Comentarios para Habitantes y Gente de El Puerto de Santa María http://www.gentedelpuerto.com Caras anónimas, caras conocidas: la savia de la Ciudad del rey Sabio. Fri, 03 Sep 2010 21:28:23 +0200 http://wordpress.org/?v=2.8.6 hourly 1 Comentario de 751. ECO DEL PUERTO. El proyecto de tres chicucos y un soriano. por Chicuco Jándalo http://www.gentedelpuerto.com/2010/08/24/751-eco-del-puerto-el-proyecto-de-3-chicucos-y-1-soriano/comment-page-1/#comment-4892 Chicuco Jándalo Fri, 03 Sep 2010 21:28:23 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10669#comment-4892 Los 'chicucos': Cántabros en la otra esquina de España Llegaban a Cádiz o El Puerto de Santa María de niños, con trece o catorce años de edad Empezaban como recadistas y terminaban como encargados o dueños de sus propios negocios Durante décadas, las familias cántabras monopolizaron el negocio de los ultramarinos Las tiendas y almacenes de alimentación de Cádiz van perdiendo poco a poco aquel aspecto tan característico que en su día imprimieron los antiguos comerciantes cántabros. Con los años, los grandes supermercados han ido multiplicándose, y aquellos históricos negocios de ultramarinos regentados por emigrantes de Cantabria han ido dejando paso a un nueva realidad. Quedan pocos, en efecto, pero en determinadas calles de Cádiz, en determinadas esquinas de El Puerto de Santa María, todavía permanecen abiertos algunos entrañables almacenes de los de antes, que, afortunadamente, han sobrevivido a los cambios operados en las dos últimas décadas. Estos establecimientos conservan sus características estanterías de madera, sus barras para el embutido y sus cajones para la legumbre, así como las típicas trastiendas que muchos de ellos utilizaron para el despacho y consumo de vino en un espacio separado, con el fin de preservar de las miradas la reputación de las señoras clientas. Su número es muy reducido, pero, afortunadamente, algunos quedan. Representan un auténtico testimonio de lo que fue aquel modelo comercial y de lo que fue el papel que las familias procedentes de Cantabria, y en particular los populares 'chicucos', jugaron en ese modelo. Con trece o catorce años Hubo un tiempo en que, en Cádiz, todos los comercios de alimentación estuvieron regentados por cántabros, o montañeses, como se les sigue denominando. Hubo más de setecientos almacenes de ultramarinos sólo en la capital y más del noventa por ciento de esos negocios estuvieron atendidos por encargados y dependientes procedentes de Cantabria. Llegaban con lo puesto. Normalmente, para trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino del pueblo, previo acuerdo entre este y su padre. Con arreglo a este 'trato', el padre enviaba al niño a Cádiz y el receptor se comprometía tanto a alojarlo y mantenerlo, como a encaminarlo en el oficio. Así, las familias se desprendían de uno de los hijos, no tanto con el fin de suprimir una carga en el hogar -una boca menos que alimentar-, como de abrirle oportunidades y solucionarle el porvenir a un hijo. Y de este modo, el pequeño dejaba los verdes prados de Cantabria, sus barros y sus lluvias, para probar fortuna al sol de Cádiz. Aquellos niños de trece, catorce o quince años de edad llegados a Cádiz para hacer recados y atender los 'mandados', no tardaban en ascender en el escalafón. Pasaban de recadistas a dependientes, más tarde a encargados y, finalmente, a dueños del negocio, hasta la jubilación. Era entonces cuando se lo transmitían a algún descendiente o, en muchos casos, a alguno de los empleados a quienes, en otro tiempo, habían traído desde Cantabria como 'chicucos'. Así funcionaba la cadena. No todos lograron recorrer la totalidad de los peldaños, pero sí un elevado porcentaje de quienes lo intentaron. Y así, de este modo, se produjo la llegada de cientos y cientos de personas a lo largo del tiempo, hasta los años cincuenta o sesenta del siglo pasado. 'Chicucos', en Cádiz Por regla general, la llegada de estos niños se producía a edad muy temprana. Por ello recibían el apelativo de 'chicucos', del que ya no se desprendían durante el resto de sus vidas. Desde luego, Cádiz no pudo acuñar otra expresión más afectiva y cariñosa que aquella que siempre usó para dar la bienvenida a ese goteo de niños a quienes las limitaciones familiares y las ganas de abrirse camino en la vida llevaron a abandonar el pueblo con trece o catorce años para buscarse el porvenir en una tierra extraña, aunque, eso sí, acogedora como pocas. Y hoy en día, pese a los años transcurridos, y pese a que los últimos que llegaron ya peinan canas, los lugareños siguen identificándoles como 'chicucos'. La mayoría de quienes integran este colectivo de emigrantes llegaron a Cádiz procedentes de localidades de la comarca del Pisueña como Selaya, Villacarriedo, Aloños o Tezanos. Últimamente, otras zonas de Cantabria, como las cuencas interiores de los ríos Besaya, Saja y Nansa, también