2.819. La Concejalía del Tiempo

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Hace años que vengo escuchado que los gobiernos municipales van a contemplar, en el ámbito de sus competencias, la creación de un novedoso departamento para la gestión pública local: la Concejalía del Tiempo. Son tantas las cosas que hemos visto cambiar a lo largo de las últimas décadas que se hace extraño que no la hayan materializado antes para que “nuestra historia, como la conocemos, no cambie” O sí. Una concejalía secreta que realice viajes en el tiempo para evitar que cambie nuestro pasado, evitando catástrofes irreversibles en nuestra historia o cambios de calado en nuestro futuro: Casas-Palacio que nunca hubieran conocido la piqueta, un cordón ferroviario diferente al que constriñó nuestra expansión, el incendio del Teatro Principal o la explosión de la Alcoholera, el hundimiento del Vapor… Una apuesta arriesgada y brillante, pardiez.

Las misiones las llevarían a cabo una brigada formada por dos mujeres y un hombre, que ya se sabe dónde radica la inteligencia emocional y así, de camino y de forma consciente, cambiemos nuestra percepción del mundo ante los acontecimientos que contemplamos. Un viaje al pasado a conocer al fundador del poblado fenicio de Sidueña y pedirle que dejara escrito en algún sitio el nombre de la ciudad y así zanjar de una vez por todas las dudas de si fuimos o no la primitiva Cádiz. Una excursión retrospectiva al Portus Gaditanus para conocer si a Lucio Cornelio Balbo ‘el Menor’ le gustaba el lomo metío en manteca más que media ración de garum en adobo. Una descubierta por la Cora de Xerez y preguntarle al moro del que dependía nuestra Alcanatif, si era verdad que el privilegio que otorgó Alfonso X de las dos Ferias anuales llevaba implícitos fuegos artificiales o fue cosa de chinos del pasado, o del futuro.

Un viaje al pasado a través de la puerta 1729 para averiguar si Felipe IV conocía a los naturales de esta tierra como portuenses o porteños, o simplemente como habitantes y gente del Puerto. Una misión a la calle Larga en 1823, casas de los Gutiérrez Martel hoy Centro Comercial maldito, para cambiarle a Fernando VII la pluma con la que abolió la Constitución en nuestra Ciudad, tras su cautiverio gaditano por los liberales. Un paseo por el hogar de los Muñoz Seca a finales del XIX y comprobar que humor se vivía en aquella casa, para no perderlo. Una rápida visita a principios del XX a la casa de los Alberti Merello y acreditar que su vida diaria era rimada y en verso… Sería maravilloso poder vivir lo imposible, volver atrás para algunos momentos. ¿Que no nos hubiera gustado cambiar de la realidad pasada o presente? /Texto: José María Morillo

Un comentario en “2.819. La Concejalía del Tiempo

  1. IGNACIO

    No hay que.cambiar absolutamente nada. Y recordar que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetir sus peores episodios. PD. En todo caso, viajar con la Macaria a Eurovisión para sobornar al jurado y que ganase España

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