Fernando Jiménez Fornell nació en Cádiz en 1954, aunque vive en El Puerto desde hace 20 años. Tiene cuatro hermanas. Estudió en el gaditano colegio de los Marianistas, cursando la carrera de arquitectura en Sevilla, donde se titula como Arquitecto Superior Especialidad Urbanismo. Anoche, viernes, inauguraba una exposición de su obra pictórica ‘Rutas Inconclusas’ en la Galería de Arte Artífice (Casa de los Leones), que se puede visitar hasta el 25 de septiembre. Los pintores Faelo Poullet y Keka Rafo se encontraban en el acto.
1954.
Ese año de 1954, el 3 de febrero caía una gran nevada en Cádiz y en El Puerto, propiciando el espectáculo de ver las playas cubiertas de blanco. Era alcalde de nuestra Ciudad, Luis Caballero Noguera. Se inauguraba la Base Naval de Rota, construida parcialmente sobre suelo de El Puerto.
Se constituye el Grupo de Empresas Luis Caballero, S.A. Llegan a la provincia de Cádiz los ‘chicucos’ Domingo Marcos Cuevas, Eladio Gutiérrez Quevedo y José María Ruiz Mantilla, fundadores de Eco del Puerto. José Luis González Obregón abría la taberna en la calle Zarza, en el bodegón de una antigua carbonería.
Rafael Alberti publica ‘Baladas y Canciones del Paraná’. En 1954 también nacen Juan Gómez Benítez, Doctor en Ciencias Químicas y presidente de los Enólogos de España; el ecologista Juan Clavero Salvador; el futbolista internacional Enrique Montero Rodríguez; José Enrique Paloma García, diácono adscrito a la parroquia de San José Obrero.
Un grupo de trabajadores de Fernando A. de Terry inician gestiones con la Orden Tercera, para que les sea cedida la imagen de los Afligidos, constituyéndose en cofradía al año siguiente. El 8 de diciembre de ese año se celebró en El Puerto la única Procesión Magna Mariana que ha conocido nuestra ciudad.
La población reclusa en la Prisión Central portuense era de 1050 penados. Mientras volvían a España los prisioneros de la División Azul.
LICENCIADO EN HISTORIA.
Al finalizar la carrera de arquitectura, Fernando se marchará a cumplir con el servicio militar –no quiso hacer milicias universitarias– como un soldado de reemplazo cualquiera en Cerro Muriano (Córdoba). Con posterioridad obtiene la licenciatura en Geografía e Historia, Sección Historia, por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Desde 1986 trabaja en el Ayuntamiento de El Puerto donde ha desempeñado diferentes funciones y responsabilidades en el Área de Urbanismo, como responsable técnico de Disciplina Urbanística, Director del PGOU (2002-2007) y en la actualidad es Jefe del Servicio de Licencias Urbanísticas.

El libro ‘Fernando Jiménez Fornell. Obra gráfica’. Año 2007. Puede encontrarse en la Papelería Portuense.
ESCRITOR.
Fernando es una persona de pensamiento progresista al que le gusta pintar y escribir. Con respecto a ésta última faceta no le apetece prodigarse, no hace por publicar, aunque bien es cierto que tiene publicado un libro en 2007, editado por Tusitala Comunicación, donde se recogen unos textos muy interesantes sobre pintura y viajes. También tiene una colección de artículos en el que escribe sobre diferentes pintores. Su página web, ahora en proceso de renovación, hace acopio de ambos aspectos de este humanista vecino de El Puerto.
LA PINTURA.
En cuanto a la pintura, la técnica que utiliza es acuarela y lápiz sobre papel. Trabaja tanto formatos pequeños como medianos. Los temas tratados son viaje, arquitectura de escenarios que visita (Túnez, Marruecos, Egipto, Turquía, … es un apasionado de la cultura árabe); tiene una serie de pinturas de casas de escritores y es sutil introduciendo a la mujer desnuda dentro de sus paisajes.
Ha expuesto en varias ocasiones en la Sala de Arte Melkart (Cádiz), la primera en enero de 1994. También en el Colegio de Arquitectos de Cádiz, en la Casa de la Cultura de Barbate. No exponía en El Puerto desde noviembre de 2007 donde mostró su obra pictórica correspondiente a los años 2006 y 2007, en la Sala Caja Inmaculada.
Acuarela y lápiz sobre papel (1)

Acuarela y lápiz sobre papel (2).
RELATO.
«A la izquierda la arena blanca con la inmensidad del océano y a la derecha el ferrocarril e inmediatamente el fango de la Bahía, con algunos mariscadores enterrados hasta las rodillas y el agua llena de pequeños navíos.
Cerró ‘La vida nueva’ de Orhan Pamuk que le había trasladado durante media hora al laberinto turco y fijó sus ojos en el mar. Pasó como un fotograma el Ventorrillo del Chato, casa en la arena, y recordó las almejas con alcachofas que se había comido el invierno pasado un día que amó la soledad y se refugió en el restaurante escuchando la música que formaban la lluvia y el oleaje que llamaba a las puertas». Fernando Jiménez Fornell. Abril 2007.

Acuarela que ilustra la convocatoria de la exposición ‘Rutas Inconclusas’ de Fernando Jiménez Fornell, que se presentó anoche en la Sala Artífice (Casa de los Leones), y que estará abierta hasta el próximo 25 de septiembre en La Placilla.
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Hoy 3 de septiembre, se cumplen 37 años de accidente que costó la vida al jesuita Pedro Guerrero González, S.J., –el Padre Guerrero– quien desarrolló un importante trabajo en El Puerto de Santa María entre los años 1956 y 1962. Según cuentan quienes le conocieron, era raro verle descansando y siempre andaba entregado a tareas pastorales o caritativas, en todo momento abierto a ayudar a quien lo necesitase. Mostraba un notable afecto por los pobres y facilitaba importantes donaciones y ayudas a familias de limitados recursos económicos, a la par que atendía con especial atención y delicadeza a los enfermos. Ejerció, ademas, como capellán de la Base Naval de Rota.Todos, sus compañeros jesuitas y el resto de quienes con él se relacionaban veían su plena disponibilidad, su afán de servicio, su caridad y su humildad. Su causa de canonización se inauguró oficialmente el 3 septiembre 2001.
Nació en Jerez de la Frontera el 22 de marzo de 1918. Fue el mayor de cinco hermanos, hijos de padres ya mayores. Después de cursar los primeros estudios de bachillerato en Lausana (Suiza) y Madrid, tomó cursos de economía en Suiza y Milán. De 1936 a 1939 se enroló en el Tercio de requetés de la Virgen de la Merced, de Jerez, y fue a la guerra civil española, en la que dio un ejemplo heroico de caridad con los dos bandos enfrentados. Después de ampliar estudios de comercio en Jerez, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en El Puerto de Santa María el 6 de octubre de 1941.
Su vida en la Compañía fue la de todos los jesuitas, sin distinguirse más que por su entrega a Dios y a los demás de un modo extraordinario: hay testimonios de sus compañeros jesuitas que así lo aseguran. Sus virtudes características fueron la caridad y la humildad. Se ordenó sacerdote el 15 de julio de 1953, en la Facultad de Teología de Granada.
EN EL PUERTO.
De los años en que ejerció el ministerio sacerdotal, la mayor parte de ellos los pasó en El Puerto de Santa María. Incluso cuando estuvo destinado como ayudante del administrador provincial en Sevilla, siempre siguió acudiendo a El Puerto, en donde ejercitaba la caridad apostólica con toda clase de personas, especialmente con los más pobres, que todavía lo recuerdan.

