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Baldomero Rodríguez Sánchez, copropietario de 'Casa Paco Ceballos'. Su hijo, Roberto Rodríguez, ha seguido la saga familiar en otra vertiente del turismo. Ha sido director de varios hoteles en Cádiz y la Costa del Sol y en la actualidad es profesor de la prestigiosa Escuela Suiza de Alta Dirección de Hotel 'Les Roches', en Marbella. (Tienen otros dos centros abiertos en Suiza y en Chicago-EEUU y Shangai-China).

Es de esas tabernas de toda la vida. Media luz, su poquito de misterio. El tabernero, pelo blanco, sonrisa de guardia permanente, “yersi” azul porque  hace fresquito. O polito de Andalucía de color morado. Siempre colocado detrás de la barra donde no faltan los parroquianos y en la pared una colección de botellas de vinos de la zona y fotos, muchas fotos. En una de ellas, Paco Rodríguez Ceballos, el fundador de la taberna allá por 1947, aparece en primer plano junto a Perico, su gato, que tenía el raro don de tomar té cuando Paco se lo servía. Es una de las muchas historias que cuenta Baldomero que junto a su hermano Ignacio regentan hoy el bar familiar, uno de los más famosos de la mítica Ribera del Marisco portuense.

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Paco Rodríguez Ceballos, el desaparecido patriarca de la familia, en una fotografía junto con el gato que tomaba té. El gato había venido embarcado de Tánger y traía aquella curiosa costumbre. Desconocemos si el té era moruno o asiático.

Situado junto al emblemático Romerijo, el bar es de esos pocos sitios elegidos que tienen “poso”, que tienen una especie de esencia que les hace perdurarse en el tiempo y mantenerse siempre llenos.

ignaciorodriguezceballos_puertosantamariaLa clave puede que esté en una tapa que ha cumplido ya más de 40 años, las pavías de merluza, unos trozos de pescado rebozado, de tamaño espectacular que en el bar bordan y del que venden al año más de 7000 kilos, según los cálculos de Ignacio. Empezó en el negocio familiar a los 14 años. Comenzó entonces a colocarse tras la barra junto a su padre: Francisco. Aunque el primer apellido de Paco era Rodríguez, la gente le conocía por su segundo, Ceballos y ese nombre se le quedó al bar. Casa Paco Ceballos comenzó a funcionar en 1947, cuando en El Puerto aún ni se soñaba con la Ribera del Marisco. La taberna sólo ponía vino y servía como lugar de encuentro para pescadores ya que estos, y los armadores de los buques, acudían al establecimiento para hacer los repartos de dinero y pescado tras las mareas. Así se mantuvo el bar hasta la década de los 70. Paco había tenido experiencia en otros locales hosteleros de la ciudad y conocía bien el mundillo de la hostelería, según relata su hijo Ignacio. En esos años se instala el primer cocedero de mariscos en la zona y el dueño pide a Paco que convierta en bar su taberna para así complementar los negocios. Paco, en unión de sus hijos que ya le ayudaban en el bar, comenzó a servir tapas de cocina que, rapidamente, lograron el respaldo de los parroquianos. Huevos a la flamenca, higaditos de pollo, riñones al Jerez, llenaban entonces la carta junto a un llamativo plato llamado merluza al “achilipún”, en honor de la canción que hiciera famosa Lola Flores y que no era otra cosa que un pescado guisado en salsa verde. (En la imagen de la izquierda, Ignacio Rodríguez Sánchez, el otro cincuenta por ciento del tabanco).

UNA TAPA CUARENTONA

Ya entonces Paco comenzó a servir en el bar una merluza con un rebozado crujiente que había aprendido de la cocina del restaurante “La Fuentecilla” situado en el centro de El Puerto. Las pavías de merluza comenzaron a ser la estrella de casa Paco Ceballos y la fórmula la aprendieron sus hijos Ignacio y Baldomero, que a su vez las han ido transmiendo hasta llegar al cocinero actual, Antonio Cañas, que ya lleva cinco años en el establecimiento y las elabora ahora.

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Mural de azulejos en la fachada del establecimiento, reproduciendo una imagen del Vapor de El Puerto en la desembocadura del Guadalete.

REBOZADAS EN NUEVA YORK

Ignacio cuenta historias de taberna sobre sus pavías de merluza. Un día llegaron hasta Nueva York,...”aunque no sé como llegarían” relata divertido el tabernero portuense. Corrían los años 80, Ignacio no recuerda exactamente la fecha. El padre de un “aviador” de la base de Rota había estado comiendo en Paco Ceballos y quedó encantado con las pavías de merluza. Su hijo decidió montarlas en el avión y llevarselas a su padre “recien hechas” hasta Nueva York, donde residía. Así que quedó con los Ceballo a las seis de la mañana, le hicieron una ración y acabaítas de freir salieron directamente para volar hasta otro continente. Baldomero cuenta también como otro americano les pidió un día la hoja de reclamaciones pero, según dijo “para felicitarnos, porque las hojas también sirven para eso decía”. El americano se “quejaba”, del tamaño descomunal de los trozos de pescado. A los pocos días, desde Turismo, a los Ceballos les llegó una carta de felicitación.

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Mural de azulejos de la misma fachada. Reproduce un cuadro de Juan Lara.

EL SECRETO DE CASA PACO CEBALLOS

Ignacio Ceballos no tiene ningún reparo en decir los secretos de sus “pavías de merluza”, que superan ya los 40 años de vida. El primero de los secretos es utilizar unos buenos lomos de merluza. Para que no se quede crudo es necesario comenzar a freirlos a un fuego no excesivamente fuerte y luego, subirlo un poco para que se doren y queden crujientes por fuera, mientras que el pescado está jugoso por dentro. El pescado se sumerge en una crema compuesta de agua con gas y harina de repostería. La adquieren en otro nombre mítico de El Puerto, la fábrica de harinas de El Vaporcito. El último paso es añadir sal, tanto al pescado como a la crema y revolver bien para que se mezclen los ingredientes. No le echan ningún colorante, es suficiente con el dorado que da al pescado al aceite. Los hermanos Rodríguez Sánchez han tratado de ir adaptándose a los tiempos. «--Hemos realizado cursos para perfeccionar nuestra cocina. Hemos viajado” y hemos incorporado algunas tapas nuevas como el rabo de toro o unos chipirones en su tinta». Es una casa donde lo más sencillo puede resultar sorprendente, como su ensaladilla, transformada en una especie de suave mousse que se logra al triturar la patata y mezclarla con la mayonesa. Ahora están experimentando con aplicar el mismo rebozado de las pavias a otros pescados, como los lomos de boquerón.

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El edificio que alberga Casa Paco Ceballos, en la década de los felices años 20 del siglo pasado.

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Los integrantes de la Peña 'Los Majaras', en una actuación durante el Carnaval, en Casa Paco Ceballos.

LA RECETA: PAVÍAS DE MERLUZA.

Ingredientes:

  • Cinco trozos de lomo de merluza limpios y cortados en tacos de aproximadamente dos centímetros de grosor y a todo lo largo.
  • 300 centilitros de agua con gas.
  • 200 gramos de harina de repostería de “El Vaporcito” de El Puerto.
  • Sal.
  • Mayonesa para acompañar (opcional).
  • Aceite de oliva para freir.

rebozada_puertosantamariaElaboración:

Cortar los lomos de merluza. Deben estar sin espinas. Salar y reservar. En un recipiente preparar una crema donde se sumergirá el pescado para rebozarlo. Hay que mezclar el agua y la harina en proporción de 100 gramos de harina por cada 150 centilitros de agua. Añadir sal y rectificar hasta conseguir una crema que no esté muy líquida para que se adhiera bien al pescado. Calentar el aceite en la freidora o en la sartén hasta que esté bien caliente (unos 180º). Sumergir los lomos de merluza en la crema. Embadurnarlos bien y ponerlos en el aceite caliente. Dejar que se frían y subir un poco el fuego para que se doren bien. Servir calientes. Se pueden acompañar de salsa mayonesa. Ignacio García Rodríguez, del bar Casa Paco Ceballos, al que pertenece la fórmula, recomienda que la crema se haga poco antes de freír el pescado, ya que de lo contrario se deteriora y no se consiguen los mismos resultados. (Textos: Pepe Monforte).

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De izquierda a derecha, Emi y Ada Vázquez.

Emilia e Inmaculada Vázquez Ramírez -Emi y Ada- son dos porteñas que forman parte del paisaje local. Se las ve siempre juntas por las calles de El Puerto, a veces también con su madre, la modista/costurera Amalia Ramírez quien las trajo al mundo, a Emi el 4 de febrero de 1962 y a Ada el 4 de diciembre de 1964. Hijas del funcionario municipal ya fallecido, el recordado Antonio Vázquez Lobato, tenían un hermano que tampoco está con nosotros, Nono, el mayor de los tres hijos del matrimonio formado por Antonio y Amalia.

antoniovazquezlobato_puertosantamariaAntonio Vázquez Lobato, --nacido en Algeciras y oriundo de Ronda-- el padre de las señoritas Vázquez, fue Guardia Civil en su juventud más temprana donde estuvo apenas cinco años. Una vez en El Puerto, por el destino paterno, llegaría a trabajar en Bodegas Caballero y Terry, como empleado de la Base Naval de Rota, y llegó a tentar el mundo del comercio con una tienda de electrodomésticos, en la esquina de Micaela Aramburu con Palacios, donde hoy está la farmacia de Vitorina Arrobas. Entró a trabajar en el Ayuntamiento a primero de la década de los setenta del siglo pasado, en tiempos de Fernando T. de Terry Galarza, como alcalde, jubilándose en 1989, como Jefe del Negociado de Fiestas. Fue presidente de la Acción Católica cuando esta desaparecida institutición estuvo en la calle Larga y allí fue donde conoció a su futura mujer, Amalia Ramírez Aguilera, nacida en Benalúa de la Sierra (Alpujarras) y oriunda de Granada que recaló en El Puerto dada la profesión de su padre, antiguo Director de Prisiones. Amalia es muy conocida por su profesión -o por mejor decir, vocación- por la costura, tarea que ya no ejerce a los 76 años.

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La familia Vázquez al completo paseando por el Parque Calderón en 1964. De izquierda a derecha, Antonio Vázquez Lobato, el hijo mayor, Nono, a continuación Emi y Amalia Ramírez. En el interior de Amalia, en estado de gestación, Ada.

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Los tres hermanos, Emi, Ada y Nono, paseando por la Avenida del Ejército cuando ésta estaba a medio construir en 1966. Al fondo la Plaza de Toros.

Las dos hermanas, con la diferencia de edad propia, estudian tanto en el Colegio de las Carmelitas como en el Instituto Pedro Muñoz Seca. Emi continúa estudiando Magisterio en Cádiz, y finaliza en 1983, simultaneando la actividad con las enseñanzas de inglés y español para extranjeros. En 1988 se va a Inglaterra durante un año para perfeccionar el segundo idioma y, en la actualidad, entre clases que da, recibirá también las suyas en la Escuela de Idiomas donde se acaba de matricular.

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Emi dando clases de Español para extranjeros.

Ambas hermanas se han especializado en español para extranjeros e inglés. Emi dando clases en el Estudio Internacional Sempere entre 1980 y 1990 y Ada como Directora Adjunta, permaneciendo ambas en dicho centro, practicamente hasta su cierre. Actualmente Emi continúa dando clases de español para extranjeros e inglés a niños y adultos y Ada está dedicada al negocio inmobiliario, a pesar de los tiempos que corren.

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Emi y Ada, ante la Torre Eiffel, en París.

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Ada y Emi, en Galicia.

Emi y Ada han viajado mucho. Tienen predilección por los paises árabes: Egipto, Turquía, Marruecos, Túnez, y en centroeuropa: Inglaterra, Escocia, Francia, Italia, Suiza, también Dinamarca y Holanda. Les sirve de relax para descansar de las muchas horas que le dedican al trabajo y para aprender de la cultura de los paises que visitan.

bruneiEL SULTANATO DE BRUNEI.
Por su trabajo, han tenido contactos con gente de muchos paises, con ocupaciones y procedencias muy diferentes: traductors del parlamento europeo, profesores de univesidades europeas, personal de vuelo de Lufthansa., Swiss International Air Lines (Swis Air), o British Airways. Incluso Emi le llegó a dar clases al sobrino del Sultán de Brunei. Brunei es una “morada de paz” según su inusual titulo oficial; es un sultanato ubicado en la costa noroccidental de Borneo, rodeado y dividido en dos por el estado malayo de Sarawak. Precisamente, a este ciudadano de Brunei le tocó la lotería en El Puerto y al que volvió para dar un porcentaje en calidad de donativo a las Hermanitas de los Pobres. Nos confiesan que, gracias a las academias de Español para Extranjeros, muchos estudiantes, con el tiempo han establecido aquí su segunda residencia.

