575. MANUEL SORIANO GÓMEZ. Entre el Racing y los mariscos.
4 03 2010
Manuel Soriano Gómez nació en la Casa de la Aduana, el 28 de agosto de 1931, hijo de Manuel Soriano Martín y Carmen Gómez Mesegué. Estudió en el Colegio del Carmen y en el de Cárdenas, en la calle Luna, frente al desaparecido Teatro Principal.
El año de nacimiento de Manuel, lo es también del escritor español Juan Goytisolo, de la actriz italiana Lucía Bosé, del fallecido político ruso Boris Yeltsin, de la presidenta argentina desaparecida María Estela Martínez de Perón, del actor estadounidense James Dean, de la actriz española Encarna Paso, de la actriz francesa Leslie Caron, del artista y pacifista argentino Adolfo Pérez Esquivel. Ese año, el poeta Federico García Lorca crea ‘La Barraca’, grupo de teatro universitario con el que representó obras clásicas en numerosos municipios españoles. Mientras, Salvador Dalí, pinta «La persistencia de la memoria». En la Primera División Española, triple empate entre Athletic de Bilbao, Real Racing Club y Real Sociedad, que se salda con la victoria de los bilbaínos.
En 1948 empieza a jugar en el R.C. Portuense, como interior derecha –aunque jugó de todo lo que hiciera falta–, hasta la temporada de 1962.

En la imagen Pedro, Gil, Ojito, Andreu, Desiderio, Alonso, Laínez, Lupo, Cordero, Rasero, Trujillo, Baltasar, y junto a Manuel Soriano, Manuel Jarque ‘Chicharito’, con nótula núm. 292 en Gente del Puerto.
En 1950 se casa con Rosario Valiente Moreno, naciendo un año más tarde su primer hijo de los catorce que tiene. Vivió unos años en la Casa de Roque Aguado, en la Plaza del Polvorista, hasta que consiguió una vivienda en la conocida como Barriada de la Playa, donde nacerían ocho de sus hijos. Los tres más pequeños, durante la etapa en la que nuestra Ciudad no tuvo clínica, nacerían en Cádiz. En la actualidad tiene hasta un bisnieto. Es una familia, aparte de las más numerosas, de las más antiguas, pues ya va por la sexta generación en El Puerto. Tenía pocas aficiones, todo el tiempo lo dedicaba al trabajo para sacar adelante a tantos hijos; solo jugaba de vez en cuando a las cartas en el Bar de las Cadenas o iba con sus hijos a coger espárragos al campo, o a mariscar almejas los domingos. (En la imagen de la izquierda, Manolo con su novia, –la que sería su mujer– Rosario Valiente Moreno, en 1948).
Manuel tuvo una Taller Aserradora donde cortaba los troncos de pino para hacer tablas con las que formar las cajas para envasar el pescado. Más tarde, una cosa llevó a la otra y se dedicó a la Exportación de Pescados y Maricos. Y es un dato curioso que la primera Marisquería o Cocedero de Mariscos que existió en El Puerto lo montó Manuel Soriano en la Plaza del Castilo, mucho antes que el de Pepe Romero Zarazaga, Romerijo, con nótula núm. 013 en Gente del Puerto. Después Manuel montaría una segunda marisquería en la Casa de las Cadenas, por la Avda. de la Bajamar, –la derribada parte trasera de la Casa Palacio que fue residencia real en 1729 y 1730, precisamente donde estaban los miradores–.

La fotografía es de 1940, Manuel Soriano, en el centro, con sus padres Manuel y Carmen y sus hermanos. Contaba con 9 años de edad. La imagen está tomada en la Casa de la Aduana.

Manuel Soriano y su hermano Luis, ambos jugadores del R.C. Portuense, con cuatro hijos del primero sobre una moto. La instantánea, tomada en la Barriada de la Playa, corresponde al año 1961.

Sala de Manipulación de Pescado, en la Avda. de la Bajamar, esquina conla calle Cadenas, (en la trasera derribada del edificio de la Casa de las Cadenas), Manuel Soriano, su hijo Rafael y su nieto Saul, en plena faena. Desde ahí se preparaban los mariscos que partían para Madrid, Mallorca, Ibiza, etc…

En la Avenida de la Bajamar, al fondo el Varadero con el Vapor Adriano III, en carena, frente a la Barriada de la Playa. Los niños son, agachados, Juan Carlos y José Luis Soriano y Diego Alonso; De pié, segunda fila, de izquierda a derecha, Marina y Rebeca Soriano; tercera fila, de izquierda a derecha, Lucía Alonso, Soraya Soriano, en brazos, Moisés Soriano, Eva Soriano, Carlos Morejón (este chico siempre trabajó en el Bar Gonzalo, muriendo prematuramente). Detrás Carmelo Soriano. La fotografía está tomada en 1967/68.
Una tercera marisquería la abriría nuestro protagonista donde se encuentra el ‘Nuevo Échate Pa’yá –con nótula núm. 569 en Gente del Puerto–. Otra la instalaría en la calle Caldevilla, una siguiente en la Ribera del Río, junto al ‘Bar El Chino’ y la última otra vez en la trasera de la Casa Palacio de la Casa de las Cadenas, por la Avda. de la Bajamar.

La actual Avenida de la Bajamar. En primer término, a la derecha, la Casa de la Aduana, donde nació Manuel, varias casas más adelante, la trasera de la Casa de las Cadenas, derribada impunemente ante la piqueta de la incultura, en pleno siglo XXI, a pesar de contar la Ciudad con la protección que le otorga ser Conjunto Histórico. ¿Para que?