Botiquín de ‘Primeros Auxilios Espirituales’ del Padre Guerrero, custodiados en la Parroquia de San Francisco.
Fue en todo momento un verdadero Hombre de Dios para todos. Pasaba muchas horas en el confesionario; asistía a los enfermos, hasta ayudar a los familiares a asearlos y darles la comida; llevaba la comunión a infinidad de impedidos; fomentaba la Adoración Nocturna, etc. A su muerte se supo que tenía dado el teléfono de su habitación a varios párrocos, para que lo diesen a las familias de enfermos que pedían auxilios espirituales durante la noche: de este modo, eran pocas las noches en que podía dormir durante algunas horas seguidas. Apenas tenía un rato libre de su trabajo en la oficina de la administración, acudía en una pequeña moto a asistir a enfermos o a llevarles la comunión.
ACCIDENTE Y MUERTE EN SEVILLA.
El 3 de septiembre de 1973 murió en Sevilla, cuando iba a asistir espiritualmente a algunos que lo necesitaban, en un accidente de moto.

Ornamentos habituales del Padre Guerrero: sotanilla, alba y estola, custodiados en la Parroquia de San Francisco.
[Como se recoge en la documentación que obra en poder del propio obispado, «Vino a morir a consecuencia de un accidente. Iba en moto detrás de un camión que llevaba barras de hierro colgantes. El camión frenó y el P. Pedro chocó contra las barras, clavándoselas en las entrañas». El propio Guerrero, moribundo, en un alarde de generosidad más llegó a decir que el había sido el culpable del accidente, para que no actuaran contra el conductor del camión. El jesuita Manuel Tejera cuenta que en el Hospital de la Ciudad Sanitaria Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los médicos «nos dijo que estaba muy grave. Que había sido como una cogida de toro en la femoral. Que estaban haciendo todo lo posible, pero que había poquísimas esperanzas. Al cabo de un rato volvió a salir para decirnos que no había sido posible salvarlo»].
Sevilla fue un clamor en aquella calurosa tarde de verano: “¡El P. Guerrero ha muerto!”, decía todo el mundo con mezcla de dolor y de asombro. Había muerto un hombre sencillo y cercano a todos los que le habían buscado para alcanzar misericordia. Desde Jerez y El Puerto de Santa María se trasladaron inmediatamente infinidad de personas (entre ellas, su madre), que lo velaron aquella noche y no querían separarse de él hasta la hora del entierro.

TRASLADO DE SUS RESTOS A EL PUERTO.
A los 25 años de su muerte se tuvo una Eucaristía en su recuerdo en la Iglesia de la Compañía de Jesús de Sevilla. Fueron desde El Puerto dos autobuses llenos de gente para tomar parte en ella: allí estaban todos los que lo habían conocido y habían sido objeto de su inmensa misericordia, y los hijos de los amigos que lo habían visto de pequeños en sus casas. Desde su muerte son innumerables los que se encomiendan a su intercesión y alcanzan de Dios favores. Viendo esto, se pidió permiso al Obispo de Jerez para trasladar sus restos a la Iglesia San Francisco de El Puerto de Santa María, en donde había ejercido más su ministerio apostólico lleno de caridad con todos. Esto se realizó el 2 de octubre de 1999: la Iglesia de la Compañía, de grandes dimensiones, estaba a rebosar de toda clase de personas de El Puerto, Jerez y Sevilla. Sin duda allí se unieron en oración todos los que querían agradecer a Dios el haber conocido al P. Guerrero durante su vida.
CAUSA DE BEATIFICACIÓN.
Ante la insistencia de tanta gente, se pidió a Roma el permiso para introducir su Causa de Beatificación. Llegó el decreto “Nihil obstat” de Roma en mayo de 2001, y el 3 de septiembre del mismo año, coincidiendo con el 28º aniversario de su muerte, se tuvo la ceremonia de la Apertura Oficial de la Causa. La ceremonia tuvo lugar en la misma Iglesia de la Compañía de El Puerto, en donde descansan sus restos. Volvió a llenarse hasta rebosar la Iglesia de San Francisco, y esto después de 28 años de su muerte. (En la imagen de la izquierda, oración para pedir la beatificación del Padre Guerrero, con licencia eclesiástica para uso privado).
SIERVO DE DIOS.
Desde ese momento de la apertura de la Causa de Beatificación, se le denomina Siervo de Dios P. Pedro Guerrero González, S. J. El 7 de septiembre de 2003, en la misma Iglesia de la Compañía de El Puerto , se tuvo la solemne ceremonia de clausura del Proceso Diocesano de la Causa de Beatificación del Siervo de Dios P. Pedro Guerrero González, S.J. Con la iglesia abarrotada de nuevo por toda clase de gente, se tuvo la solemne ceremonia, presidida por el Obispo de Jerez, Juan del Río Martín.
Después de esto, se trasladó el proceso de la Causa a Roma, donde se seguirá estudiando todo lo enviado allí desde la Diócesis de Jerez. La voz unánime de todos los asistentes a aquella ceremonia, como a todas la anteriores, era la misma: el Padre Guerrero era un hombre de Dios para todos. (Textos: Fernando García Gutiérrez, S.J., en la foto de la izquierda).
La dirección de la Causa de Beatificación es:
Causa de Beatificación del P. Guerrero, S.J.
Apartado 994. Tfno. y Fax. 956855009
11580 El Puerto de Santa María (Cádiz)
Valentín Galarza Morante fue uno de los ocho hijos del matrimonio portuense formado por Nicolás Galarza Sancho, jefe de oficina de las bodegas que regentaba José Pemartín en Jerez y de María Josefa Morante Seytre. Nació en El Puerto de Santa María el 28 de abril de 1882 y murió en Madrid en 1951. Era el mayor de los varones y, siguiendo los pasos de sus tíos maternos Lorenzo y Antonio Morante Seytre, emprendió la carrera militar, profesión en la que, pasando el tiempo, alcanzará los máximos entorchados profesionales, –sus propios compañeros de armas le apodaban ‘el técnico’–, ocupando igualmente, importantes cargos políticos tras la Guerra Civil, entre otros la cartera ministerial de Gobernación.
Los datos biográficos de nuestro personaje, especialmente los correspondientes a la tercera y cuarta década del siglo pasado, pueden encontrarse en los libros de historia contemporánea. Nosotros vamos a referir especialmente algunos hechos y datos que le relacionan con su ciudad natal.
En el padrón de 1900, fecha en la que contaba 18 años, figuraba censado en el domicilio familiar de Larga, 87, indicándose como ocupación la de estudiante. Poco después ingresará en la Academia de Infantería, y en las fiestas navideñas del año 1903, que en esas fechas se denominaban ‘Pascuas’, lo encontramos en El Puerto de nuevo, disfrutando de unos días de licencia, convertido ya en el segundo teniente del Batallón de Cazadores de Las Navas.
En 1906 ingresó como alumno en la Escuela Superior de Guerra, de donde salió en 1911 con el grado de Capitán de Estado Mayor. En este periodo de formación como alto oficial del ejército también realizó una breve visita a su familia en El Puerto, aprovechando un desplazamiento realizado a Cádiz y San Fernando para prácticas especiales, en la primavera de 1908.
Contrajo matrimonio en Madrid, el 11 de marzo de 1912, en la Parroquia Castrense, con María del Carmen Remón Roteta, continuando su ascendente carrera militar con el desempeño de importantes destinos en diversos lugares de la geografía hispana, siendo designado por el general Primo de Rivera como Jefe de la Secretaría Auxiliar de su Gobierno. (En la imagen de la izquierda, domicilio familiar en la calle Larga, 87, frente al Bar La Perdiz. En la actualidad se encuentra una entidad bancaria y oficinas en los pisos superiores. La fotografía está tomada desde el solar derribado que hoy ocupa otra entidad bancaria, y en el que en su día se construyó Porto Moda). (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
En 1921 fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad, entregándose una placa acreditativa de tal distinción con el siguiente texto:
El Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble Leal Ciudad y Gran Puerto de Santa María, en sesión celebrada en 26 de octubre de 1921 acordó nombrar Hijo Predilecto de la misma al Sr. Don Valentín Galarza y Morante, comandante del Estado Mayor del Ejército, como prueba de agradecimiento por trabajos hechos a favor de los intereses de su pueblo. El Puerto de Santa María, 31 de octubre de 1921. El Alcalde: Manuel Ruiz Calderón. El Secretario: José Luis García.
El autor del diseño de la placa fue del portuense Manuel Ordóñez Garabito, de quien oportunamente saldrá una nótula en Gente del Puerto.
Los ‘favores’ mencionados consistieron en recomendar e influir para que se acuartelaran en la ciudad el 3º Regimiento de Artillería Pesada, guarnición militar que debería teóricamente contribuir a mejorar la maltrecha economía local, dando vida a pequeños comerciantes y creando puestos de trabajo.

