
| Texto: Francisco Andrés Gallardo
La hostelería portuense vivía en la primavera de 1997 –hace 29 años-- uno de sus momentos de mayor cohesión con la celebración de la asamblea anual de la entonces joven asociación de hostelería portuense HOSPOR, celebrada el 16 de marzo en las instalaciones de la cervecería La Guachi, perteneciente a mariscos Romerijo. El encuentro, presidido por Juan Franco del Valle, sirvió para hacer balance del primer año de vida del colectivo, cerrado con un respaldo mayoritario de sus asociados y con perspectivas claramente optimistas, en el que se homenajeó a Francisco Rodríguez Ceballos, fundador de Casa Paco, el establecimiento que hizo populares las celebradas pavías de merluza rebozada.
Durante la asamblea se puso en valor la buena acogida de iniciativas como las campañas promocionales De tapas y dulces por El Puerto y Menús, acciones que contribuyeron a dinamizar el sector y reforzar la imagen gastronómica de la Ciudad. La junta directiva, animada por los resultados, anunció su intención de ampliar el calendario de actividades en el segundo ejercicio de la entidad.
Entre los proyectos sobre la mesa figuraban la organización de las II Jornadas de Tapas, la creación de un concurso gastronómico, la puesta en marcha de un punto de información turística y la edición de una publicación estival. En el capítulo reivindicativo, los hosteleros insistieron ante las administraciones en la necesidad de impulsar una Escuela de Hostelería en la ciudad como apuesta estratégica de futuro.
1.113. FRANCISCO RODRÍGUEZ CEBALLOS. El orgullo del trabajo bien hecho.
La reunión concluyó con un tono aún más emotivo gracias al homenaje tributado a Francisco Rodríguez Ceballos, conocido popularmente como Paco Ceballos, fundador del emblemático establecimiento ribereño Casa Paco, referente indiscutible de la cocina tradicional y reconocido por sus merluzas rebozadas y pavías. No en vano, el negocio celebraba aquel año su 51º aniversario.
El reconocimiento contó con la presencia de su esposa, Balbina Sánchez Rosso, y de sus hijos Baldomero, Ignacio y Paco, además de una sorpresa especialmente simbólica: José Guilloto, quien en su día vendió a Ceballos su primer local, el recordado por los más veteranos Bar La Casualidad, situado en la calle Correos o Ricardo Alcón.
El acto se cerró con un aperitivo bajo la coordinación de José Antonio Romero Sánchez, que propició un animado encuentro entre profesionales del sector hostelero y turístico, acompañado del tradicional sorteo de regalos entre los asistentes, en un ambiente distendido que reforzó el espíritu de convivencia y colaboración que caracterizó aquella etapa del sector hostelero en nuestra Ciudad.
