4.011. José Manuel Pinto Colorado. Productor Musical y antes portero de fútbol

José Manuel Pinto, portuense nacido en 1975. Ex portero del Betis, Celta y F.C.Barcelona. Productor musical con el alias de Wahin, ha ganado un Grammy, vende su música a Hollywood y ahora publica su música con su nombre. Al principio de su vida en el deporte profesional, vivió en una pensión. Ahora se levanta mas temprano que en sus tiempos de portero.| Foto: Murray.

--¿Qué música se escuchaba en casa de sus padres?

--Lo típico: música tradicional, Julio Iglesias, recuerdo algún vinilo de Michael Jackson... En mi familia hay gente que jugó al fútbol, pero músicos, ni uno.

 

--O sea, que nadie le enseñó a tocar nada.
--Nada. A los 14 años monté un grupo de hip hop, me compré un teclado y fui investigando. Hice un FP de electrónica y mi trabajo de grado fue una mesa de mezclas. En el Betis me dijeron que me pagaban la matrícula para que estudiara por las tardes, que no podía ser un niño sin nada que hacer. Les dije que quería hacer piano y estuve dos años, hasta que empecé con el primer equipo. Nunca dejé de estudiar... Me fui al Celta, y estudié guitarra. Soy ese andaluz que aprendió a tocar la guitarra en Vigo.

--Y de crío, con sus amigos, ¿importaba más el fútbol o el hip hop?
--Yo estaba muy concentrado en el fútbol, pero no me gustaba ver partidos. Jugar sí, podía jugar 10 partidos seguidos, pero me aburría verlos en la tele. Aún me aburre. No era algo que compartiera con mis amigos. Con la música era diferente, rapeaba en la calle.

--España odiaba el hip hop en esa época.
--Éramos unos bichos, una secta rara, éramos como leprosos. No sé de qué me venía el hip hop: de la calle, supongo. Yo era el típico chaval que iba con un parqué a hacer break.

--El 'break' tiene que ver con ser portero.
--Claro. Por la agilidad y por la valentía.

| Foto: Murray

--¿Me enseña las manos?
--Sí. Fíjese en el meñique izquierdo.

--Está un poco deformado, ¿no?
--Es el dedo con el que caemos, es el que se hace daño en cada estirada, el que se engancha en el césped seco. También pesan las lesiones a las que no dediqué el tiempo suficiente, las veces que he jugado con dolor...

--Y ese dedo, para la guitarra, será fatal...
--Al contrario, usaba la guitarra para fortalecer los músculos de la mano cuando empecé a tener lesiones.

--¿Y las trenzas? ¿Se las dejó para crear un personaje, para intimidar a los rivales?
--Llevo 10 años con ellas. Las tengo que cambiar cada tres semanas. Me las dejé porque quería hacerme rastas, pero le vi algunos problemas, no por intimidar.

--Pero un portero, si da miedo, mejor.
--Más que miedo, respeto. A veces hablaba con los rivales, había una parte de guerra psicológica... Que el delantero tuviera que pensar. Pero eso no va con las trezas.

--Antes hablaba de la música de calle. Pero usted es ya un señor con la vida resuelta.
--Sí. Y mis canciones ya no tienen la calle que tenían. Pero expresan una lucha.

--¿Y qué lucha tiene usted ahora?
--Mi lucha es dejar algo en la música que merezca ser recordado. Dejar un grano de arena, algo bueno para la juventud. Soy padre de dos niños, lucho para que sepan jugar entre ellos, relacionarse de persona a persona, sin que sea todo a través de una pantalla.

--¿Se acuerda de aquella noticia que decía que el 60% de los ex jugadores de la NBA estaban arruinados? ¿A qué le suena?
--Me suena a que el deportista cree que su carrera va a durar siempre, no ve venir que el fútbol se acaba cuando uno aún es joven. No lo ve venir ni económica ni emocionalmente.

--¿Se deprimió el día de la retirada?
--No, porque tenía algo que hacer. Al día siguiente ya tuve que despertarme más temprano que cuando jugaba.

--Ésa es la reflexión de un adulto. ¿Hizo bobadas de nuevo rico con 23 años?
--No, porque el dinero no me entró rápido. Durante años, viví en una pensión. Iba al Puerto y volvía cargado con comida de mi madre. El único lujo que me permitía era alquilar una casita de veraneo en el Puerto de Santa María para mi familia. | Texto: Luis Alemany | Fuente: EM Papel.

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