Habitantes y Gente de El Puerto de Santa María » Políticos

1.314. FIESTA EN EL CORTIJO DE ‘LAS BEATILLAS’. Hace 100 años..

9 03 2012

Se cumplen hoy 100 años de la celebración de una fiesta típica andaluza en el Cortijo de ‘Las Beatillas’, organizada por el alcalde de El Puerto, en homenaje al Gobernador Civil en el que fue hasta hace unas fechas, complejo hostelero “Hacienda las Beatillas” de la Sierra de San Cristóbal, próxima al casino “Bahía de Cádiz” y al parque acuático “Aquasherry Park” era el caserío de una extensa cortijada que se extendía a los pies de la elevación apuntada, en una la zona denominada “Bellavista” en las lindes de El Puerto con Jerez.

El Cortijo de Las Beatillas antes de su restauración.

Y su edificio principal, un alcázar rústico de severa portada y amplias instalaciones interiores, viviendas de los colonos, almacén para los aperos de labrar, cuadra, establos y granero, construido sobre una plataforma rocosa que se eleva apenas cien metros sobre el nivel del mar, a la izquierda de la actual carretera general IV, yendo en dirección Jerez, altura suficiente para contemplar desde allí el cáliz azul de la bahía, al sur, la serranía de Medina y los meandros del Guadalete al este y las esplendorosas puestas de sol otoñales, empapelado el cielo de nubes malvas, por el otro extremo, lugar elegido por el alcalde portuense Luis Portillo Pineda, dos meses después de su nombramiento para homenajear al gobernador civil de la provincia, Luis López García. Al acto, prácticamente una convención política, asistieron como invitados más de un centenar de personas de diversas siglas y nomenclaturas afines a los organizadores y, en cierto modo, pudo ser el germen de la coalición electoral conservadora que unos años mas tarde se presentarían a las elecciones municipales.

FIESTA VIP ANDALUZA.
Todo estaba perfectamente programado para agasajar a los asistentes, haciéndoles agradable y entretenida su estancia, que se prolongaría durante todo el día, el tiempo que durase la luz natural, estableciéndose un servicio de transporte con el que trasladar a los invitados que podrían degustar buen cante flamenco, presenciar lidia de vacas bravas y participar en una comida campestre de hermandad, algo realmente atrevido considerando las dificultades logísticas, el número de invitados y la falta de medios adecuados en el entorno rural en el que tendría lugar circunstancias que, por otra parte, suponía todo un atractivo añadido, según nos refieren los contemporáneos, al ser un enclave natural privilegiado, tal como hoy podemos comprobar visitando las que fueron instalaciones hosteleras antes mencionadas existentes en ese mismo lugar con la única diferencia en aquellos años de que el caserío estaba rodeado de vegetación: prietas chumberas, elegantes pitas y altas retamas.

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1.313. EDUARDO CIRIA PÉREZ. El alcalde solitario.

8 03 2012

En la imagen, el alcalde Eduardo Ciria en el despacho de la Plaza de Isaac Peral. A la izquierda de la imagen, vemos una foto del entonces Jefe del Estado, dedicada.

Dedicatoria manuscrita de Francisco Franco a Eduardo Ciria, que aparece al pie de la foto del entonces Jefe del Estado, en la imagen anterior.

Eduardo Ciria Pérez, alcalde de El Puerto entre 1948 y 1952, es hijo de Francisco Ciria y Vergara de la Concha, marqués de Ciria y Piedrabuena –hay quien afirma que se apropió del uso del título– (ver nótula 330 en Gente del Puerto), conocido como ‘el marquesito’ y de Amalia Pérez. El matrimonio, hasta su separación, dada las peculiaridades del progenitor de nuestro protagonista, tuvo cuatro hijos: Eduardo, Concha y Luis y Francisco.

De las vicisitudes por las que pasa la familia a raíz de la separación deberán ser otros estudiosos de la historia de éstos quienes pongan negro sobre blanco el amplio anecdotario existente sobre la vida del ‘marquesito’ que, en cualquier caso marcará la historia de sus vástagos y, entre ellos, Eduardo. Baste señalar que al morir la abuela de nuestro protagonista, el padre de Eduardo accede a toda la fortuna familiar que ‘invertirá’ o dilapidará de forma muy curiosa. Lo cierto es que Eduardo y Concha recibieron una superior formación académica, no así Luis y Paco cuya preparación fue desigual en relación a sus hermanos precedentes.

Eduardo, que permanecería soltero de por vida, viviría con su madre y hasta el fin de sus días con su hermana Concha, primero en la casa donde nació en Micaela Aramburu, esquina con Plaza de Colón (donde hoy está el Bar ‘La Morería’, antes ‘El Genovés’ y con anterioridad el Pub de Bill) y luego en los pisos de la Pescadería a partir de 1960, hasta su fallecimiento.

