Será en la Ermita Santa Clara a las 20:00 horas

| Texto: José María Morillo
Hoy se presenta en la Ermita de Santa Clara, a las 20:00 horas, el nuevo libro de Juan Carlos Neva Delgado, ‘Textos Porteños’, con un giro inicial sobre el título que sorprenderá al lector –o no--, nada más empiece a leer su introducción. La obra incluye dos prólogos, como suele ser habitual en las publicaciones de Neva: uno de la mano del escritor y columnista porteño Pepe Mendoza y otro del periodista de la Cadena SER, también portuense, Francisco José Román. El diseño de la portada es del colaborador de Gente del Puerto, Alberto Castrelo, siendo editado por El Boletín. Durante el acto se podrá asistir a una lectura teatralizada de algunos relatos que se incluyen en el libro, a cargo de la asociación Voces Lectoras.

Juan Carlos Neva repasa casi cuarenta años de escritura de columnas, surgidas de la urgencia o de la necesidad de ordenar ideas, escritas con rabia, entusiasmo, ironía o distancia, pero siempre desde una voz propia que se fue asentando en la intersección entre periodismo y literatura, entre observación y experiencia, en un estilo híbrido, testimonial, subjetivo y ensayístico. Sitúa su trabajo dentro de una tradición amplia en la que el lenguaje sirve no solo para informar, sino también para narrar y reflexionar, emparentando sus textos, salvando las distancias, con autores como García Márquez y Umberto Eco, así como con columnistas locales que han recopilado sus artículos en libros. El volumen que presenta no es una antología completa de su obra, sino una selección guiada por el afecto, la memoria, el criterio literario y el valor histórico o representativo de ciertas piezas, pensada para lectores habituales, nuevos lectores e investigadores interesados en comprender una época y una sensibilidad.
Como explica el autor, no ha retocado el estilo original de las columnas, más allá de correcciones mínimas, porque quiere conservar la voz con la que fueron escritas, aunque reconoce que unas han envejecido mejor que otras, todas nacidas de una honestidad que procura mantener. Releer esos textos ha sido para él una experiencia ambivalente, a veces gratificante y otras incómoda, pero también una forma de dialogar consigo mismo y con sus antiguas certezas y contradicciones. Advierte al lector que no hallará una narración cronológica, sino una suma de momentos y ecos dispersos de preocupaciones, esperanzas y manías, que pueden despertar reflexión, sonrisa o nostalgia compartida, y que constituyen, en último término, una humilde herencia ofrecida a la sociedad.