se incorporaron a este proceso. De ellas salieron los últimos contingentes que hoy en día integran la última generación de 'chicucos'. La última generación Domingo Marcos Cuevas, Eladio Gutiérrez Quevedo y José María Ruiz Mantilla son algunos de ellos. Están afincados en El Puerto de Santa María y, además de una misma trayectoria personal, comparten el origen -los tres llegaron procedentes de Bostronizo (Arenas de Iguña)- y algunos negocios que, andando los años, han puesto en marcha en sociedad. Llegaron a Cádiz en 1954, con apenas unos meses de diferencia. Poco después lo hizo Benito Fernández, otro niño de Bostronizo que, cincuenta años después, aun continúa detrás del mostrador en un pequeño almacén de alimentación situado en la gaditana calle García de Sola 45, entre las avenidas de Portugal y Juan Carlos I. Es uno de los pocos que quedan abiertos en la ciudad y muestra un impecable aspecto en cuanto a organización y limpieza. Las historias de Domingo, Eladio, José María y Benito no son idénticas, pero todas ellas tienen númerosos puntos en común. Como la de Curro Gómez (Valdáliga) o las de sus cuñados Hipólito Purón y Luis Domínguez (Val de San Vicente). O la de Carlos Gutiérrez (Campoo de Yuso), llegado en 1931. O la de Manuel Rosendo (Cabezón de la Sal). Todas ellas son historias de 'chicucos' llegados a Cádiz desde Cantabria para trabajar, probar fortuna y construir una nueva vida. La lista de estos jándalos fue muy amplia en otro tiempo, pero va reduciéndose con el paso de los años. Hace décadas que no llegan nuevos 'chicucos'. Sin embargo, todavía pueden contarse en torno a medio centenar de casos en la provincia. Siguen visitando Cantabria con regularidad implacable y disfrutan comprobando cómo sus hijos y nietos también pasan largas temporadas en el pueblo. Ahí se empapan suficientemente de la cultura y las costumbres regionales, que luego mantienen vivas en su regreso a Cádiz. Su consideración y estima en las plazas principales, como Cádiz, El Puerto de Santa María o Jerez de la Frontera es muy grande. Cada uno en su zona, cada uno con sus clientes, lo cierto es que todos ellos mantuvieron una relación muy estrecha y constante con la población gaditana. Al fin y al cabo, todos los comercios de ultramarinos estuvieron en sus manos durante décadas y, por ello, en Cádiz se mantiene viva la expresión «voy al chicuco», para referirse a 'hacer la compra'. Además, en épocas de penuria económica, como la posguerra, supieron 'fiar' en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. «No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los gaditanos, a los montañeses, nos aprecian bastante», afirma Ángel García Pérez, un jándalo de Terán (Cabuérniga) que sin embargo no fue 'chicuco', sino que se dedicó a la hostelería por espacio de 45 años. Pasear por las bellas calles de El Puerto de Santa María acompañando a los 'viejos chicucos' permite captar, de un sólo trazo, cuál es la consideración personal, el afecto y la estima que los portueneses, y los gaditanos en general, sienten por esta gente. De abuelos a nietos El problema es que, siendo los integrantes de la última generación de 'chicucos', y no habiendo llegado ninguno nuevo a partir de los años sesenta, la suya es una figura que se pierde en el tiempo. Sus comercios han ido cerrando y apenas quedan un pequeño puñado de ellos. Por ejemplo, el de Benito Fernández en el propio Cádiz. Otros almacenes sobreviven gracias a cántabros de segunda o tercera generación. Es el caso de los Ultramarinos La Giralda, en la calle La Luna de la localidad de El Puerto de Santa María. Este comercio tiene una larga historia. Se sabe que en 1860 fue propiedad de un cántabro llamado Ezequiel Díaz Pérez. En 1913 lo adquirió Antonio Ruiz de la Canal, un 'chicuco' de Caviedes (Valdáliga) que lo tomó de manos de la familia Muñoz Terán, de Cabuérniga. Antonio Ruiz de la Canal se lo transmitió a sus hijos -ya nacidos en Cádiz- y en la actualidad lo regentan sus nietos, Alfonso y Angelita Ruiz Fernández. El lugar tiene todo el encanto y la solera de los viejos almacenes de ultramarinos, y conserva no sólo el aspecto tradicional de la tienda, sino la trastienda y los cuartos en los que se alojaban hasta cuatro dependientes en aquellos tiempos. Sus muros, sus puertas, sus estanterías, sus techos... mantienen viva la historia de la familia Ruiz de la Canal. Y no sólo de esa familia, sino de tantas otras que, por circunstancias de la vida, un buen día abandonaron el hogar familiar y la casona para empezar una nueva vida en la otra punta de España. EL DIARIO MONTAÑÉS Los ‘chicucos’: Cántabros en la otra esquina de España
Llegaban a Cádiz o El Puerto de Santa María de niños, con trece o catorce años de edad Empezaban como recadistas y terminaban como encargados o dueños de sus propios negocios Durante décadas, las familias cántabras monopolizaron el negocio de los ultramarinos

