El superhéroe portuense que obligó al ayuntamiento de Jerez reconocer que Valdelagrana es de El Puerto

| Texto: Medina Benítez
En el universo Marvel hay tipos capaces de parar trenes, levantar martillos imposibles o salvar galaxias enteras. Pero en El Puerto de Santa María tuvimos uno más nuestro, más de barra de bar, más de Vino Fino y más de retranca porteña: Alfredo Bootello Reyes, el único hombre conocido capaz de entrar en el Ayuntamiento de Jerez para arrancarle, a voz en grito, una confesión histórica sobre la soberanía sentimental de Valdelagrana.
Aquello más allá de una pretendida gestión administrativa, fue una misión patriótica, de patria chica. Una operación encubierta. Casi una incursión de comandos, pero con chaqueta amarilla, forro verde y más valor que cuando se ponía delante de una vaquilla.
Porque —afirmaba haber nacido el 25 de abril de 1939 “trayendo la Paz” tras la Guerra Civil, aunque el carné le colocara estratégicamente el 1 de mayo para coincidir con la Fiesta del Trabajo y no tener que trabajar— no era un hombre corriente. Era un personaje irrepetible. De esos que ya no fabrica el tiempo porque las directivas europeas, seguramente, los prohibirían por exceso de personalidad.






