2.561. José Suárez Alemán. La trágica muerte de Pepe Hano.

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José Suarez Alemán, conocido por Pepe Hano, nació en El Puerto de Santa María el 25 de junio de 1905, en la calle Espelete nº 16. En el padrón de 1910, estaba asentada toda su familia, en la calle ya mencionada. Sus padres fueron Rafael Suarez, de 56 años, herrero y María Alemán Aguilera, de 39 años. Sus hermanos: Salvador y María, de 18 años, Francisca, de 16 años, Juana, de 11 años, Rafael, de 10 años, José , “Pepe Hano” de 4 años y Tadea, de 18 meses. Todos tuvieron el privilegio de nacer en El Puerto de Santa María.

Este calé ha hecho historia y leyenda a partir de su trágica muerte. Estuvo casado con Milagros López Cordero, nacida en 1913 en El Puerto. De esta unión vino al mundo también en esta ciudad una niña de nombre María Suárez López en 1930. /Fotocopia de fotografía instantánea al minuto de Pepe Hano, en el Parque Calderón, año 1931, que se conserva en muy mal estado.

En los padrones consultados en el Archivo Histórico, aparecen dos personas con el mismo nombre de José Suarez Alemán, uno nacido 1896 y el protagonista de esta biografía, que vino al mundo en 1905. En el padrón de 1924 estaba domiciliado en la calle Santa Clara nº 25, de profesión panadero, vivía con su hija, sus padres y su hermana María.

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La calle Santa Clara, hoy Carmen Pérez Pascual.

Me he atrevido con esta biografía, porque en la actualidad no quedan familiares directos de lo vivido por José Hano hace ochenta y tres años. Como artista flamenco del cante y del baile, fue de los mejores que han salido de esta tierra, por datos aportados por personas que le conocieron, como fueron: José de los Reyes “El Negro”; Alonso Suárez de la O, “El Cepillo”; Joaquín Albaiceta Núñez, guitarrista; Manuel de los Santos “Agujeta El Viejo”; Manuel Bermúdez “ Anzonini” ; José Brea “Breíta”; El Sardina, nombre de José Suárez Herrera y María “La Pijota”, estos últimos, sobrinos, que aunque no llegaron conocerlo, si tenían muchos datos y testimonios de sus padres y aportaron noticias a muchos gitanos y aficionados de su época. De estos informes he tomado nota para sacar a la luz parte del texto expuesto.

Con doce años Pepe Hano ya cantaba para los aficionados y señoritos como se le llamaban antiguamente a los adinerados. Tomó clase de baile, con un extraordinario bailaor y profesor, vecino suyo llamado Manolo Fernández Cabrado, gitano, (Puerto Real, 1862- El Puerto, 193?). Vivió prácticamente toda su vida en El Puerto. En el Padrón del año 1911, estaba asentado en la Calle Espelete nº 25, su profesión era artista del baile y su estado civil soltero.

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El número 25 del Callejón Espelete, en la actualidad.

José Breíta, dijo de él: «--Manolo Fernández, nombre artístico con el que fue conocido, en su vejez impartió clases de baile, actuó con muchas artistas del baile de su época y llegó a actuar con Antonia y Josefa Gallardo “Las Coquineras”, Isabel la Gitana, de Jerez, y Mariquita Malvido, entre otras».

Pepe Hano, cantó en varias ocasiones con la Niña de Los Peines, cuando esta artista venía a El Puerto a actuar en el Teatro Principal, o invitada en algunas fiestas de la alta sociedad de esta comarca. Según comentarios de los viejos aficionados portuenses cantó con Pastora, en una finca del término de El Puerto, llamada Las Betillas, en la sierra San Cristóbal, en el siglo veinte. También llegó a reunirse en fiestas con Manuel Torre, y con Juan Jambre, en esta hacienda.

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Hacienda Las Beatillas.

Conocí en Madrid, a finales de los años setenta a mi inolvidable amigo Félix de Utrera, apodo artístico de Félix García Vizcaíno, (Islas Canarias, 1929 - Madrid, 1998), le pregunté si había oído hablar de Pepe Hano, y me dijo que sí, aunque no llegó a conocerlo, pero me hablo de él Pericón de Cádiz, que si lo conoció, y decía de él: «--Cantaba y bailaba muy flamenco, estuvo con él en varias reuniones». Lo llevó a Cádiz un gran aficionado y cantaor del El Puerto de Santa María, llamado Camacho Ortiz, que se dedicaba a exportar gallos de peleas a Sudamérica. Aurelio de Cádiz, si lo conoció por mediación del mencionado Camacho Ortiz, que por cierto este portuense cantaba fenomenalmente, según datos aportados por estos dos cantaores de Cádiz y artistas del flamenco de El Puerto, podría haber vivido de este arte, yo lo tengo clasificado como un buen cantaor flamenco y un excelente aficionado. Nuestro paisano ganaba más dinero con los gallos de peleas que cantando”.

