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El clan de los Gálvez. Cantaores y bailaores nacidos en El Puerto #6.489

| Fotografía de la fragua de Juan “el Gordo Agujeta”

| Texto: Antonio Cristo Ruiz.
Mi gran error fue olvidar al patriarca, al cantaor Diego “el Herrero”. A mis ochenta y dos años, la memoria me jugó una mala pasada. El jerarca de la familia fue Diego Gálvez Jiménez “el Herrero” (1868), casado con Fernanda Fernández Heredia (1872). Tuvieron tres hijos: Diego Gálvez Fernández “el Gurrino” (1898), Juana Gálvez Fernández (1901), madre del bailaor Juan Núñez Gálvez “el Cojo Farina y Gabriela Gálvez Fernández (1900)- Todos nacieron en El Puerto de Santa María.

Algunas voces aseguran que Diego y Fernanda tuvieron otro hijo, José Gálvez Fernández “Joselete, nacido posiblemente en 1904.

| Fotografía de la calle La Rosa en los años cincuenta. Casa donde vivió la familia Gálvez hacia 1890.

Según el padrón municipal, vivieron en la calle La Rosa nº 31. Esa misma casa la compró posteriormente mi padre, Lino Cristo Charneco con muchas fatigas, en los años cincuenta, para montar una chatarrería.  Nos informó Tío Alonso “el Cepillo” de que Diego “el Herrero” fue un gran cantaor, según le contaba su madre, Soledad “la Bermúdez”. Su flamenco dejó huella en El Puerto.

Quiero recordar también a la que fue, según muchos mayores, la última gran cantaora flamenca del Puerto: Soledad de La O Bermúdez “la Bermuda. Mujer con duende, al decir de los mayores de aquellos años, en tiempos en que cantar y bailar en público no estaba bien visto para las mujeres. Eso mismo sufrió la madre de Tío Alonso “el Cepillo”.

| Fotografía de José de los Reyes “el Negro”, entrevistado por periodistas en un bar de la Ribera del Río.

José de los Reyes “el Negro” decía que en la familia Gálvez todos cantaban y bailaban. Su madre, “la Bilili”, comentaba de Diego “el Herrero”: “--Cuando empieza a entonar el cante, me duele su flamenco”.

Le pregunté a Manuel de los Santos “el Viejo Agujeta” si había oído hablar de Diego “el Herrero”. Me respondió que no llegó a conocerlo, pero sí su familia. Fue un cantaor muy renombrado a finales del siglo XIX.

Diego “el Gurrino

El primogénito, Diego Gálvez Fernández “el Gurrino, nacido en 1898 en El Puerto, fue un cantaor célebre en su tierra. Posiblemente se fue con los que no vuelven en los años cincuenta. Tenía la fragua en el callejón Espelete, con salida frente a la necrópolis. Cantó en numerosas ocasiones en el Teatro Principal de El Puerto y actuó en pueblos y capitales de Málaga, Sevilla y Cádiz.

Existe un cartel del Teatro Principal fechado el sábado 11 de julio de 1936, organizado por el Comité Local Pro Olimpiada Popular de Barcelona, donde figura su actuación. Tomó el apodo artístico de su padre, aunque en El Puerto siempre fue conocido como “el Gurrino”. (Nótula 3.275 en Gente del Puerto).

Juan Núñez Gálvez “el Cojo Farina

Nieto de Diego “el Herrero” y sobrino de “el Gurrino”, nació inscrito como Luis en el Registro Civil en la década de los años veinte. Más tarde cambió su nombre por Juan, quizá por rebeldía frente a su padre, Juan Núñez “el Orejita”.

Recuerdo una anécdota. En los años sesenta, en un bar de Chiclana, compartimos un rato flamenco Juan “el Cojo Farina”, Ramón “Orillo”, Panseco y yo. Allí apareció el escritor Fernando Quiñones, muy amigo del Cojo Farina, y se unió al grupo.

Cuando llegó la hora de pagar, miramos nuestras escasas monedas. Entonces Quiñones puso orden: “—Esto lo pago yo. Estoy mejor de haberes que ustedes”.

El Cojo Farina escribió varias baladas dedicadas a su tío Diego “el Gurrino”. En una de ellas decía:

El compás de los martillos
ya no tiene soniquete,
en la fragua de Tío Gurrino
cantan por martinete.

Fue nombrado Hijo Predilecto por el Ayuntamiento de Chiclana (Nótula 4.900 en Gente del Puerto).

Diego Gálvez Herrera

El último de la saga fue mi gran amigo Diego Gálvez Herrera, buen cantaor y mejor persona. Regresó a El Puerto a finales de los años cuarenta y se fue con los que no vuelven pasados los sesenta.

Emparentado con los Gálvez, con José “el Negro” y con los Agujetas, era además cuñado de José Cortés “Pansequito”. Con él compartimos grandes ratos flamencos en el barrio. Tenía un cante por soleá que dolía.

Su última actuación fue en el festival del Hospitalito, en la calle Ganado, junto a Antonio “Puerto”. No tuvo una vida fácil. (Nótula 5.738 en Gente del Puerto).

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Habrá quien diga que todos los gitanos son buenos. Yo solo puedo hablar de los que me crié: buenas personas y buena gente. Que se lo pregunten a Manuel de los Reyes Flores, “Manolo el de la Monjita”, con quien crecí y que aún está entre nosotros.

Cuando me trasladaron a Tarragona en 1973, para trabajar en la Autopista del Mare Nostrum con Dragados y Construcciones, mis amigos José “el Negro”, Tío Alonso “el Cepillo” y el Viejo Agujeta me dijeron: “—Te vamos a echar mucho de menos, Antonio, porque te camelamos”.

A ellos tres les debo buena parte de la memoria flamenca de El Puerto de Santa María y de la provincia de Cádiz. Les agradezco la información y la paciencia que tuvieron conmigo, porque reconozco que fui insistente, por no decir pesado. Este texto no es solo historia: es deuda, gratitud y memoria. 

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