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4.368. Antonio Ochoa y Manuel Velázquez. El cura salvavidas y el falangista desertor

Hace ya más de tres años que Gente del Puerto publicó mi artículo «Luisa Rendón y Antonio Ochoa, la comunista y el cura. Una historia de 1936». Entonces desgranaba los argumentos y las circunstancias de la intervención humanitaria del cura ecónomo de la Prioral de El Puerto de Santa María, don Antonio Ochoa Manchado, natural de Sevilla y de 42 años de edad en aquel momento. Quedaba patente el agradecimiento que la familia gaditana de Luisa Rendón mostró y sintió siempre hacia el cura Ochoa, y cómo esta relación continuó cuando lo destinaron a la catedral de Cádiz y el cura seguía visitando a Danielín y Juanito, los hijos de Luisa Rendón y Daniel Ortega, en casa de sus primos y tutores, Juan Gómez Rendón e Isabel Muñoz Tineo. 

| Danielín y Juanito, los hijos de Luisa Rendón y Daniel Ortega, en la playa de La Puntilla en 1935.

La imagen del cura Ochoa sentado en una butaca en el patio de la calle San Félix de Cádiz, charlando con la familia e interesándose por Luisa que seguía en la cárcel de Gerona, de Les Corts en Barcelona o de alguna otra, ha quedado nítida e imborrable en el recuerdo de la familia. El cura Ochoa había salvado a Luisa Rendón de un seguro fusilamiento y del acoso sexual del Comandante Martos Peña a cambio del bautismo de los dos niños en la Prioral, siendo su madre Servanda Manchado la madrina de ambos niños. ¿Se enteró de todos estos pormenores Daniel Ortega, entonces Comandante del 5º Regimiento de Milicias Antifascistas en Madrid? Ahora se puede asegurar que, al menos en abril de 1937, medio año después, leyó por la prensa madrileña la primera referencia a estos sucesos.

Manuel Velázquez, el falangista desertor
El corresponsal de la agencia de noticias «Febus» en el frente de Córdoba, se encontraba la noche del 10 de abril de 1937 en Andújar (Jaén) a muy pocos kilómetros de los pueblos de Córdoba donde se estaba combatiendo con gran fiereza después de que la derrota republicana en Málaga hizo posible que las fuerzas de regulares y de italianos reforzaran las posiciones franquistas al norte de la provincia cordobesa. 

El corresponsal escribía que esa noche pudo hablar con uno de los soldados franquistas que habían desertado y que ahora se encontraba en las filas republicanas. Una charla así, tan mediática, no podía posponerla aunque pasara la noche en blanco. Dio la casualidad de que ese desertor era un portuense que ofreció numerosos datos sobre la represión en El Puerto de Santa María en las que él podría haber participado o haberla presenciado. 

| Fernando Zamacola

Una de las columnas que de Málaga pasaron a la provincia de Córdoba fue la comandada por Fernando Zamacola y su Centuria falangista de los «Leones de Rota», donde se encuadraban numerosos portuenses. Tras la batalla de Estepona donde destacaron por su arrojo, según la prensa, su Centuria obtuvo unos días de permiso donde ocurrieron dos cosas: Zamacola fue nombrado «alférez honorario» del cuerpo de Infantería, y en Jerez le impusieron una Medalla Militar en marzo de ese año. Inmediatamente después partía para el frente cordobés estabilizado en la línea de los pueblos de Fuenteovejuna, Peñarroya, Villaharta, Obejo y Pozoblanco.

| Llegada de tropas italianas a los muelles de El Puerto de Santa María. En primer plano a la izquierda, con la vara de mando, el comandante del destacamento. Al fondo, vista parcial de la Fuente de las Galeras, el almacén de la cristalera y faluchos atracados delante del Parque Ruiz-Calderón | Foto: Colección Familia Gómez Benítez.