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Felix de Utrera, en la librería de Pepe Blas Vega, en calle Prado nº 2, de Madrid, 1988. A muchos grandes del flamenco, hemos escuchado cantar en el sótano de este local.

Café Cantante de la calle Sierpes.

Actuó en muchas ocasiones en un café cantante llamado El Chico, situado en la calle Sierpes, posterior Bar los Melindres, este local estuvo abierto entre los años 1930 y 1933, dedicado al flamenco, al dueño de este establecimiento Antonio Jiménez Pérez, apodado El Chico, llegué a conocerlo y a su sobrino Paco, por cierto muy buenas personas.

Manolo Anzonini, decía de él: «--Lo vi en una fiesta, yo tendría doce años y pocos artistas flamencos, de esta tierra han salido, con el duende de Pepe Hano, yo tomé muchas cosas de lo que he pude de su cante y de su baile».

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A la izquierda, el inicio de la calle Sierpes con el Bar Vicente y la Placilla en el frente.

Antonio Jiménez Salguero “El Caneco” y su mujer Angustias Flores Suçarez, 1902- 1988, Jerez, estuvieron en muchas ocasiones en fiestas con él. El genial Macandé en ocasiones se hospedó en la fonda de la calle Ganado, o en la de Bartolo, de la calle Vicario, para escucharle cantar al de El Puerto. El guitarrista, Albaiceta “El Viejo”, nos dejó testimonio de este personaje, en una fiesta celebrada en casa de un bodeguero pudiente de esta ciudad y nos comentó: «--A pocos he visto en mi vida flamenca como él».

El Viejo Agujeta, nos desveló: «--Yo conocí a su hermano Rafael que me hablaba de su hermano Pepe, y de lo buen cantaor que era. Lo escuche una noche, en una fiesta en Jerez de la Frontera, y te puedo decir que su hermano se quedó corto hablando de este gitano». José Brea “Breíta”, enciclopedia referente del flamenco, nos afirmó: «--Su cante era muy personal con estilo de los Puertos y su baile por fiesta era diferente a todos, dejó un sello que heredaron muchos artistas de El Puerto y provincia», por mencionar algunos: Manolo Ansonini, Manolito Barrera “El Soldao”, El Caneco, Pepa Campo, la Angustia, Fernando Gatica, Guarino de Puerto Real y algunos flamencos de Cádiz y Puerto Real.

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Tío Alonso del Cepillo, actuando en una fiesta del Cante de los Puertos./Foto: Rafa. Procesado VGL. Archivo Municipal.

Alonso “El Cepillo”, familia de Pepe Hano, nos hablo de él en muchas ocasiones: «--Fue un artista de los más completos que hayan salido de este pueblo cantando y bailando». José “El Negro”, fue un gran admirador y nos dejo estos datos: «--Cuando cantaba en el café cantante “El Chico”, que estaba situado la calle Sierpes, posterior Bar Los Milindris, no se cabía para poder escuchar a este fenómeno del cante y baile. Fue un hombre muy enamoradizo, lo que le causaría muchos problemas y disgustos. Horas más tarde de su actuación en El Café Cantante El Chico, vino el de la guadaña y se lo llevó con los que no vuelven».