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SHISEIDO.
En casa tuvieron alojado durante un año y medio a un japonés, Yasuhiro Maezaki, que vino a nuestro país a introducir la gama de cosméticos Shiseido. Estuvo establecido en tres puntos: en el norte, en Madrid y en el sur, en El Puerto.  En cierta ocasión le hicieron una tortilla de ocho huevos que se llegó a 'zampar' el solo. Pero la anécdota que recuerdan como más hilarante ocurrió el último día de feria a las 10 de la noche. Coo estaba bien de economía, había comprado más de 200 tickets en las casetas de feria, pensando que servían para el año que viene. Cuando las señoritas Vázquez le advirtieron que los tickets tenían fecha de caducidad, es decir dentro de 2 o 3 escasas horas, empezó a pedir platos de langostinos y a convidar a cuantos se acercaban a donde ellos estaban. También era muy conocido por los dueños de las tómbolas. La verdad es que Yasuhiro era una persona muy extrovertida que supo enseguida hacerse con la forma de ser nuestra. Y desde luego, aquella noche aprendió a preguntar antes que comprar ingentes cantidades de tickets.

aguadores1_puertosantamaria

aguadores_2_puertosantamariaEl padre de Antoñón Romero, guardián de barcos, además de pescador fue lanchero que suministraba de agua a las embarcaciones que transportaban utilizando barriles en su lanchas de remos desde la plaza de las Galeras Reales hasta la antigua pescadería. Recordar a los compañeros: Vicente Ortega Reinado, ‘Cuchichi’; ‘Lucema’, Albaiceta, ‘Paiño’ y ‘Tranquedo’

Estas fotografías, de mediados de los años 40 del siglo pasado, donde aparecen ‘Lucema’ y ‘Cuchichi’, nos muestra la importancia de la figura del lanchero para la flora pesquera porteña. A destacar los barriles. Las circunstancias de pobreza en los años de la posguerra propiciaban que también las utilizaran para salir a faenar a la bahía. En uno de esos lances perdieron la vida el padre y un hermano de ‘Antonón’ Romero. (Las fotografías pertenecen a la Colección de Uchi Romero García, hermana de ‘Antoñón’).

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Enrique Naya y Juan Carrero, 'Costus'.

En Octubre de 1974 Juan Carrero (nacido el 3 de Febrero de 1955) llega a la escuela de Artes y Oficios de Cádiz y se incorpora a tercer curso. Tiene 19 años. Allí estudiaba Enrique Naya (nacido el 12 de Septiembre de 1953), que por lo tanto contaba con 21 años recién cumplidos en ese momento. La situación política de esa época se resumía en esta frase: Franco en el poder. Los antecedentes familiares: Ambos hijos de militares de alta graduación. ¿Que pasó entre ellos cuando se conocieron? ¿Que chispas saltaron?

Durante esas Navidades Juan me invitó una tarde a tomar un café con ellos. Conocí a Enrique, que vino en el vaporcito desde Cádiz. Nada personal se dijo, y sin embargo “supe” que el amor estaba allí, entre ellos. Recuerdo que llevamos a Enrique en coche de vuelta a Cádiz: Yo conducía. Al regreso me sinceré con Juan. Le pregunté, me contó y le conté. Y recuerdo con claridad ese instante porque en ese momento me hice cómplice, colega y amigo de mi hermano. Porque por fin supe de sus sentimientos y el supo de los míos. Lo que experimenté –experimentamos- durante ese viaje de regreso fue una liberación, fue una explosión de sinceridad que cambió para siempre nuestra relación. En ese instante, gracias a Enrique, acababa de “conocer” a mi hermano. Esto marcó para siempre la relación que tenía con Juan --y por supuesto con Enrique, al que le estaré eternamente agradecido-- y la convirtió en algo muy especial y bonito comenzando una amistad profunda que duraría hasta el final de sus días. 

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“Vapor de El Puerto” Juan Carrero (Costus). Acrílico. 73×100 cms.

Con el paso de los años se repitió este ritual muchísimas veces: en Vacaciones, cuando Juan venía a El Puerto de Santa María a casa de nuestros padres y Enrique a Cádiz a casa de su madre, casi siempre se venía desde Cádiz en el vaporcito. Entonces solíamos comprar un pollo asado y nos íbamos a una tasca que se llamaba “La Burra”, que era del siglo XIX y tenía unos originales “reservados” y donde nos lo zampábamos, acompañado de unos picos y una botella de buen vino fino de El Puerto.

SU IMAGEN.
Al curso siguiente, en el verano de 1975, deciden irse a Madrid a finalizar sus estudios. Son 2 años que les quedan por delante para acabar la especialidad. Buscan casa y empiezan a estudiar y trabajar al mismo tiempo. Esto fue muy duro, ya que tuvieron que hacer el esfuerzo de cumplir una jornada laboral, una jornada de clases, y encima sacar tiempo para pintar. Pero lo hicieron. Y su estilo como pintores empezó a evolucionar.

horror_hipermercadoTambién su imagen cambió. En el verano de 1976 se marchan de vacaciones a Ibiza. Se están dejando el pelo largo, Juan adelgaza muchos kilos, y empiezan a vestirse “como artistas”. Ese año pasé el verano en Suecia trabajando. Allí, en una tienda de segunda mano, compré un abrigo de visón por un precio irrisorio. Cuando llegué a España, en Septiembre, se lo hice llegar a Juan de regalo. El lo convirtió en un chaquetón para hombre, y durante el invierno madrileño se lo ponía a menudo para ir a la oficina. Entre el pelo cada vez mas largo y el chaquetón de pieles, en la oficina le dijeron que eligiese: o la imagen o el trabajo. (En la imagen, el cartel de Costus para el disco de Alaska 'Horror en el Hipermercado').

Eran otros tiempos: un chico no podía llevar el pelo largo, ni por supuesto teñirse: Los fachas correteaban a palos a todo el que fuera vestido con atuendos un poco llamativos. Así de intolerantes, incultos y salvajes éramos en esa España de 1976 -1977.
Pero Juan eligió: su imagen ante todo. Dejó la oficina, encontró trabajo en la tienda de ropa de unas amigas (“Fortunata y Jacinta”), y siguió estudiando, pintando y trabajando, al mismo tiempo que desarrollaban una imagen diferente.

pepilucibom_puertosantamariaEL ESTUDIO.
A partir del verano de 1977 se mudan a un piso enorme, en la calle de la Palma, nº 14. Le hacen obras, lo reforman y montan su estudio: Se lanzan al estrellato. Enrique y Juan comparten piso con Fanny McNamara, que era amigo de Pedro Almodóvar y de Tino Casal, y reciben en su casa todas las tardes.
Allí tenían su cuartel general Alaska, (que fue íntima amiga de COSTUS desde que se conocieron hasta el final) Tino Casal, Miguel Ángel Arenas “Capi”, Manolo Cáceres, Carlos Berlanga, Tessa de los Zombis y otros muchos amigos. En 1978 Enrique expone en la sala del Colegio de Arquitectos de Madrid, y Juan en la Casa de la Cultura de El Puerto de Santa María. En 1979 aparece “Horror en el hipermercado”, de Alaska, con un póster de Costus. En 1980 se rueda “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del móntón”, que en parte se hace en casa COSTUS.

EL CHOCHONISMO ILUSTRADO.
Por esa época Alaska, después de un viaje a Londres, decide dejarse “cresta”, al estilo de los indios “Chochoni”, y esto daría origen a varias canciones, a que ellos mismos se autodenominaran “chochonis” y sus actividades “Chochonismo”. Tanto es así, que la gran exposición que hicieron en la Galería Vijande en octubre de 1981 se llamó “El Chochonismo Ilustrado”.
Pero volviendo a la imagen... a estas alturas el cambio y la libertad ya era algo imparable: cada vez llevan ropas mas extrañas, pelos de colores, melenas, crestas... y para completar la anécdota que conté antes, el chaquetón de visón acabó como regalo en las manos de Alaska, con motivo de su primer disco.

Así fue como la evolución personal de ese grupo que conocimos por “La movida” acabó teniendo una influencia trascendental en la moda en todo el país y en ese “cambio de mentalidad” que nos trajo mayores cotas de libertad a todos nosotros.

03-03-07 (costus)SU ARTE.

El estilo de cada uno de los COSTUS era bien distinto.
Al conocerse cada uno pintaba sus cuadros de forma individual: Juan comenzó pintando cuadros Naif, que ya denotaban su afición a los colores puros e intensos. Enrique tenía un estilo hiperrealista con raíces en el arte Pop y su fuerte era el dibujo, donde siempre destacó.
En un momento determinado, sobre 1979-1980 deciden pintar en colaboración: empezaron una serie de cuadros dedicados a las famosas muñecas de gitanas de Marín. Eran cuadros enormes y muy kitch. A esta serie la llamaron “La marina te llama”. En esos cuadros Enrique pintó las caras y brazos, así como algunos fondos, y Juan se dedica a pintar los trajes de las muñecas y algún otro fondo.
El resultado fue espectacular: esas muñecas gigantes son deslumbrantes, irónicas, Kitch y a la vez algo muy nuestro, lo que las hace poseer una extraña ternura. Como se puede leer en el texto de Enrique “Lo peor de todo”, el origen de estos cuadros está en aquella visita que realizó de pequeño con su padre a Chiclana, después de unas inundaciones, y que estaba todo el pueblo lleno de muñecas de Marín destrozadas, ya que la fábrica donde se hacían quedó arrasada.

COSTUS: NOMBRE ARTÍSTICO.
Por esa misma época adoptaron su nombre artístico “COSTUS”, reformando el mote que les daban sus amigos, que decían de ellos: trabajáis sin parar, en vuestra casa, por encargo, igual que si fuerais “costureras”. Ellos vieron el enorme potencial que tenía ese mote y en vez de resistirse lo adoptaron y lo transformaron en “COSTUS”.
En esa gran exposición que hicieron con Fernando Vijande, todos los que participaron “se consideraban” COSTUS (Alaska, Fabio de Miguel –Fanny McNamara”-- , Miguel Ordóñez, Tessa, Carlos Berlanga) pese a que el grueso de la obra era de Juan y Enrique.
Luego, con el tiempo, se conoció como “COSTUS” tan solo a Juan y Enrique, tanto si pintaban la obra conjuntamente, como si era obra individual de cada uno de ellos. En este último caso solían firmar Juan Costus, o Enrique Costus.

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EL VALLE DE LOS CAIDOS.
Esta serie era la interpretación en pintura de todas las esculturas que decoran el Valle de Los Caídos. No tuvo intencionalidad política (véase el texto sobre el Valle de los Caídos de Enrique Costus), pero indudablemente resultó chocante para la mentalidad de esa época. Los modelos para cada tema (Evangelistas, Vírgenes, Virtudes, etc.) fueron sus amigos de la “Movida”. Así Bibi Andersen fue la Virgen del Carmen, Alaska una Virgen dolorosa, Juan fue el Evangelista San Juan y modelo de varios Cristos, etc.

vallecaidos_costusEsto, que no sorprende a un historiador del arte, (acostumbrado a saber que la modelo de la virgen de Murillo era siempre su hija, o que Velázquez y Ribera buscaron modelos para sus Santos, Vírgenes y Cristos muy a menudo en asilos, Hospitales e incluso cárceles) resultó chocante para el público en general. Sin embargo esta serie, en la que Enrique pintó a los personajes y Juan los Fondos, posee una fuerza extraordinaria. Es un monumento a “la Movida”, pero también un homenaje al Barroco español. (En la imagen,  Enrique Naya y Juan Carrero, de visita en el Valle de los Caídos en 1980).

En esta serie – en la que Enrique pintó los personajes y Juan los fondos - Costus incluyeron una extraordinaria Inmaculada (se expuso en ARCO de 1985 ), que es un homenaje de Enrique a su adorado Murillo y a la Inmaculada que estaba en Cádiz, en el colegio donde estudió, y que tantas veces contemplaba extasiado. Lo cierto es que todo el conjunto sobrecoge por el tamaño de los cuadros y por la magnífica conjunción que se produce entre los dos estilos de ambos pintores, que crean algo nuevo, genial y de una rotundidad y belleza que no pierde con los años, sino que más bien gana con el paso de los mismos.

427956565_cad1eb2d9e_oSERIE ANDALUZA.
Se puede decir que si “el Valle” fue pintura religiosa, ahora pintaron una serie profana. Dedicada a Andalucía al principio, fue evolucionando hasta incluir todo en ámbito del Mediterráneo, llegando a Egipto. En esta serie cambian sus papeles y Juan trabajó los personajes --con su habitual estilo expresionista y lleno de color-- mientras que Enrique hizo unos fondos hiperrealistas, sumamente minuciosos y de una perfección insuperable. El conjunto, de nuevo, resulta extraordinario. La serie quedó inacabada, pero hay bastantes cuadros --de gran formato-- como para apreciar la belleza y el nivel artístico que Costus habían alcanzado.