La primera información que le ofreció el desertor portuense fue la continua llegada de tropas italianas al puerto de Cádiz para reforzar al ejército franquista. En concreto, y más recientemente, en los primeros días de febrero de 1937 había desembarcado la 4ª División de asalto del ejercito de Mussolini llamada «Voluntarios del Littorio» con su estandarte legionario que pregonaba «Viva la muerte». Es muy probable que el desertor portuense hubiera visto el nuevo despliegue de italianos en la ciudad mientras estuvo de permiso, pues El Puerto de Santa María se había constituido en una base permanente de ese ejército fascista en su camino ferroviario a los frentes del norte de la península.   

Otro hecho incuestionable que se resaltaba en la noticia era el nuevo pase de fugitivos desde las filas rebeldes al campo republicano, y de nuevo esta información nos lleva a hablar de los falangistas de Zamacola, pues es conocido que muchos de sus soldados, algunos pertenecientes a partidos y sindicatos de izquierda que utilizaron la camisa falangista o «salvavidas azul» para evitar el pelotón de fusilamiento, habían desertado en ocasiones anteriores.

De hecho, en uno de los informes que se redactaron para concederle a Zamacola la «Cruz Laureada de San Fernando», la más alta condecoración del ejército franquista, se hablaba como aspecto negativo el hecho de que los falangistas de su Centuria que los «rojos» habían tomado prisioneros en la población de Villaharta, en el frente de Córdoba, no eran tales, sino que eran «izquierdistas», «hez comunista y anarquista» que formaba parte la Centuria, y que se habían pasado al bando contrario.  

Después de expuesto todo lo anterior, puedo suponer, con gran convencimiento, que el informante del corresponsal de la agencia «Febus» podría tratarse de Manuel Velázquez, pues se sabe que este obrero portuense fue hecho prisionero en abril de 1937 en el sector de Pozoblanco. Además, algunas de las informaciones que proporcionaba al redactor eran antiguas, y solo alguien con cierta preparación y don de gentes podría haberse sentado con un periodista para informarle de tantos acontecimientos. 

Manuel Velázquez Rodríguez fue de los primeros comunistas de El Puerto, siendo elegido vicepresidente de la Sociedad de Oficios Varios (comunista) en agosto de 1931, además de activo militante del Socorro Rojo Internacional. Poco antes del golpe de julio del 36, Velázquez sucedió a Villanueva como presidente de la «Federación de Sociedades Obreras», y por ser un elemento izquierdista tan señalado fue encarcelado cuando triunfó el golpe en El Puerto el 19 de julio. Zamacola se entrevistó con él en la cárcel, pues habían trabajado juntos en Obrascon, en la contrata de cantería de su padre Domingo Zamacola. Velázquez fue liberado el 8 de septiembre y a principios de octubre ingresaba en la Falange Española con su flamante «salvavidas azul». Por su «excelente espíritu, comportamiento y dotes de mando», fue ascendiendo repetidas veces en la Centuria los Leones de Rota hasta obtener el mando de una Falange conocida como los «Voluntarios forzosos». Este debió ser el informante que la noche del 10 de abril le siguió narrando al corresponsal la historia del Padre Ochoa.

| Recorte de una noticia de prensa. Periódico 'La Libertad' de Madrid, del 13 de abril de 1937, donde se relatan los hechos narrados por el autor de esta nótula.

El comunista padre Ochoa
En El Puerto de Santa María -le contaba- vive un sacerdote, el padre Ochoa, a quien allí le llaman «el Comunista» por haber evitado una infinidad de fusilamientos que trataban de «perpetrar cobardemente los falangistas». Recientemente salvó la vida a Luisa Rendón, la compañera del diputado comunista Ortega, que estaba sentenciada a ser asesinada por el «terrible» hecho de no tener bautizados a sus hijos. A continuación, afirmaba algo totalmente desconocido: Servanda, la madre de este «excepcional religioso» también ha estado cooperando en la «cristiana misión» que ha estado realizando su hijo.  

| En una de las cuatro Casas-Torreones de la conocida como Casa de la Carraca, que perteneció a los Rivas Ramírez de Arellano, en la calle San Francisco, esquina y vuelta con San Bartolomé, vivieron el Cura Ochoa y su madre, durante su estancia en El Puerto.

| La Casa-Torreón de la Carraca, rehabilitada, en la actualidad.

