Habitantes y Gente de El Puerto de Santa María » bodegueros

1.313. EDUARDO CIRIA PÉREZ. El alcalde solitario.

8 03 2012

En la imagen, el alcalde Eduardo Ciria en el despacho de la Plaza de Isaac Peral. A la izquierda de la imagen, vemos una foto del entonces Jefe del Estado, dedicada.

Dedicatoria manuscrita de Francisco Franco a Eduardo Ciria, que aparece al pie de la foto del entonces Jefe del Estado, en la imagen anterior.

Eduardo Ciria Pérez, alcalde de El Puerto entre 1948 y 1952, es hijo de Francisco Ciria y Vergara de la Concha, marqués de Ciria y Piedrabuena –hay quien afirma que se apropió del uso del título– (ver nótula 330 en Gente del Puerto), conocido como ‘el marquesito’ y de Amalia Pérez. El matrimonio, hasta su separación, dada las peculiaridades del progenitor de nuestro protagonista, tuvo cuatro hijos: Eduardo, Concha y Luis y Francisco.

De las vicisitudes por las que pasa la familia a raíz de la separación deberán ser otros estudiosos de la historia de éstos quienes pongan negro sobre blanco el amplio anecdotario existente sobre la vida del ‘marquesito’ que, en cualquier caso marcará la historia de sus vástagos y, entre ellos, Eduardo. Baste señalar que al morir la abuela de nuestro protagonista, el padre de Eduardo accede a toda la fortuna familiar que ‘invertirá’ o dilapidará de forma muy curiosa. Lo cierto es que Eduardo y Concha recibieron una superior formación académica, no así Luis y Paco cuya preparación fue desigual en relación a sus hermanos precedentes.

Eduardo, que permanecería soltero de por vida, viviría con su madre y hasta el fin de sus días con su hermana Concha, primero en la casa donde nació en Micaela Aramburu, esquina con Plaza de Colón (donde hoy está el Bar ‘La Morería’, antes ‘El Genovés’ y con anterioridad el Pub de Bill) y luego en los pisos de la Pescadería a partir de 1960, hasta su fallecimiento.

El día de la inauguración del monumento a Pedro Muñoz Seca, el 11 de noviembre de 1950, en la puerta del ayuntamiento de la Plaza de Isaac Peral, Eduardo Ciria Pérez con chaqueta blanca de uniforme, a su derecha, el ministro Raimundo Fernández Cuesta. Vemos a la derecha de la imagen a Fernando C. de Terry y del Cuvillo, apodado por su temperamento ‘el Levante’ que había sido alcalde de El Puerto entre 1941 y 1943.

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1.307. AUGUSTO ROMERO-HAUPOLD. Entre destilados y caballos.

2 03 2012

La historia de Rives Pitman es un viaje de ida y vuelta que empieza en Alemania, tiene su estación principal en El Puerto y continúa por otros países europeos como Inglaterra y Francia. Al igual que otras muchas firmas del Marco de Jerez, el origen de la empresa está ligado a la peripecia de un hombre de negocios extranjero, Augusto Haupold, quien recaló hace 130 años en Andalucía como cónsul germano. El diplomático fundó la Bodega de Jesús, María y José, que en su origen se centró en elaborar y comercializar vinos y brandies.

HAUPOLD Y RIVES.
A mediados de la década de los años veinte del siglo pasado creemos que el que fuera alcalde de El Puerto en 1938, Antonio Rives Brest (ver nótula núm. 1.257 en GdP) era una especie de socio industrial de Haupold, en la división de productos destilados, cuyas marcas llevan su apellido, lo cual nos hace presuponer que fuese el propietario de la patente industrial de los mismos. Asimismo, era el concesionario de los perfumes naturales que este fabricaba y encargado de organizar una red comercial a nivel nacional para su venta. En el diario ABC de esos años pueden localizarse anuncios suyos solicitando agentes y distribuidores para los productos de la fábrica de esencia de Augusto Haupold.

