3.471. Se cumplen 99 años del estreno de La Venganza de Don Mendo

La Venganza de Don Mendo es la cuarta obra más representada en España, desde su estreno en el Teatro de la Comedia de Madrid el 20 de diciembre de 1918, hace 99 años.   “Caricatura de tragedia en cuatro jornadas, original, escrita en verso, con algún que otro ripio”, como reza en el libreto. Comedia en verso que hace un recorrido por casi todos los metros y formas estróficas de la poesía castellana, ambientada en la España medieval, parodia el teatro del Siglo de Oro y el modernismo literario, con abundantes juegos de palabras y golpes de humor. El dramaturgo, director escénico y guionista español José Luis Alonso de Santos, muy vinculado con El Puerto de Santa María escribe a continuación sobre esta obra de Muñoz Seca. 

"Tengo una casa en El Puerto de Santa María en la que paso largas temporadas, y allí he aprendido a apreciar el teatro de Muñoz Seca, ya que el autor nació en El Puerto, donde es muy querido y valorado. En el Festival de Teatro de Comedias, que se celebra todos los veranos, he visto representadas muchas de sus obras, y he oído reír a carcajada limpia sus ocurrencias y su ingenio, su juego de lenguaje y su teatralidad, su particular sentido del humor, su galería de tipos entrañables, y –tal vez lo más importante – su esfuerzo por hacer llegar al espectador un consuelo reconfortante que le ayude a enfrentarse a los sufrimientos y dificultades de la vida.

| Manuscrito de la obra, que se encuentra en la Biblioteca de la Fundación Juan March de Madrid.

Recordemos sus palabras puestas en boca de un personaje de una de sus obras: “¿Qué haré yo para que los que sufren dejen de sufrir un instante y rían?”. Habría disfrutado mucho Muñoz Seca viendo las últimas investigaciones que dan al humor y a la risa un alto valor terapéutico.

¡La vida – nos dice el autor-, a pesar de los problemas y los sufrimientos, de las facturas y de los cumpleaños, de las dificultades y de los conflictos, y de tanta mentira y tanto pelmazo suelto..., es estupenda!

Estamos hablando de un teatro de distorsión y parodia: el astracán y otros géneros cómicos en que se mueve, que se basan en el artificio formal, la inverosimilitud, la dislocación del lenguaje, burlas, equívocos y chistes dentro o fuera de contexto, como explica muy bien Ma Teresa Santa María de esta obra y de su teatro.

| Manolo Gómez Bur, en el papel de Don Mendo, y María Silva como Azofaifa para el montaje que se estrenó el 7 de diciembre de 1977 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid. | Centro de Documentación Teatral (INAEM) | Foto de Manuel Martínez Muñoz.

Todas estas características están presentes en La venganza de Don Mendo, su obra más importante y conocida. Veamos un ejemplo. Para mostrar su disconformidad con la forma de expresarse de un personaje, le dice otro personaje que le escucha:

Siempre fuisteis enigmático, / y epigramático y ático / y gramático y simbólico, / y aunque os escucho flemático, / sabed que a mí lo hiperbólico / no me resuelta simpático.

Palabras que, si pudiéramos, le diríamos, sin duda, a muchas personas incomprensibles y pedantes con las que nos cruzamos en nuestra vida.

La venganza de don Mendo está escrita en verso, en un juego de ripios y rimas que muestran una gran maestría del autor. Al margen de las intenciones de parodia del drama romántico y del teatro clásico español del Siglo de Oro, hay una gran frescura escénica y dominio del juego teatral, que han hecho de esta obra una de las más significativas del teatro español.

| Raúl Sender vestido como el trovador Renato en la Tercera Jornada, acompañado de Ana María Vidal como Azofaifa y el resto de su coro de mujeres. Los trajes eran de Mara Recatero y los decorados de Gil Parrondo. 1997. | Centro de Documentación Teatral (INAEM) | Foto de Chicho.

Muchos de sus versos han quedado grabados en el lenguaje popular, por su gracejo, ritmo y fácil contagio:

Para asaltar torreones/ cuatro Quiñones son pocos./ ¡Hacen falta más Quiñones!

O la célebre descripción del juego de las siete y media que hace don Mendo a su dama, dolorido porque ha perdido:

¿Es que tu inocencia ignora / que a más de una hora, señora, / las siete y media es un juego? / Un juego, y un juego vil / que no hay que jugarle a ciegas, / pues juegas cien veces, mil, / y de las mil ves febril / que o te pasas o no llegas. / Y el no llegar da dolor / pues indica que mal tasas / y eres del otro deudor. / Mas ¡ay de ti si te pasas! / ¡Si te pasas es peor!

O los ovillejos, homenaje y parodia a los que hay en Don Juan Tenorio:

¿Quién se acerca inoportuno? / ¡Uno! / ¿Sabe qué suerte le cabe? / ¡Sabe! /¿Y qué le impulsó a subir? / ¡Reñir! / ¿Dijo reñir o morir? / Reñir y matar si cabe, / que entró por ese arquitrabe / uno que sabe reñir.

| La versión de Tricicle para el Teatro Alcázar de Madrid de 17 de junio de 2010. Javier Veiga como Renato-Don Mendo actúa para los otros personajes. El vestuario es de Marta Wazinger y los decorados de Jon Borrondo | Centro de Documentación Teatral (INAEM) | Foto de Daniel Alonso.

Podríamos citar cientos de afortunados y graciosos versos como los anteriores, pero vayamos ya al final, cuando don Mendo, rodeado de muertos, clavándose un puñal orgullosa- mente en el pecho, dice aquello de:

¡Ved cómo muere un león / cansado de hacer el oso! (...) / Sabed que menda... es Don Mendo, / y Don Mendo mató a menda.

En resumen, la obra tiene una gran riqueza de procedimientos humorísticos, y una espontaneidad, teatralidad y frescura, que hacen sea la obra más popular del teatro cómico español, y, desde luego, la más representada desde su estreno por profesionales y aficionados. | Texto: José Luis Alonso de Santos 

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