El día de la inauguración del monumento a Pedro Muñoz Seca, el 11 de noviembre de 1950, en la puerta del ayuntamiento de la Plaza de Isaac Peral, Eduardo Ciria Pérez con chaqueta blanca de uniforme, a su derecha, el ministro Raimundo Fernández Cuesta. Vemos a la derecha de la imagen a Fernando C. de Terry y del Cuvillo, apodado por su temperamento ‘el Levante’ que había sido alcalde de El Puerto entre 1941 y 1943.

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1.302. RAFAEL SEVILLA LÓPEZ. Refundador de la Hermandad del Rocío.

26 02 2012

Rafael Sevilla López nació en El Puerto en 1924, se educó en el colegio Bellas de Bellas Artes y en el de La Pescadería. Huérfano de padre antes de cumplir los dos años de edad, muy pronto, a los trece años empezará a trabajar en Bodegas Terry, empresa en la que se jubilará. Con 15 años entró en Acción Católica como aspirante y con 22 años funda, junto al Padre Collantes, S.J., la Congregación de los Javieres, dedicada a acciones de beneficencia con los mas necesitados.


Fotografía en el colegio de Bellas Artes, antiguo Convento de Santo Domingo, poco antes de la Guerra Civil, en la etapa final de la Segunda Republica. El maestro de escuela don Salvador Adame Castro en el centro de la fotografía con todos sus alumnos: Salmerón, los hermanos Arniz, Gabriel Cuevas Flores, Carrasco de la Bandera, los hermanos Villarrubia, Luis Gago García, los hermanos Valiente…  Francisco Domínguez Ramos, Enrique Gago García, Francisco Ramírez Bermúdez, Benítez, José Contreras López, Contreras, José Molina Benítez, José Zerola, Sánchez, Benjamin Lora Atalaya, Guerrero, Rafael Sevilla López, José Buhigas Guilloto, Cobo, Chaparro, Antonio Domínguez Ramos, Antonio Gallardo Carvia, Esteban Caamaño Bernal, José Camacho Velazquez, Manuel Lora Atalaya, Cordero, Francisco Gutiérrez de Celis y Manuel Fernández. En la fila cuarta, de izquierda derecha, el niño cuarto con boina es Atienza, quien falleciera en la División Azul. En la fila de abajo, de izquierda a derecha, el penúltimo, flanqueado por Chaparro y Enrique Gago García, es Manuel Carillo Lucero.

En 1950 se atrevió con el teatro, esta vez como autor, escribiendo una obra que fue estrenada con el título de ‘Entre espinas y rosas’. Ya Rafael había sido premiado con anterioridad en algunas publicaciones locales y provinciales por sus textos y poesías. Era el hermano más antiguo de la Hermandad de los Afligidos, –el número 1– que fundó junto a otros compañeros de trabajo. Perteneció, también a las cofradía de la Humildad y Paciencia, Veracruz y Nazareno.

Rafael Sevilla a la izquierda, y su mujer, Manuela Ramirez, en Almonte. A la derecha, el párroco de San Joaquín, José María Rivas.

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1.281. ALFONSO SANCHO MATEOS. Alcalde y bodeguero.

5 02 2012

Alfonso Sancho Mateos (Jerez de la Frontera, 1858-El Puerto de Santa María, 1952) ha sido un personaje desconocido para el gran público durante más de medio siglo, hasta que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento portuense editó en 2007 la biografía que dediqué a los primeros años formativos de “el hombre del negocio de vinos más capacitado en toda esta región, y sobre todo en las labores y el tratamiento de la viña”, como le definió en 1923 Luis Pérez Gutiérrez, director de la Revista Portuense. /En la imagen de a izquierda, Alfonso Sancho. Foto: Colección Bernardo Rodríguez Sancho.

Tras estudiar con los jesuitas en El Puerto (1867-68) y en Inglaterra (1871-74), Alfonso Sancho pasa directamente a Hamburgo y de allí a París (1877), en cuya Escuela de Comercio se diploma en 1879. Durante un año y medio (1880-81) representa en Londres a Sancho Hermanos, la firma bodeguera de la que era socio su padre, el abogado portuense Antonio Sancho Díez de Alda-Sopranis.

Del matrimonio (1884) entre Alfonso Sancho y Mercedes Peñasco nacen tres hijos: Félix, Alfonso y Mercedes. Además de vicecónsul de Chile y de Argentina en El Puerto de Santa María, el negocio del vino le obligará de nuevo a trasladarse al extranjero: con su mujer y su hijo Felix viaja a París, donde vivirá varios años. Alfonso Sancho Mateos fue el primer presidente (1900-01) de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, después sería vocal de su junta directiva y, desde 1903, socio de honor de la institutición. Fue además, vocal electo de la Junta Loca de Instrucción Pública y presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral cuando se implantó en 1907 la Ley Maura. /En la imagen de la izquierda, un joven Alfonso, alumno de Beumont College (Inglaterra), entre 1871-74. Fuente: Archivo Britannicum Societatis Iesu (Londres), obtenida por el autor de esta nótula.