La trayectoria de esta sociedad experimentó un cambio de rumbo que volteó las tornas de su historia. Así ocurrió cuando, en 1965, se hizo con el timón de la bodega Augusto Romero-Haupold, actual presidente y nieto del fundador. El directivo no sólo es el responsable de la actual denominación de la enseña –a la que rebautizó como Rives Pitman–, sino que recorrió un camino inverso al que emprendió su abuelo.

TENDENCIAS DE MERCADO.
Si el diplomático alemán había descubierto en España las virtudes de las bebidas clásicas andaluzas; Romero-Haupold –que pertenece a la tercera generación de la familia y que ya es un empresario portuense al cien por cien– decidió volver a Europa para buscar productos con éxito, más allá de lo que ya se hacía en el entorno gaditano.

En este proceso, la firma descubre “el glamour londinense de la ginebra, que se consumía como un espirituoso de caballeros, o la gran aceptación de los zumos concentrados en Francia, donde se denominan sirop”, asevera el presidente. Ambas bebidas se incorporan como productos estrella de la compañía, que da un paso que, a su vez, será una constante en el resto de su historia: vigilar el mercado para desarrollar aquellos caldos con una clara tendencia al alza.

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1.306. BUENA EDUCACIÓN BODEGUERA. Según Alfonso Ussia Muñoz-Seca.

1 03 2012

Alfonso Ussía, con un retrato de su abuelo, Pedro Muñoz-Seca.

Club «El Buzo», Vistahermosa, Puerto de Santa María, con Cádiz enfrente, cerrando la tenaza de la Bahía de los Poetas. Una mesa larga, de goma, abierta a todos los que quisieran compartir el aperitivo. Había allí representantes familiares de todas las grandes bodegas del Puerto y de Jerez, pero sólo se pedía y se tomaba el vino de una de ellas, en concreto, de Osborne. «Fino Quinta» con su etiqueta roja y el toro de Manolo Prieto. Se sentaban bodegueros Domecq, Terry, Caballero, González, todos competidores de otros, y sólo se pedía un vino. Me aclararon la curiosidad. «Siempre se pide el vino de la familia de la mujer de más edad sentada en la mesa». Se me antojó un detalle y un ejemplo de buena educación.  (Texto: Alfonso Ussia). 



1.285. CHAMPÁN PORTUENSE.

9 02 2012

A principios del siglo pasado se podía brindar en las fiestas navideñas y de cambio de año con champán elaborado en El Puerto: el denominado Gran Champagne Continental, de la empresa vinatera portuense Hijos de Jiménez Varela. (ver nótula núm. 1.100 en GdP):

Publlicidad del ‘Gran Champagne Continental’, en un periódico local de la época.

En 1863, Ramón Jiménez Varela, que tenía entonces 33 años, le dio un gran impulso a los negocios familiares: compró varias viñas pequeñas del célebre pago vitícola de Balbaina (situado en el término municipal de El Puerto y reconocido como uno de los mejores del Marco del Jerez) y una bodega en la calle Victoria (después, Albareda), esquina a la de Espíritu Santo. Fue uno de los momentos más importantes de esta destacada empresa vinatera portuense, que, además de renombrados vinos de la zona (amontillados, olorosos, y sobre todo el prestigioso Fino Jardín), elaboró años después un espumoso al estilo del champagne en sus cuevas (cavas, en catalán) de la finca el Caracol, labradas a tales efectos.

Champán Continental y y otro reclamos publicitarios de Jiménez Varela, que han sido recuperados para la colección de Antonio García, de quien es la fotografía.

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1.281. ALFONSO SANCHO MATEOS. Alcalde y bodeguero.

