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Antonio Colorado Domínguez. A su buena memoria

El Puerto despide a una vida dedicada a servir y proteger

| Texto: José María Morillo

El Puerto de Santa María ha despedido a Antonio Colorado Domínguez (1955-2026), portuense de nacimiento y agente de la policía nacional, que nos ha dejado a los 70 años tras una vida entregada al servicio público, a la solidaridad y a sus profundas convicciones personales.

Miembro del Cuerpo Nacional de Policía ya jubilado, Antonio hizo honor durante décadas al lema de Servir y Proteger. Su trayectoria profesional comenzó lejos de casa, en Barcelona, para continuar en Madrid, donde trabajó en estupefacientes y como escolta en los difíciles años del plomo. En 1979 regresó a su ciudad natal, a la que dedicó la mayor parte de su carrera, pasando por seguridad ciudadana, patrullas Zeta, servicios de escolta judicial y, en su última etapa laboral, el Centro Penitenciario Puerto III, donde finalizó su vida profesional antes de la jubilación.

Entre sus compañeros de la Comisaría de la Policía Nacional fue siempre una persona respetada y querida. Cumplidor, cercano y humano, dejó la impronta del policía ejemplar que hace su trabajo sin ruido, pero con una entrega constante. Gran caminador —en la calle y en la vida—, al jubilarse no se retiró del compromiso social: se integró en la Asociación Santo Ángel de la Policía de El Puerto, a la que dedicó más de diez años, formando parte de su junta directiva y volcándose en iniciativas benéficas destinadas a ayudar a las familias más necesitadas.

Casado con la madrileña María Pilar, sin hijos, Antonio encontró otra de sus grandes pasiones en el mundo cofrade. Ferviente devoto de la Virgen de los Milagros, vivió la Semana Santa con emoción, respeto y entrega. Era habitual verlo escoltando, de uniforme, a los titulares de las cofradías de la Ciudad, especialmente a la Virgen de la Entrega el Domingo de Ramos y a Jesús Cautivo, cada Martes Santo, acompañándolo durante todo el recorrido, renunciando a relevos de compañeros. Su presencia, discreta, era un gesto que las distintas corporaciones religiosas siempre supieron reconocer y agradecer.

Antonio entendió que servir a los demás —desde un uniforme, una asociación benéfica o tras un paso procesional— era una forma honesta y silenciosa de dejar su impronta en la vida de su Ciudad. Descanse en paz.

1 comentario en “Antonio Colorado Domínguez. A su buena memoria

  1. Ramón Ruiz Martinez

    Excelente Persona . Excelente Profesional y Excelente Compañero .
    Pasó por el "Barrio " de la Vida, haciendo lo más importante que un Ser Humano puede hacer, que es el BIEN.
    Que Dios lo acoja en su Gloria y fortalezca a su Familia D E P

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