Visita de Valentín Galarza a El Puerto. El coche está situado a la puerta de la vivienda familiar en la calle Larga. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
POCO AFECTO A LA REPÚBLICA.
El gobierno de la República lo retiró del servicio activo cuando contaba 52 años de edad, siendo teniente coronel de Estado Mayor. Alabado por Azaña (en la imagen de la izquierda) –según se mire–, que dijo de él cuando lo pasó a situación de disponible por considerarlo poco afecto: “…Galarza es inteligente, capaz y servicial, escurridizo, obediente… y de los más peligrosos”.
Intervino de forma activa en los preparativos de la sublevación militar contra el gobierno de la República, actuando como enlace entre los generales Franco y Mola. El 18 de julio de 1936, fecha del inicio de la Guerra Civil, se encontraba en Madrid. Detenido, estuvo encarcelado en la cárcel Modelo la mayor parte de la contienda hasta la toma de Madrid. Algunos autores comentan que se libró de ser fusilado, como lo fue su paisano Pedro Muñoz Seca, gracias a coincidir su apellido con el de un notable socialista madrileño, Ángel Galarza Gago, simulación que evitó formase parte de algunas de las tristemente famosas ‘sacas’ . Se incorporó al cuartel general de Franco con el grado de coronel de Estado Mayor, siendo nombrado el 25 de mayo de 1939 subsecretario de la Presidencia del Gobierno.

Llegada en tren (vagón de la derecha) a la estación de El Puerto. (Foto: Centro Municipal de Patrimonio Histórico).
LA BIBLIOTECA PÚBLICA.
Otro de los cargos que desempeñó en estas fechas fue el de presidente del consejo de administración del Patrimonio Nacional, favoreciendo nuevamente a su ciudad al propiciar fuese dotada con una biblioteca pública estatal, entidad inusual en municipios que no superasen los 50.000 habitantes, como era el caso de El Puerto en esas fechas. De ahí viene el especial y complicado a la vez, estatuto del que disfruta nuestra biblioteca pública.

Fachada del Ayuntamiento en la Plaza de Isaac Peral. A la izquierda, en el segundo vano, puerta de acceso a la biblioteca, tras la que se subía por una escalera. En la parte baja de esa zona se encontraba el Depósito Municipal Carcelario. (Foto: Centro Municipal Patrimonio Histórico).

Interior de la antigua Biblioteca Pública. La fotografía está tomada en 1971. (Foto: Rafa. Archivo Municipal).
MINISTRO DE GOBERNACIÓN.
Su simpatía hacia la monarquía –fue miembro activo de la ‘Unión Monárquica Española’— y todo lo contrario por la Falange a pesar de ser jefe directo de las milicias de FET y de las JONS, cercenaría su carrera política, ejerciendo tan solo 15 meses como ministro, siendo cesado en 1942. Y es que, Galarza, claramente posicionado, junto con el General Varela como adalides del pensamiento de Ejército frente al excesivo poder político que gozaban los falangistas, enfrentamiento poco disimulado por ambas partes, que tuvo su cenit en el fallido atentado a las puertas de la basílica de Begoña, en Bilbao, cuando un importante cargo falangista –Juan Domínguez, inspector nacional del SEU– arrojó una bomba a los pies de Varela, que era ministro del ejército. El incidente originó una crisis de gobierno que se resolvió con el cese de ambos ministros. A Galarza lo sustituiría en el cargo Blás Pérez Fernández, que no era ni militar ni falangista.

Cortes Españolas durante la dictadura del General Franco. Galarza fue nombrado procurador en Cortes.

En el centro, con pajarita, saliendo de la Prioral; a la izquierda su cuñado Carlos J. de Terry y del Cuvillo. (Foto: C.M.P.H.)

