‘Coquineros’, la única moneda respaldada por la memoria portuense

| Texto: José María Morillo
Hay bancos centrales que emiten moneda… y luego está el Banco de la Plaza Peral, que directamente emite memoria colectiva con valor sentimental indexado al corazón portuense. Y, visto el panorama, no cotiza mal. En un ejercicio que mezcla la notafilia con la arqueología emocional, este ‘Banco de la Plaza Peral’ —institución sin ficha en el Banco de Europa pero con abundante liquidez simbólica— ha lanzado una emisión de billetes de curso alegal, lo cual, dicho en lenguaje financiero, significa: no sirven para pagar el pan… pero sí para alimentar la memoria.


La operación, impulsada por la siempre diligente --y aquí reinventada-- Fábrica Local de Moneda y Timbre (FLMyT), no busca financiar déficit alguno, sino saldar una deuda histórica: reconocer a quienes han construido el relato social, cultural y humano de El Puerto de Santa María.



El patrón oro se llama ‘coquinero’
La unidad monetaria no podía ser otra que el coquinero. Nada de euros, dólares ni criptomonedas volátiles. Aquí el respaldo es más sólido: identidad local, tradición y un punto de retranca porteña.


El diseño del billetario sigue los cánones clásicos: grabado fino, alegorías —esa Justicia vigilante con balanza incluida— y rostros que, en lugar de mirar al pasado con solemnidad, parecen guiñar un ojo cómplice al presente.

Un IBEX de la memoria portuense
Si los bancos nacionales, antes de entrar en la zona Euro, elegían próceres, aquí la cartera es mucho más interesante —y, desde luego, más cercana— no pueden ser personas vivas, a excepción de la familia real, pero exclusivamente en monedas, no billetes. Esta es la propuesta portuense:
- Micaela Aramburu Fernández, viuda de Mora, filantropía con impacto real que costeó la reforma del antiguo convento de San Juan De Dios, para Hospital Municipal
- Antonia Gallardo Rueda ‘la Coquinera’, esencia pura del baile clásico flamenco, sin necesidad de auditoría.
- Pedro Muñoz Seca, el comediógrafo cuyo humor sigue cotizando al alza incluso después del cierre de mercado.
- General Modesto, figura histórica de alta volatilidad política… pero incuestionable peso histórico, como republicano y miliciano.
- Ramón Bayo Valdés, el coleccionista que convirtió el detalle en patrimonio, un museo que ya no está en El Puerto.
- José de los Reyes Santos ‘el Negro’, capital intangible del cante jondo, por martinetes.
- Antonia Mora Leiva ‘Antonia la de las Flores’, microemprendimiento avant la lettre, con estética incluida, precursora de las peinetas originales.
- Diego Caraballo Blanco, autoría con dividendo emocional del Carnaval, autor de la letra del pasodoble ‘Un cuatro de diciembre’.
- Luis Suárez Ávila, erudición jurídica y cultural con toga, patrimonio inmaterial en la investigación de los romanceros de tradición oral.

En un mundo donde el dinero pierde valor con la inflación, y donde pronto llegaremos al euro electrónico, este proyecto hace justo lo contrario: convierte el recuerdo en una divisa resistente al paso del tiempo. Y al final, uno se pregunta: ¿qué es más valioso, un billete que se gasta… o uno que se guarda?

