trabajaba, comenzó a  cortejarla. Era fácil que le conquistara, tenía lo que se dice ‘mucha labia’·  Desde ese día, las ayudó todo lo que pudo, pues el abuelo Antonio, su padre, tenía una huerta, la que años después se conocería como Granja San Javier y, afortunadamente, no les faltaba de nada. Ni que decir tiene, que les arrimó muchos productos de la hortofrutícolas y  fue un gran alivió para la economía familiar.

GRANJA SAN JAVIER.
Con el paso de los años, tras la muerte de sus suegros --mis abuelos Antonio Vela Aragón y María Mariscal Muñoz— se casaron y trasladaron a la Huerta: la Granja San Javier (ver nótula núm. 783 en GdP). Durante tres o cuatro  años, su felicidad fue completa, pues la providencia le había hecho el regalo más hermoso que a una mujer le podían hacer: dos hijos preciosos: María del Carmen ‘Mari’ y Agustín ‘Tito’.

Nuevamente, aparecieron las dificultades, tenían que dejar definitivamente la huerta y emprender  la dolorosa y preocupante  aventura de sobrevivir,  en un medio que se les antojaba ajeno. No se arredró cual Agustina de Aragón,   enarbolando la bandera del ‘querer es poder’. Y lo lograron.

Él era la fuerza, ella  la perseverancia. Él  la pasión  desmedida por la vida,  ella la serena templanza. Él la alegría, ella la calidez. Él la bulliciosa personalidad, ella  su silente equilibrio. Eras una mujer muy inteligente. Yo diría que sabia, claro que las más de las veces, --el que tu y yo sabemos-- no siempre oía tu certera opinión. Era de una generación, en la que  por la fuerza de la costumbre, presumo que el machismo era bien entendido —las mujeres, les ayudaban a trabajar, criar hijos, pero la opinión que imperaba era la del hombre, aunque después lamentaran no haber seguido la corazonada, o el buen juicio de mujeres tan sensatas como ella. Claro está que hay  excepciones en todo, ¡afortunadamente!

Cuándo Carmela decía que tenía ”la cabeza caliente” sabíamos que le sobraban los problemas, pero… sin perder la calma, sabia  resolverlos, con esa templanza, exenta de frialdad, que le caracterizaba.

Ves mamá, ¿porqué estoy tan orgullosa de ti? Que habría sido  de ese ‘mar bravío’, sin tu  infinita paciencia y tu equilibrio? No sólo  él, fue afortunado al encontrarte,  tus hijos lo fuimos infinitamente más. Tu perdida, ha sido la indefensión más grande, a la que he tenido que enfrentarme. No  por estar sola, ni desamparada ¡nada más lejos! Sabes bien que no, pero…..eras el anclaje de mi vida,  ese puerto seguro en el que ni las mareas  ni el mar de leva, ni mil tsunamis, podían siquiera zafarme de tu cariñoso  y reconfortante abrazo.

Tras abandonar la Huerta, sus amigos: José Brotons, funcionario del ayuntamiento y  su esposa Natividad les acogieron en su domicilio, de la calle Curva, donde nació su tercera hija: Milagros ‘Yayo’.

PRIMERA FRUTERÍA.
La primera Frutería, la pusieron en la calle Luna, frente a Las Esclavas. Manuela Vela Mariscal, su cuñada se la cedió,  y ella cogió un local, en la calle Ganado, frente a la Plaza de Abastos, en  la casa donde vivieron sus suegros los últimos años de vida.  La suegra no soportaba estar en la huerta, después de perder a dos de sus hijos. Se da la circunstancia, que este  primer negocio, también estaba en un local de la casa donde vivía con su familia paterna: los Durán Valle. Su destino se empeñaba en juntarlos, de eso no hay dudas.

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