Galarza, en la procesión de la Virgen de los Milagros, en el centro. (Foto: C.M.P.H.)
Fue Procurador en Cortes por designación de Franco, durante la I Legislatura, constituida en marzo de 1943. Junto a otros dieciséis procuradores y otras personalidades firma el Manifiesto de los Veintisiete, promovido por el procurador Juan Ventosa en el que propugnan la restauración monárquica en la persona de Don Juan. Claramente mostraba su desacuerdo con el régimen. Continuó en el Ejército hasta su retiro, enfocando su vida en asuntos privados y negocios, que nada tenían que ver con su profesión, falleciendo en Madrid en 1951, a la edad de setenta años.
IMPUTADO POR CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.
Valentín Galarza fue uno de los altos cargos del franquismo –35 en total— imputados en el sumario instruido por Baltasar Garzón, (en la imagen de la izquierda) el que fuera juez de la Audiencia Nacional, por los delitos de crímenes contra la humanidad y detención ilegal cometidos durante la Guerra Civil y en los primeros años del régimen de Franco, no siendo procesado al comprobarse su fallecimiento.
LÍNEA SUCESORIA.
Su línea sucesoria es amplia.
Gracias a la amable colaboración de sus parientes portuenses del mismo apellido hemos conocido que tuvo siete hijos de su matrimonio con Carmen Remón. (La imagen que vemos a continuación, representa una de las últimas imágenes que se conservan de Valentín Galarza).
Nicolás, el mayor, murió en los tenebrosos hechos de Paracuellos del Jarama, dejando un hijo de nombre José Antonio Galarza, desconociendo su segundo apellido y la identidad de su esposa; Valentín Galarza Remón, también fallecido como los restantes hermanos, excepto uno, estuvo casado con Carmen Pardo Belmonte y Morante, posiblemente prima suya y tuvieron una sola hija; Carmen y María, sin descendencia. La primera profesó como religiosa en una comunidad denomininada ‘Servicio Doméstico’ y la segunda, de estado soltera. Una tercera hembra, de nombre Milagros, casó con Antonio Morata, de la que es viuda y con el que tuvo seis hijos; Manuel, militar como el padre, estuvo casado con María Teresa Aspe y tuvo cuatro hijos, los mismos que su hermano José, el benjamín familiar, casado con María Quiroga. (Texto: Antonio Gutiérrez Ruiz. A.C. Puertoguía.)
Corporación municipal de mediados los años 50 del siglo pasado, siendo alcalde de la Ciudad, Luis Caballero Noguera. Le acompañan, además de tenientes de alcalde y concejales, el cuerpo técnico nacional: secretario general, interventor y secretario particular de la alcaldía.
Fila delantera: Juan Villar Burgos, José María Gutiérrrez Sánchez de Cos, José Moresco Muñoz.
Fila del centro, José Poquet ‘Tío Pé’, desconocido, José Casado, Fernando Arjona Cía, Luis Caballero Noguera alcalde, José Merchante Pardo y Juan Grant.
Fila superior, Antonio Ortega Infante, desconocido, Federico Sánchez-Pece y del Puerto secretario general, Juan Martín Vélez secretario particular de la alcaldía, Francisco Díaz Vance interventor, Francisco Velarde Sánchez de Cos, desconocido, José Sánchez-Cossío Muñoz y Joaquín Sancho. (Foto: Colección JCGC).
Estimado Sr Suárez,
He dado con esta página por casualidad, buscando información sobre mi familia y, al leer su artículo, ¿Portuenses?, me he quedado sorprendida de la exactitud con la que retrata a los paracaidistas que aparecen por nuestra ciudad. Y si me lo permite, me gustaría aportar un nuevo grupo: portuenses emigrados. Ahí me incluyo.
Nací, me crié, me casé y tuve a mis hijos en esa nuestra ciudad. Por cuestiones laborales, mi marido y yo tuvimos que marcharnos. De esto hace diecisiete años. No encontrábamos trabajo, y la oportunidad se nos dio fuera. Como tantos y tantos amigos, compañeros y familiares.
Al leer su artículo, me pregunto si tanto paracaidista que ha pasado por nuestra ciudad, con su política pucherona y de pelotazo, no habrá causado que los propios portuenses hayamos tenido que marcharnos de nuestro querido Puerto, porque ahí nunca encontrábamos oportunidades.
Yo vi muchos casos de paracaidistas que pasaban por delante nuestra, como pensando que nosotros somos tontos de remate porque somos pacíficos y simpáticos (¿o no?), pisándonos el trabajo, diciéndonos que no éramos profesionales y demás paparruchas que tantas y tantas veces nos han contado ya. Veo que no soy la única que se ha dado cuenta de que dar tanto poder a tanto personajillo es un reverendo error.

Playa de la Muralla.
Cuando voy a mi pueblo (para mí siempre será mi pueblo), la alegría me embarga al ver las primeras luces de Valdelagrana… pero acto seguido, se me caen dos lagrimones “como garbanzos”, que diríamos por allá. ¿Que ha pasado con nuestros pinares? ¿Qué fue del Camino del Aguila? ¿Y la playa de la Muralla, que le pasó? ¿Y las chocitas de la Calita?¿Y la Huerta, donde comprábamos cigarrillos y bebidas los jóvenes? ¿Y donde se va la gente ahora cuando quiere comerse la tortilla en el campo? ¿Los niños del Puerto ahora que hacen?

Monumento a Muñoz Seca en la Plaza de Isaac Peral.
Ya no juegan en las calles. Qué pena de Plaza Peral, con ese rinconcito dedicado a Don Pedro Muñoz Seca (otro ilustre portuense, que parece que a veces se olvida)… todo lleno de graffitis y medio en ruinas…

El desaparecido Tabernón de Merello, en la calle Santa Lucía.
Que pena de tantas y tantas tasquitas que han tenido que cerrar porque la gente iba a chiringuitos como “Costa Casta”, que encima de cobrarnos un dineral por un cubata (permítame el lenguaje coloquial) de garrafón, dejaban sin negocio a medio pueblo y se lo llevaban calentito para Madrid, dejaban la plaza del Castillo hecha un asco, a los vecinos (amigos de toda la vida) sordos, … y encima, el nombrecito… insulto indirecto directísimo a las chicas portuenses, entre las cuales me incluyo. Que sepan que hemos sido castas porque en realidad, los paracaidistas no nos han interesado nunca… bueno, para novietes de verano, jaaaajajjaaja… y nos hemos casado con portuenses, que bien nos dijeron nuestras madres que de los de fuera, ni la hora… a ver si se piensan que somos bobas… anda yaaaaaaaa!
Disculpe este pequeño exhabrupto, pero la ocasión la pintan calva para mi pequeña queja, que llega con veinte años de retraso. Gracias por leerme, y enhorabuena por su artículo. (Texto: Mila Sánchez Matabuena).
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Pablo Benjumeda Arrobas nació en 1966. Hijo de los farmacéuticos Antonio Benjumeda Abreu, con nótutla núm. 153 en GdP y la extremeña Vitorina Arrobas Vila. Está casado con la mallorquina Isabel Estade Ordovás y es padre de dos hijos: Chin y Pablo. Desde muy pequeño, con 6 o 7 años, empezó en el Club Náutico, remontando el Guadalete con los barcos clase Optimist, o mariscando con su padre por cualquier playa. Mojando los pies en el agua salada.
Con el tiempo se dedicaría a competir en tabla de windurf, luego vendrían las embarcaciones clase 470 y Soling, entre otras. Tras muchos años de aprendizaje y trabajo, participando en regatas de diferentes clases y en otras de cruceros de alto nivel, como los maxis en Estados Unidos y Europa (campeonatos del mundo, Sardinia, Admiral’s Cup y muchas otras), lo que le permitió adquirir seguridad e ir cambiando de eslora.
Tras pasar por diferentes trabajos en varios yates y transportes, tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico, tuvo su primer contacto con los megayates en un diseño de Bruce King de 93 pies de eslora de madera laminada el ‘Sophie’, cuya base estaba en el sur de Francia. El barco pertenecía al sindicato sueco de Copa América. Ha patroneado barcos de singulares armadores: Entrecanales, Anaya, Pescanova, …

BARCOS QUE MARCARON SU VIDA.
El ‘Font Vella’, con el que hizo su primera travesía del Atlántico en regata, con solo 17 años. Luego vendrían el ‘Fortuna Lights’, con el que estuvo regateando por el Caribe. Y también la saga gallega de los ‘Vento’, cuyo armador fue el primero en aportar por Pablo, y donde consiguió su primer salario embarcado. También el ‘Xilgaro’ un Dynamique 62, donde realmente estuvo trabajando por vez primera, con un armador y sin competir, durante sus vacaciones. Otro sería el ‘Aphrodite’, un queche de 96 pies con el que estuvo navegando, sin parar, en invierno y veano.

