2.652.  Antonio Muñoz Cuenca. Confidencia a dos.

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Yo fui un niño feliz sin tener un juguete.
Destripaba pelotas con entrañas de trapos,
y cazaba pitines con tirachinas frágiles.
En la escuela aprendía las rutinas diarias,
en las enciclopedias de un tal señor Don Álvarez,
desvencijadas, rotas, sobadas por el uso.

Aprendi los latines para ser monaguillo
"Hosanna in excelsis" me sabia de memoria.
Después de cada misa la "Societatis Jesu"
me daba desayunos de un tazón con un "cundi"
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Enciclopedia Rubio. Primer Grado.

Aprendí  que "Pi" era tres catorce y su cola
y que Arquímedes fue el de los "flotadores"
Ilustrado que fui en un colegio humilde
por buenos profesores que me dejaron huella

Aprendí de los mares el saber de la vida,
con flujos y reflujos igual que las mareas.
Administré mis dotes por ser un niño libre
pues mi padre emigró de muerte prematura,
y mi madre fregaba por los suelos ajenos.
Me comí mil cosechas de viandas escasas
y mi estómago era cajonera de sastre.
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Cristo del Amor por la calle Santa Clara. 1943.

Yo fui un niño del barrio con sombra de cipreses
por donde los entierros eran lo cotidiano y
la muerte me marcó, con solapas de luto.

Yo fui un niño elegido por aquellos jesuitas
por ser tan"versao" y cantar cual jilguero.
Me internaron diez años a estudiar teologías.
 

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      Escuelas Sagrada Familia. 1948.

Enjaulado en aulas, grises, frias, escuálidas.
Y me desarraigué de todos mis paisajes,
cambiando la inocencia por todas  las ausencias;
Y me dieron cultura del "Trivium" y el "Quadrivium".

No sabía enamorar pero era un romántico,
de los que sueñan mucho incorregiblemente.
Eran tiempos de cine de la Fox y la Metro
y todos los galanes estaban en nosotros.

      Antonio Muñoz Cuenca.

2 comentarios en “2.652.  Antonio Muñoz Cuenca. Confidencia a dos.

  1. Francisco Mendoza

    Antonio Muñoz Cuenca, don Antonio para sus alumnos, Muñoli para los que tuvimos la suerte de tenerlo como compañero y amigo. Un hombre sencillo, humilde, de alma noble, sabio y sobre todo bueno. Hace 20 minutos que he conocido su fallecimiento en esta ciudad, en el pueblo que tanto amó. ¿Que puedo decirte, querido Antonio? Te llevaremos siempre en el recuerdo y en el corazón. Tú pasaste haciendo el bien de forma natural, como brota el agua de la fuente. No habrías sabido hacerlo de manera.

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