Dormir frente al mar, despertar en El Puerto del siglo XXI

| Texto: José María Morillo
La costa de El Puerto de Santa María arranca 2026 con una oferta de alojamiento turístico: Punta Bermeja Premium Beach, un complejo que eleva el listón del alojamiento vacacional y refuerza la posición del destino portuense en el segmento alto del mercado. Además se convierte en un guiño a la memoria hotelera local con el regreso de la familia Zapata, conocedora del terreno y del pulso turístico portuense tras su etapa al frente del histórico Hotel Puerto Bahía, en Valdelagrana.

Detrás del proyecto hay músculo y oficio. Juan Zapata Barreras —actual presidente de la Federación Andaluza de Hoteles y Alojamientos Turísticos (FAHAT)— y su hermano Alfonso lideran la iniciativa desde Armuños, S.L., grupo familiar fundado en 1973 y con amplia trayectoria en la industria. El resultado es un cuatro estrellas superior: 172 habitaciones, Todas, sin excepción, con terraza y una orientación excepcional frente el mar y el entorno natural.

El complejo se despliega como un resort completo: spa, gimnasio, varias piscinas, terraza bioclimática, restauración, áreas chill-out y espacios para el público familiar. Un concepto integral que combina descanso, bienestar y ocio sin salir del recinto —aunque la playa esté literalmente a un paso.

La inversión final asciende a 21,3 millones de euros, ajustada respecto a los 25 previstos inicialmente, y cuenta además con un respaldo institucional de 6 millones concedidos en 2023 por el Ministerio de Hacienda y Función Pública. El enclave, en Bahía Blanca, ocupa 18.810 m² en primera línea de la playa de Santa Catalina, con 10.290 m² de edificabilidad, y un proceso administrativo iniciado en febrero de 2022 que hoy ya se traduce en presencia comercial en los principales canales y plataformas de reserva.

El impacto local es tangible. Durante la construcción se empleó a 120 profesionales y, con la apertura, se crearán 75 puestos de trabajo anuales. La selección ya está en marcha —anunciada a pie de obra— y se suma a un efecto arrastre notable: 850.000 euros anuales en compras a proveedores locales, una inyección directa a la economía de proximidad.