Viviendo en El Puerto de Santa María y después de intensas gestiones se consiguió que la serie “El Valle de los Caídos” se expusiera en Madrid. La inauguración fue el 3 de Junio de 1987 en la Casa de Vacas. Tras seis años de trabajo vieron recompensado su esfuerzo gracias a la Comunidad de Madrid, que además les edita un excelente catálogo. Esta sería su última exposición importante. Luego vendrían las exposiciones postúmas, tras su muerte en 1989. «Clausura», (1992) en El Museo del Mar en Cádiz y en Madrid en Casa de América. En 1997 «Costus: Pintura y escultura en colecciones andaluzas», de la que fue comisario quien suscribe, organizada y celebrada entre Jerez y El Puerto.

castillosanmarcos_costus_puertosantamariaEl 22 de Agosto de 2002, se efectuó por parte de la familia Carrero la donación de 7 cuadros de Juan COSTUS de su etapa Naïf al Museo municipal del Puerto de Santa María y se e inauguró la “Plaza Pintores Costus”, igualmente en El Puerto. (En la imagen de la izquierda, el Castillo de San Marcos, acrílico que se muestra en el Museo Municipal).

OBRAS DE COSTUS EXPUESTAS.
Hay obra de COSTUS en los siguientes museos e instituciones:
Museo de Bellas Artes de ÁLAVA (“ARTIUM”) en Vitoria
Museo de Cádiz. Museo del Puerto de Santa Maria
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, de Sevilla
Ayuntamiento de Cádiz
Colección del I.C.O.- Madrid.
Colecciones privadas en España, Venezuela y México

COSTUS 1986SU RELACIÓN.
Otra de las cosas en las que la influencia de COSTUS en la sociedad española fue importante es el tema de la homosexualidad. Ellos llevaron su relación de una forma discreta, pero pública y notoria. Todo el mundo sabía que eran pareja y la gente lo aceptó con naturalidad. En eso también “hicieron camino al andar”, ya que sin ser “reivindicativos” ni luchadores en ese aspecto su misma actitud de naturalidad y visibilidad fue un factor positivo para que la gente se acostumbrara. Por ello también hay que agradecerles su aportación en ese aspecto al avance de la mentalidad en este país. (En la imagen en blanco y negro, los Costus, en 1986).

A principios del año 1988 Juan había alquilado una casa en Sitges. Pensaban mudarse allí para estar cerca de Barcelona, donde serían las Olimpiadas de 1992. En ese momento Juan viajó a Sitges, alquiló la casa y luego se embarcó con Tino Casal en un largo viaje de promoción de su último disco. Mientras tanto Enrique pasó un invierno muy malo, resfriándose continuamente, pues tenía las defensas muy bajas. En esas fechas Enrique estaba terminando el retrato que les había encargado la familia Bosé. Además pintó varios carteles por encargo de la Fundación Municipal de Cultura de Cádiz, entre ellos el de la “21 Muestra Cinematográfica del Atlántico”.

1166258205_fEnrique fue empeorando y en algún momento llegó a confesarme que temía padecer de un cáncer. En Mayo Juan regresa y Enrique se somete a pruebas y análisis muy completos en el Hospital de Mora, en Cádiz, enterándonos entonces de que padece el sida. Cuando Enrique se recuperó salió del Hospital y decidieron trasladarse a su casa de Sitges.
Pero al llegar, y como las noticias vuelan, se encontraron con que el propietario les había cambiado la cerradura y no podían entrar. Todo esto a pesar de que habían pagado la fianza, así como las mensualidades correspondientes. Se da la circunstancia, además, de que cuando Juan alquiló la casa, no se sabía nada de la enfermedad. Ante semejante injusticia y aconsejados por su abogada, Remedios Pascual, deciden poner una demanda, que sería la primera que se presentaba en España por discriminación a causa de esta enfermedad. (En la imagen Lola Flores y Yul Brinner, acrílico parcial de la decoración de un bar de la movida madrileña).

1169821890_fGanaron el pleito y acudieron con una orden judicial y un cerrajero a forzar la puerta y tomar posesión de la casa. En este proceso recibieron el apoyo incondicional de Jordi Petit, reconocido activista el los temas GLBT, que movilizó a la opinión pública en Cataluña a favor de Costus.

En Sitges continuaron pintando la serie Andaluza. Juan realizó además telas pintadas por encargo de Manuel Piña, que se había hecho íntimo de Costus. Pero Enrique empeora, y después de pasar por numerosos altibajos falleció en el Hospital de Badalona el día 3 de Mayo de 1989.

Entonces fui a Sitges a pasar una semana con Juan, para darle en la medida de lo posible mi apoyo y consuelo. Recuerdo su imagen en el andén de la estación cuando me marché. Sería la última vez que lo vería con vida: Justo un mes después del fallecimiento de Enrique, la noche del 3 al 4 de Junio, Juan se suicidó. Habían pasado juntos 14 años, pintando sin descanso, rompiendo esquemas y viviendo intensamente una de las etapas de mayor creatividad del mundo artístico español: Los primeros años de la democracia, que trajeron aires nuevos y frescos a nuestro panorama cultural. En definitiva, forjando el mito de COSTUS. Hoy sigo trabajando para que la vida y la obra de Costus sean conocidas por todos, ya que me parece que fue una historia de amor y de creatividad maravillosa.

ricardocarrerogalofre_puertosantamariaTanto se ha escrito; tanto “se sabe” sobre ellos...así que solo me quedaba aportar mi visión personal. La visión de un hermano y amigo al mismo tiempo. La visión que me puede dar el haber compartido con ellos tantos momentos: alegres, de trabajo, tristes, de dolor, de “marcha”, de carnaval, de playa, de luz. // El autor ha sido presidente de la Asociación Jereles Gay en 2004. (Texto: Ricardo Carrero Galofré).

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Sebastián Ganaza Cañas, ‘Ojito’ nace en la calle de la Arena (Arzobispo Bizarrón) en 1930. Desde pequeño estuvo relacionado con la venta de frutas, hortalizas y verduras en un puesto que su padre tenía en la calle Sierpes, en los exteriores de la Plaza de Abastos, actividad que nunca abandonaría ya que cuando falleció su progenitor continuó al frente del puesto ayudando a los suyos. Más tarde, por una serie de circunstancias adversas, Vicente Sordo Díaz que desde 1950 comenzó a dirigir a Los Dos Pepes, al que rebautizó como Bar Vicente,  con nótula propia en Gente del Puerto, ofrece a ‘Ojito’ la posibilidad de colocar su puesto lindante con el Bar, en la misma acera, así como un pequeño trastero para depositar, finalizada la jornada, los bártulos correspondiente, todo ello de forma gratuita. Aquel gesto jamás lo olvidaría Sebastian y quedó siempre agradecido hasta su adiós definitivo en 1990. (En la fotografía, Ojito y Domingo, en la Feria de Crevillet).

Como defensor de la libertad de su tendencia sexual y por ende de todos sus compañeros, no cabe la menor duda que la figura de Sebastian Ganaza Cañas, ‘Ojito’, es la que tiene mayor relevancia desde mediados del siglo pasado para el pueblo llano. Todavía los más viejos del lugar recuerdan su defensa a ultranza por los colores del Racing en el campo de Eduardo Dato. Todo un espectáculo ya que pobre árbitro o juez de línea que se equivocara en contra de su equipo. La zona donde se ubicaba ‘Ojito’ en el campo era las más concurrida debido a que a los aficionados disfrutaba en los lances del juego de las genialidades y ocurrencias. Era temible en días de lluvias por el paraguas que mostraba al trío arbitral. Sus ‘piropos’, a veces, propiciaba malestar en los integrantes de la Benemérita, pero nunca se amilanó. Todo lo contario. Además, ya lo conocían…

aureliosanchezmartin_puertosantamariaAurelio Sánchez Martín, familia de los Balcon, de quién ‘Ojito', con el genio, el arte y la gracia que le caracterizaba decía: ‘La niña de don Camilo’, en clara alusión a Tere, la hija de un Coronel del Ejercito llamado don Camilo que vivía al final de la calle Larga, próximo al Paseo de la Victoria,  muy apuesta y muy formal. Es que Aurelio, el mismo lo reconoce,  para sus amigos, Domingo, ‘Ojito’, Enrique, Paquito Gallardo... era muy ‘formalito’. Por otrto lado, dicen que 'la ocasión la pintan calva'. Cuando así ocurría y no vamos a dar mas pistas, 'Ojito' le decía a su hermana Rosario en su casa de la calle de la Arena: "-Venga, date una vueltecita; tu a la calle que hoy me toca a mi…"

Ojito fue el gran impulsor de reparto del trabajo en los distintos bautizos que se celebraban en años de mucha hambre y mucha necesidad. Solían acudir a la Iglesia Mayor Prioral y a la de San Joaquín para informarse de los bautizos y domicilios respectivos. A tal efecto se repartían la faena y alegraban con su arte y buenas maneras la fiesta de las familias menos pudientes de El Puerto desde los años 50 hasta los 70 del siglo pasado. Cantaban y bailaban y los más introvertidos de palmeros, lo que hiciera falta con tal de pasar un rato agradable.

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De la misma manera, tampoco lo olvidaría Domingo Rosado Ramírez quien cogería el relevo, del puesto de hortalizas y verduras, una vez fallecido ‘Ojito’,  gracias a Vicente y a su hijo, también Vicente (con nótula propia en Gente del Puerto), todo un experto en el difícil arte de “saber estar” detrás de un mostrador.(Domingo, a las puertas del Bar Vicente. Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

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Luis, J. Ramírez, Juan el Zapatero y Domingo en el Recinto de Las Banderas, durante la Feria de Primavera del año 2002

Domingo Rosado Ramírez nace en la calla la Zarza 56, curiosamente también en 1930  y el hecho de que no encajaran bien su homosexualidad hace que cambie de planes y a los 18 años se va a Barcelona y se une a su vecino y compañero de fatiga, Juan Zapata Sucino, conocido por ‘Reverte’. Trabajan de cocinero en ventas y restaurantes y al final como plato fuerte salían a bailar y a cantar.

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De izquierda a derecha, Juan 'el zapatero', Luis, 'el de los Huevos' y Domingo, pegándose un desayuno con pasteles. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

Cuando Domingo regresa a El Puerto, después de su aventura por tierras catalanas, comienza a trabajar como cocinero con Maximino Sordo Díaz en el Bar Central, calle Larga esquina con Luna y en el Restaurante el Resbaladero, cuando las ocasiones lo requerían. También, antes de ‘heredar’ el puesto de ‘Ojito’, formó parte de la plantilla de trabajadores en el Bar Vicente, siendo su ultimo trabajo para la hostelería en Acuasherry Park, hoy denominado 'Acualand'.

domingo_26_12_2006_puertosantamariaDomingo Rosado Ramírez, aventurero y buscavidas cantaba cuplés y se acoplaba a cualquier reunión gastando todo cuanta ganaba entre sus amistades. Era una persona generosa. Mimaba mucho a los jugadores del Racing Club Portuense, y tenía predilección por alguno de ellos a los que consideraba su protector, allá por los años sesenta. Falleció a la edad de 75 años, una mañana de diciembre de 2006, en la Plaza del Polvorista cerca de su casa, conocida como la Casa de los Naranjos en la calle Aurora, cuando se dirigía a su trabajo, en la Plaza de Abastos, Bar Vicente, donde tenia instalado su puesto. Durante algunos días, después de su fallecimiento, clientes y amigos depositaron flores en el lugar donde estaba ubicado el puesto de hortalizas y verduras. A la izquierda,  podemos leer el epitafio recordatorio que se pudo contemplar a las puertas del Bar Vicente el 26 de diciembre de 2006. (Foto Colección Carlos Pumar Algaba).

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Luis Pinto Corzo, “Luichi con nótula propia en Gente del  Puerto; Juan el Zapatero, Domingo y Luis ‘el de los Huevos,' en el Carnaval del año 2000.

‘Ojito’ y Domingo, dos grandes amigos de toda la vida. Forman parte de la idiosincrasia local. No se concibe la historia de El Puerto sin estos personajes que tanto sufrieron en épocas pasadas. De igual forma que ‘Enrique ‘el Peluquero' -Enrique Rodicio Fuero-’; Juan 'el Zapatero', con nótula propia, Paco Gallardo, ‘Paquito’; Manuel Millán Álvarez, Manolito del Bar El Faro, en la esquina de Nevería con Palacios; ‘la Zorrita’ que nació y vivió en la Casa de los Frailes, Callejón Espelete; Perico el de ‘La Carlota’; Antoñito el del Penal; Juan Zapata Sucino, Reverte y José García Romero, entre otros.

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Domingo y su amigo Luis, 'el de los Huevos', en la calle Ganado, junto a la Plaza. 2001.

