Cuando se apagó una forma de vivir el Barrio Alto

| Texto: Luis Suárez Ávila [*]
Me dicen que Manolete acaba de esfumarse para siempre de este universo mundo global que es el Barrio Alto. Es decir, que Manolete ha muerto. Hoy será el entierro de este singularísmo y entrañable personaje que escogió ser célibe, desde que, en su juventud, los hermanos de su novia, en Puerto Real, le dieran una tollina para que pasara. Desde entonces, Manolete perdió la afición por el matrimonio y el atamiento con vínculos permanentes y se convirtió en un personaje autosuficiente, pero muy sociable.
Manolete, que no se llamaba Manolete, sino José Cordones Cerpa, brilló con luz propia en los tramos de calles Cruces, entre San Juan y San Sebastián, y calle Postigo, entre San Juan y Cruces.