Antonio Caraballo Graván, “El Niño del Puerto de Santa María”, nació en 1884. El 20 de Mayo del año 1926 se presentó al concurso flamenco organizado por Dora “La Cordobesita”, en el Teatro Duque de Rivas, de Córdoba. A este evento se presentaron muchos cantaores y cantaoras, voy a mencionar algunos: Emilia Casanova “Niña de San Lorenzo” de Córdoba; Domingo Leoncio “El Niño de Peñarroya”; Crispín Toledano “Niño de “Linares”; Manuel Cobo “El Sevillanito”; Antonio Castro “El Niño de la Rivera” de Córdoba; Félix Gallardo “El Niño de la Rosa“ de Córdoba; Ignacio Ramírez “El Niño de Marchena”. El jurado estaba compuesto por periodistas, el delegado gubernativo y Onofre, cantaor que fue uno de los patriarcas de los cantes cordobeses. Caraballo cantó en muchas ocasiones con Hano, también en la inauguración de un establecimiento, llamado La Peña, y en fiestas privadas. Caraballo, fue un conocido industrial de la hostelería de esta ciudad. Fue un hombre polifacético, enamorado del teatro, dejó algunas obras de teatro escritas tituladas: El Escudo del Amor, Un Hijo de la Sombra, Imposible para el Arte, entre otras, y participó como actor en algunas de sus comedias. Actuó con Juan Gutiérrez “Pavirri”, con la bailaora Milagros Lechuga, Antonio Moya y El Niño de Málaga, acompañó a la guitarra el notable profesor Francisco Sevillano, según   Revista Portuense de 17/12/1912.

Pepe Hano con catorce años, cantó en la feria de ganado de El Puerto, con El Jilguero, nombre de Antonio Reyes (El Puerto, 1880), familiar de José de los Reyes “El Negro”. Según los gitanos mayores que le conocieron, fue una persona rara entre los raros y poco amigo de que le escuchasen su cante, dominó la toná, el martinete y la seguiriya. Con Breíta, trabajó cuidando pollos de peleas y se le escuchaba cantar en muchas ocasiones, cuando trabajaba a solas en el corral pelando gallos ingleses, tenía una voz muy flamenca.

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José de los Reyes “El Negro”, acompañado a la guitarra por Antonio Núñez, en una Fiesta del Cante de los Puertos celebrada en la plaza del Castillo. /Foto: Rafa. Procesado VGL. Archivo Municipal.

Pepe Hano, era un gran admirador del cante de un pariente suyo, apodado “EL Gurrino”, nombre de Diego Cortés Suárez, 1897-196?, con éste cantó en muchas juergas flamencas. Puedo decir que Diego “El Gurrino”, por los comentarios de gitanos viejos y aficionados de esta zona, fue uno de los grandes cantaores por seguiriya, soleá, toná, martinete, carceleras y romances, que han salido de este lugar.

Toná de Pepe Hano

Era muy de mañana
mi mare me vino a llamar
despiértate hijo mío,
guardias te vienen a buscar.
¿Qué delito he cometió yo?
soy gitano y bien plantao.
En El Puerto, me conocen por Pepe Hano,
pa lo que los señores quieran mandar.

Esta toná la enmendé yo, porque me la dieron incompleta su familia y aficionados que le conocieron, hace más de cincuenta años, éstos no se acordaban de la letra completa de la toná. Yo le incorpore las cinco últimas estrofas. Por bulerías solía cantar: “quién será ese militar que en la esquina esta parao”, y la soleá de Teresa Mazzantini, de otras letras no se acordaban.

En Semana Santa, lo contrataban los señoritos para que le cantara al Nazareno de esta población. Cuando lo veían trajeado en estos días de fiesta por las calles, lo seguían cien o doscientas personas para escucharle cantar saetas.

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David Oliva, 'el Niño Villar'.

De mis conversaciones con David Olivar Villar “El Niño Villar”, investigué a dos artistas de su familia, como fueron: Carbonerito de Jerez, de nombre Ramón Villar, cantaor que vivió gran parte de su juventud en Jerez, grabó un disco, que tuvo mucho éxito en los años setenta, con la letra: Los Faroles de Santana, se alumbraron para verte. Nació en El Puerto de Santa María en 1930, creo que vive en Bélgica y Soledad Villar García “La Sole”, El Puerto, 1902-1990, prima del Carbonerito y tía del bailaor Miguel Villar, del cantaor David Oliva “El Niño Villar”, y del guitarrista Antonio Villar. Juan de los Santos “El Gordo Agujeta”, Jerez 1936 - Rota. 2006 y el Elíseo del Puerto, apodo de José Almendro Vía, Puerto Real, 1913 - El Puerto, 1988, dejaron testimonio de la Sole, como una buena cantaora que dominó los cantes por soleá, fandango, bulerías, saetas y también se daba su vueltecita por bulerías, cantó en varias ocasiones con Pepe Hano, en fiestas privadas, bautizos y tomas de dichos de aquellos periodos.

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El Gordo Agujeta”, en su fragua de Rota, un buen cantaor y una gran persona. En su nicho, tiene colocado el siguiente epitafio: Juan de los Santos, hijo del Viejo Agujeta, Cantaor flamenco.

