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Duende flamenco en la calle Lechería: Agujeta, el Negro y el Loco en el Bar de Paco Barranco #6.452

Juan Lara y los pinceles, soleás y bulerías

| El pintor Juan Lara y José de los Reyes 'el Negro'

| Texto: Antonio Cristo Ruiz

Una mañana de enero de 1963, --tendría yo unos veinte años-- me encuentro con Juan Lara Izquierdo, el pintor de la luz, Manuel de los Santos Gallardo, el Viejo Agujeta, José de los Reyes Santos, el Negro, y José de los Ríos Suárez, el Loco, tomando café en el bar de Paco Barranco, situado en la calle Lechería del barrio gitano en aquellos años. Y les voy a contar lo que sucedió.

Me dijo José el Loco: «--Antonio, tú que conoces muy bien a Agujeta, a ver si quiere cantar un poquito por soleá».? Le comenté a Manuel Agujeta: «--¿Se te apetece cantar un poquito?» y me dijo que sí. Empezó este hombre a hacerse compás en la mesa.?Y rompió cantando por soleá:

«Si te publico me pierdo
y mal si te publicara
yo voy a escupir al cielo
y me va a caer en la cara»

Se llevó cantando un buen rato.

José el Negro cantó por los Puertos y nos hizo cositas del cante de Enrique Espeleta.? Cuando terminaron de cantar, le eché una mirada a José el Loco y lo vi muy emocionado y con la camisa rota. Y manifestó: «--No hay quien cante como Agujeta por soleá» .?Es costumbre gitana, cuando se escucha a un cantaor y te llega su flamenco al alma que ¡se partan las camisas!

Eran las tres de la tarde cuando José el Loco se dio su pataíta y vueltecita por bulerías, cantándole a Agujeta y al Negro.?Y aquí terminó aquella mañana-tarde para los aficionados del barrio. Y nos faltó en la reunión Tío Alonso “el Cepillo”, que tenía media pulmonía.?Yo sé que le hubiera gustado estar con nosotros.

| Calle Lechería, hoy Cervantes en los años sesenta del siglo pasado.

Nos dejaron estos tres gitanos una gran huella del flamenco viejo, sin aditivos, sin guitarra y como saben cantar los calós.? Se acerca a nuestra mesa Francisco Barranco, el dueño del bar, y nos comenta: «--Yo no doy de comer aquí; lo que puedo hacer es un lebrillo de papas aliñás con atún, huevos, sus ingredientes, tres teleras de pan y el vino que tengo en los bocoy para ustedes».

Comimos las papas aliñás, que estaban estupendas, y un buen vino fino.? Cuando terminamos de comer, se levantó Juan Lara para pagar lo que habíamos comido y bebido. Le comentó Paco Barranco a Juan: «--He ganado hoy el dinero de cuatro días y estamos en paz». ?Juan Lara conocía muy bien a Paco, le dio un fuerte abrazo y las gracias, y le transmitió de que las papas aliñás estaban de diez.

Paco Barranco era una persona estupenda y muchas fiestas hemos echado con él: Juan Lara, José el Negro, Diego el Mijita, Diego Gálvez, entre otros que fueron muchos. En el bar no cabían las personas escuchando a estos dos cantores del flamenco y viendo bailar a José de los Ríos el Loco, que nos dejó el sabor de su baile por bulerías de aquellos años. En estas fechas, el Viejo Agujeta tenía 55 años, José el Negro, 50 y José de los Ríos, 48 años.

En los años setenta grabaron discos de Romancero Flamenco y de flamenco, José el Negro y Agujeta el Viejo. No tenían la voz que yo escuché en la tienda de Paco Barranco, aquella tarde de invierno en la calle Lechería.

Vamos a dar una pequeña información de quiénes fueron los cuatro amigos de la reunión, de los que tengo grandes recuerdos.