EL ARRAYAN I y II.
Por supuesto el ‘Arrayán’, (preparado para que personas con poca movilidad puedan disfrutar de la navegación) un velero que en su época supuso una revolución, de 36 metros de eslora, 7,7 de manga y 43 metros de mástil, de donde nace un triángulo de velas de 540 metros cuadrados en ceñida y 1100 con la vela ‘Spinaker’ desplegada. Todo ello para mover con armonía sus 98 toneladas de desplazamientos, con el que ha dado la vuelta al mundo y lo han admirado en Australia, Tahití, Fidji o Puket. Del equilibrio del velero se encargan los 37000 kilos que suman su orza y su bulbo de cuatro metros de longitud y 27 toneladas. En la actualidad patronea el ‘Arrayán II’, con los que lleva 10 años de experiencia dura pero gratificante.

LA GOLETA DE ILVERSEN.
Hace cinco años terminó la restauración de una goleta con un diseño de 1934, cuya autoría corresponde al sueco Ilversen. Los planos originales del barco los encontraron en el Museo de Estocolmo y se los enviaron para llevar a cabo la meritada restauración. Un proceso lento y minucioso que les consumió cinco años de trabajo a él y a su equipo. El barco, que se hundió tras un incendio, movió el interés y la ilusión de Pablo por recuperar un barco que pertenece al patrimonio naval de los clásicos.

LAS MEJORES EXPERIENCIAS.
Recuerda con cariño una travesía de Turquía a Miami que duró tres meses. También, con el ‘Fortuna Lights’, donde hizo buenos amigos con los que todavía se ve para salir a navegar. El tiempo que estuvo en el ‘Vento’ con John Kollius le marcó mucho, ya que estuvo navegando con grandes regatistas, tales como Tabarly, Cudmore, Juan Vila, … Igualmente señala la Regata Transatlántica a borde de un Open 60, navegando a 25/30 nudos.

En la boda de Pablo Benjumeda y su mujer, Isabel Estade Ordovás, en Mallorca. De izquierda a derecha, Loti Benjumeda, Pablo, Isabel y Vicente González. Detrás, entre Isabel y Vicente, el hermano de Pablo, Agustín, quien trabaja en Endesa.

El barco de Pablo, en Puerto Sherry, recibiendo a la familia.
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No son pocos los paseantes por el tramo inicial de la calle Larga, muchos de ellos veraneantes alojados en los hoteles cercanos, que se quedan mirando con perplejidad el montículo de tubos y jirones de redes que sepultan la fachada de la casa número 11 de esa calle. Lleva años así. Tanto tiempo y con tan gran deterioro que es bastante probable que cuando desmonten el andamiaje, todo se venga abajo. Total, para lo que queda: muros agrietados, el estucado de la fachada deshecho, sin techumbre y los majestuosos bluendes cascarillados. El bello jardín de antaño hecho un erial y todo el material noble y artístico que contuvo durante dos siglos, vigas de caoba incluidas, liquidados por el último propietario antes de vender el inmueble.
Pero esta casa merece un respeto. Por su enclave, dentro del casco histórico. Por sus propietarios y moradores anteriores al último que la depredó y por el valor de su continente, mejor dicho del recuerdo de lo que contuvo. Forma parte del patrimonio colectivo de todos los portuenses, aunque autoridades y organismos defensores del patrimonio no se enteren o miren para otro lado.

Perspectiva del patio y distribuidor de la finca. Al fondo, la galería acristalada de acceso al jardín. A sendos lados del arco trilobulado dos esbeltos macetones sobre pedestales de mármol y sobre ellos una muestra de la amplia colección de pinturas que decoran toda la casa. Presiden la fotografía tres estatuas de mármol blanco, sobre pedestales del mismo material integrantes de un conjunto que representaba las cuatro estaciones. (Todos estos elemento están incluidos en el inventario de bienes de la testamentaría de Julian Urruela, documento fechado en 1848). (Foto: 20 de enero de 1972).

Arco trilobulado similar al de la Mansión de los Miera, que se encuentra en la Casa de Roque Aguado.
El historiador local Hipólito Sancho la incluye en la treintena de casas citadas en sus “Notas sobre los edificios más salientes de El Puerto de Santa María” publicada en el número 11 de la Revista de Historia de El Puerto, bautizándola como “Casa de Winthuissen”, refiriéndola así: “Magnífica y bien trazada fachada rococó, patio de atrevidísimas arcadas sobre pilares prismáticos de mármol análogos bastardeado de la casa de Aguado; la planta alta solo es aparente. La edificó Manuel de Mieras a quien pertenecía en 17(¿) y pasó después a la familia Winthuissen” Sin ánimo de enmendarle la plana a Don Hipólito no logro entender como conociendo quien labró el edificio no la cita como Casa de Miera –Manuel de Miera figura en el censo de hidalgos de la localidad de 1775- y le asigna el apellido de alguien que, si bien vivió durante algunos años en la casa, nunca fue propietario de la misma, pues era de su familia política, los Urruela Barreda.

