3.555. Milagros Marroquín Travieso. Precursora de los derechos laborales de las mujeres

Milagros Marroquín Travieso, ‘la Marroquina’ es una precursora de los derechos laborales de la mujer en El Puerto de Santa María. Entró a trabajar en el Ayuntamiento como moza de hospital en el Hospital Municipal en 1976, donde ella y sus compañeras echaban jornadas laborales de sol a sol, de lunes a domingo. Gracias a su valentía y empeño ante la administración, aún con el dictador recién muerto, supo conseguir las mejoras laborales y salariales que hicieron que aquellas trabajadoras pasaran de una forma de trabajo más propia del siglo XIX a la del  último cuarto del siglo XX, con los derechos conquistados y aplicados. Aquello se vivió como una revolución en el Ayuntamiento, cuando aún no había empezado la Transición a la democracia. La Marroquina había militado en la clandestinidad en el PCE y más adelante sería una de las fundadoras del sindicato CCOO en nuestra Ciudad.
Aquella historia está contada en los ripios que un funcionario municipal, anónimo, escribiera el 18 de febrero de 1977, de los que nuestra protagonista tuvo conocimiento varios años después, ya en democracia, cuando el concejal Mario Peluffo Rojas se la pasó al hermano de la Marroquina, el que sería años después concejal, Miguel Marroquín Travieso.

| Los ripios que cuentan el suceso de la reivindicación, escrito por un funcionario anónimo.

Milagros entró a trabajar en el Hospital Municipal el 14 de marzo de 1976. Los horarios eran desproporcionados: de 7 de la mañana a 2 de la tarde y de 4 de la tarde a 10 de la noche. Y así, de lunes a domingos, todas las semanas, todos los meses. A la Marroquina aquello no le pareció normal, así que cuatro meses mas tarde, en julio, se dirigió al enlace sindical del Hospital, un hombre de procedencia gallega llamado Antonio, que se desentendió de sus preocupaciones, alegando que no quería meterse en problemas en aquellos tiempos convulsos.

1.786. JOAQUÍN CALERO MUÑOZ. El profesor radioaficionado.

Nuestra protagonista se dirigió entonces a su otro hermano Pepe Marroquín ‘el Bloque’, que era enlace sindical en bodegas Terry y le concertó una entrevista con el profesor Joaquín Calero Muñoz, quien entre otras ocupaciones en el anterior régimen había sido Delegado Comarcal del Sindicato Vertical. Éste les informó que debían acogerse al Convenio Laboral de Sanidad, en el que se regulaban horarios, salarios, descansos, ... Aquello les aclaró las ideas y le proporcionó nuevas energías.  Se fue para el Ayuntamiento a plantear sus reivindicaciones, entrevistándose con el responsable técnico de Personal, a la sazón Paco Sara. En aquella entrevista con Sara, que “fue en una sala grande donde había muchas mesas y funcionarios, --recuerda Milagros--, estaban entre otros Antonio Romero Castro o Eugenia Mena Román”. No hubo avenencia.

3.255. Antonio Romero Castro. El recordado Jefe del Negociado de Fiestas del Ayuntamiento

Como en 1976 no existía aún el sindicato CCOO, Milagros se dirigió al abogado laboralista gaditano Fernando Martín Mora y denunciaron al Ayuntamiento ante la Inspección de Trabajo, quien defendió a aquel colectivo frente al ayuntamiento portuense. Y ganaron reconociéndoles derechos, salarios, jornada de trabajo... La jornada pasó a ser de 8 horas, tuvieron fines de semana libres alternos, les pagaron atrasos, les subieron de categoría laboral: de moza a auxiliar de Hospital, dadas las funciones que allí realizaban y ¡en que condiciones! Aquellas mujeres todavía no se explican como no cogieron algún tipo de enfermedad.

| Milagros Marroquin, en 1976.

La Marroquina, por lo que dice la poesía, era temida. Ella no se explicaba por qué. Acaso por la fama que les habían creado a los comunistas durante la dictadura del General Franco. Lo que si tenía era determinación y carácter y haberse criado en una familia socialmente sensible y comprometida políticamente, en unos años en los que la dictadura era represiva con los movimientos y reivindicaciones laborales. Mas tarde militaría en el Partido Comunista y CCOO de forma abierta con la llegada de la Democracia hasta que decidió dar un paso al lado, ante la invasión de ciertos advenedizos en aquellas estructuras de participación política y sindical.

Milagros, viuda de Juan José Cordero Natera, tuvo cuatro hijos y se prejubiló con 60 años, tras tantos trabajados, alcanzando la jubilación definitiva a los 64, en 2015. Todavía conserva el sentido de la justicia y la determinación que le llevó, hace 42 años, a reclamar derechos y condiciones de trabajo dignas para aquellas trabajadoras del extinto Hospital Municipal ‘San Juan de Dios’.

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