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3.827. Carlos III. Un joven zangolotino de 13 años, visitó El Puerto en 1729, donde contempló por primera vez el mar

Cuando se cumplen hoy 230 años de la muerte de Carlos III de Borbón y Farnesio quién llegó a ser primero, duque de Parma y Piacenza, y archiduque de Toscana, luego, rey de Nápoles y Sicilia y, finalmente, rey de España y de sus Indias (1759-1788), recordamos su estancia en El Puerto de Santa María en 1729 siendo un zangolotino de 13 años de edad, en cuya bahía de Cádiz contempló por vez primera el mar. Está considerado como el mejor soberano de la rama española de los Borbones. | En la imagen, retrato de Carlos III de Borbón, de niño, que sería llamado El Político. 1724. Óleo sobre tela 125 x 184 cms. Museo del Prado. Madrid.

La primera de las tres estancias de Carlos III, fue el 1 de abril de 1729, acompañando a sus padres, Felipe V e Isabel de Farnesio, con el resto de la familia. Se dispusieron dos arcos triunfales de adorno y bienvenida a los Reyes e infantes: en la calle Larga, a cargo del gremio de hortelanos de ramos, hierbas y flores que terminaba en un arco y un segundo en la calle Vizarrón --hoy Cadenas-- que desemboca en el Polvorista, a cargo del gremio de mercaderes, profusamente decorados con dorados, telas de damasco, y fuegos artificiales.

Describe la historiadora María Rosario Leal Bonmati el acontecimiento: “El día 1 de abril llegaron por mar al Puerto a las tres de la tarde y fueron recibidos por don Domingo Abad y don Pedro Pineda, en nombre de la Ciudad. Los Reyes desembarcaron en el puente que habían adornado y se pasearon hasta los alojamientos del Rey ‘por la corta calle hasta llegar a la casa y toda la plazuela y calles circunvecinas y todas las embarcaciones que había en el río empavesadas con muchas banderas, flámulas y gallardetes”.

En sus siguientes visitas, pasaron los veranos de 1729 y 1730 en El Puerto de Santa María,  coincidiendo con la incorporación de El Puerto de Santa María a la Corona de Castilla, hasta entonces regido por los Duques de Medinaceli. Sería el  11 de junio de 1729 cuando se hará público.

 

| Felipe V e Isabel de Farnesio.

Continúa Maria Rosario Leal: Durante los meses estivales, la familia real se dedicó a las ‘ordinarias recreaciones de pesca y otras que franquean sus contornos’. Dentro de estas últimas cabe citar la expedición que se organizó al fuerte de Santa Catalina para ver la salida de la flota de Indias, las visitas a los dos monasterios franciscanos o las fiestas por el nacimiento del heredero a la corona de Francia, en la iglesia Conventual de la Victoria y la Octava solemne con procesión de la Virgen de los Milagros, patrona de la Ciudad.

Dentro de estas fiestas, con dimensión parateatral nos interesa especialmente la procesión del Corpus Chisti --el 16 de junio-- que se realizó en la Ciudad contando con la presencia de los Reyes. Desde un primero momento, la preocupación es el estado de las vías públicas y se dedican a quitar los hoyos de las calles por donde va a pasar la procesión y a cubrirlas  con grandes lonas y velas”.

| Casa de Don Juan Vizarón, alojamiento de Felipe V e Isabel de Farnesio | Foto: Colección Puertoguía.

Los alojamientos reales fueron en la Casa Palacio de Don Juan Vizarrón, desde la que se hizo un pasadizo cubierto que atravesaba la calle Aurora hasta la plaza del Polvorista, donde se alojaban los infantes, comunicándose por el interior con las casas colindantes.

El joven Infante Carlos pasaba su tiempo junto a su hermano el Príncipe Fernando en divertimentos tales como la caza, la pesca, el manejo de monturas y paseos por la marina y las huertas.

| Casa del Almirante Palacios, en la Plaza del Polvorista, casa en la que se alojaron los Infantes, pues estaba comunicada con la del marqués de Santa Cruz, en calle Aurora | Foto: Colección Puertoguía.

| Obras de rehabilitación --que no restauración-- de la casa palacio de Antonio de Santa Cruz, también conocido como de Valdivieso. | Año 1983.

Mientras los Reyes disfrutaban de la caza en el Coto de Valdelagrana, plagado de conejos, la pesca o los paseos por la Ribera hasta El Palmar, igualmente gozaban de una vistas privilegiadas desde el cenador que sobre el mismo río tenían  y hoy desaparecido tras el derribo ordenado por el alcalde Hernán Díaz que la justicia ha mandado restituir y cuya restitución no llega. El río, el mar, el coto, las poblaciones en en lontanaza hacían disfrutar de unos días inimaginables, cuando no soplara el viento de Levante.

| Carlos III

En 1730 Carlos III estuvo en El Puerto de Santa María entre el 3 de septiembre y el 11 de octubre ocupando las mismas viviendas que el año anterior. La estancia sería menor dado que una epidemia ‘de vómito prieto, calenturas malignas con hipo y otros accidentes’ aconsejó que se marcharan cuanto antes para evitar el contagio. Esta fue la última vez que Carlos el Infante Carlos, ya con 14 años, visitó nuestra Ciudad.

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