3.487. Adolfo Vidal Benito. Médico

Adolfo Vidal Benito, el que fuera durante muchos años médico de la Real Plaza de Toros, nacía en 1929 en Ciudad-Rodrigo (Salamanca). Era portuense por propia elección, ya que aunque su mujer, Teresa Vegas Hernández había fallecido y sus tres hijas residen fuera de la Ciudad (una en Extremadura y las otras dos en Galicia), él nunca quiso trasladarse  y permaneció en El Puerto de Santa María, --donde había desarrollado buena parte de su labor profesional--  desde su jubilación hacía casi 20 años como médico de la Seguridad Social hasta su óbito en octubre de 2010.

| Alfonso Sancho Mateos.

1929
El año de su nacimiento, 1929, era alcalde de El Puerto, Alfonso Sáncho y Mateos, (Ver nótula 1.281 en GdP). En el muelle de El Puerto explosionaba el Vapor ‘Cádiz’ que hacía el recorrido entre nuestra Ciudad y la capital. Ese mismo año se incorporaría al muelle de San Ignacio  la motonave ‘Adriano I’, que había estado efectuando el trayecto entre Sanlúcar y Sevilla, con motivo de la Exposición Iberoamericana. El investigador Antonio Gutiérrez constata que ese año «En El Puerto se palpaba la incertidumbre política y el deterioro de la monarquía; la ausencia del Teniente Coronel del Batallón de Cazadores de África, nº 7 y del Ayudante Militar de Marina al funeral por la reina María Cristina, organizado por el municipio, excusando ambos por escrito su asistencia, era una clara muestra. Asimismo excusó su asistencia el filántropo portuense Elías Ahuja Andria mediante una comunicación de su secretaria, sin firma».

En el coso taurino portuense desarrolló una gran labor ya que se le puede atribuir el mérito de haber sido el médico que modernizó las instalaciones de la enfermería, que hasta su llegada era muy precaria.

| Carnaval del Toro en Ciudad-Rodrigo (Salamanca).

No había dejado de estar vinculado con su ciudad natal, Ciudad Rodrigo, donde también era aficionado al Carnaval del Toro y pregonero en  el Pregón del Alguacililo, habiendo escritos diferentes artículos en el periódico ‘La Voz de Miróbriga’. De él dejó escrito el Jefe del Servicio Médico de la Enfermería de Ciudad Rodrigo en Carnaval, Enrique Crespo Rubio “Benditas las manos de Adolfo Vidal que recogen los datos y filiación de los heridos y lesionados para quedar reflejados en una estadística necesaria, mientras nos ilustra con su conversación”.

Adolfo Vidal fue inhumado en el Cementerio de Ciudad-Rodrigo, tras el funeral que se celebró al día siguiente de su fallecimiento en la parroquia de San Marcos, el 19 de octubre de 2010.

Persona culta y muy detallista, Adolfo Vidal dejaba seis nietos y muy buenos amigos, entre ellos Enrique Bartolomé quien, al poco de su fallecimiento escribía:Conocía a Adolfo de hace mucho. De la amistad con mi padre, con el que compartía café y churros en La Ponderosa, viene mi certera admiración. Alguna vez acudí a esa tertulia, que con Ventura Lozano y otros afectos, repasaba con la prudencia y la maestría que les caracterizaba, los aconteceres de la ciudad que los había acogido profesionalmente y a la que se habían entregado en cuerpo y alma. Porque Adolfo vivía con intensidad y apasionamiento cada faceta que tocaba. De la medicina, los comentarios de sus pacientes le hacían sentirse como en casa. De la cosa taurina, llegó a ser un enamorado de la Plaza Real portuense, y gracias a él y a su tesón su enfermería llegó a ser una de las mejores dotadas de España. Y del trato cotidiano, ni les cuento. Si tuviera que definirlo, tan sólo un calificativo: buena persona. Y ahí queda eso. Paseaba su figura, desgastada por el tiempo y por las fechorías del tráfico en la carretera, por la inmediaciones de la Parroquia del Carmen, mientras su semblante derrochaba sensatez, mesura y bonhomía de bien”.

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