A mediados de los años veinte, se celebró una boda gitana de un carnicero con haberes natural de Cádiz, de apellido Villegas y apodado “El Tito”, con una gitana guapísima del Puerto, de apellido Montoya. Esta boda duró cuatro días de cante y baile. Vinieron muchos cantaores y cantaoras de la provincia de Cádiz, participando en este acontecimiento: Antonia García Moreno “La Obispa” El Puerto 1886-1965, abuela materna de Orillo y Rancapino, Antonia Núñez Heredia “La Falfota”, Chiclana, 1894-1974“, --no se encuentra partida de nacimiento, ni la de bautismo, según el escritor madrileño Antonio Escribano-- abuela paterna de Orillo y Rancapino, a esta mujer la confundieron en el Diccionario Enciclopédico Flamenco, con la Obispa, cantó en el festival de la Parpuja de Chiclana con 80 años, por alegrías, ganando un primer premio, yo la escuché cantar y, con perdón, no tenía el duende de nuestra paisana “Antonia “La Obispa”. No se han encontrado las partidas de bautismo y de nacimiento de Antonia Núñez Heredia en Chiclana,

Según el escritor madrileño Antonio Escribano, Juan Pomares Junquera, “Juan Jambre”, de Jerez 188?-194?, Alonso “El Cepillo”, del Puerto, 1900- 1991, su hermano Luis Suárez de la O “El Viejo”, 1891-196?, Diego “El Gurrino”, Pepe Hano, Rosa Moreno Franco “ la Chiva”, Manuel de los Santos Gallardo, “El Viejo “Agujeta” Jerez, 1908-Rota, 1976, Pepa Campo, apodo artístico de Josefa Campo Campo, El Puerto. 1903-1985, y Tío Parrilla, nombre artístico de Manuel Fernández Moreno, Jerez. 1904-1980, cantaor, bailaor y guitarrista. Todos los que vinieron a este acontecimiento eran de raza gitana, porque en estas reuniones no participaban los payos. La gran mayoría de los que cantaron y bailaron eran del Puerto. Esto me lo con firmaron como cierto Tío Alonso “El Cepillo y José “El Negro”.

pepehano_5_puertosantamariaFotografía: El primero por la Izquierda Pablito de Cádiz, bailando por fiesta y el siguiente Manolo Caracol cantando y la primera por la derecha Luisa Ortega y la segunda nuestra paisana Pepa Campo, bailando por bulerías.

Homenaje de Luis Gatica.

A mi compadre Luis Gatica, quiero darle las gracias una vez más, por su colaboración. Voy a dar una información que él desconoce: Chano Lobato, con el que tuve una buena amistad, siempre que venía a Madrid, iba a oírle cantar, hablé con él en muchas ocasiones. Dos años antes de su muerte cantó en Vallecas, y me dijo: Antonio me he enterado por mediación de nuestro amigo Ramón Vélez, de que hay un cantaor del Puerto, no profesional, de nombre Luis Gatica, muy conocido en Cádiz y provincia, que hace el cuplé por bulerías fantásticamente y yo quiero escucharle cantar, quedamos en que cuando él viniera por Cádiz, vendría a verle, pero no pudo, ya estaba tocado por la varita de los que no vuelven.

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Foto de Luis Gatica, cantando por saeta, en la salida del Nazareno, del Hospital San Juan de Dios, en el 450, aniversario de esta hermandad portuense. Fotografía de Manuel Bohórquez.

Luis Gatica, nos ha escrito un poema dedicado a Pepe Hano que dice así:

Antonia la Canastera,
se sentaba en su corral,
pensando en sus amoríos
y comenzaba a cantar.
La pena negra llegaba
con quejido lastimero.
Los geranios la escuchaban
y se decían entre ellos
¡qué bien canta esta gitana!
La Toná llena de muerte,
como caballos con alas,
llamaba a los gitanos,
con sus sones en la fragua.
Era de noche en el pueblo,
las golondrinas callaban,
el gitano que quería
bajaba para la plaza.
Los Canales como linces,
masticaban su venganza.
Ni la veleta en la torre
con el viento que soplaba
pudo decirle al mocito
para bajo no te vayas.
Esperando esta tu cuerpo
para hacerte la mortaja.

La muerte de Pepe Hano.

Recogemos literalmente la información de Revista Portuense de 30 de octubre de 1932.

Anoche a las doce y media ocurrió un suceso sangriento en las inmediaciones de la plaza de abastos, ante un estanco existente en la calle Ganado.