Las tiendas y almacenes de alimentación de Cádiz van perdiendo poco a poco aquel aspecto tan característico que en su día imprimieron los antiguos comerciantes cántabros. Con los años, los grandes supermercados han ido multiplicándose, y aquellos históricos negocios de ultramarinos regentados por emigrantes de Cantabria han ido dejando paso a un nueva realidad. Quedan pocos, en efecto, pero en determinadas calles de Cádiz, en determinadas esquinas de El Puerto de Santa María, todavía permanecen abiertos algunos entrañables almacenes de los de antes, que, afortunadamente, han sobrevivido a los cambios operados en las dos últimas décadas.

Estos establecimientos conservan sus características estanterías de madera, sus barras para el embutido y sus cajones para la legumbre, así como las típicas trastiendas que muchos de ellos utilizaron para el despacho y consumo de vino en un espacio separado, con el fin de preservar de las miradas la reputación de las señoras clientas.

Su número es muy reducido, pero, afortunadamente, algunos quedan. Representan un auténtico testimonio de lo que fue aquel modelo comercial y de lo que fue el papel que las familias procedentes de Cantabria, y en particular los populares ‘chicucos’, jugaron en ese modelo.

Con trece o catorce años

Hubo un tiempo en que, en Cádiz, todos los comercios de alimentación estuvieron regentados por cántabros, o montañeses, como se les sigue denominando. Hubo más de setecientos almacenes de ultramarinos sólo en la capital y más del noventa por ciento de esos negocios estuvieron atendidos por encargados y dependientes procedentes de Cantabria.

Llegaban con lo puesto. Normalmente, para trabajar y aprender el oficio en la tienda de un familiar o vecino del pueblo, previo acuerdo entre este y su padre. Con arreglo a este ‘trato’, el padre enviaba al niño a Cádiz y el receptor se comprometía tanto a alojarlo y mantenerlo, como a encaminarlo en el oficio.

Así, las familias se desprendían de uno de los hijos, no tanto con el fin de suprimir una carga en el hogar -una boca menos que alimentar-, como de abrirle oportunidades y solucionarle el porvenir a un hijo. Y de este modo, el pequeño dejaba los verdes prados de Cantabria, sus barros y sus lluvias, para probar fortuna al sol de Cádiz.

Aquellos niños de trece, catorce o quince años de edad llegados a Cádiz para hacer recados y atender los ‘mandados’, no tardaban en ascender en el escalafón. Pasaban de recadistas a dependientes, más tarde a encargados y, finalmente, a dueños del negocio, hasta la jubilación. Era entonces cuando se lo transmitían a algún descendiente o, en muchos casos, a alguno de los empleados a quienes, en otro tiempo, habían traído desde Cantabria como ‘chicucos’.