Detalle de la puerta de acceso que se puede divisar entre los andamiajes.
La casa debió edificarse en el último tercio del s. XVIII. En mis notas y apuntes figura un hijo del constructor, José Joaquín Miera, dedicado al comercio con ultramar, viviendo en ella con su familia –mujer y 4 hijos- una amplia parentela –cuñados, sobrinos, primos…- y 8 personas de servicio en la última década de ese mismo siglo. Poco después, debieron trasladarse a Cádiz, único puerto habilitado para los negocios que ejercía, residiendo en la casa cortas temporadas, dejando a su cuidado y mantenimiento a un empleado de su confianza. Lo confirma el censo de 1808, en el que figuran inscritos en ella solamente Jacinto González, de color negro y Ramón Villa, soldado de marina, posiblemente huésped de las familia.
Diversos autores la señalan como alojamiento particular del Mariscal Victor durante el asedio de Cádiz en la Guerra de la Independencia (1810-1811) periodo durante el cual se instaló en el palacio del marqués de Villarreal de Purullena el cuartel general del ejército imperial y las iglesias del Espíritu Santo y Monasterio de la Victoria fueron habilitadas como caballerizas de sus escuadrones. (Imagen de la izquierda, el Mariscal Claude Victor Perrin).
En la siguiente ocupación francesa, la de 1823, debió ser el jefe del denominado Ejercito de la Fé, contingente de tropas españolas que precedieron a los “Cien mil hijos de San Luis”, el teniente coronel Luis Fernández de Córdoba el que se alojase en ella y, quedó tan gratamente impresionado y satisfecho de su estancia que la compró a la familia Miera, que por esta época habían perdido el esplendor de años atrás con el giro desfavorables de los negocios.
El siguiente propietario del que puedo darles noticia es Julián José Urruela, rico indiano asentado en Cádiz, oriundo de Guatemala. Invirtió parte de su fortuna en adquirir grandes parcelas en el Campo de Guía, iniciándose en el negocio de la vinatería adquiriendo viñas y bodegas en calle Victoria y Espiritu Santo..Finalizando el primer tercio del XIX, rebasados ampliamente los cuarenta años se trasladó con toda su familia de Cádiz a El Puerto, instalándose en la casa que estamos relatando con su esposa, Pastora Barreda Ortiz de Zarate y sus hijos: José Ramón, que casaría con Emilia Terry Gil; Rita, que casó con Francisco Javier González; Fernando, que falleció párvulo; Rosa, que casó con Justino García Polavieja; Luis, que casó con Carolina Colón e Inés que casó con Juan Winthuysen Martínez-Baños. (A la izquierda grabado del Teniente General, Luis Fernández de Córdoba (1797-1840). Madrid. Museo Romántico.
Esta saga familiar poseerá la casa siglo y medio. El fundador de la misma, Julian Urruela, falleció el 15 de agosto de 1845, cundo estaba gestionado el proyecto de construcción de una nueva bodega en lo que hoy son las de Gutierrez Colosía. Dejaba un importante patrimonio a su familia, aparte la casa, sus muebles y menajes, entre los que no faltaba la plata labrada, -un termómetro de la época para medir el nivel económico de las familias- desde dos docenas de cubiertos hasta las tenacillas para coger los turrones de azúcar, pasando por candelabros, bateas, escribanía, jarrones y un largo etcétera de utensilios domésticos de tan noble metal. El Inmueble se valoró en 580.620 Reales de Vellón. Sus bodegas contenían 36.000 arrobas de vino con un valor superior, igualmente, al medio millón de reales. Las dos viñas, una grande de 60 aranzadas y otra pequeña, de 14, en las que existían siete lagares con sus aparejos se tasaron en una cifra cercana a los 600.000 Rv.

Mediado el siglo XIX, era la Viuda de Urruela la propietaria y en las siguientes décadas, en periodos irregulares, habitarían junto con ella y los hijos solteros las familias Urruela Terry, Winthuysen Urruela y Garcia Polavieja. A su fallecimiento en el reparto de la testamentaría, será su hija Rita Urruela Barreda con la que por entonces vivía en la casa de Larga, esquina a Chanca (actual oficina de Recaudación) la poseedora del inmueble quien, a su vez, lo transmite (donándolo, cediéndolo o vendiéndolo) a su hija Amalia Gonzalez Urruela, casada con Ramón Jiménez Varela, otro importante y emprendedor empresario vinatero local.

Gran grieta en uno de los paredones laterales y apuntalamiento con vigas de hierro.
(A la izquierda, imagen de un bluende, hoy ya maltrecho, de la Mansión de los Miera).
En realidad esta familia la ocupaba ya desde 1871 y continuaron viviendo en ella hasta el fallecimiento de ambos –ella hace este año un siglo, y él en 1911- compartiéndola con su primogénito y heredero del inmueble, Ramón Jiménez González y su esposa, Eugenia Guernica Siloniz. Posteriormente, una hija de ambos, Concepción González Guernica, casada con el militar de Marina, Camilo González, sería la heredera y el único hijo varón de dicho matrimonio el último propietario descendiente de los Urruela Barreda. (Textos: Antonio Gutiérrez. A.C.PUERTOGUIA).
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La empresa andaluza Veta La Palma comercializará la última creación del cocinero gaditano Angel León, unas chacinas realizadas con carne y grasa de este pescado de salinas, un proyecto en el que ha estado trabajando 4 años
Cuando Angel León te corta unas lonchas de chorizo de lisa de estero, lo primero que te llama la atención a primera vista es que es de esos que sudan un poquito…buena señal. A primera vista podría parecer un chorizo de cerdo ibérico. Su aspecto es completamente igual. Cuando le quitas el pellejo y te lo acercas a la nariz ya vez que algo esconde el cocinero que sonríe al ver la cara de sorpresa del comensal. El olor está entre una suave mojama de atún y el pimentón característico de los embutidos, pero la gran sorpresa viene cuando das el primer mordisco y ya el sabor entre marino y embutido, entre pescado y especias de chacinas, te inunda la boca. No sabes definirlo exactamente pero estas ante algo diferente pero tremendamente exquisito, que es pero no es, que a pesar de ser un embutido, te encuentras el mar por todos los lados, sólo el color te despista.
El cocinero confiesa el secreto, el chorizo que acaba de servir está hecho con lisa de estero, cuya carne, como cualquier chacina ha sido secada y ahumada con pimentón y especias, el mismo proceso que un embutido normal de cerdo ibérico.

CHACINAS MUY SALUDABLES.
Sin embargo las ventajas son impresionantes. Primero es un producto completamente novedoso y en segundo lugar estamos ante un producto muy saludable ya que las grasas de la lisa son del llamado “colesterol bueno”, igual que los pescados azules, ricas en omega 3, un producto que se encuentra en el pescado y cuyas ventajas los científicos no paran de destacar.
De alguna manera el cocinero gaditano ha encontrado un producto de calidad, completamente natural pero apto para todos los públicos, sobre todo para los que no quieren engordar
Pero estas son las ventajas del producto, no el objetivo del cocinero que quería encontrar en el medio marino, su pasión hasta el punto de que su sobrenombre es ya el chef del mar, una nueva delicadeza gastronómica y lo ha logrado, tras cuatro años de investigación.
El momento crucial fue cuando se encontró en su camino con la finca Veta La Palma, en el parque natural de Doñana, a muy pocos kilómetros de Cádiz, en el término municipal de Puebla del Río en Sevilla. Allí la empresa Pesquerías Isla Mayor tiene una finca de más de 11 hectáreas donde se practican actividades ganaderas, agrícolas y de piscifactoría, todas ellas respetuosas con el medio ambiente ya que la mayoría de los terrenos pertenecen al parque.
Allí en Veta La Palma se crían unas lisas singulares, que alcanzan mucho peso y que tienen mucha grasa fruto de su alimentación natural a base, en gran parte, de fitoplacton marino y pequeños organismos. De alguna manera, y por hacer un simil, se trataría de lisas “ibéricas”, que se alimentan de productos exquisitos al igual que se hace con los cerdos ibéricos y la bellota.
Hasta ese momento, cuando el cocinero gaditano encontró estos ejemplares de lisa, algunos de los cuales llegan a pesar 15 kilos, el principal problema con el que se había encontrado León para fabricar las chacinas marineras era la grasa que aglutinase el embutido, lo que permite que este resulte jugoso y se pueda cortar comodamente en lonchas tras su curación.
El proyecto de Angel León surgió gracias a la colaboración con la Junta de Andalucía que encargó al cocinero gaditano un trabajo con el que lograr usos para los llamados pescados de “descarte”, especies no rentables para la pesca y que se terminen abandonando o mal vendiendo en los puertos porque comercialmente no son interesantes.
León consideró que una de las posibilidades para estos pescados era la de hacer con ellos chacinas. Sin embargo, según relata el mismo “nos habíamos encontrado con que no teníamos una grasa natural, del propio pescado para hacerlo y teníamos que recurrir o a grasas animales o productos no naturales, lo que se alejaba de nuestra idea”.
La soluciòn vino cuando el chef del mar visitó la finca del parque natural de Doñana, interesado, sobre todo, por el pescado de gran calidad que se produce en la finca y que se exporta a diversos paises europeos. En Veta La Palma se crían, por un sistema parecido a los esteros que hay en la Bahía de Cádiz, lubinas, doradas, lenguados, lisas (también llamadas albures) anguilas, corvinas y camarones. Los pescados se alimentan del placton, otro producto con el que trabaja Angel León, algas y los pequeños crustáceos que encuentran en el agua. De esta manera su sabor es exquisito y alejado de las piscifactorías donde los peces son aimentados mediante piensos.

