3.188. De Sanlúcar hasta El Puerto. Cantiña de Las Mirris.

La cantiña de Las Mirris, --de orígen sanluqueño-- debe su creación a la cantaora María ‘La Mica’, apodada Ana María Vargas, incluida por Demófilo en su ‘Colección de Cantes Flamencos’ de 1881. La historia cuenta que los Mirris iban con frecuencia desde Sanlúcar a El Puerto de Santa María y, de tanto hacer el camino hasta el Penal de El Puerto, acabaron consolidando una camino. Entre los prisioneros se supone que estaban los hermanos de Las Mirris, que a diario les llevaban el almuerzo. Veamos la letra y escuchemos la cantiña.

Juguetillo (Estribillo)
Que es lo que suena
los presidiaros
con la cadenas

Cantiña de las Mirris
(Se consideran cantiñas a los cantes propios de la provincia de Cádiz).
Hay un carril
de Sanlucar hasta el Puerto
hay un carril
lo han hecho las Mirris
de ir y venir
La Mirri chica
y la Mirri grande
estaban hechas
de azucar cande
Por el castillo
las Mirris bajan
en zagalejillo /*
La Mirri chica
y la Mirri grande
estaban hechas
de azúcar cande.

*/ Un zagalejillo o zagalejo es un refajo o saya que usaban las muchachas jóvenes.

Ramón Medrano, Felix de Utrera, Chano Lobato, Mariana Cornejo y el cante que aquí traemos de David Palomar, con las Cantinas de las Mirris, a partir del minuto 4 de la grabación, al estilo de Chano Lobato.

3 comentarios en “3.188. De Sanlúcar hasta El Puerto. Cantiña de Las Mirris.

  1. Luis Suárez Ávila

    Carretera de Sanlúcar

    Por el arrecife de Sanlúcar el día 24 de septiembre de 1729, salió, después de haber estado veraneando en la Casa de las Cadenas, Felipe V y toda su familia. Todos iban en carruajes, menos la Reina Isabel Farnesio que iba en silla de manos por estar encinta, para tomar en Sanlúcar las falúas reales que les llevaran a Sevilla. A uno y otro lado de la carretera de Sanlúcar, cuajada hoy de parcelaciones y viviendas ilegales, están situados los lugares del Repartimiento de Alfonso X, Grañina, Poblanina, Finojera, Baina, Casarejos, Villarana, el Castillo de las Ánimas, alevosamente derribado, que contenía una de las alquerías fortificadas del tiempo de los moros conservada hasta nuestros días... A uno y otro lado, estaban los recreos de La Belleza, rodeada de almendros, La Angelita, El Caserón, Las Marías ( conocido como Ravina), con su caserío único todavía en pie, El Cerrillo, señorial finca del Marqués de la Cañada y luego de Don Juan Nicolás Bölh de Faber, desde donde su hija, Fernán Caballero, escribe novelas y cartas, El Palomar, La Julia, con su casa palaciega derribada, la Cerería, Villa Magdalena, con su casa victoriana, Fantova con su capilla, Las Banderas... Los Cortijos Nuevo, de Laborde, Casa Quemada, o el de Pazos... y un dilatado pago de viñas con caseríos y almijares del XVII y del XVIII..El camino de Sanlúcar, en 1830, fue objeto de una remodelación utilizando como mano de obra la de los presidiarios. Los presos, eran concentrados en un lugar llamado “El Presidio”, donde se conservaban las cuatro garitas de los soldados que los vigilaban. Y entre los presos, hubo muchos gitanos de El Puerto y de Sanlúcar que fueron empleados en esos trabajos. Un cante, que llamaban “Cantiñas de las Mirris”, hace referencia a varios gitanos de Sanlúcar, de la familia de los “Bochoque” que trabajaron allí. En la I Fiesta del Cante de los Puertos, en 1971, Ramón Medrano, las cantó: “¿Qué es lo que suena?/ ¿Qué es lo que suena?/ Los presidiarios/ con las cadenas./ Por el Cantillo/ iban Las Mirris/ en zagalejillo./ La Mirri chica/ la Mirri grande,/ las dos están hechas/ de azúcar cande./ De Sanlúcar hasta el Puerto/ hay un carril/ que los han hecho las Mirris/ de ir y venir...” Y es que las Mirris, diariamente llevaban la comida a sus hermanos presos que estaban construyendo la carretera de Sanlúcar al Puerto. Lo más curioso de esta carretera, con haber en ella cosas curiosas, es lo que Don Antonio Machado Núñez, abuelo de los hermanos Machado, cuenta en su “Catálogo metódico y razonado de los mamíferos en Andalucía” (1869), sobre la introducción en El Puerto de camellos, procedentes de las Islas Canarias, labor en la que se empleó a Don Domingo Castellanos, administrador del Marqués de Villafranca. “En 1833, a los pocos años de haberlos aclimatado, empezaron a usarse como animales de carga y transporte en la provincia de Cádiz y... se empleaban en acarrear materiales para las obras del camino real del Puerto de Santa María a Sanlúcar de Barrameda (hace más de treinta años)...” Todo esto me ha venido a la memoria al haber leído en el libro de mi amigo Enrique Baltanás sobre “Los Machado” la noticia de los camellos portuenses. Pues vale.
    Luis Suárez Ávila

  2. María Antonia Álvarez Oreni

    No , allí estaban los presos trabajando .
    El penal siempre estuvo donde mismo .

  3. Enrique Pérez Fernández

    Los presos de las cantiñas de Las Mirris no estaban en el Penal de la Victoria, sino arrecifando el camino de Sanlúcar, trabajos que se prolongaron de 1834 a 1843. Las durísimas condiciones en las que trabajaron, unidos con grilletes en una 'cuerda de presos' -"¿Qué es lo que suena? / los presidiarios / con las cadenas"-, provocaron la muerte por gangrena, al menos, a 63 presos. Llegaron a trabajar unos 3.000, todos cumpliendo sus penas en la cárcel de Sanlúcar. Próximo al cruce de la carretera con la de Jerez-Rota se ha conservado el topónimo 'El Presidio', donde se levantó uno de los barracones de madera donde los recogían de noche, custodiados por fuerzas militares. Una página muy negra de la Historia.

Deja un comentario