Así funcionaba la cadena. No todos lograron recorrer la totalidad de los peldaños, pero sí un elevado porcentaje de quienes lo intentaron. Y así, de este modo, se produjo la llegada de cientos y cientos de personas a lo largo del tiempo, hasta los años cincuenta o sesenta del siglo pasado.

‘Chicucos’, en Cádiz

Por regla general, la llegada de estos niños se producía a edad muy temprana. Por ello recibían el apelativo de ‘chicucos’, del que ya no se desprendían durante el resto de sus vidas.

Desde luego, Cádiz no pudo acuñar otra expresión más afectiva y cariñosa que aquella que siempre usó para dar la bienvenida a ese goteo de niños a quienes las limitaciones familiares y las ganas de abrirse camino en la vida llevaron a abandonar el pueblo con trece o catorce años para buscarse el porvenir en una tierra extraña, aunque, eso sí, acogedora como pocas. Y hoy en día, pese a los años transcurridos, y pese a que los últimos que llegaron ya peinan canas, los lugareños siguen identificándoles como ‘chicucos’.

La mayoría de quienes integran este colectivo de emigrantes llegaron a Cádiz procedentes de localidades de la comarca del Pisueña como Selaya, Villacarriedo, Aloños o Tezanos. Últimamente, otras zonas de Cantabria, como las cuencas interiores de los ríos Besaya, Saja y Nansa, también se incorporaron a este proceso. De ellas salieron los últimos contingentes que hoy en día integran la última generación de ‘chicucos’.

La última generación

Domingo Marcos Cuevas, Eladio Gutiérrez Quevedo y José María Ruiz Mantilla son algunos de ellos. Están afincados en El Puerto de Santa María y, además de una misma trayectoria personal, comparten el origen -los tres llegaron procedentes de Bostronizo (Arenas de Iguña)- y algunos negocios que, andando los años, han puesto en marcha en sociedad.

Llegaron a Cádiz en 1954, con apenas unos meses de diferencia. Poco después lo hizo Benito Fernández, otro niño de Bostronizo que, cincuenta años después, aun continúa detrás del mostrador en un pequeño almacén de alimentación situado en la gaditana calle García de Sola 45, entre las avenidas de Portugal y Juan Carlos I. Es uno de los pocos que quedan abiertos en la ciudad y muestra un impecable aspecto en cuanto a organización y limpieza.

Las historias de Domingo, Eladio, José María y Benito no son idénticas, pero todas ellas tienen númerosos puntos en común. Como la de Curro Gómez (Valdáliga) o las de sus cuñados Hipólito Purón y Luis Domínguez (Val de San Vicente). O la de Carlos Gutiérrez (Campoo de Yuso), llegado en 1931. O la de Manuel Rosendo (Cabezón de la Sal). Todas ellas son historias de ‘chicucos’ llegados a Cádiz desde Cantabria para trabajar, probar fortuna y construir una nueva vida.

La lista de estos jándalos fue muy amplia en otro tiempo, pero va reduciéndose con el paso de los años. Hace décadas que no llegan nuevos ‘chicucos’. Sin embargo, todavía pueden contarse en torno a medio centenar de casos en la provincia.

Siguen visitando Cantabria con regularidad implacable y disfrutan comprobando cómo sus hijos y nietos también pasan largas temporadas en el pueblo. Ahí se empapan suficientemente de la cultura y las costumbres regionales, que luego mantienen vivas en su regreso a Cádiz.

Su consideración y estima en las plazas principales, como Cádiz, El Puerto de Santa María o Jerez de la Frontera es muy grande. Cada uno en su zona, cada uno con sus clientes, lo cierto es que todos ellos mantuvieron una relación muy estrecha y constante con la población gaditana. Al fin y al cabo, todos los comercios de ultramarinos estuvieron en sus manos durante décadas y, por ello, en Cádiz se mantiene viva la expresión «voy al chicuco», para referirse a ‘hacer la compra’.

Además, en épocas de penuria económica, como la posguerra, supieron ‘fiar’ en las tiendas. Los clientes llevaban lo necesario cada mañana y, a final de mes, liquidaban lo prestado. «No se quedaba ninguna casa sin comer. Por eso los gaditanos, a los montañeses, nos aprecian bastante», afirma Ángel García Pérez, un jándalo de Terán (Cabuérniga) que sin embargo no fue ‘chicuco’, sino que se dedicó a la hostelería por espacio de 45 años.