EL AUTOR DEL TEXTO QUIERE CONSIDERAR:
Cuando la nótula sobre Perico el de ‘La Carlota’. El Parguela de la mobylette, se comentaba que la homosexualidad está totalmente demostrada ya desde tiempos de Grecia y Roma. En tiempo de la dictadura franquista un porcentaje alto, de casi un 75º% se casaban y tenían hijos para disimular y morían siendo infelices, aunque de estos sigue habiendo todavía, hombres casados y con hijos que de vez en cuando se escapan para echar una canita al aire. Si bien, estas secuelas del pasado por el que dirán, felizmente tienden a ir despareciendo.
Añadía que los pocos que no disimulaban su homosexualidad en tiempo de la dictadura, eran considerados como enfermos, degenerados e incluso como escoria, por lo que muchos acabaron en la cárcel, como fue el caso de Perico y otros tantos que lo encerraban en la Plaza de la Cárcel, justo al lado de donde hoy se encuentra el Hotel Los Cantaros, ya que después de la persecución y eliminación de la disidencia política por parte del dictador y sus secuaces aplicaron a seres indefensos la Ley de vagos y maleantes.
Después de esta nótula, hoy todavía más, nos debe permitir, por una parte, valorar la gran valentía de los homosexuales de aquella época, obviamente los menos pudientes porque nunca tuvieron que salir del armario ya que era pública y notoria su vida al llevar por bandera su clara tendencia sexual y, por otra parte, que su misma dignidad se puede comparar con las de aquellos que lucharon por la defensas de las libertades durante la época franquista.

(Textos: Antonio Carbonell López).

Agradecemos a Luis del Pino Robles -Luis 'el de los Huevos'-, Aurelio Sánchez Martín, Miguel Muñoz -'Cabo Reyes'- y Vicente Sordo Gómez la colaboración prestada para la elaboración de esta nótula. Salvo que se indique lo contrario, las fotografías pertenecen a la Colección de Luis del Pino Robles.

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gonzalezmontano_01_puertosantamaria"Ramón Eduardo González Montaño fueron sus nombres y apellidos completos. Nació el 31 de agosto de 1934, en una casa de la calle Ancha del pueblo sevillano de Estepa, frente a la torre de la Victoria. Era la torre de la iglesia  del convento de los mínimos o victorios. La misma Orden monacal que existía en el Monasterio de la Victoria de El Puerto.
Sus padres fueron Antonio González Cornejo y Concepción Montaño Corrales. Ramón hacía el número 10 de los 11 hijos que tuvieron sus padres. Su pueblo es uno de los  más bellos de la provincia hispalense, no sólo por su geografía, sino porque sus calles, sus iglesias y sus casas palaciegas  son muestras de arte y de belleza. Cuando uno visita Estepa, le asalta el deseo de haber nacido allí.
Desde muy niño, Ramón fue acólito de la iglesia de San Francisco y asistía al colegio que tenían los padres franciscanos en la ciudad. Los religiosos pretendían que sus alumnos fueran buenos estudiantes, pero también que destacaran por su educación y su vida cristiana. Eso hacía que muchos se vieran atraídos por la vida religiosa. Por otra parte, los que sentían inclinación por el estudio tenían pocas opciones, porque centros de Enseñanza Media, por aquella zona, sólo había uno, el instituto de Osuna.

Ramón Eduardo González Montaño was his full name. He was born on 31st of August 1934, in a house on calle Ancha in the Seville town of Estepa, opposite the torre de la Victoria (Victoria tower). It was the Franciscan convent’s church tower, the mínimos or victorious. It was the same monastic Order as was present at the Monasterio de la Victoria (Victory Monastery) in El Puerto.
His parents were Antonio González Cornejo and Concepción Montaño Corrales. Ramón was the tenth of eleven children. His home town is one of the prettiest in the province of Seville, not only for its geography, but also because its streets, churches and palatial houses are a great show of art and beauty. When you visit Estepa, you are struck by the desire to have been born there.
From a young boy, Ramón was an acolyte at the San Francisco Church and attended the Franciscan Priests’ school in the town. The clerics hoped to turn out good students, but not just this, they also hoped to turn out students who were known for their good behaviour and Christian way of life. This attracted many to the religious way of life. Furthermore, those who would have liked to continue studying had few options open to them, since there was only one secondary school in that area, in Osuna.

MUERE SU PADRE
El 21 de abril de 1941, moría su padre. El hecho, siempre luctuoso para cualquier familia, significaba un auténtico problema para su madre con once hijos, muchos de ellos pequeños aún. A Ramón, con siete años, tuvo que producirle un fuerte impacto, ya que era el predilecto de su padre. Ramón manifestó a su madre el deseo de ser franciscano, pero no encontró beca y se decidió por el Seminario diocesano. Su madre le dijo: "Hijo, cuando me dijiste que querías ser religioso, me fui a dar gracias a Dios, aunque sabía que te perdería. Pero ahora que me dices que quieres ser sacerdote, he vuelto a darle gracias con gran alegría, porque no me dejarás." De sus diez hijos, dos fueron sacerdotes; dos religiosas; dos casados y dos solteros.

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Don Ramón y su hermano, el también sacerdote Don Antonio, con familiares y amigos. Écija, 1959.

Antonio, el padre, era un hombre culto. Fue secretario del Juzgado de Paz de Estepa y, más tarde, oficial mayor del Ayuntamiento con función de secretario. Concepción, era una mujer profundamente cristiana que supo infundir a sus hijos e hijas una educación y unos sentimientos acordes con sus convicciones cristianas. Era plena República y las esperanzas que habían puesto los españoles en el nuevo régimen, comenzaban a disiparse, por falta de moderación entre los principales partidos de izquierda. El panorama hacía presagiar un futuro oscuro. Desgraciadamente, dos años más tarde, estallaba la Guerra Civil.

seminariomenorsanlucar_puertosantamariaEn septiembre de 1946, Ramón decide marchar al Seminario Menor de la Archidiócesis de Sevilla en Sanlúcar de Barrameda. Hacía seis años que había terminado la Guerra Civil, y uno, la II Guerra Mundial. El fantasma de la hambruna aún no había desaparecido. La II Guerra Mundial terminó el año 1945. Ramón se distinguió entre los mejores estudiantes, como lo atestigua su certificado de estudios, extendido por la Secretaría del Seminario, con la nota media de Notable. (En la fotografía de la izquierda, el Seminario Menor de Sanlúcar de Barrameda).

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Puerta trasera del Palacio de San Telmo de Sevilla, o de 'Las Doce Estatuas', seminario de Sevilla y en la actualidad sede de la Junta de Andalucía.

RAMÓN, SACERDOTE.
El curso 1951-52, a sus diecisiete años, Ramón llegaba al Seminario Mayor de San Telmo. Era un formidable palacio barroco, con espléndido jardín y campos de juego. La Infanta Doña María Luisa lo había dejado a la Archidióces de Sevilla, para que albergara a los seminaristas y fuera el centro de estudios de los futuros sacerdotes. Hoy es la sede del presidente y del Gobierno de la Junta Andalucía. Allí estudió Ramón tres años de Filosofía (de 1951 a 1954) y cuatro de Teología (de 1954 a 1958). Con estos siete años, se completaba la carrera eclesiástica que, junto con las Humanidades, integraba los doce años de estudio. Aquí maduró en sus estudios y consiguió aún mejores calificaciones, como lo atestigua el certificado de la Secretaría del Seminario Mayor de Sevilla, con la nota media de Sobresaliente.

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Don Ramón, recién ordenado sacerdote con 23 años, en 1958.

El día 29 de junio de 1958, a sus veintitrés años, Ramón era ordenado sacerdote en la catedral de Sevilla, junto a los demás compañeros de curso. A los pocos días, el Cardenal Bueno Monreal le comunicó que su destino era el de coadjutor de Constantina, juntamente con otro compañero de la misma promoción. A los tres años, Ramón recibió un nuevo destino. El 3 de marzo de 1962, era enviado a Écija, como coadjutor de la parroquia de Santiago.

gonzalezmontano_chicos_puertosantamariaANTONIO, SU HERMANO.
La vida de Ramón no se puede concebir sin la de su hermano Antonio, también sacerdote. Era un año mayor que él, pero un curso menor, porque ingresó en el Seminario un año más tarde que Ramón. Eran dos vidas paralelas unidas no sólo por la sangre, sino por la amistad, la vocación  y el carisma sacerdotal. Antonio había nacido en Estepa el 8 de marzo de 1932. Ingresó en el Seminario a los quince años, fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1959 y cantó su primera misa el 27 de junio de este mismo año. Su primer destino fue el de coadjutor de Santa Cruz de Écija, siendo nombrado capellán de San Sebastián y del cementerio de la ciudad. Dos años más tarde, fue nombrado consiliario interparroquial del centro de Acción Católica de Écija. Así se explica el nombramiento de Ramón como coadjutor de la parroquia de Santiago de Écija. Ambos hermanos conseguían ir a la misma ciudad, donde podrían vivir juntos y desarrollar su tarea sacerdotal en esta histórica ciudad. La mayoría de los sacerdotes eran mayores y los jóvenes se decidieron por agruparse en torno a los dos hermanos. (En la fotografía, los pequeños Ramón y Antonio, con 6 y 8 años, en el Colegio de los Franciscanos de Estepa. Año 1940).

antoniogmontano_puertosantamariaAMBOS EN EL PUERTO.
En marzo de 1963, coincidiendo con que Antonio debía incorporarse a sus obligaciones castrenses, fue nombrado capellán de la base naval de Rota, consiliario interparroquial del Centro de Acción Católica de El Puerto y capellán del convento del Espíritu Santo de esta misma ciudad. Ramón, por su parte, recibió el nombramiento de cura ecónomo de la recién creada parroquia de San Marcos del Puerto de Santa María, profesor de formación religiosa en el centro de Enseñanza Media y Profesional de Santo Domingo y capellán de las Siervas de los Pobres.
Ramón no tenía templo para ejercer el ministerio y comenzó utilizando el archivo y el templo de  la Prioral. Poco después, don Luis Caballero ofrece la capilla del Castillo de San Marcos para que se utilice como parroquia, pero no llegó a utilizarla porque ya se había instalado en los baños termales. En 1967 se trasladó a la capilla de la Sierva de los Pobres de la calle Fernán Caballero. (En la fotografía don Antonio en 1959, en Écija).

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A la izquierda vemos a Don Ramón González Montaño, en la bendición de la primera piedra del templo, a su lado un joven reportero micrófono en mano, José Ignacio Buhigas Cabrera recoge las palabras del Obispo Auxiliar, Monseñor José María Cirarda Lachiondo; a la derecha de la fotografía podemos ver al Arcipreste de la Ciudad, Don Manuel Salido Gutiérrez, párroco de la Prioral. Está tomada en el lugar que hoy ocupa la Comisaría de la Policía Nacional.

En 1968, cuando ambos hermanos estaban empeñados en las tareas de la construcción de la nueva parroquia, un nuevo destino, esta vez en la persona de Antonio, vino a distorsionar los proyectos de ambos hermanos. En noviembre de 1968, Antonio fue nombrado párroco de Nuestra Señora de Fátima de Jerez, delegado diocesano de Misiones y, un año más tarde, director espiritual del Instituto Padre Luis Coloma.
Antonio aceptó con el optimismo y la entrega que le caracterizaban, pero Ramón veía que todo el peso de la nueva parroquia caía sobre él. Ramón quería que las obras se terminaran cuanto antes para que se pudieran albergar los grupos que iban surgiendo se instalaran en el nuevo complejo parroquial. Las actividades se multiplicaban por días y los locales eran insuficientes. El título definitivo fue el de Parroquia de Ntra.Sra.del Carmen y San Marcos.

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La Parroquia del Carmen y San Marcos, la nueva parroquia del ensanche portuense, marinera, moderna y modernista.

En 1975, de nuevo a Ramón se le acumulan los cargos, con el nombramiento de director espiritual,  profesor de la Escuela de Enfermeras y capellán de la Clínica del Dr.Frontela de El Puerto. Antonio estuvo en Jerez casi diez años. El 9 de septiembre de 1977 fue nombrado párroco de la Iglesia Prioral del Puerto. Sustituía a don Antonio Cabezas Moya que había sido destinado a la parroquia de San Gil de Sevilla.» (continuará). Juan Leiva. Autor del libro: “Tres historias íntimas: Don Ramón, El Carmen y El Puerto”. Año 2003.

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María del Carmen Fernández González, nacida en 1935 en una de las dependencias del Palacio de los Duques de Medinaceli -justamente donde hoy está la Cervecería La Cañita, en la calle Micaela Aramburu- es la propietaria de un antiguo Refino fundado el 8 de diciembre de 1847 por su tío Enrique Rodríguez. Es hija de Pedro Fernández, “el de los Dos Compadres” empresa que se dedicaba a la exportación de Pescado, el otro compadre era el de “La Abuelita»; su padrino Pedro Palacios, pescadero, organizó un bautizo que duró una semana. Casó con el arcense -pero portuense de toda la vida- Antonio Carmona Romero, conocidísimo por su trabajo como oficial del Juzgado quien, además, era sobrino del párroco de la Prioral, D. Antonio Cía Moreno. (En la fotografía, María del Carmen Fernández González con su hija María del Carmen Carmona Fernández, en el Refino).