Ángel León probando los aceites de Coosur.
León utiliza habitualmente estos pescados, sobre todo la lisa, en su restaurante de El Puerto. Ahora, por ejemplo, además de estas chacinas, que sirve ya en el establecimiento, sirve la lisa con un pilpil montado con la propia grasa del pescado, como se hace con las cocochas de merluza. El plato ha logrado ya elogios hasta de los críticos gastronómicos más importantes de España, Carlos Maribona que visitó hace unos días A Poniente de El Puerto y señalaba en su crónica escrita en su blog Salsa de Chiles “que estamos ante uno de los grandes” de la cocina española, mientras que José Carlos Capel, el crítico de el diario El País, también se mostraba entusiasmado con estos productos.
El chef del mar considera que ha encontrado el pescado perfecto para elaborar las chacinas ya que hasta ahora no había encontrado ejemplares con tanta grasa y natural. Esto sólo es posible por la alimentación que reciben en Veta La Palma basada en el placton marino, un elemento que se encuentra en el mar formado por microalgas. La abundancia del placton hacen que estos pescados, las lisas, que tienden a comérselo todo como los cerdos, se atiborren de este alimento lo que les hace ganar mucho peso.

EN 2011 COMENZARÁN A COMERCIALIZARSE LAS CHACINAS.
Luis Contreras es el director del complejo Veta La Palma. Comenta que el proyecto que desarrollan con Angel León está ya en su última fase. El producto está ya fijado y ya sólo queda comenzarlo a fabricar para comercializarlo.
En principio se elaborarán cuatro tipos diferentes de chacinas de lisa: chorizo, salchichón, butifarra y caña de lomo y la idea es que el producto vaya, en principio, al sector gourmet ya que la producción tiene que ser necesariamente pequeña dado que el número de peces es limitado dadas las características de la explotación.
Las chacinas se fabricarán en Isla Sur en una fábrica que tiene Pesquerías Isla Mayor donde se procesa actualmente el pescado que se cría en Veta La Palma y se elaboran algunos productos derivados de la producción como tortillitas de camarones y una mezcla de camarones con verduras para freir.

Ángel, en un pesquero seleccionando los productos.
En principio las previsiones son comenzar a vender el producto una vez que este se presente en el próximo mes de enero en Madrid Fusión, uno de los congresos más prestigiosos que hay en España sobre gastronomía.
Veta La Palma funciona desde el año 1990. Antes, en 1982 la finca, de una gran riqueza medioambiental, especialmente en lo que se refiere a conservación de aves, fue adquirida por el grupo Hisparroz, el mayor accionista de un gigante español de la alimentación, el grupo Ebro-Puleva.
La idea de Hisparroz ha sido crear un complejo de investigación y desarrollo en esta finca y elaborar en ella productos de alta calidad en varios sectores como el arroz, en el que está especializada, ganadería, con la crianza de terneras ecológicas y piscicultura.
El apoyo de este importante grupo al cocinero gaditano, significa un espaldarazo al trabajo que ha estado realizando durante cuatro años. León, una de las mentes más creativas de la cocina española, tiene ya tras sí toda una lista de “inventos” como una máquina para filtrar caldos, comercializada por una filial del cocinero Ferrá Adriá, una original barbacoa en la que se combustionan huesos de aceituna, una salsa de placton marino y ahora estas chacinas. León siempre se basa para sus proyectos en el apoyo de equipos de científicos que le ayudan a lograr que sus ideas se hagan realidad.
Plato con lisa de estero de A Poniente. (Foto: Aponiente).
2010 EL AÑO DE ÁNGEL LEÓN.
Madrid Fusión se está convirtiendo para el cocinero gaditano Angel León en su gran plataforma para lanzar “sus inventos”. Ahora, en enero, en la edición de 2011, le servirá para presentar estas revolucionarias chacinas fruto de un largo periodo de investigación durante 4 años.
El “chef del mar” estima que una vez que el producto se haya presentado en Madrid Fusión este genere atención por parte del mercado ya que estima que las ventajas de estas chacinas de lisa de estero, son muy grandes, tanto gastronómicas como saludables y además suponen dar nuevos usos a este pescado del que se confiesa como gran enamorado.
No es la primera vez que León utiliza a la lisa como insignia. Ya la ha llevado a diversos escenarios incluso internacionales donde ha defendido la bondad de su carne.
Con la puesta en marcha de este proyecto 2010 se confirma como el año del cocinero gaditano. Hace unos meses fue el gran artifice de que los mejores cocineros de España vinieran a Zahara de los Atunes y Barbate para ver el proceso de pesca del atún rojo en las almadrabas. Su restaurante “A Poniente” en El Puerto de Santa María no para de recibir parabienes de los críticos gastronómicos. Tan sólo le queda una incógnita para finales de año: saber si le vendrá la deseada estrella Michelín, lo que ya le situaría definitivamente en la élite de la cocina española. Para la gastronomía de Cádiz sería un gran logro y de alguna manera habrá que agradecérselo a este profesional que siempre presume de El Puerto y la provincia en todos los sitios donde interviene. (Textos: Pepe Monforte).
El legendario ex futbolista y técnico, colchonero y campeón, veranea en la tierra donde cayó derrotado por última vez. Calla ante los periodistas, pero se muestra ufano y amable con los turistas
¿Es usted Luis Aragonés? Claro. ¿Le puedo saludar? Cómo no. Soy colchonero, también, y me solidarizo con usted. Enhorabuena, campeón. Gracias. Hay que ver lo que le han jorobado en la selección. Y más que me van a jorobar. Breve pero intensa conversación entre turistas. Lugar, un quiosco de prensa en la costa oeste. Uno de ellos es Luis Aragonés, que veranea en El Puerto de Santa María desde hace años, siempre de un modo discreto, siempre con un casino a su vera, pues a Luis Aragonés le gusta apostar y ganar. La última vez que perdió fue en Cádiz, la postrera derrota en casa de la selección, ante Rumanía, gol de Marica. Abstenerse graciosos. La gente se chufleó del combinado español, al que tachó de chirigota. La chirigota que construyó Luis, el sabio de Hortaleza, hoy comanda la clasificación mundial, ostenta la supremacía europea y enamora a cada paso que da. Su timonel, por cierto, un tal Del Bosque, también mantuvo cierta relación con Cádiz: ejerció de asesor para que el Submarino… bajase a los mismos infiernos. La vida da muchas vueltas.