5 02 2012

Alfonso Sancho Mateos (Jerez de la Frontera, 1858-El Puerto de Santa María, 1952) ha sido un personaje desconocido para el gran público durante más de medio siglo, hasta que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento portuense editó en 2007 la biografía que dediqué a los primeros años formativos de “el hombre del negocio de vinos más capacitado en toda esta región, y sobre todo en las labores y el tratamiento de la viña”, como le definió en 1923 Luis Pérez Gutiérrez, director de la Revista Portuense. /En la imagen de a izquierda, Alfonso Sancho. Foto: Colección Bernardo Rodríguez Sancho.

Tras estudiar con los jesuitas en El Puerto (1867-68) y en Inglaterra (1871-74), Alfonso Sancho pasa directamente a Hamburgo y de allí a París (1877), en cuya Escuela de Comercio se diploma en 1879. Durante un año y medio (1880-81) representa en Londres a Sancho Hermanos, la firma bodeguera de la que era socio su padre, el abogado portuense Antonio Sancho Díez de Alda-Sopranis.

Del matrimonio (1884) entre Alfonso Sancho y Mercedes Peñasco nacen tres hijos: Félix, Alfonso y Mercedes. Además de vicecónsul de Chile y de Argentina en El Puerto de Santa María, el negocio del vino le obligará de nuevo a trasladarse al extranjero: con su mujer y su hijo Felix viaja a París, donde vivirá varios años. Alfonso Sancho Mateos fue el primer presidente (1900-01) de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, después sería vocal de su junta directiva y, desde 1903, socio de honor de la institutición. Fue además, vocal electo de la Junta Loca de Instrucción Pública y presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral cuando se implantó en 1907 la Ley Maura. /En la imagen de la izquierda, un joven Alfonso, alumno de Beumont College (Inglaterra), entre 1871-74. Fuente: Archivo Britannicum Societatis Iesu (Londres), obtenida por el autor de esta nótula.

En 1905, propietario ya de la viña El Caribe, se establece en El Puerto. Con su primo hermano Alfonso Sancho García –padre del historiador Alfonso Sancho Mayi– crea la firma Alfonso & Hipólito Sancho (c/ Aurora, 23)  que funcionará hasta 1914. También, en 1905 crea junto a su hermano Antonio  la empresa vinatera A. & A. Sancho (c/ Valdés, 1 y 1 duplicado, donde actualmente están las Bodegas 501), ésta con escritorio asimismo en su domicilio de Dr. Palou, 13 y agencias en París, Burdeos, Londres y Nueva York.

Junto al amontillado ‘Quijote’ y el fino ‘Caribe’, marcas emblemáticas de la casa, destacaban por su calidad ‘el Fino ‘El Abuelo’ y el amontillado solera ‘Majestad’. También se comercializaban, entre otros vinos, los amontillados ‘S’ y ‘Sí’, la manzanilla ‘La Jota’, el oloroso ‘Único’ (especial para enfermos, el tres cortados ‘Hércules’ y el digestivo ‘Pax’.

Algunas etiquetas de Alfonso e Hipólito Sancho y A&A Sancho.

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1.271. FRANCISCO GIL DE PARTEARROYO Y ARENA. Alcalde de El Puerto en 1900. IV Marqués del Castillo de San Felipe.

26 01 2012

Francisco de Paula Gil de Partearroyo y Arena era hijo de Joaquín Gil de Partearroyo, III Marqués del Castillo de San Felipe, bodeguero y mesonero, arrendatario de la antigua y prestigiosa taberna mesón ‘El Toro’ situada en las proximidades de la Aduana Vieja, y de Victoria de la Arena Vigo, ambos naturales y vecinos de Villanueva de Mena (Burgos), villa en la que habían contraído matrimonio en 1845, avecindándose posteriormente en nuestra ciudad, en la que nacieron otros dos hijos, hermanos de Francisco de Paula. Joaquina, mayor que él y otro varón que falleció en edad párvula.