Pasear por las bellas calles de El Puerto de Santa María acompañando a los ‘viejos chicucos’ permite captar, de un sólo trazo, cuál es la consideración personal, el afecto y la estima que los portueneses, y los gaditanos en general, sienten por esta gente.

De abuelos a nietos

El problema es que, siendo los integrantes de la última generación de ‘chicucos’, y no habiendo llegado ninguno nuevo a partir de los años sesenta, la suya es una figura que se pierde en el tiempo.

Sus comercios han ido cerrando y apenas quedan un pequeño puñado de ellos. Por ejemplo, el de Benito Fernández en el propio Cádiz.

Otros almacenes sobreviven gracias a cántabros de segunda o tercera generación. Es el caso de los Ultramarinos La Giralda, en la calle La Luna de la localidad de El Puerto de Santa María. Este comercio tiene una larga historia. Se sabe que en 1860 fue propiedad de un cántabro llamado Ezequiel Díaz Pérez. En 1913 lo adquirió Antonio Ruiz de la Canal, un ‘chicuco’ de Caviedes (Valdáliga) que lo tomó de manos de la familia Muñoz Terán, de Cabuérniga. Antonio Ruiz de la Canal se lo transmitió a sus hijos -ya nacidos en Cádiz- y en la actualidad lo regentan sus nietos, Alfonso y Angelita Ruiz Fernández.

El lugar tiene todo el encanto y la solera de los viejos almacenes de ultramarinos, y conserva no sólo el aspecto tradicional de la tienda, sino la trastienda y los cuartos en los que se alojaban hasta cuatro dependientes en aquellos tiempos. Sus muros, sus puertas, sus estanterías, sus techos… mantienen viva la historia de la familia Ruiz de la Canal. Y no sólo de esa familia, sino de tantas otras que, por circunstancias de la vida, un buen día abandonaron el hogar familiar y la casona para empezar una nueva vida en la otra punta de España.

EL DIARIO MONTAÑÉS

]]>
Comentario de 759. CORPORACIÓN MUNICIPAL. A mediados de los cincuenta… por Germán http://www.gentedelpuerto.com/2010/09/01/759-corporacion-municipal-a-mediados-de-los-cincuenta%e2%80%a6/comment-page-1/#comment-4891 Germán Fri, 03 Sep 2010 15:42:00 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10791#comment-4891 El desconocido que aparece entre Don Antonio Ortega Infante y Don Federico Sánchez-Pece, puede ser Don Antonio de la Torre, que fue concejal? El desconocido que aparece entre Don Antonio Ortega Infante y Don Federico Sánchez-Pece, puede ser Don Antonio de la Torre, que fue concejal?

]]>
Comentario de 749. FERNANDO T. DE TERRY GALARZA. El alcalde de la Ciudad de Historia y Turismo. por J. M. Terry http://www.gentedelpuerto.com/2010/08/22/749-fernando-t-de-terry-galarza-el-alcalde-de-la-ciudad-de-historia-y-turismo/comment-page-1/#comment-4890 J. M. Terry Fri, 03 Sep 2010 12:17:58 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10601#comment-4890 En la fotografía de la Fiesta de la Hispanidad, en el Castillo de San Marcos, el capitán de navío que está a la derecha de F. Terry es Juan Antonio Samalea que posteriormente seria almirante de la Base Naval de Rota y de la Carraca. En la fotografía de la Fiesta de la Hispanidad, en el Castillo de San Marcos, el capitán de navío que está a la derecha de F. Terry es Juan Antonio Samalea que posteriormente seria almirante de la Base Naval de Rota y de la Carraca.

]]>
Comentario de 678. ENCUENTRO DE LA FAMILIA ALBA. Su historia en El Puerto. por Tino http://www.gentedelpuerto.com/2010/06/13/678-encuentro-de-la-familia-alba-su-historia-en-el-puerto/comment-page-1/#comment-4889 Tino Fri, 03 Sep 2010 08:47:11 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=9407#comment-4889 Que alegría da ver una familia así, de los que recuerdo solo a algunos, sobre todo a Inma, a la que no había vuelto a contactar. A ver si nos vemos por Madrid, donde también vivo, a veces... Que alegría da ver una familia así, de los que recuerdo solo a algunos, sobre todo a Inma, a la que no había vuelto a contactar.
A ver si nos vemos por Madrid, donde también vivo, a veces…

]]>
Comentario de 395. REUNIONES EN LA PLAYA DE LA PUNTILLA. por Vicente http://www.gentedelpuerto.com/2009/09/05/395-reunion-en-la-playa-de-la-puntilla/comment-page-1/#comment-4888 Vicente Fri, 03 Sep 2010 00:27:07 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=5121#comment-4888 Mi más sentido pésame a toda la familia. Mi más sentido pésame a toda la familia.