En la imagen, tomada en 1980, aparecen todos los miembros de la familia Soriano Valiente, es decir los padres, abuelos paternos, y los 14 hijos con algunos nietos (y por tanto bisnietos de Manuel Soriano Martín y Carmen Gómez Mesegué).

En esta fotografía, tomada en el Salón de Plenos del Ayuntamiento en 1998, aparecen, los padres de Manuel Soriano, –en una silla sentados en primer término, con sus bisnietos–; a la derecha de la imagen, con traje oscuro, en la primera línea de pié, nuestro protagonista, Manuel Soriano Gómez con sus hijos, yernos y nueras, nietos. Un hijo de Manuel, aparece con su hija, la hija de ésta, quien en la actualidad tiene un hijo de dos años. El matrimonio Soriano Valiente, ambos, Manuel y Carmen, tienen 87 años y la madre de Manuel, centenaria, aún vive.
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Negro, negro, negro, como aquel cantaor de viejos romances del Puerto al que El Negro llamaban, y completamente vestido de blanco, de primera comunión. A la verita de la mar, un canasto de papas fritas que se le señala en el brazo y un pregón, qué jaleo junto a los toritos de las olas que derrotan en tablas de la arena. Una gorra blanca. Una blanca guayabera. Playa de Vistahermosa, que así le llaman por lo bonita que se ve Cádiz cuando, como una mujer, se la contempla en la distancia, Venus nacida entre la espuma cuyos pechos fueran las torres de la Catedral. Rafael Pérez Sánchez va pregonando sus papas. Bajo la gorrilla, tiene, en torno a la calva de las grandes entradas, los pelos rizados y alborotados de un solista de violoncelo de la Orquesta Nacional. Nadie sabe que se llama Rafael Pérez Sánchez ese hombre de la mar y la ribera, de la amarilla seda de las mallas de Terry, de las medias botellas de Quinta que pregonando va las papas fritas. Es El Papi. Hay revuelo de chiquillos entre pregones, Papi, las papas.
Papi, que se busca los tesoros de la vida con sus papas a la orillita de la mar de Vistahermosa, dicen que va a dejar de pregonar. Ahora El Papi tiene más dinero que muchos señoritos tiesos que lo veían pasar, con la copa de fino en la mano, desde El Buzo. La viuda quinielista con una pensión de cinco mil duros al mes a la que le tocaron los 308 millones de pesetas, si es famosa en España por su suerte de repetir los signos de la jornada anterior, en El Puerto lo es como madre del Papi el de las papas. En España le han tocado los millones a la quinielista del Puerto. En El Puerto le han tocado las quinielas a la madre del Papi, que es una cosa muy distinta. Dicen que al Papi lo van a retirar. El Papi, de momento, va a comprarse un BMW, como si fuera un ejecutivo encargado de la parte del jamón y el queso en la Casa Osborne. ¿Cómo se puede ir a pregonar a los niños las papas del Papi con un BMW?
Cocinero de postín, divulgador de platos de nuestra tierra, investigador de nuestros sabores, este portuense, hijo de Roberto Romero Laffite
Se trata de un restaurante italiano, situado en una casa señorial dentro del casco antiguo de la ciudad. Posteriormente instala su primer restaurante, La Olla , durante un año. (En la imagen, un ancestro de Roberto, Cecilia Bölh von Faber –Fernán Caballero–).
ENTREVISTA.





«Desde su apertura en 1988, he tenido el privilegio de estar al frente del Restaurante El Faro de El Puerto. Gracias al esfuerzo conjunto que me han brindado mi esposa Ana y un equipo de veintiocho personas, hemos conseguido que El Faro de El Puerto brille con luz propia y sea un importante referente gastronómico de la región. Nuestro éxito ha estado condicionado en gran medida a la confianza que supone contar con un mismo grupo de personas desde el comienzo de este proyecto. Así, Jaime, Ramón, Ignacio, José Luis, Pepe, Benito, y un largo etcétera aún continúan conmigo en el noble arte de servir a los demás. Por ello, tanto nuestros clientes más habituales como aquéllos que nos visitan por primera vez, perciben rápidamente que en nuestra casa se respira profesionalidad, cortesía y ganas de hacer las cosas bien.
Nuestras recomendaciones en materia de vinos se decantan por los caldos de Jerez, ideales para este tipo de gastronomía en la que abundan los mariscos y pescados. Nuestra casa dispone de una gran bodega climatizada que permite ofrecer una amplia variedad tanto de éstos como de otros vinos, y figura entre los establecimientos asociados a la Ruta del Vino y Brandy de Jerez, con su Ruta Urbana de El Puerto». (Texto: Fernando Córdoba).
TESOROS OCULTOS DE LA PROVINCIA.
El cocinero de las latas y “el congelao”, que tiene su cuartel general en nuestra Ciudad perpetra su tercer libro dedicado a los dulces.
El volumen, de 128 páginas y con cuidadas fotos a color, recoge más de un centenar de postres inventados por el cocinero como el “Lexatartín de melocotón”, el “Pudin de pasas dipsomaníacas” o “Vodkata, el cóctel que se come”, junto con algunas ya clásicas publicadas por Falsarius como la “tarta Thurman” o las “tortas Pataky”. El libro, con un precio de 18 euros, está ya a la venta en las librerías. (Texto: Pepe Monforte).






































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