2.535. El Ángel Exterminador.

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Aprovechando que los Testigos de Jehová han colocado, --junto al Teatro Principal, hoy Caja Rural del Sur, donde por último estuvo el carrillo de Severo--, un chiringuito, un tingladillo, un puesto, un tenderte, o un stand, que no sabe uno cómo decirlo para no ofender –porque se ofenden--, para, dicen, hacer propaganda de la Biblia –la suya-- y, de paso, hacer prosélitos a los incautos que se paran a escucharlos, me he acordado de las exquisitas tapas de sangre encebollada, sangre con tomate y morcilla que ponían en el Bar La Concha, esquina y vuelta del Teatro.

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En la instantánea, el Bar la Concha, en primera fila a la izquierda sentado el maestro de cocina, Torres Higuera; Soriano; el camarero Campuzano; Vicente Devesa simula servir agua con un botijo en un vaso; de blanco Prudencio Rábago y a su lado con un vaso en la mano y detrás de Campuzano, Manolo Carrillo; detrás de éste Pepe López Herrera y junto a éste de pié, Salvador Sánchez de la Ferretería. A la izquierda de pié, Enrique Garrucho Laural y a su lado, tras el botijo, Antonio Alejo, operario de la barbería de Barcala en la calle Larga. 25 de diciembre de 1952.

Por eso mismo, y por asociación de ideas, se me ha venido a la memoria lo del Éxodo (12, 1-8. 11-14). Y es el pasaje de lo que el Señor le dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto sobre matar un cordero o un cabrito, sin defecto, macho y de un año y con su sangre rociar las jambas y el dintel de las puertas de la casa, para que cuando pase el ángel exterminador, no hiera a los primogénitos, desde los hombres a los ganados. La sangre sería la señal y, en la casa donde estuvieran pintados el dintel y las jambas de las puertas, pasará de largo y no habrá para ellos plaga exterminadora, etc.etc.

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Pero, si para no ser exterminados debió hacerse eso, sobre el ángel exterminador, no añade el libro sagrado más pormenores, ni en qué se ocupaba el exterminador en el tiempo libre. Al parecer lo calla. Pues yo se lo digo: han aparecido unos papiros, según dicen, en el subsuelo de la Plaza del Polvorista (se comenta que apócrifos, pero los escrituristas consultados opinan que son unos auténticos “decretalia impúdica”) que afirman, en arameo tardío, que el ángel exterminador, antes del 6 del 6 del 6, fecha del nacimiento del Anticristo, deberá tener pintadas de amarillo una sola de las aceras que le venga en gana, de las calles que le vengan en gana. Pero una sola.

timthumb.phpMás que ángel exterminador, dicen los Santos Padres, en varios tratados de apologética y dogma consultados, que se trata, indudablemente del “peligro amarillo”. San Procopio de Alejandría, siguiendo a San Ignacio de Patmos, no se explica el supuesto texto sagrado --hallado por unos arqueólogos, según unos, en una esquina de la acera del “espacio escénico”, terriza; otros dicen que dentro de las tinajas del solar de Larga con Palacios, y aun otros, que han sido encontrados en unas cloacas del Ayuntamiento--, y lo atribuye a herejes primitivos, presos del diabólico error bilioso-crisoelefantino, ya denunciado por San Aurelio de Caledonia, en el III Sínodo de Sidueña. En efecto, afirman ser herejía, condenable, desde el XXI Concilio de Barbate, obligar a aparcar, para siempre jamás, en una sola acera, con la consiguiente polución para el medio ambiente de los gases del arranque, los acelerones, las dubitativas y reiteradas maniobras “al golpe” de los aparcamientos, la parada en marcha, el estacionamiento permanente, el acopio, bajo los carruajes, de grasas minerales, de basuras, miasmas, excrementos humanos, majadas de semovientes, meadas de animales, racionales o irracionales, y demás cochambres, inmundicias y desperdicios, además de los contenedores permanentes con sus lacerantes y nauseabundos olores y los muebles y enseres inservibles depositados, a más de la incitación, solapados en todo ello, a actos atentativos a la moral y buenas costumbres, impidiendo la necesaria limpieza, higiene y barrido, impedimentos que atentan gravemente a la salubridad de los ciudadanos y son foco de enfermedades, epidemias y alergias.

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Ajusticiamiento de un hereje.

Se han mandado a la Universidad Pontificia de Comillas [de cuyo cementerio es oriundo el Ángel Exterminador que ilustra esta nótula] los papiros hallados porque, en alfabeto romano, hay unas extrañas interpolaciones marginales, de época posterior, que reproducen el lema de una empresa heráldica castellana, aunque oriunda de Asturias pasada por Rabita-Ruta y la alquería de Pernita, que dice textualmente: “Después de Dios, la Casa de Quirós”, sin que se sepa qué es lo que pueden significar y si, además de herejía, constituyen blasfemia. Al parecer, según el Catedrático en Sagrados Cánones y Decretales, Excelentísimo Sr. don Arcadio Ponte de San Alejandro, hacen referencia críptica al anónimo autor de las ya calificadas como “Decretalia impúdica”.

Sea lo que fuere, es una cochambrería lo que han hecho. Quede dicho.

P.S. Me llegan noticias de que se han reunido, con carácter urgente y extraordinario, el Senado y el Sanedrín del Barrio Alto, en la Sacristía de una prestigiosa bodega de la calle Zarza, y han acordado, por unanimidad, ir a la desobediencia civil en favor de los perjudicados con el aparcamiento para siempre jamás en sus aceras, quienes deberán pagar nada más que la mitad de la tasa de basuras, la mitad del I.B.I., la mitad del Impuesto sobre la Circulación de los Vehículos, la mitad del Impuesto de entrada de carruajes, y, en caso de venta o herencia de esos inmuebles, la mitad de la cuota que resulte de Plus Valía, proscribiendo el “peligro amarillo” y retirando el saludo al ángel exterminador, cuya dimisión se pide. De todo lo cual se levantó acta. /Texto: Luis Suárez Ávila

Un comentario en “2.535. El Ángel Exterminador.

  1. Manolo

    Brujos de la tribu, en arameo o en swajili. Todos creen que su religión es la verdadera. No digo, como decían, que la religión sea el opio del pueblo pero, a la vista está, en su nombre, todas las religiones han matado. La cristiana también mató infieles.

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