
| Viñeta y texto: Alberto Castrelo.
En esta ciudad el patrimonio se invoca mucho porque no hace falta tener vergüenza para hacerlo. Se nombra con mucha solemnidad delante de las cámaras, se agita un poquito en los discursos y se utiliza con enorme facilidad para posar, inaugurar o hacerse la foto de rigor. La pena mía, y de más de cuatro, es que cuando toca cuidarlo de verdad, la cosa cambia. Ahí ya no hay tanta prisa ni tanto interés.
El pasado sábado, impulsada por la Asociación de Amigos de la Sierra de San Cristóbal y su presidente, Fran Hurtado, se organizó una visita a las canteras, concretamente a la Cantera de la Mujer. Fui invitado y, por supuesto, asistí. Allí acudieron arqueólogos, arquitectos, docentes, investigadores, medios de comunicación y representantes políticos. Estaban todos los colores, todas las siglas y todos los discursos.Todos, menos el PP. Y no deja de tener su ironía, porque la escena fue reveladora: quien tiene la responsabilidad institucional y puede tomar decisiones para proteger dicho patrimonio no aparece.