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Foto de la Izquierda: Maria del Carmen Fernández González con su marido, Antonio Carmona Romero, en la Plaza de los Jazmines; detrás a la derecha, podemos vislumbrar al desaparecido y añorado coleccionista Ramón J. Bayo Valdés. Foto de la derecha: D. Antonio Cía Moreno.

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Nuestra protagonista ha tenido y tiene cinco hijos: Magdalena, Antonio, Tere, Rafi y Mari Carmen, la mas pequeña casada con el droguero Roque Morales Jr.- que es quien en la actualidad le ayuda en la tienda. (En la imagen de la izquierda, capilla con la imagen de la Virgen de los Milagros, que preside el establecimiento).

Enrique Rodríguez García, Enrique “el de los muertos” 'o el de las cajas de muertos', casado con Rafaela González Castellano quería dejarle un medio de vida a su sobrina, huérfana, y entendió que el Refino sería un medio aceptable para asegurarle el futuro. Enrique Rodríguez tenía una carpintería, en la que se elaboraban, entre otros bienes muebles,  las “cajas de muertos”, en el mismo sitio donde hoy se encuentra el Refino; por cierto que Enrique confesaba que el nunca tocó un cadáver: los medía  por aproximación, desde arriba. Decide pues, trasladar la “industria de los ataudes” a otro local y en la accesoria que quedó libre inauguraba, el día de la Inmaculada del año 1947 de posguerra, “Casa Rodríguez” cuando María del Carmen tenía 12 años. Allí se vendían por aquel entonces labores del hogar, pasamanería, juguetes, muñecos de nacimiento -que era como se denominaban las figuras del Belén- del recién fallecido Ángel Martínez (1882-1946), perfumes, quincallería,... En la actualidad, el género que se encuentra en el establecimiento situado en la calle Ricardo Alcón, antigua Correos, es específicamente de labores de costura y ropa menuda, aunque con 1537451796_4a444b6bd7algunos interesantes productos que se salen de esa clase, como vamos a ver. Pero al Refino, se le ha quedado para los restos como 'el de los muertos'. (Fotografía: Enrique Rodríguez García).

MAS DE MIL REFERENCIAS.

Si necesita usted un botón de chaqueta, de chaleco, de jersey, de pastillita, de pantalón vaquero, de tiradera, de camisa, de tirantes, de trenka, de gabardina, de abrigo, de niño, de rebeca, de fantasía, de... aquí lo encuentra seguro. Y bobinas de hilos de colores, ovillos de hilo, madejas de hilo y de lana. Agujas de ganchillo o croché, agujas de coser lana, agujas de ciega, agujas capoteras, agujas de zurcir, agujas de sastre, agujas de ensartar perlas. Y agujas de máquinas de coser: de coser, de bordar, de vaqueros, de punto... Alfileres, imperdibles, macasar (modernos alfileres para sujetar las2284830784_a13c9c394f_m telas que cubren los sofás). Cinta de algodón, al biés, de raso, de nylon, de falla, organdí, de saco, de piquillo, de galón dorado, de galón de marinero, de galón de lana. Cintas de cortinas: de fruncir, de velcro, de ojete, de riel. Cintas de lazo. Broches, corchetes, hebillas.

Elásticos de liga de novia, de cordón, de dos cordones (soutage), de doble ancho, de calzoncillos, de ojales. Pañuelos de cuello, pañuelos de nariz, pañuelos de bolsillo superior de la chaqueta. Calcetines y medias. Guantes para el frío. Guantes de penitente. Tirantes de caballero. Ropa de niño chico.  Abanicos. Cremalleras. Tijeras. Horquillas de rodete y de clip. Pasadas, cintas y redecillas para el pelo. Crepé (relleno para dar mas volumen al pelo, aunque ahora existen artículos mas modernos). Castañuelas. Bolsos para pura-lana1labores. Costureros. Espejos. Paraguas. Tijeras. Dedales de muchas calidades y materiales. Bastidores para bordados. Petit Point en Láminas. Revistas de Costura. Libros para labores: punto de cruz, ganchillo, bordado, de bebé. Tiras de Velcro. Cañamazo y esterillas para labores. Lanzaderas de Frivolité. Borlas, espumillas, abrazaderas, cordones, galones, llaveros y flecos...

fray_leopoldo_de_alpandaireEL VENERABLE FRAY LEOPOLDO DE ALPANDEIRE.
Podríamos decir que en el Refino, Carmen tiene un santuario de “objetos preciosos” relacionados con Fray Leopoldo de Alpandeire, el venerable fraile capuchino al que tantos portuenses tienen devoción y que ya ha sido elevado por la Iglesia Católica a la dignidad de “Siervo de Dios”. Prueba de ello es que Carmen ha vendido cuatro paquetes de lotería de Fray Leopoldo y de 300 almanaques para el año 2009, apenas le quedan 20. Pero no solo eso: medallas, rosarios, estampas, alfileres, llaveros, dedales, placas de coche, figuras de barro, cruces y hasta escapularios que no le ha dado tiempo de poner en el escaparate pues se le acabaron recién abierto el paquete... ¡Ay, el merchandaising de la santidad! Escribe Antonio Burgos, devoto del capuchino: «En la cartera de muchos andaluces, en el monedero de muchas andaluzas, la estampa de Fray Leopoldo. Quienes la llevan, en la mayoría de las veces ni siquiera saben quién fue Fray Leopoldo. Como no saben apenas el nombre de San Martín de Porres, pero llevan en el monedero su escoba, que trae las perras seguras, y los billetes, ciertos. O como apenas saben quién fue Sor Angela de la Cruz, pero colocan flores en su monumento. Hay tanta romanidad en Andalucía que tenemos hasta nuestros diosecillos familiares y cercanos, nuestros lares y penates cristianizados. Estos santos de andar por casa. Santos como de casa y como de la familia. Santos de las penurias y de las carestías en la Andalucía del hambre.»

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EL TENIENTE DE LA FAMA.
María del Carmen Fernández González es nieta de José González Gallardo, “el Teniente de la Fama”, un teniente del ejército al que le tocó la lotería jugando al número 13564, número al que está abonada todavía su nieta. Con el dinero del premio: 25.000 pesetas de 1915, se compró por la carretera de Sanlúcar, ya en el término municipal de Jerez, un finca por nombre “La Fama”. De esta manera a su abuelo le quedó el mote para siempre.
En la fotografía adjunta se puede ver la caja -en muy buen estado- donde estuvo guardado a buen recaudo, con lacre y todo el décimo de lotería premiado. «En esta caja y en poder del Banco Español tuve depositado el décimo número 15364 del sorteo del 11 de noviembre de 1915 por el cual cobré 25.000 pesetas el día 24 de noviembre. José González»

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El primer taller de “La Rinconada” estaba situado en Puerto Escondido al final a la izquierda, en un local de la casa propiedad de la Familia Valimaña. Lo fundaron Fosco Antonio Valimaña Lechuga, (n. 02,05.1944) y Francisco Marín Gallardo, (n. 31.01.1943). Antes de abrir al público  “La Rinconada”, Fosco prestó sus servicios profesionales en el Taller “Aduana” ubicado en Pozos Dulces --donde ahora hay un aparcamiento junto al estribo del antiguo Puente San Alejandro, frente al Restaurante El Cortijo-- allá por el año 1962. Marín, entre otros, estuvo en el Taller  “El Venta” ese mismo año. (La fotografía está tomada el ocho de abril de este año).

The first "La Rinconada" workshop was located in Puerto Escondido at the end on the left, in the grounds of the Valimaña family’s house, founded by Fosco Antonio Valimaña Lechuga, (b. 02.05.1944) and Francisco Marín Gallardo, (b. 31.01.1943). Before opening "La Rinconada" to the public, Fosco lent his services in about 1962 in the "Aduana" Workshop situated in Pozos Dulces, where there’s now a car park next to the abutment in the old San Alejandro Bridge, opposite the El Cortijo Restaurant. Marín, amongst others, was at the "El Venta" Workshop that same year.

El primer taller "La Rinconada", en Puerto Escondido.

En 1963 ambos fueron juntos al Servicio Militar y fueron destinados a los Polvorines de la Sierra San Cristóbal. Allí como todos los españolitos de aquellas fechas se tiraron 24 meses, es decir hasta 1965. Ese año, el nueve de julio,  Marín y Fosco, que así se les conocía, abrieron un taller de motos y los clientes fueron los que le pusieron el nombre de “La Rinconada”, pues estaba en el último rincón de la izquierda de Puerto Escondido. Durante ocho años, aproximadamente se dedicaron sólo y exclusivamente a la reparación de motos. En aquel tiempo comercializaban las marcas de la época:  “Lambretta”, ciclomotores “Honda” de 50 CC, “Bultaco”, “Derbi”, entre otras.

Fosco Valimaña Lechuga, los hermanos Rafael y Luis Hernández Venegas, y Francisco Marín Gallardo, en el primer Taller 'La Rinconada', en Puerto Escondido.

Fosco Valimaña Lechuga, José Antonio Poullet Trujillo, Francisco Tobío de la Rosa. Foto tomada en el año 1983, en el local que les tenía cedido enfrente 'el Lunita'.

Después, a principios de la década de los setenta del siglo pasado, empezaron a meterle mano a coches de amigos y posteriormente a toda clase de coches contando con tanta clientela que en 1980 compraron lo que fue tonelería de José Luis Huerta, en la Calle Cruces. El 8 de Octubre de ese año obtuvieron la licencia de apertura, firmada por el primer alcalde del actual periodo democrático, Antonio Alvarez Herrera. “La Rinconada” conocía nuevo emplazamiento, llegando a contar con hasta 12 empleados, siendo uno de los talleres particulares mas famosos de la provincia de Cádiz -y fuera de ella debido a los veraneantes que venía a nuestra Ciudad-, y ello sin ser concesionario oficial de ninguna marca de coche. Le metían mano a todo.

Una vez establecidos en Cruces se dedicaron a coleccionar motos antiguas: en aquellas fechas la gente iba al Taller a preguntarles donde se podían deshacer de ellas y Fosco y Marín las recogían. Mas adelante empezaron con la recuperación de coches antiguos, contando en la actualidad con una buena colección, digna de ser vista. Debido a su afición de coleccionismo cuantan también con unas bicicletas antiguas y entre ellas un “Hercules”, que si no  es la única es una de las pocas existentes en la actualidad. Fueron  fabricadas el la Fábrica de Automóviles y Bicicletas «Anglada» que estuvo en la Calle Cielo.

Hace seis años, en 2002 recibieron una comunicación de expropiación por parte del Ayuntamiento sobre el local ocupado por el taller, para uso de viviendas sociales que, después de mucho pleitos no se pudo evitar.  El 10 de Mayo de 2008 por jubilación de Marín y baja por incapacidad laboral de Fosco, se cerró el taller y con el, una buena parte de la historia viva de de la automoción durante los últimos 43 años en nuestra Ciudad. Otras aficiones de nuestros amigos continúan, como las colecciones de vehículos -que bien pudieran acabar en un Museo del Motor- o el Club de Vehículos Antiguos y Veteranos y sus concentraciones, rutas y exhibiciones. Esos aspectos, esas aficiones, los dejamos para otra ocasión.

Caricatura dibujada por el artista y paisano nuestro, Miguel Pantoja del Puerto. Representa a Fosco y Marín con un grupo de clientes y operarios. Año 1995. (Las fotografías de este reportaje corresponden a la Colección de Vicente González Lechuga).

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Tere y Selu llevan 30 años en el Parque haciéndonos la vida más felices, gracias a las papas fritas, a las patatas chips. Gracias a su buen hacer y a la constancia de la fiel clientela, han conseguido sacar adelante a sus tres hijos.  La profesión de churrerros también la llevan para delante: criar tres hijos cuesta mucho. Teresa Palma Leiva y José Luis Salguero Venegas son los herederos de una antigua tradición: las papas fritas del Parque al estilo artesano, recién fritas y crujientes. Ahora mismo, escribiéndolo, me entran ganas de dejarlo todo e irme para el Parque Calderón. Pero no es domingo, ni es verano por la tarde. ¡Mecachis! (que es un taco italiano).

In the Park Tere and Selu have been making our lives happier for 30 years, thanks to their crisps, their potato chips or however you want to call them. Thanks to their hard work and their loyal customers they’ve been able to support their three children.  They also have a stall selling churros: bringing up three children is an expensive job. Teresa Palma Leiva and José Luis Salguero Venegas have inherited an ancient tradition: Park crisps, home made, recently fried and crunchy. Right now, writing this, I really fancy stopping everything and heading for the Calderón Park. But it’s not Sunday, nor is it a summer afternoon. Damn! (excuse my French).

La tradición le viene a José Luis por parte de familia. Su abuelo Facundo y su padre Miguel ya se habían dedicado a este negocio de la patata. Ellos siguieron esta faena desde que había cinco puestos de patatas en el Parque. Hoy solo están ellos y a veces abre un segundo kiosco aunque, nos consta, son los preferidos por veteranos. Hace diez años los puestos de patatas estaban al aire libre, hiciera frío, calor o lloviera, solo se guarecían los equipos con una lona cuando se guardaban hasta el día siguiente. Desde que se instalaron los kioskos, la cosa a ido a mejor. Antes,  Tere y Selu estaban situados frente al lugar que ocupan hoy pero, cuando un jerezano de nombre Rafael se jubiló,  cogieron ese sitio que parece mejor dispuesto.