José Suárez Alemán, conocido por Pepe Hano, que iba acompañado por otro individuo, acertó a pasar por aquel lugar donde se hallaban José Herrera “Canales” y sus hijos Francisco y Ramón Herrera Vega, acompañados a su vez por otros individuos. Entre los Herreras y Pepe Hano, parece que existen resentimientos familiares, lo que originó, debido a algunas copas que habían ingerido, que tuvieran discusión Ramón Herrera y Pepe Hano, produciendo aquel a éste una herida por arma blanca en su abdomen.

El herido cayó al suelo de donde le recogieron los que allí se encontraban suponiendo en el primer momento que estaba acometido de unas fatigas, pero al observar que estaba lesionado, se apresuraron a llevarlo al Hospital. Ínterin, el agresor y sus familiares desaparecieron bonitamente del lugar de la contienda.

Conocido por los agentes de la autoridad que existían lesiones, se apresuraron a la búsqueda y captura del agresor, la que fue llevada a cabo por los serenos José Gutiérrez Quirós y Francisco Fernández Martin-Arroyo, cuando acompañado de su hermano Francisco dirigíase el Ramón Herrera Vega a su domicilio, por la calle Espelete. Le fue ocupada el arma con que produjo la herida, una navaja de punta de espada, de unos diez centímetros. Quedó detenido a disposición del Señor Juez de la instrucción.

El herido fue asistido en el hospital por los médicos señores Muñoz Seca y Rioja y el practicante señor Martin. A poco de ingresar perdió el conocimiento, haciendo inspirar serios temores. Por los citados facultativos le fue practicado una detenidísima cura, suscribiendo el señor Rioja el siguiente parte de la lesión sufrida:

«Herida punzo-incisa en la línea media de la región epigástrica, de unos tres centímetros de ancho y penetrando en la cavidad abdominal con salida de epipión, sin que en la laparotomía exploradora practicada se haya podido patentizar una perforación intestinal, aunque parece muy probable su existencia, pero sí diversas lesiones epiploicas y alguna hemorragia interna.

El lesionado llegó en shock traumático y así continuó después del acto operatorio, siendo su pronóstico muy grave».

Avisado el juzgado se personó éste en el Hospital, constituido por el juez Sr. Sánchez Moreno, secretario señor Romero, oficial señor Ramírez y aguacil Señor Valenzuela. Allí dieron cuenta al señor Sánchez Moreno de las primeras diligencias practicadas los funcionarios de la policía local gubernativa.

Desde el hospital se trasladó el juzgado al Depósito municipal, donde tomo declaración al agresor, quedando éste detenido y continuando luego el señor Sánchez Moreno y su acompañante para el juzgado, al objeto de continuar las diligencias, tomando declaración a los testigos.

Próximamente a las cuatro dejaba de existir el desgraciado víctima de este suceso, José Suarez Alemán. Descanse en paz”.

El 11 de noviembre de 1932 se recogía lo siguiente en las páginas de Revista Portuense:

“En la tarde del pasado domingo tuvo lugar el traslado desde el hospital al cementerio, el cadáver del desventurado José Suárez Alemán, víctima del lamentable suceso ocurrido la noche del sábado.

En la comitiva fúnebre figuraba el clero yendo presente el capellán del hospital don Cástulo Berdos. Sobre el féretro en que iba depositado el cadáver descansaban tres artísticas coronas, siendo llevado el ataúd por profesión de amigos del finado, que se disputaban pacato, siendo la mas de las veces ocho el número de los conducías.

Al ir a coger la comitiva por la calle Luna, múltiples de los componentes de la inmensa muchedumbre que constituían la impuesta manifestación de duelo, pidieron a voces que fuese llevado el cadáver a ser paseado por ante la cárcel, deteniéndose en la plaza de ésta la manifestación algunos minutos, lanzado duras frases de condenación para el crimen y clamando ejemplar castigo para el autor del mismo.

Puesta nuevamente en marcha la comitiva, desfiló ya seguidamente para el cementerio, siendo presenciado su paso por profusión de criaturas, reflejándose en todos los rostros la justa indignación que el execrable crimen ha producido.

En la tarde del domingo se personó en la jefatura de policía la hermana del agresor Ramón Herrera Vega, Antonia, quien acusó como inductor del crimen a su otro hermano Curro, quien era que ponía mayor empeño en que ella terminara las relaciones íntimas que mantenía con el difunto.