El padre murió el 30 de julio de 1855 y la madre el 13 de marzo de 1864. Los bienes de la testamentaría fueron: buenos vinos y vasijas depositadas en la bodega de la casa nº 4 de calle Santo Domingo, inmueble de propiedad y residencia familiar, así como una participación en la hacienda de viñas denominada ‘La Palma’.

Luis Suárez Ávila, delante la vivienda y bufete de abogado, donde viviera el Marqués del Castillo de San Felipe.

Francisco Nicolau, letrado que tenía su bufete en el número 19 de la calle San Juan, –en el mismo domicilio donde actualmente lo tiene el también abogado, erudito escritor y colaborador de GdP, Luis Suárez Ávila–, se ocuparía en calidad de tutor legal de nuestro protagonista de la administración de los bienes heredados. Nicolau se casó con la hermana de Francisco de Paula y se fue a vivir con ellos donde, influido por el entorno, el futuro Marqués del Castillo de San Felipe, estudió leyes, casándose al terminar la carrera (1872 o 1873) con una gaditana, doña Josefa Martínez de Azpillaga y Aguirre, dos años mayor que él. El nuevo matrimonio se instaló frente a la casa de su hermana. Adquirió una enorme casona, esquina de San Juan y vuelta con Cruces, casa que pasando los años sería el domicilio de la familia Terry Cuvillo. En 1886 creemos que falleció su esposa, Josefa Martínez, aunque es un dato que no hemos podido verificar documentalmente.

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1.257. ANTONIO RIVES BRET. El alcalde de la Plaza de Colón.

12 01 2012

La foto a la que ponemos este amplio pié es un recuerdo familiar de Juan Antonio Lores Palacios, biznieto de Antonio Rives Bret, alcalde de la ciudad, mejor dicho Presidente de la Comisión Gestora Municipal, como acredita su bastón de mando, en 1938.

Me ponen en el compromiso de citar algunos datos biográficos del personaje que acompaña al General Queipo de Llano, proclamado Hijo Predilecto y Adoptivo de la ciudad y a un grupo de autoridades militares en lo que parece el acto inaugural, en  1938, de la  plaza de Cristóbal Colón, en donde situaran un monumento a sus caídos los vencedores de la contienda civil. En este espacio, antigua plazoleta del carbón, nuestros abuelos asistían en las noches de verano a los folletines cinematográficos que se proyectaban por capítulos en los felices años veinte que luego, en la postguerra, tendría su prolongación en un solar existente en uno de sus laterales donde se ubicó un cine de verano que tomó su nombre del de la nueva plaza.

Hoy día parece fácil y sencillo documentarse sobre cualquier tema, gracias a esa impresionante y gigantesca enciclopedia que es la red. Y de hecho, en muchos casos y ocasiones, lo es. Pero no siempre. A veces, redactar unas pocas líneas que contengan datos fiables y contrastados suponen  horas de investigación en archivos y bibliotecas reales, no virtuales, en donde  pueden consultarse viejos legajos, documentos, y periódicos antiguos y así obtener los escasos datos que he podido reunir para  los lectores de GdP para poder al menos proporcionar algunas pinceladas biográficas de la personalidad y actividades de este paisano que fuera primera autoridad de los portuenses casi tres años, en años difíciles y comprometidos, desde febrero de 1937 hasta diciembre de 1939.

Según figura anotado en los padrones municipales, nació en El Puerto en 1862. Bien joven y recién casado con otra portuense, Lola Lobo Tera y conjuntamente con un hermano llamado Joaquín (que fallecería en La Habana en 1916) emigraron al continente americano, estableciéndose inicialmente en Cuba, pasando después a Uruguay, en cuya capital, Montevideo, nacieron dos hijos: un varón que falleció joven y Lola Rives Lobo, de la que desciende la familia portuense de los Lores Palacios. Pasada la primera década del siglo XX,  retornó a su ciudad natal con su familia, adquiriendo una casa en calle Santa Lucía número 21.

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