Precisamente ese Rafael era el proveedor de patatas del conocido “el Papi”, vendedor de patatas ambulante por Vistahermosa, a quien le dedicamos un anterior artículo en Gente del Puerto. A la jubilación de Rafael ellos siguieron con la tradición durante cuatro años, pero el asunto era complejo y dejaron de prestar ese servicio, por lo que El Papi, Rafael Pérez Sánchez “el millonario de Vistahermosa” como el mismo se pregona, ahora vende productos del Cortijo del Olivar, las papas fritas de Arcos empaquetadas en origen. Así, si Vd. quiere seguir probando las patatas tradicionales del Parque, tendrá que desplazarse hasta allí domingos o festivos por las mañanas, salvo en verano que están todas las tardes. Para redondear la faena, por las tardes están en el puesto de churros de unos parientes, el único que queda en el Mercado central, y los domingos y festivos de verano, por las mañanas, en el puesto que tienen instalado en la Barriada Luis Caballero, junto al Centro de Salud. Dos anécdotas, por citar solo dos, ilustran la popularidad de sus productos: un señor, natural de Ibiza, se presentó un día con tres fiambreras para que se las llenaran de tan delicado producto, ya que pensaba sorprender a su familia tras el vuelo del avión. Y otra, en un crucero por el Mediterráneo, una familia que había veraneado en nuestra Ciudad coincidió con unos portuenses que también realizaban el crucero: al identificarse como de El Puerto, les dijeron que -aparte del marisco- las patatas fritas del Parque de Tere y Selu era el mejor manjar gastronómico que se habían llevado a la boca en nuestra Ciudad. Pues que sigan y nos sigan complaciendo, a nuestros hijos y a nuestros nietos. (Foto Colección Miguel Sánchez Lobato).

Han pasado 30 años. Una generación y media. Su hijo mayor ya tiene 24 años y les ha dado dos nietas. Por el Parque, por el Kiosko de siempre han pasado todo tipo de gente del puerto de a pie, y caras conocidas de todos los ámbitos a nivel nacional: el ex ministro Álvarez Cascos, el mago Juan Tamarit, el actor José Luis López Vázquez, el periodista Carlos Herrera habitual de la zona, Lolita y su marido antes de separarse, las periodistas Irma Soriano y Nieves Herrero, los toreros Finito de Córdoba y Emilio Muñoz, el presidente del Sevilla, Del Nido, el jugador del Betis, Gordillo, Aitor Ocio del Bilbao o Juan Ramos, entrenador del Betis. Seguro que nuestro paisano Joaquín también se encuentra entre los consumidores de patatas. Un domingo de verano pueden gastar entre 150 y 200 kilos de patatas, que por cierto son de la zona: vienen de la vecina villa de Puerto Real; en invierno de otros puntos de España. El aceite es de girasol y la sal de las salinas de El Puerto que para eso es una industria trimilenaria de la que presumimos aquí.

El Parque de Ruiz Calderón visto desde el Edificio del Bar Liba, en la Plaza de las Galeras Reales. (Foto Jorge Roa).

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Tienen toda la vida por delante. Pueden escribirla en collera o por separado. Están a medio año de la mayoría de edad. Nicolás, el de la izquierda, dicen, es mayor que Lucas, a la derecha de la foto. Nacieron, primero Nicolás, luego Lucas el 7 de abril de 1991. Son altos y de amplias espaldas -hacen piragüismo en el Guadalete con el equipo de Club Náutico- y pertenecen de forma activa al Grupo Scout de la Parroquia del Carmen desde los ocho años. Son Nicolas y Lucas Morillo Martínez, aunque, creo, son conocidos como Lucas y Nicolás.

They have their whole life ahead of them. They can write it together or separately. They are half a year away from no longer being minors. Nicolás, the one on the left, people say, is older than Lucas, on the right of the photo. They were born, first Nicolás, then Lucas on the 7th of April 1991. They are tall and broad shouldered – they go canoeing in the Guadalete with the Watersports Club- and have been actively part of the Scout Group in the Carmen Parish since they were eight years old. They are Nicolas and Lucas Morillo Martínez, although, I believe that they are known as Lucas and Nicolás.

Son buenas gentes. Uno era más “espabilao” que el otro que, a fuerza de palos, no tuvo mas remedio que aprender . Son modernos: nótese que Lucas, el de la derecha tiene una trencilla con colgante o “piojo” incluido y pasada en el pelo. Nicolás, más formal, luce cadena de oro. Ahora no se parecen tanto: visten diferente e incluso el corte de pelo y los estilos cada vez se diferencian más, pero... ¿seguro que no se pondrán de acuerdo alguna vez que otra para confundir a alguien?. Como hermanos gemelos, en el Colegio, en el Instituto, van a clases diferentes por cuestiones pedagógicas. Les gusta el teatro y ya han representado “La Venganza de D. Mendo»; o «La Alaularia», con el Grupo Balbo: tienen a quien salir a su padre Manolo Morillo y a su abuelo José Lucas Morillo León. ¿Cuantas veces se habrán cambiado de clase para responder en un examen que sabía uno mejor que el otro? ¿O cuantas veces han repetido en algún reparto aduciendo que era su hermano? Lo que si sabemos es que en mas de una y de dos ocasiones, Lucas y Nicolás se han presentando, el mismo, dos veces a la misma chica que le gustaba a uno u otro. Era una forma de repetir ese momento tan especial... al lado de la chica admirada. Ahora, eso si, aseguran que nunca se han cambiado de novia. Como jóvenes de su tiempo ya se han movido por el entorno europeo más cercano: Inglaterra, Francia o Portugal, en este último país participando en la Travesía en piragua por el Guadiana.

Los padres no tenían mas remedio que estar asustados cuando, en el octavo mes de gestación, una amiga de la familia, matrona, fue la que con objeto de grabarles una película de recuerdo de la gestación del niño esperado, pensaba que lo que venía era un “monstruo” pues apreciaba más brazos y piernas de los que tenían que haber en el vientre materno. Ahí fue donde los padres, de casualidad, se percataron de que lo que venían eran gemelos, circunstancia por otra parte normal, pues en la familia de la madre, Maria Antonia Martínez (natural de Murcia pero más portuense que murciana), había antecedentes de hermanos gemelos. A partir de entonces tuvieron que recorrer las mismas tiendas donde habían comprado la ropa y demás prendas del “nido” para pedir un duplicado. Desde ese momento, todo sería por duplicado. Los niños recibieron por nombre “de Pila Bautismal” el de sus abuelos paterno y materno, Lucas y Nicolas. Lo que no entiendo es como, sus padres, no les pusieron de segundo, el de Francisco, como recuerdo al ginecólogo que no se había percatado del asunto: de la buena esperanza de gemelos. Me estoy refiriendo a Don Francisco Viseras Alcolea, ginecólogo de cabecera de la Seguridad Social en El Puerto durante tantos y tantos años, que vive en la calle Ángel Urzáiz y que ejerce por las mañanas como jubilado jubiloso en la acera del Bar Manolo, en la calle Larga.

GEMELOS O MELLIZOS
Al recibir la noticia de que el embarazo viene por partida doble, muchos padres se preguntan si serán gemelos o mellizos, si serán exactamente iguales… Entonces es cuando repasan, una placenta, un óvulo, dos óvulos, dos bolsas… La diferencia entre gemelos y mellizos se encuentra en cómo ha sido fecundado el/los óvulo/s, y son las siguientes: El embarazo de gemelos, los que son realmente idénticos y conocido en términos ginecológicos como embarazo monocigótico o univitelino, se produce cuando se fecunda un solo óvulo con un espermatozoide y forma un cigoto que posteriormente se divide en dos, desarrollando dos fetos. Dependiendo del momento de la división, es decir, si ocurre entre el primer y cuarto día tras la fecundación, cada feto tendría su placenta y su propia bolsa amniótica, pero si la división sucede entre el cuarto y el octavo día (el 75% de los casos), cada feto tendrá su propia bolsa pero compartirán la placenta. Cada uno se desarrolla de forma independiente, pero al ser formados por el mismo óvulo y el mismo espermatozoide, comparten la misma carga genética y son físicamente casi idénticos. ?El embarazo de mellizos, bicigótico o bivitelino, se produce por la fecundación de dos óvulos y dos espermatozoides, dando como resultado dos embriones diferentes que coinciden en el tiempo. En el embarazo de mellizos, cada feto tiene su bolsa amniótica y su placenta y podrán ser del mismo sexo o no. Su parecido será como el de dos hermanos que hayan nacido en diferentes partos y son también conocidos como gemelos fraternos. Tanto en el caso de ser gemelos como mellizos, los niños están unidos por un hecho psicológicamente muy significativo, nacieron juntos.

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Navegando en piragua por el río San Pedro, con el equipo del Club Náutico portuense.

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Beatriz y Ana coinciden en cuatro aspectos, por citar solo cuatro, que las hace reencontrarse en la vida. Primero: ambas trabajan en el sector de la peluquería. Segundo: Ambas lo hacen desde sus correspondientes 17 años. Tercero: ambas trabajan en la actualidad en el mismo Salón. Cuarta: ambas son madre e hija, respectivamente. Beatríz Doval de la Rosa, la empresaria e hija de Ana de la Rosa Márquez, la empleada y madre.

Beatriz and Ana have four things in common (to mention just a few) which make their lives so similar. Firstly, both work in the hairdressing trade; secondly, both have been working in this industry since they were 17; thirdly, both currently work in the same salon and fourthly, they are both mother and daughter, respectively. Beatríz Doval de la Rosa, the employer and daughter of Ana de la Rosa Márquez, the worker and mother.

Beatríz es portuense desde los 11 años -otra portuense más que se incorpora a la Ciudad en esa edad clave-. Llega a El Puerto por el destino profesional de su padre. Empieza con 17 años a trabajar en la peluquería que su madre -Ana- instala en la Base de Rota y, años más tarde se saca el título que la capacita para ejercer la profesión, al tiempo que trabaja con Antonio Muñoz en la Peluquería Stylos. Más tarde trabaja en la Peluquería Paula y desde hace dos años adquiere dicho Salón pasando a ser empresaria con 31 años. En la actualidad cuenta con tres empleadas más: su madre, una hermana y su cuñada, Milagros Cortés Espinosa que ofrece el complemento de Esteticién, capacitada como está por su título de Técnico Superior en Esteticién. En el mismo salón ofrece servicios de ceera, uñas, tratamientos corporales y faciales, masajes, baños, permanente de pestañas, tinte de cejas y pestañas, peluquería de pubis,... (¡me estoy imaginando a alguien teñido integral de amarillo pollo!). Beatríz se considera una persona ultramoderna e innovadora en el mundo de la peluquería y por tanto, también puede reproducir a los clásicos. Su clientela, mujeres y hombres, de todas las edades. Aunque Beatríz, nos confiesa que tiene debilidad por arreglar  en su Salón algún día, y no pierde la esperanza, al cantante Bunbury, del que es fan y asiste a todos los conciertos que puede. Ana, la madre, nacida en Olvera -de donde es el ex ministros campeón Javier Arenas- vivió en Sevilla y se vino a El Puerto por amor, siguiendo los pasos del destino profesional de su marido. Ha dirigidos tres peluquerías, la primera con 17 años. Hoy trabaja para su hija, aunque como dicen allí: «todas somos iguales», todas son oficialas.

No voy a desvelar aquí como lo hacen, porque a lo mejor sienten curiosidad y van a ver que tal es este equipo de estéticas, femenino y familiar, que trabaja en el Pasaje que va entre las calles Arión y Retornos, calles que desembocan en la Avda. Rafael Alberti, y cuyos nombres están inspirados en el universal poeta del 27. ¿Imaginan ustedes que peinado o tratamiento le hubieran aplicado en vida, a la pulida, álgida, renacentista, blanca y cauda [*] melena del nonagenario poeta portuense, en su Arboleda Perdida?
[*] cauda. (Del lat. cauda, cola). 1. f. Falda o cola de la capa magna o consistorial.

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Ricardo y Juan Luís Palacios Álvarez

Rafael Álvarez Santander fundó, en 1927, una empresa de vulcanizados y recauchutados en la calle Curva, establecimiento que estuvo abierto ininterrumpidamente durante 75 años: hasta el 2003, conocido como Vulcanizados Ricardo. Ricardo Palacios Mena, el yerno de Rafael hoy jubilado, consolidó y expandió la empresa hasta convertirla en el Grupo que es hoy, con tres establecimientos abiertos: en la calle Ruiseñor, por el Camino de los Enamorados, en 1980; diez años después, en 1990 en el Polígono Industrial Guadalete, y hace cinco, en la Ribera del Río, en el 2003, año en el que se cierra el taller matriz de la Calle Curva.