También tenemos entendido que la denunciante comunicó igualmente que en la noche del crimen y en hora aproximada a la en que fuera cometido, notó que la puerta de su domicilio, en Santa Clara numero 26, hacían esfuerzos desde el exterior para abrirla, sin que nadie contestara a sus preguntas de quien fuera, llegando a saltar el listón y al proceder al afianzamiento de la puerta, desistió quien o quienes fueran de sus propósitos, sin que lograra ella verlos ni oírlos.

Se supone que pudieran ser sus hermanos Curro y Ramón, que pretendieron completar con ella su obra homicida. Parece que como consecuencia de estas manifestaciones, fue detenido el aludido Curro y puesto a disposición del señor Juez de Instrucción”.

La muerte de Ramón Herrera Vega, Canales, Revista Portuense de 27 de julio de 1934 Del suceso del pasado miércoles en el Penal (26 de Julio de 1934)

“Ya adelantábamos ayer, que en la noche del pasado miércoles había sido asesinado en la Prisión Central el recluso en la misma Ramón Herrera Vega (a) “Canales”, hijo de esta localidad y que cumplía condena de 14 años, impuesta por la Audiencia de Cádiz, en causa que se le instruyó por este juzgado por el asesinato del conocido por Pepe Hano.

La versión que recogemos del suceso explica que parece que Herrera Vega había abofeteado por la mañana al también recluso Juan Luis Arteaga, de 31 años de edad, natural de Puerto Real y vecino de Cádiz, que se encuentra en esta Prisión en virtud de la Ley de Vagos y Maleantes. Este sujeto que parece ejerce funciones de enfermero o practicante, logró apoderarse de las llaves del botiquín, de donde se supone tomo un bisturí, arma con la que infirió al Herrera Vega dos heridas en el lado izquierdo del pecho, a la altura del corazón, las que le produjeron la muerte casi instantáneamente, siendo escaso el número de palabras que pronunció tras ser herido, entre ellas la acusación de que le había agredido “El Momo”, apodo del matador.

Poco después de producirse el suceso, en la misma noche del miércoles, se constituyó en Prisión Central el Juzgado de Instrucción, comenzando a practicar las primeras diligencias, que se continuaron en la tarde de ayer.

En la mañana de hoy, a las ocho, le había sido practicada la autopsia al cadáver del infortunado Herrera Vega, por el forense don Pedro Solís y su colega Dr. Muñoz Seca. Descanse en paz”.

A estos sucesos ocurridos en nuestro pueblo, les viene como anillo al dedo una moraleja, que apunta: El que mata a espada a espada muere y quito lo del hierro.

Según comentarios de algunos de los que estuvieron en el entierro de Pepe Hano, cuando le estuvieron dando sepultura, no cabían las personas alrededor del ataúd y no dejaban a los sepultureros cumplir con sus deberes. Daban miedo como crujían los cipreses del Campo Santo, por el soplo de nuestro patriarca el Levante, el cielo en luto dejó algunas lagrimillas. Tuvo que intervenir las autoridades para poner orden. De esto dan fe algunos gitanos y payos que vivieron aquellos acontecimientos.

Antonia Herrera Vega, El Puerto, año 1897-196?, ante la tumba de su amado, le mandó un juramento a su hermano Ramón: “Te maten igual que tú has matado”, según contaron los familiares.

Los que me conocen saben muy bien que yo he tenido la gran suerte de con vivir con estos flamencos, amigos entrañables, cuyos nombres fueron José Breíta, El Negro, Tío Alonso, el guitarrista Joaquín Albaiceta y El Viejo Agujeta que me dejaron mucha información y testimonios de los flamencos del Puerto y de la provincia Cádiz. Le doy las gracias donde estén y les echo de menos.

Hay quien dice haber escuchado la desdicha, de la muerte de Pepe Hano, cantada por un ciego, en la plaza de abastos de Cádiz y en algunos pueblos de la provincia. Estos sucesos ocurridos tanto en crímenes, como en amores y desamores e historias trágicas, eran contadas por invidentes, antiguamente. (Tierras de Aliste: Coplas de Ciego). /Texto: Antonio Cristo Ruiz.

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Quiero dar las gracias a mis amigos: Antonio Gutiérrez, por los datos aportados de Revista Portuense, Salvador Cortés, por la fotocopia de la fotografía de Pepe Hano y a todos los aficionados flamencos portuenses por su colaboración y a mi amiga Ana Becerra, como siempre, por mi pesadez flamenca.

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