En 1905, propietario ya de la viña El Caribe, se establece en El Puerto. Con su primo hermano Alfonso Sancho García –padre del historiador Alfonso Sancho Mayi– crea la firma Alfonso & Hipólito Sancho (c/ Aurora, 23)  que funcionará hasta 1914. También, en 1905 crea junto a su hermano Antonio  la empresa vinatera A. & A. Sancho (c/ Valdés, 1 y 1 duplicado, donde actualmente están las Bodegas 501), ésta con escritorio asimismo en su domicilio de Dr. Palou, 13 y agencias en París, Burdeos, Londres y Nueva York.

Junto al amontillado ‘Quijote’ y el fino ‘Caribe’, marcas emblemáticas de la casa, destacaban por su calidad ‘el Fino ‘El Abuelo’ y el amontillado solera ‘Majestad’. También se comercializaban, entre otros vinos, los amontillados ‘S’ y ‘Sí’, la manzanilla ‘La Jota’, el oloroso ‘Único’ (especial para enfermos, el tres cortados ‘Hércules’ y el digestivo ‘Pax’.

Algunas etiquetas de Alfonso e Hipólito Sancho y A&A Sancho.

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1.279. MANUEL PACHECO ALBALATE. Investigador de la Historia de El Puerto.

3 02 2012

Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico.

Manuel Pacheco Albalate nace en El Puerto en 1941, ciudad en la que se dedicará durante más de cuarenta años a la enseñanza. Como investigador e historiador ha impartido conferencias, coordinado encuentros de especialistas mundiales sobre la expulsión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII (I Reunión Internacional de Primavera de Investigadores sobre los Jesuitas en el siglo XVIII) y consultado bibliotecas y archivos nacionales y extranjeros.

Libros de Manuel Pacheco Albalate, publicados en la Biblioteca de Temas Portuenses.

Fruto de estos trabajos son sus publicaciones ‘Puerto de Santa María ilustrado y compendio historial de sus antigüedades (1764)’ (1997), manuscrito de Anselmo Ruiz de Cortázar, extraviado durante más de dos siglos; ‘Erudición y Administración pública en El Puerto durante el siglo XVIII: el ilustrado Juan Luis Roche’ (2002), biografía sobre un erudito e ilustrado cargador a Indias; ‘Una visión del siglo XVIII: cartas del erudito Roche al benedictino Sarmiento’, edición anotada y comentada de cartas que intercambiaron ambos personajes; ‘El Puerto: ciudad clave en la expulsión de los jesuitas por Carlos III’ (2007), sobre el cometido que tuvo la ciudad en dicho extrañamiento. Igualmente ha publicado una veintena de artículos en revistas de carácter científico y en Gente de El Puerto, la nótula núm. 214 sobre ‘Cándida, la Negra’. 

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1.271. FRANCISCO GIL DE PARTEARROYO Y ARENA. Alcalde de El Puerto en 1900. IV Marqués del Castillo de San Felipe.

26 01 2012

Francisco de Paula Gil de Partearroyo y Arena era hijo de Joaquín Gil de Partearroyo, III Marqués del Castillo de San Felipe, bodeguero y mesonero, arrendatario de la antigua y prestigiosa taberna mesón ‘El Toro’ situada en las proximidades de la Aduana Vieja, y de Victoria de la Arena Vigo, ambos naturales y vecinos de Villanueva de Mena (Burgos), villa en la que habían contraído matrimonio en 1845, avecindándose posteriormente en nuestra ciudad, en la que nacieron otros dos hijos, hermanos de Francisco de Paula. Joaquina, mayor que él y otro varón que falleció en edad párvula.

El padre murió el 30 de julio de 1855 y la madre el 13 de marzo de 1864. Los bienes de la testamentaría fueron: buenos vinos y vasijas depositadas en la bodega de la casa nº 4 de calle Santo Domingo, inmueble de propiedad y residencia familiar, así como una participación en la hacienda de viñas denominada ‘La Palma’.

Luis Suárez Ávila, delante la vivienda y bufete de abogado, donde viviera el Marqués del Castillo de San Felipe.

Francisco Nicolau, letrado que tenía su bufete en el número 19 de la calle San Juan, –en el mismo domicilio donde actualmente lo tiene el también abogado, erudito escritor y colaborador de GdP, Luis Suárez Ávila–, se ocuparía en calidad de tutor legal de nuestro protagonista de la administración de los bienes heredados. Nicolau se casó con la hermana de Francisco de Paula y se fue a vivir con ellos donde, influido por el entorno, el futuro Marqués del Castillo de San Felipe, estudió leyes, casándose al terminar la carrera (1872 o 1873) con una gaditana, doña Josefa Martínez de Azpillaga y Aguirre, dos años mayor que él. El nuevo matrimonio se instaló frente a la casa de su hermana. Adquirió una enorme casona, esquina de San Juan y vuelta con Cruces, casa que pasando los años sería el domicilio de la familia Terry Cuvillo. En 1886 creemos que falleció su esposa, Josefa Martínez, aunque es un dato que no hemos podido verificar documentalmente.

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