Rafael Álvarez Santander founded a company in 1927 in calle Curva which vulcanised and retread products, an establishment that was open without interruption for 75 years until 2003, known as ‘Vulcanizados Ricardo’ (Ricardo Vulcanised Products). Ricardo Palacios Mena, Rafael’s son-in-law who is now retired, strengthened and expanded the company making it into the much larger group of companies that it is today, with three establishments: one in calle Ruiseñor, near el Camino de los Enamorados, opened in 1980; ten years later, in 1990 another was opened in the Guadalete Industrial Estate, and five years ago in 2003, the same year as the original workshop on Calle Curva closed, the third was opened in Ribera del Río.

El abuelo Rafael, primero por la izquierda.
El abuelo Rafael, primero por la izquierda.

Empezaron trabajando el neumático, que es su fuerte y hoy son multitud de servicios, los que lo acompañan, con técnicas modernas, tanto mecánicas, como electrónicas e informatizadas. El éxito de los nietos del fundador: Ricardo y Juan Luís Palacios Álvarez (en la foto a color que inicia esta nótula falta su hermano Rafael) es la atención personalizada -casi de amigo- con el cliente, frente a la frialdad y lo encorsetado de las tiendas instaladas en las grandes superficies. Coincidiendo con el 80 aniversario de la creación del primer taller, el año pasado trajeron el Congreso Nacional de la franquicia Pneus Expert Continental, a la que pertenecen, y pudieron presumir ante sus colegas de una Ciudad como es El Puerto, llegando a congregar a más de 400 participantes. En la fotografía, de la izquierda el abuelo Rafael Álvarez, con una maza al hombro, trabajando en la calle Curva, allá por 1927. Nótese que las ruedas son de radios, como las bicicletas.

eran otros tiempos
A mano y en la calle: eran otros tiempos

Una anécdota que recuerdan con agrado es que, hace cinco años, durante la celebración del Mundial de Vela, Mundo Vela 2003 celebrado en nuestra Ciudad, y al que asistió el Príncipe de Asturias S.A.R. D. Felipe de Borbón, éste se acercó al taller a arreglar su vehículo que había sufrido un percance en una rueda. El comentario de uno de los escoltas a Ricardo padre fué: --“Pórtese bien, que es el coche del jefe de los españoles”, a lo que éste respondió: --”No tendrá problemas, está usted hablando con el jefe de esta casa, que soy yo”.  Eran 75 años atendiendo, en esa casa, desde el más humilde hasta al Príncipe de España. Y es que continúan con la sana tradición de abrir, domingos y festivos, en un servicio de guardia  de 9,30 a 13,30.

La parada de autobuses en la Plaza de la Iglesia.

El fundador de la empresa, el abuelo Rafael, con 27 años tenía ademas un servicio de autocares que hacían recorridos discrecionales y regulares a las Playas: Valdelagrana, Fuenterrabía... Los chóferes eran los taxistas más antiguos, más expertos. En la foto del año 1939, identifiicados por Francisco Utrera Aguilera el  día 09.12.2006,  aparecen Antonio Ahucha Ponce (cobrador), Manuel Serrano (conductor), Paco Pedregal (junto al autobús), Diego Utrera Sánchez (cobrador), Alberto Nieto (conductor del segundo autobús.  La parada estaba situada en la Plaza de la Iglesia, en la confluencia con las calles San Sebastián y Santa Lucía. Sobre el techo de uno de los autobuses se aprecia el nombre del establecimiento 'La Campana' local situado en la esquina de dichas calles casi frente a la Puerta de las Campanas de la Iglesia Mayor. Uno de los autobuses está matriculado en Sevilla, el otro con la siguiente matrícula: CA-29-SP (Servicio Público), con el número 29 de la provincia de Cádiz. (Foto Colección Francisco Utrera Aguilera).

Casa de Marcela Torres, en la Plaza de la Iglesia.

Fachada de la que fué durante mucho tiempo la Parada de los Autobuses, la conocida como Casa de Marcela Torres. En ella estuvo el Ayuntamiento después de la incorporación de El Puerto de Santa María a la Corona en 1729, hasta mediados el siglo XIX, cuando a raíz de la Desamortización de Mendizábal, el Convento de Santo Domongo fue destinado a Casas Consistoriales y se trasladó allí. Los Comestibles La  Ibérica albergaría más tarde el almacén y estanco de Casimiro, ya desaparecido. (Foto Colección José Puente García).


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Corina es de un pueblo próximo a la suiza Ginebra (Genève), que es donde conoció a Carlos, gallego de nacimiento -del Concello de Melón-, pero ciudadano del mundo. Hablan entre ellos en francés, Carlos con los turistas que se alojan en el hotel donde presta sus servicios, en inglés (también en español) y el español lo usan en El Puerto, mayoritariamente, que es donde viven desde hace tres años.

Corina is from a town near to the Swiss city of Geneva (Genève), which is where she met Carlos, Galician by birth -from Concello de Melón-, but a citizen of the world. They speak to each other in French, Carlos talks to the tourists staying in the hotel where he works in English (also in Spanish) and they mainly speak Spanish in El Puerto, which is where they have been living for three years.

Vinculados con la provincia de Cádiz desde 1992, con el grupo Barceló, en la actualidad es el Director General del Hotel Monte Castillo de Jerez. También lo ha sido del de Chiclana en el Novo Sancti Petri; del de Rota en Costa Ballena y responsable de Barceló en la provincia, con una pausa dirigiendo un resort en Marruecos. Los hijos ha sido el motivo principal para que buscaran, por la calidad de vida de El Puerto, su ciudad de residencia. Y aquí cumplen el rito del ciudadano de la Bahía: nacido en otras zonas, trabajando en otra Ciudad y viviendo en El Puerto. Carlos Mayo, miembro del Rotary Club tiene claro que, además de trabajar, mirar por su familia y ser amigo de sus amigos -que lo es- además, digo,  ha de hacer algo por los demás. Y en ello está acompañado en la aventura por su inseparable Corina.

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Manuel Guzmán Piñate, “El Tarifa” es un marinero que en el mundo de la mar ha hecho de todo cuando ha estao embarcado: desde marinero, pasando por cocinero, mecánico engrasador o contramaestre; de todo menos capitán. Sobrevivió al naufragio del 'Pascual Baldó'. Ahora es capitán de su moto. Ha trabajado en pesqueros y en barcos mercantes. Se ha movido por los mares de Europa, por Africa, y por el mundo de los sueños.

Manuel Guzmán Piñate, "El Tarifa" is a sailor who in the world of the ocean has dabbled in a bit of everything on board: from sailor, chef, mechanic to boatswain; everything except captain. Now he’s captain of his motorbike. He has worked on fishing boats and merchant boats and has sailed the seas in Europe, Africa and in the land of dreams.

Manuel, de 79 años, acompañado de su inseparable compañero perruno, Manolo, de 5 años, recorre El Puerto en motocicleta, ambos con cascos -como manda el reglamento de la circulación vial- y en función del color del día, así se ponen los cascos: rojos cuando se sienten guerrilleros, o azules, cuando van en misión de paz, como los cascos azules de la ONU. Manolo, osado, echao p’lante, "con cara", como diría un castizo, le mantiene a Vd. una conversación sobre la conveniencia de ir acompañado por su inseparable mascota, también en moto; de que ésta vaya protegida, con casco y gafas, y de que Manolo, el perro de cinco años, le obedezca cuando le interpelen los amigos del muelle de San Ignacio (muelle del Vapor) o algún turista curioso. Y es que Manolo, -¿cual de los dos?- tiene más cara que espalda.

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Ana y Luisa, de Perfumería Roque

Sin lugar a dudas, Ana (a la izquierda) y Luisa  o Chica (a la derecha) Morales Vega, las hijas de Roque, forman parte de la memoria colectiva de El Puerto de las dos últimas generaciones. Pertenecer a la familia, ser hijas de Roque, el droguero de la calle Ganado, (ahora Ganado esquina con Nevería) imprime carácter, pues cuantos consejos no se habrán recibido del bueno de Roque para solucionar algún problema doméstico.

Without a doubt, Ana (on the left) and Luisa (on the right) Morales Vega, daughters of Roque, are part of El Puerto’s collective memory over the past two generations. Belonging to the family, being Roque’s daughters, the hardware shop owner on calle Ganado, (now where Ganado meets Nevería) stamps a mark on you, so many pieces of advise they must have received from good old Roque to solve any imaginable domestic problem.

Roque, anda ya jubilado jubiloso -otro día tocará hablar de la droguería que llevan sus hijos- y con sus hijas muy cerquita con una Perfumería, en la calle Nevería, que lleva abierta ya sus buenos años.

Posiblemente allí, en la Perfumería de la esquina de la calle Nevería esquina y vuelta con la peatonal Ricardo Alcón, no haya problemas a la hora de obtener una muestra o encontrar un perfume que posiblemente esté acabado  en el mercado. Posiblemente en aquella perfumería, con el estilo tan de la familia: familiar y cercano, se podrá acceder a una crema sin tener la sensación de que la dependienta te perdona la vida, a pesar de que lo que compras lo pagas.

Ese es el éxito de esta collera de hermanas, su naturalidad, su franqueza y su proximidad que te hace sentir cómodo. Justo lo contrario de las grandes superficies y alguna que otra tienda donde el envaramiento no puede dejar paso a la naturalidad. Y es que reclamamos el derecho a comprar cómodamente, paseando por las calles del centro, donde conoces al dependiente y además te llevas, gratis, un consejo. En la plenitud de los negocios de la familia de Roque, con la segunda generación diversificando y ampliando oportunidades empresariales, Luisa y Ana, o Ana y Luisa continúan con la tradición familiar: una sonrisa y un consejo, gratis, además de la compra.

Una buena novela, ahora adaptada al cine: "El perfume: historia de un asesino es la opera prima del escritor alemán Patrick Süskind, publicada en 1985 bajo el título original Das Parfum, die Geschichte eines Mörders. Inmediatamente se convirtió en un best-seller, traducido a más de cuarenta lenguas en todo el mundo. El perfume, dividido en cuatro partes y cincuenta y un capítulos, transporta al lector a un mundo con el que no está familiarizado, "el evanescente reino de los olores", a través de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille (grenouille significa rana en francés). La historia de Grenouille, "uno de los hombres más geniales y abominables de su época", transcurre en la Francia del siglo XVIII. Desde su nacimiento, Grenouille descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollado que el resto de las personas. Éstas, a su vez, encuentran inquietante la falta en Grenouille de un olor propio." (Wikipedia). La película es una buena adaptación de la novela, aunque con un final extraño. Ofrecemos aquí un trailer de la misma.

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Luichi & Juan.
Luichi & Juan

Luichi y Juan son dos portuenses de toda la vida. Gente con sentido del humor, hedonistas, pero que se las han visto y deseado en otros tiempos para ser... como ellos son. Nunca han estado en el armario porque no tenían armario donde esconderse.

Luichi and Juan have always lived in El Puerto. They have a sense of humour, they’re hedonistic, but in the past they’ve had to hide…what they are. They’ve never been in the closet because they don’t have a closet to hide in.

Parguelas que no lo disimulan, dicho sea con el máximo respeto; decirles otra cosa sería ofenderles o dar un rodeo de forma innecesaria buscando lo políticamente correcto. A fin de cuentas son gente del pueblo, con esa  inteligencia natural que da la calle; a los que ves y te ven venir.
Luichi ha estado desenvolviéndose por el mundo de la hostelería: pinche de cocina en el desaparecido Club Mediterranee, o en el Náutico. Rociero desde siempre. Tiene la desvergüenza respetuosa en esa sonrisa del que sabe. Del que ha vivido lo suyo.
Su compañero, en la fotografía, es Juan el Zapatero. De siempre le hemos visto con muletas. Hoy los tiempos cambian y un cómodo -y acorde con los tiempos- carro eléctrico le sirve para desplazarse: a él y a su pelucón. La tienda de reparaciones de calzado artesana  estuvo en la calle Federico Rubio al final, junto al desaparecido Bar La Lucha, oliendo el río. Hoy es frecuente verlos por el mercado -la foto está tomada en la esquina de La Placilla con la calle Luna- o paseando por las céntricas calles de El Puerto. Son portuenses de toda la vida.

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Ignacio y Juan

Estos dos ciudadanos afirman que la Oficina de  la Farmacia Central lleva abierta más de 100 años. Perteneció a Blas Dorca y a Ernesto Jiménez Sancho, aunque yo siempre la he conocido como la Farmacia de Fernández Prada, la que está en la calle Luna arriba. Ignacio entró de mancebo hace 41 años, en 1967 y cuatro años más tarde, en 1971, Juan.

These two townspeople maintain that the Central Chemist’s Office has been open for more than 100 years. It belonged to Blas Dorca and Ernesto Jiménez Sancho, although I always knew it as Fernández Prada’s Chemist, the one at the top of calle Luna. Ignacio started working as a shop assistant there 41 years ago in 1967, and Juan started four years later, in 1971.