]]>
Comentario de 758. A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO ‘¿PORTUENSES?’ DE LUIS SUÁREZ. por Vicente http://www.gentedelpuerto.com/2010/08/31/758-a-proposito-del-articulo-%e2%80%98%c2%bfportuenses%e2%80%99-de-luis-suarez/comment-page-1/#comment-4887 Vicente Fri, 03 Sep 2010 00:24:38 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10781#comment-4887 Antes de que estuviera Frontela, nuestros hijos nacian en el Hospital Municipal o en sus casas, y los doctores de la fecha eran Viceras y del Pollo y las matronas Rosarito y Pura, por lo menos que yo recuerde. A lo mejor habían más. Yo recuerdo que cuando mi primer hijo iba a nacer tuve que ir a buscar a Doña Pura a una casa en la calle Santa Cllara que estaba asistiendo a un parto. Y referente al comentario de Maika estoy de acuerdo al 100% Antes de que estuviera Frontela, nuestros hijos nacian en el Hospital Municipal o en sus casas, y los doctores de la fecha eran Viceras y del Pollo y las matronas Rosarito y Pura, por lo menos que yo recuerde. A lo mejor habían más. Yo recuerdo que cuando mi primer hijo iba a nacer tuve que ir a buscar a Doña Pura a una casa en la calle Santa Cllara que estaba asistiendo a un parto.

Y referente al comentario de Maika estoy de acuerdo al 100%

]]>
Comentario de 488. RAFAEL GÓMEZ OJEDA. El alcalde de Puerto Sherry por juan carlos http://www.gentedelpuerto.com/2009/12/07/488-rafael-gomez-ojeda-el-alcalde-de-puerto-sherry/comment-page-1/#comment-4886 juan carlos Thu, 02 Sep 2010 19:44:59 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=6532#comment-4886 Que curioso yo conocia a este hombre de sus comentarios (siempre escuchados y respetados) de las tertulias taurinas. 1 saludo para el Que curioso yo conocia a este hombre de sus comentarios (siempre escuchados y respetados) de las tertulias taurinas. 1 saludo para el

]]>
Comentario de 172. ANA. Presidenta de las Mujeres Empresarias Andaluzas. por msanchez http://www.gentedelpuerto.com/2009/01/21/172-ana-presidente-de-las-mujeres-empresarias-andaluzas/comment-page-1/#comment-4885 msanchez Thu, 02 Sep 2010 10:36:13 +0000 http://gentedelpuerto.wordpress.com/?p=3356#comment-4885 Ana, cuñadita mía, no sabes lo orgullosa que me siento de lo lejos que estás llegando. Arriba, mi niña. Tienes todo un universo que conquistar. Quiero desde aquí hacer público mi agradecimiento a tí y a tu familia por el cariño con que llevásteis la enfermedad de mi hermano, desgraciadamente fallecido. Gracias, Ana. Gracias con todo mi corazón. Nunca olvidaré el amor con que lo has cuidado. El, como un gato viejo y cansado, fue a morir donde estaba su casa: a tu lado, rubia. Y gracias a eso, cuando pienso en el, no me invade un rayo de dolor. Siento paz y armonia. Y eso en gran parte se debe a tu buen hacer. Qué sabia eres, cuñada. Nada más. Y nada menos. Que El Puerto entero sepa el bien que a mi me has hecho. Te quiero y siempre te querré mila Ana, cuñadita mía, no sabes lo orgullosa que me siento de lo lejos que estás llegando. Arriba, mi niña. Tienes todo un universo que conquistar.

Quiero desde aquí hacer público mi agradecimiento a tí y a tu familia por el cariño con que llevásteis la enfermedad de mi hermano, desgraciadamente fallecido. Gracias, Ana. Gracias con todo mi corazón.

Nunca olvidaré el amor con que lo has cuidado. El, como un gato viejo y cansado, fue a morir donde estaba su casa: a tu lado, rubia.