Le gusta la comida de Pepe Fernández, en el restaurante Bar Jamón.
Luis Aragonés se da una vuelta por El Puerto y encuentra cariño. Luis parece terco y malas pulgas ante la prensa, que lo crucificó antes de tiempo, sus razones tendrá, pero cara a cara, sin desconfianzas, apenas da miedo. Infunde respeto. Los rojiblancos lo veneran. En Cádiz, el Atlético de Madrid, que cuenta con los gaditanos Juanito y Jurado, dos figuras con jota que jamás jugaron con el Submarino, cosecha amores y rencores. El fútbol no da respiro.
A punto de cumplir los 72 años, Luis Aragonés se encuentra en paro, curiosa paradoja del éxito rotundo y el fracaso ajeno. Bien es cierto que trincó cuatro millones de euros tras la rescisión de su contrato en Turquía. O sea, un parado de lujo. Como los dos peloteros que estos días lucen sus talentos en el youtube, año 84 en Estados Unidos, gira mundial del Barcelona que luego entrenaría Luis: Mágico González y Maradona, en las filas culés. No coincidieron de forma oficial, pero ambos pisaron el Carranza, el estadio y el Trofeo, el torneo cuyo palmarés preside precisamente el club colchonero. Luis logró el ascenso del Atlético a Primera, tras los dos años en el infierno.

Luis Aragonés, triunfador, entre la familia real.
Luis encabeza también la saga de entrenadores con más partidos en Primera, 757, y fue uno de los empleados del club que más narices echó a Gil, además de Kiko, otro atlético cadista, responsable primero del oro de los Juegos de Barcelona, artista rojiblanco que mereció más cariño por parte de Gil, otra vez Gil, el recordado presidente a quien la hinchada cadista puso la cruz cuando se llevó por la cara a Kiko y Quevedo. Muchos años antes, el máximo goleador de la historia del Cádiz, el gran Paco Baena, se convirtió en el traspaso millonario por excelencia, Gutiérrez Trueba lo vendió al Atlético de Vicente Calderón. Baena jamás olvidará sus años rojiblancos, tampoco los hermanos Collar podrán borrar de su historial sus años primerizos en Cádiz, con Enrique al frente del porvenir.
EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS.
Ni Aragonés puede sustraerse del poder hipnótico y encantador del Triángulo de las Bermudas. Aragonés llama así al triángulo Sanlúcar, Sevilla, Cádiz, del Guadalete al Guadalquivir. Luis conoció a Pepa, su mujer, cuando jugó cedido en el Recreativo de Huelva, hace ahora cincuenta años. La onubense tuvo con él cinco hijos, y éstos le dieron once nietos, once. A Luis le encanta el flamenco, los chistes inteligentes, y las partidas de cartas, y un tiempo alejado del mundanal ruido. (A la izquierda un joven Luis Aragonés).
En el segundo año de Gracia, un tipo igual de profesional y de serio que el mismo Luis, salvando las distancias de veteranía y trayectoria, el Cádiz busca delanteros y gente por la izquierda. El Cádiz retorna a la play station, pero el Carranza, estadio de la paz, queda marginado de la Peace Cup, la Copa de la Paz, que se está disputando a la fresquita en las ciudades donde el verano pide a gritos una pizca de aire. ¿Qué querrá decir Luis cuando anuncia que lo van a jorobar más? El campeón de Europa estrecha la mano de su admirador y se marcha a su rincón preferido del Triángulo de las Bermudas. (Texto: Enrique Alcina).
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Angel Lara expone en El Puerto. No lo hace en ninguna sala municipal, ni en ninguna entidad bancaria, en ningún hotel ni en Artífice –la única Galería de Arte existente en nuestra Ciudad–, ni siquiera en el Casino o en el nuevo espacio expositivo de Los Toruños. Angel Lara expone sus cuadros, como casi siempre, en lugares alternativos, en el número 17 de la calle Luna frente a la Oficina de Turismo, gracias a la generosidad y el mecenazgo de José María Pastoriza.
Ángel Lara vive de su arte y el arte necesita de Ángel Lara para que éste siga haciendo composiciones con la luz y el color, en su cabeza, que luego trasladará a lienzos, tablas, paletas, … en su estudio de la plaza del Castillo.
El pintor y su mujer, María José Heredia, estarán hasta el próximo día 5 de septiembre en este espacio, improvisadamente convertido en escenario de arte del pintor donde, amigos, conocidos, curiosos y amantes de la pintura se asoman estos días por ver paisajes marroquíes, marinas portuenses, palmeras porteñas, soles puestos en puestas de sol y el dorado de las piedras de las canteras de San Cristobal, magistralmente distribuidas en edificios conocidos y recreados por Ángel.
No se pierdan esta oportunidad, paseando por el Centro de El Puerto que, además de espacio comercial, es un espacio de y para el arte. (Texto: José María Morillo).
(En la imagen, la puerta del Sol de la Iglesia Mayor).
«Todo fluye, nada permanece. Todas las formas, el arte y la vida están en la naturaleza. La observación nos hace mejores. Un bosque, una agua blanca que corre. Simplemente un descanso. Desde siempre los artistas han mirado a la naturaleza en busca de revelaciones de las verdades básicas. El calor se evapora solo con mirar la frescura de la imagen. La vida embellecida. Lo existente reinventado. Ecología emocional únicamente para aquellos que sean capaces de sentirla. las cosas sencillas son producto de mentes complejas». (Texto: Lola Garrido).

Playa de la Calita.
SELECCIÓN DE PALETAS DE ÁNGEL LARA.

Faro de Puerto Sherry.

Playa de Los Toruños.

Playa de La Puntilla. El Castillito.

Playa de Valdelagrana. La Barca.

Playa de La Muralla. Pueblo Marinero.

Playa de Santa Catalina. Fuerteciudad.
Lugar: Calle Luna, 17 (Frente Oficina de Turismo).
Fechas: Del 16 de agosto al 05 de septiembre de 2010.
Horarios.
Mañanas: 11:00 a 14:00
Tardes: 19:30 a 23:00
Domingos: 19:30 a 23:00