Juntos pueden contar la historia de las tribulaciones, en forma de enfermedad, que han aquejado a El Puerto en las últimas cuatro décadas. A El Puerto en su conjunto, que no de forma pormenorizada ya que eso pertenece al secreto profesional. Pero lpueden contarla con el sentido del humor que les caracteriza. Ya hay que tenerlo para que, después de tantas horas de pié escuchando problemas de males, siempre tengan dispuesta la sonrisa, la broma, la fina ironía sin ofender. Muchas veces es esa sonrisa cómplice, esa juego de palabra entre el cliente y uno de ellos, sorteando a la 'ropa menuda' que pueda estar en la Farmacia; otra escuchar y escuchar al viejecito su problema, interpretar la letra del médico y alargar la explicación que venga en un prospecto. Son, ciertamente, un referente de la sanidad en El Puerto y de la buena gente que, como Muñoz Seca, saben reírse hasta de su sombra. A las acepciones blancas de la palabra mancebo: "persona joven, o dependiente de Botica", se unen otras de menor fortuna, en las antípodas de nuestros dos protagonistas de hoy, tal y como nos explica el lexicógrafo Mariano Arnal:

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EL MANCEBO
La palabra mancebo/manceba confirma la relación entre prostitución y esclavitud, ya en la época de la Grecia y Roma clásicas. A propósito de la palabra emancipación, mancipium era el protocolo de compra-venta por mancipación, y por extensión el objeto de la mancipación, por lo que significaba también "esclavo" y "prisionero de guerra". Y de esa palabra deriva el término "mancebo", que en masculino nació significando "esclavo", pero en femenino pasó en seguida a significar "mantenida", que es la misma palabra, con la única diferencia de que el verbo capere contenido en la palabra "manceba" hace referencia al principio de la relación, a la "captura"; mientras que el verbo tenere contenido en los términos "mantener", "mantenida" hace referencia a la continuidad de esa relación. El amancebamiento es, por tanto, el mantenimiento de una mujer en casa, no en calidad de esposa, que ésa es la prevista por las leyes, aquella en que la mujer tiene el mayor nivel de derechos; sino en calidad de "esclava", es decir simplemente para ser utilizada como una propiedad. El amancebamiento sería, por tanto, un atentado contra los derechos de la mujer. Mancebía era antiguamente el nombre usual de los burdeles, llamados también "casas de mancebía"; y "padre de la mancebía" al que regentaba el burdel.

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Concha y Ángeles Ruíz Fernández, en La Giralda

El nombre de Ultramarinos le viene que ni pintado a esta tienda de víveres y artículos de primera necesidad. Solo escuchar su nombre, la imaginación del parroquiano vuela hacia lugares exósticos: Bacalao de Islandia o de las Islas Feroe, dátiles de Turquía, carne enlatada de Argentina, pistachos de Irán, Té de la India y hasta falso te Rooibos africano sin teína.  Buenos vinos finos y amontillados y olorosos de más de 25 años. Carta de botellas de Agua. Y así un sinfín de delicatessen, como el premiado Queso Payoyo, conservas de los lugares más remotos, barricas de arenques o Gallina guisada en embutido, por encargo. Pregunten en el establecimiento que seguro tienen una sorpresa gastronómica en el mostrador o detrás, en las estanterías de madera, las barras para los embutidos, los cajones para la legumbre, o los tarros de caramelos.

Corner shop is a very appropriate name for this store which sells all sorts of products and everyday supplies. From glancing at just one shelf the local customer’s imagination wanders to exotic places: Cod from Iceand or from the Faroe Islands; dates from Turkey; tinned meat from Argentina; pistachios from Iran; tea from India and even fake caffeine-free African Rooibos tea;  good dry, amontillado and oloroso sherries over 25 years old and a list of bottled waters. There is also a never ending list of delicatessen products, such as the prize winning Payoyo cheese, tinned food from remote places, huge tins of herrings or cold stewed chicken, made to order. Enquire in this establishment and I’m sure they’ll have a gastronomic surprise or two on the counter or behind, on the wooden shelves, on the hooks from which the cut meats are hung, in the drawers of pulses, or in the sweet jars.

Más allá, en el interior, tienen un reservado para tomar la copita y la tapa en papel de estraza o encerado: la Trastienda que, en el pasado, llegaron a alojar hasta a cuatro dependientes. En tiempos pretéritos, las tiendas de Ultramarinos tenían una parte que era bar, separada por una división de madera, de la tienda, para despachar los domingos solo bebidas y cumplir con el precepto del descanso festivo. Y para que hombres y mujeres no se juntaran en la tienda, en pacatas épocas donde se evitaba la más mínima promiscuidad.

En la fotografía superior, Concha y Ángelita Ruíz Fernández, en la tienda situada en la esquina de las calles San Bartolomé y Luna; falta Alfonso que está de viaje por la Montaña. ¡Que tardes aquellas en las que se olía el tueste del café, labor a cargo de su padre o su abuelo. Precisamente su abuelo, Antonio Ruíz de la Canal, montañés o jándalo, un chicuco natural de Caviedes (Valdáliga) fue quien, por circunstancias de la vida, abandonó el hogar familiar y la  casona para empezar una nueva vida en la otra punta de España: en 1912 se hizo cargo de La Giralda, aunque la tienda ya venía funcionando desde el siglo XIX: en 1869 era propiedad de un cántabro llamado Ezequiel Díaz Pérez y la familia de Muñoz Terán, natural de Cabuérniga, lo traspasó al abuelo de Concha, Angelita y Alfonso. Hace unos años que el Centro Municipal de Patrimonio Histórico del ayuntamiento portuense les ha distinguido con un Diploma por mantener el establecimiento con tan buen gusto,  sin perder la solera que siempre ha tenido. Y parece que se mantendrá este monumento al buen gusto -gastronómico y de conservación del inmueble- tal y como se aprecia en el impecable aspecto de organización y limpieza que muestra y que mantiene la nueva generación de propietarios con esta vetusta tienda de comestibles.

En épocas pretéritas de penuria económica, como la posguerra, supieron fiar en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. «No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los porteños, a los montañeses, nos aprecian bastante».
Muchos establecimientos de estas características han ido desapareciendo, bien porque no llegan nuevas generaciones de chicucos procedentes de la tierruca, bien porque los hijos de éstos se independizan de la esclava profesión del mostrador. El caso es que ya quedan como reliquias en el tiempo, frente a la globalización y las grandes superficies.

EL CHICUCO.
«Llegaban desde Santander con lo puesto. Normalmente, para trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino del pueblo, previo acuerdo entre éste y su padre. Con arreglo a este trato, el padre enviaba al niño a Cádiz o El Puerto y el receptor se comprometía tanto a alojarlo y mantenerlo, como a encaminarlo en el oficio.
Así, las familias se desprendían de uno de los hijos, no tanto con el fin de suprimir una carga en el hogar -una boca menos que alimentar-, como de abrirle oportunidades y solucionarle el porvenir a un hijo. Y de este modo, el pequeño dejaba los verdes prados de Cantabria, sus barros y sus lluvias, para probar fortuna al sol de la Bahía de Cádiz.
Aquellos niños de trece, catorce o quince años de edad llegados a El Puerto para hacer recados y atender los mandados, no tardaban en ascender en el escalafón. Pasaban de recadistas a dependientes, más tarde a encargados y, finalmente, a dueños del negocio, hasta la jubilación. Era entonces cuando se lo transmitían a algún descendiente o, en muchos casos, a alguno de los empleados a quienes, en otro tiempo, habían traído desde Cantabria como chicucos.
Así funciobana la cadena. No todos lograron recorrer la totalidad de los peldaños, pero sí un elevado porcentaje de quienes lo intentaron. Y así, de este modo, se produjo la llegada de cientos y cientos de personas a lo largo del tiempo, hasta los años cincuenta o sesenta del siglo pasado». (La Voz de Cádiz).

La fotografía, de la década de 1940, podemos ver la calle Luna, y la puerta de La Giralda. A continuación,  por la puerta principal del edificio -la Casa de los Sancho- se accedía, en la primera planta al Colegio de Infantil de La Divina Pastora, por donde muchos portuenses pasamos y, que se sepa, dos alcaldes recientes de la Ciudad, los Sres. Díaz Cortés y Gago García. Allí ejercieron Doña Francisca González Sousa y Doña Lola Sancho. A continuación se encontraba la Barbería de "Pichilín" y , frente a la Farmacia de Fernández-Prada, 'El Único' tienda de Vinos Finos, abierto entre 1920 y 1974. El nombre  lo tomó del Oloroso del mismo nombre, de la Bodega de Hermanos Sancho (fundada en 1812) y que se anunciaba como 'especial para los enfermos'. Luego, a finales del siglo pasado se instalaría en esa misma tienda la Cuchillería Navarro. Un poco más arriba la tienda de moda 'Lolita y Serafina. (La Foto es de la colección de Vicente González Lechuga).

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«Esquina de Palacios con Nevería continúa abierto el Bar Apolo, establecimiento que ya en 1826, cuando era de Juan Ladrón, se llamaba Café de Apolo (como el gaditano que existió en la Plaza de San Antonio, célebre durante los años de las Cortes). En 1874 lo llevaba Ceferino González, en 1889 José Molleda Colosía, en 1894 Severiano Díaz Dosal..., hasta que en junio de 1907, tras reformar el local, lo reabrió el montañés, de Polanco, Antonio Ortega Cuesta, entonces dueño, en la Plaza de la Pescadería, de La Lucha.

Siguió al frente del negocio hasta el 15 de julio de 1934, cuando lo traspasó -Antigua de Apolo lo llamaban entonces- a Cándido García Vila. Este especializó el local en tapas variadas, marisco fresco del día, menudo a la andaluza y, sobre todo, pescado frito, para lo que abrió al lado una freiduría, que hoy sigue abierta; de las pocas -parece mentira- que existen en El Puerto.

A Cándido le sucedió en la dirección del Apolo, en 1939, Tomás Helvant. Mediada la década de 1940 pasó a manos de Ramiro Gómez Bernáldez, al tiempo que José Leira se hizo cargo del freidor. El 20 de junio de 1959, Ramiro inauguró enfrente, también esquina Palacios con Nevería, en el solar que hasta comienzo de los 40 ocupó la Capilla de la Sangre, una cervecería bar, La Mina, cerrada a finales de los 70.» Todo esto nos lo cuenta Enrique Pérez Fernández, en su libro “Tabernas y Bares con Solera.
En La Mina trabajó desde 1968  Juan Rodríguez Verano, quien a partir de 1981 se hizo cargo del Bar Apolo, que continúa regentando, en la actualidad,  con su hijo Juan Diego Benítez Maestro, los cuales aparecen en la foto a color. Es popularísima su "tortilla a la gallega", que preparan desde siempre y  para la que tienen encargos de muchas familias y reuniones de El Puerto. Y de gente muy principal.

Juan Rodríguez Verano worked in La Mina from 1968, and from 1981 took over Bar Apolo, which he still runs with his son Juan Diego Benítez Maestro (both in the colour photo). His ‘Galician Omelette’, which has been on the menu right from the start, is very popular and they have orders from many families and important people for numerous celebrations in El Puerto.

La Tienda de Apolo hacia 1920, en tiempos de Antonio Ortega. Al fondo la cocina, el espacio que hoy ocupa el no menos popular Freidor Apolo, regentado por el gallego aportuensado, José Luis. (La foto pertenece a la colección de J.J. López Amador).

Esta foto, está fechada en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el Bar Apolo pertenecía a Ramiro Gómez Bernáldez, posiblemente en la fotografía, con traje de calle. Después de este aspecto, el Bar Cervecería Apolo ha sufrido diversas reformas, algunas de la mano de su actual propietario Juan Benítez Verano. (Foto Colección V. González Lechuga).

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Camacho y José Mari, de maceros.
Camacho y José Mari, de maceros.

Las Mazas de Ceremonial datan de principios de la Edad Moderna y se llevan por funcionarios subalternos (maceros) delante de cabildos y corporaciones municipales, provinciales o legislativas. Su origen se remonta a las mazas de combate usadas en las Edades Antigua y Media y recuerdan las Fasces romanas, que eran "haces de varillas rodeando un hacha y ligadas con una correa", que llevaban los lictores o ejecutores de justicia delante de las autoridades de la Roma antigua.
La Maza de Ceremonial es un instrumento ritual, como si fuera un cetro de diversos metales (plata o bronce) plateado e incluso dorado terminado en bola o caja con diferentes tipos de adornos en relieve, aunque según modas, pueden ser instrumentos menos barrocos.
En la fotografía, José Camacho Arana, Jefe de Subalternos del Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad del Gran Puerto de Santa María, acompañado de otro subalterno, José María Nuñez Buhigas, ejerciendo como maceros en una sesión extraordinaria y solemne de la institución municipal, celebrada en el antiguo Monasterio de la Victoria, lugar habitual de este tipo de actos.