Y gracias a eso, cuando pienso en el, no me invade un rayo de dolor. Siento paz y armonia. Y eso en gran parte se debe a tu buen hacer. Qué sabia eres, cuñada.

Nada más. Y nada menos.

Que El Puerto entero sepa el bien que a mi me has hecho.

Te quiero y siempre te querré

mila

]]>
Comentario de 758. A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO ‘¿PORTUENSES?’ DE LUIS SUÁREZ. por maika http://www.gentedelpuerto.com/2010/08/31/758-a-proposito-del-articulo-%e2%80%98%c2%bfportuenses%e2%80%99-de-luis-suarez/comment-page-1/#comment-4884 maika Thu, 02 Sep 2010 08:42:26 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10781#comment-4884 Hola, creo que estos comentarios no es grato leerlos, pues hay gente que no han nacido en el Puerto y que hacen más por la ciudad que muchos nativos, pues politicos de la actual coorporacion han dado gran parte de su vida, educando a muchos portuences...... Hola, creo que estos comentarios no es grato leerlos, pues hay gente que no han nacido en el Puerto y que hacen más por la ciudad que muchos nativos, pues politicos de la actual coorporacion han dado gran parte de su vida, educando a muchos portuences……

]]>
Comentario de 758. A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO ‘¿PORTUENSES?’ DE LUIS SUÁREZ. por msanchez http://www.gentedelpuerto.com/2010/08/31/758-a-proposito-del-articulo-%e2%80%98%c2%bfportuenses%e2%80%99-de-luis-suarez/comment-page-1/#comment-4883 msanchez Thu, 02 Sep 2010 08:30:22 +0000 http://www.gentedelpuerto.com/?p=10781#comment-4883 Ahí esta el quid. Yo pienso que en El Puerto cabemos todos, y me alegro de que, no sólo nosotros, sino todos los pueblos de la bahía de Cádiz, hayamos acogido desde siempre a los forasteros. Yo misma, estoy acogida en una ciudad, a la que ya aprecio como si fuera mía. Eso trae diversidad, y la diversidad, a mi juicio, siempre es buena. Si nos paramos a pensar, todos somos de fuera, ¿no? Y... yo soy muy portuense, pero naturalmente, cuando salgo de mi ciudad y de mi provincia, digo que soy de Cádiz. Me parece absurdo andar dando explicaciones, si aquí casi todos los pueblos son ya uno... Mi esposo nació en Cádiz. Pero es portuense. Mi hijo nació en Puerto Real. Pero es portuense. Y quien venga y ame al Puerto, también es portuense. Pero que hay muchos que han llegado, han vencido y se han ido... eso no hay quien lo niegue, ¿verdad? Para mí, esos van de un lado a otro aprovechándose de sus amigos y vecinos, aquí, en Marbella, en Madrid o en Ceuta, que es donde yo vivo. Mi hija pequeña es caballa. Ya tenemos una primera generación. Es así como se crea la identidad de los pueblos. Y esto es hermoso de verdad. Un saludo Ahí esta el quid. Yo pienso que en El Puerto cabemos todos, y me alegro de que, no sólo nosotros, sino todos los pueblos de la bahía de Cádiz, hayamos acogido desde siempre a los forasteros. Yo misma, estoy acogida en una ciudad, a la que ya aprecio como si fuera mía. Eso trae diversidad, y la diversidad, a mi juicio, siempre es buena.

Si nos paramos a pensar, todos somos de fuera, ¿no? Y… yo soy muy portuense, pero naturalmente, cuando salgo de mi ciudad y de mi provincia, digo que soy de Cádiz. Me parece absurdo andar dando explicaciones, si aquí casi todos los pueblos son ya uno…

Mi esposo nació en Cádiz. Pero es portuense. Mi hijo nació en Puerto Real. Pero es portuense. Y quien venga y ame al Puerto, también es portuense. Pero que hay muchos que han llegado, han vencido y se han ido… eso no hay quien lo niegue, ¿verdad? Para mí, esos van de un lado a otro aprovechándose de sus amigos y vecinos, aquí, en Marbella, en Madrid o en Ceuta, que es donde yo vivo.

Mi hija pequeña es caballa. Ya tenemos una primera generación. Es así como se crea la identidad de los pueblos. Y esto es hermoso de verdad.

Un saludo

]]>