Manuel de los Santos Gallardo, el Viejo Agujeta, (foto de arriba)nació en Jerez en 1908 y se fue con los que no vuelven en 1976, en Rota. Su hija mayor, Tomasa, estaba casada con el porteño Diego el Alpiste, que trabajó con mi padre en la chatarrería muchos años. Le guardaba las gavillas de hierro a su suegro para hacer las alcayatas gitanas.? Yo conocí al Viejo Agujeta con unos ocho o diez años, cuando venía a la chatarrería de mi padre. Solía venir a El Puerto todas las semanas con las alcayatas gitanas para venderlas en la ferretería Zaragoza, situada plaza de Juan Gavala, esquina y vuelta con la calle Santa María, en aquellos años de los cincuenta y sesenta

Cuando me eché novia en Rota, tomábamos café todas las mañanas de sábados y domingos en el bar Central con el Viejo Agujeta durante los años setenta. Fue muy amigo mío y un caballero como persona; me demostró que me apreciaba mucho, y yo a él y a su familia.? Y para mí es de los grandes cantaores que han salido en Jerez. Algún día contaremos los ratitos de flamenco que hemos echado con Agujeta “el Viejo” y algunos cantaores jerezanos que venían a visitar al patriarca de los Agujetas.

José de los Reyes Santos, el Negro (foto de arriba) era familia de Agujeta por parte de la Bilili, madre del Negro. ¡Qué personaje tan entrañable era este gitano; qué grandes ratos hemos echado con é! Persona que no había pisado el colegio. ?Conocía este mundo de aquellos años bastante bien y sabía cómo buscarse la vida. Me comentaba en muchas ocasiones que el hambre da inteligencia a las personas para poder comer.? ¿Cómo se aprendió este gitano poemas de mediados del siglo XV, de la época del marqués de Santillana, de Juan de Mena y Jorge Manrique? Conocía una cantidad de letras del flamenco antiguo y de villancicos gitanos.? Se los pasé escritos en unos veinte folios; no sé dónde fueron a parar, yo creo que los regaló.

José era una persona que llevaba la pipa en la boca todo el día y el paquete de bicarbonato en el bolsillo para su estómago. ?No hay cantaores en el flamenco que sepan más poemas del romancero flamenco que José el Negro. Se dedicaba, con un permiso de la Marina, a recoger lo que la mar le dejaba en las orillas de las playas.? Sabía muy bien cómo buscarse la vida, con la chatarra, los higos de tuna, caracoles, recogida de garbanzos, escardando remolacha, recogiendo algodón, piñones y lo que le dejaba la mar en algunas ocasiones.

Juan Lara Izquierdo, el pintor de la luz, (foto de arriba) persona estupenda y muy inteligente. Grandes ratos que hemos echado con aquel pintor cuando vivía en el barrio gitano. Tiene muchos cantaores antiguos pintados a carboncillo.? Y un cuadro pintado con esa técnica de Diego de los Reyes el Mijita, que fue compadre de Juan Lara. Era una gran persona para el barrio gitano y lo apreciábamos mucho. ?Ayudó a muchos portuenses del barrio con problemas que no quiero mencionar. Juan era una persona que se comunicaba con todo el mundo sin distinción de clases ni de ideologías. Juan nos dejó huella de persona buena y de su pintura-

Lo echamos mucho de menos cuando se marchó del barrio. Pero estoy seguro de que también nos echó mucho de menos Juan.? Una tarde, en la Casa Grande, en Vista Hermosa, me dijo: «--Qué daría yo por echar esos ratos que hemos echado en el barrio en aquellos años». En esas fechas de los años noventa no se encontraba muy bien.

José de los Ríos Suárez, el Loco, (foto de arriba) mi amigo, patriarca de una gran familia de doce comensales. Y un gran luchador para que no les faltara a los suyos la comida.? Uno de los bailaores que despuntaron en los años treinta. Actuaron en muchos teatros de la provincia de Cádiz con sus amigos Anzonini, Ángel el Sevillano y el cantaor Diego Gálvez el Gurrino, entre otros artistas del flamenco de aquellos años.

Cuando me coloqué en Dragados y Construcciones, me lo encontraba en el bar Chino tomando café y me preguntaba: «--¿Dónde vas tan temprano?» Le contestaba: «--Estoy trabajando en el Puente de Carranza», y me decía: «--Ten cuidado con el Levante, Antonio, que te puede tirar al mar». Era una persona entrañable; también cantaba y conocía muy bien el flamenco, enamorado del cante y del baile.

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