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4.938. Francisco Javier Uriarte y Borja. Capitán General de la Armada y presidente del almirantazgo

Por su fidelidad a una Corona, a un país y a unas convicciones, por su comportamiento tanto en la guerra como en la paz, se encuentra en una fila preferente el capitán general Francisco Javier de Uriarte. Muchos recordarán a este personaje más que por su aparición en los libros de historia por el pomposo traslado de sus restos desde la Prioral hasta el isleño Panteón de Marinos Ilustres en una festiva tarde de 1985. Da nombre a un costero instituto de enseñanza.

Francisco Javier de Uriarte  y Borja nació en octubre de 1753, en la calle San Francisco la Nueva, actual Fernán Caballero, tan bodeguera, y es considerado uno de los más preclaros marinos españoles en ese tiempo crítico para los intereses de la nación a principios del siglo XIX. El ascenso de este portuense de antepasados vascos en la escala de la Armada (en la que ingresó en 1774) fue un paciente y constante ascenso, pleno de méritos en el que tras casi treinta años de servicios, llegó a ser nombrado brigadier en 1803, estando al frente del buque Santísima Trinidad en el crucial combate de Trafalgar que discurrió en las aguas del golfo gaditano.

| La casa palacio de Uriarte y Borja, donde luego se construirían las actuales oficinas de Bodegas Osborne.

Poco antes se había casado con su sobrina, que se llamaba curiosamente Francisca de Uriarte y Borja. Las crónicas de Trafalgar citan que el Santísima Trinidad, baluarte de la flota española, sostuvo los sangrantes envites de tres barcos ingleses, uno de ellos el Victory en el que murió Nelson. Uriarte  y lo que quedaba de su tripulación, con más de doscientos muertos en la nave, arriaron la bandera cuando se les agotó por completo la munición. El brigadier fue salvado por los enemigos, que le reconocieron su valor. El almirante Collingwood, el segundo de Nelson, devolvió su sable al portuense, que estuvo preso en Gibraltar, así como el cuadro de la patrona, la Virgen de los Milagros’ que se veneraba en el barco hundido, cosido a balazos, y los restos de la bandera del Santísima Trinidad.

| El Santísima Trinidad

Tras los méritos contraídos después de aquella batalla, Francisco Javier Uriarte, que padeció los rigores de una herida que sufrió en el pecho, fue ascendido a jefe de escuadra y en 1806 mayor general de la Armada, responsabilidad que también le permitió demostrar su valía humana y militar. Por lealtad a Fernando VII el 3 de julio de 1808 dimitió de su cargo para no servir a José I ("estoy pronto a perder mi empleo y mi vida antes que acceder", manifestó por carta), y mientras se jugaba un consejo de guerra se puso al servicio en Sevilla de la Junta Central. En 1809 se hace cargo de la gobernación de la Isla de León y para ponérselo difícil al ejército francés ordenó desmontar piedra a piedra el puente Zuazo, en lugar de demolerlo como le sugerían subordinados suyos. Por tanto, las piedras originarias del símbolo de San Fernando están ahí gracias a la decisión de un portuense.

La disposición de su defensa planteada en La Isla bloqueó a los franceses. El archivero portuense Juan Cárdenas cita en la biografía de Uriarte  que el militar portuense renunció a parte de su sueldo y de las gratificaciones por su labor en la Guerra de la Independencia para que se sufragaron los gastos de la defensa de Cádiz. Las Cortes agradecieron expresamente la actitud generosa en todos los ámbitos dUriarte. Después de estar al frente de la comandancia general del arsenal de La Carraca, en 1811 el Consejo de Regencia le encomendó la gobernación militar de Cartagena. Ante la precariedad y el hambre que existía en esta ciudad costera, Uriarte  decidió renunciar por completo a todo su sueldo para ayudar a las familias cartageneras, donando además 30.000 reales.

1.849. PALACIO DE URIARTE Y BORJA.

 

El cansancio de tantos años de guerra y organización, y por problemas de salud, Francisco Javier solicitó en 1814 su retiro en El Puerto de Santa María, donde disfrutó de casi dos años sabáticos. Fernando VII, ya con una trayectoria infame, apeló a su patriotismo y se vio obligado a asumir la capitanía general de Marina de la zona de Cartagena, ante el abandono de aquella plaza. Asumió la reparación de edificios, talleres y de los propios barcos de la Armada que se encontraban en aquel puerto mediterráneo que tan bien conocía. Brindó cinco años de un servicio desbordante que pagó con su salud, ya que tras este periplo acabó muy debilitado, pero sin perder su viva inquietud intelectual que le permitió disfrutar de su retiro definitivo a partir de abril de 1822, observando desde El Puerto sus últimos 20 años de su vida y siendo testigo de todas las convulsiones que sacudían España.

| Placa en el Panteón de Marinos Ilustres De San Fernando, en recuerdo de Uriarte y Borja.

Murió a los 89 años, con una vida intensa, de tintes épicos en muchos de sus episodios que bien valen una reseña mucho más extensa. Sus restos reposaron en un sarcófago en la cripta de la Prioral hasta su traslado al panteón de honores de San Fernando. La calle portuense con su nombre se encuentra es una transversal del interior de los primeros bloques de Crevillet. | Texto: Francisco Andrés Gallardo.

1 comentario en “4.938. Francisco Javier Uriarte y Borja. Capitán General de la Armada y presidente del almirantazgo

  1. Inmaculada Gómez

    Quiero recordar que en una visita la Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando , el guía nos contó que este marino estraba enterrado con su mujer, por lo que los restos son de los dos. Pero en ninguna parte consta el nombre de su esposa.

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