Sin embargo, la altruista y humanitaria actuación del padre Ochoa y de su madre, intentó cortarla de raíz la Falange Española, pero los requetés portuenses se opusieron terminantemente, llegando por este motivo a entablarse fuertes discusiones entre ambos bandos fascistas. El fugitivo decía que existía una enorme diferencia entre los procedimientos y la manera de hacer la guerra de falangistas y de requetés. Estos últimos acudían a los lugares de mayor peligro mientras que los falangistas, desde el momento de la rebelión del 18 de julio, permanecían en la retaguardia y mataban impunemente y por capricho a cuantos sospechaban que eran rojos y de ideas izquierdistas. Estas discusiones y rivalidades entre falangistas y requetés eran tan frecuentes que ese mismo mes de abril, para cortar de raíz estas desavenencias que estaban minando las propias filas, el general Franco publicaba en el BOE el decreto de unificación de la Falange Española y la Comunión Tradicionalista (los requetés o carlistas) en la nueva «Falange Española Tradicionalista y de las JONS». 

Siempre se ha relacionado a los carlistas y requetés con el País Vasco, Navarra y otras zonas del Norte peninsular, pero la realidad es que en Cádiz, Jerez y El Puerto se constituyeron significativos núcleos de requetés a partir de las elecciones de noviembre de 1933 en que consiguieron dos diputados por Cádiz con la candidatura de «Comunión Tradicionalista». El onubense Manuel Fal Conde se había convertido en un líder indiscutible de la formación, junto al coronel Varela, natural de San Fernando, llegando a participar ambos en la preparación de la «Sanjurjada» en agosto de 1932, siendo Varela el encargado de sublevar las guarniciones de Cádiz. Después del 18 de julio de 1936, en que los rebeldes sacaron al general Varela de la cárcel de Cádiz, y se hizo con el control de la ciudad, convirtiéndose en uno de los generales de confianza de Queipo de Llano, los requetés gaditanos fueron ocuparon importantes cargos en la administración de la retaguardia franquista y en los Tercios que operaban en los frentes malagueños, primero y cordobeses después. Es conocido que los falangistas de la Centuria de Zamacola lucharon codo con codo junto a tropas requetés y el informante desertor habría vivido verdaderamente lo que contaba.  

Esta noticia salió publicada en casi toda la prensa republicana, tanto de Madrid como de Valencia, con muy ligeras variaciones, y en dos de los diarios el titular destacaba precisamente esto: «Discusiones entre falangistas y requetés» (La Voz, 12 de abril de 1937), o «Un evadido relata las discusiones entre falangistas y requetés» (La Voz del Combatiente, 13 de abril de 1937). | Texto: Manuel Almisas Albendiz.

2 comentarios en “4.368. Antonio Ochoa y Manuel Velázquez. El cura salvavidas y el falangista desertor

  1. Rsc

    Mi abuelo me habló mucho del padre Ochoa y de la de gente que salvó en El Puerto. Además el tipo tenía fama de ser "un galán", porque tenía a las muchachas de la época "loquitas"... y también me contó la historia de Velasco, vocal en la Casa del Pueblo, que se tuvo q unir a Zamacola y después se escapó. El tío de mi abuelo, hermano de mi bisabuela, Manuel Bernal, "Manolo el Manco", también le tocó ir con Zamacola... se quedó manco en la Guerra con la explosión de una bomba. A mí me dió tiempo de conocerlo. Murió sobre el año 92.

  2. JLLL

    Creo que se está enalteciendo demasiado al Sr. Ortega q.e.p.d., que no era ningún componente de una ONG sino del 5º Regimiento organización formada para instaurar en nuestra país una dictadura soviética como las que dominaba el "padrecito Stalin" el mayor genocida de la Historia Universal (millones de asesinados así lo demuestran) y así tendríamos una verdadera democracia como la que han tenido y tienen los países que desgraciadamente están bajo el yugo comunista.

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