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4.664. La viñeta de Alberto Castrelo. El año sin primavera

En abril de 1815, una enorme erupción del volcán Tandora, en Indonesia, alteró el clima de todo el planeta. Una inmensa nube formada por toneladas de polvo, cenizas volcánicas y dióxido de azufre oscureció el firmamento y las temperaturas bajaron drásticamente.

Doce meses después, aquella erupción arrasó los cultivos y las cosechas en China, Estados Unidos y casi toda Europa, donde el invierno se prolongó durante seis meses: desde entonces, 1816 se conoce como “el año sin verano”, el largo invierno que atrapó a Lord Byron, al poeta Shelley y a su mujer Mary a orillas del lago Leman, donde Mary Shelley escribió Frankenstein.

Pues bien, 2020 será para nosotros “el año sin primavera”. En realidad, como decía el poeta Ángel González, “la primavera avanza”; la primavera empezará mañana mismo y los cerezos brotarán sin pedirnos permiso.

Solo nosotros, los humanos, hemos parado el reloj: estamos en cuarentena. Somos la única especie en estado de alarma: los leones del Serengueti y las ballenas de la Antártida siguen su vida y su muerte, ajenos a nuestra pandemia.

O tal vez, su verdadera pandemia somos nosotros, los humanos, la especie que extermina a otras especies, que mata leones y ballenas, y pone el planeta al borde del abismo. Ahora que nos sentimos amenazados por un virus global --como antes por la peste negra o por la pandemia del cáncer--, desde la perspectiva de la Naturaleza, de la que somos parte, podemos preguntarnos: ¿Quién amenaza a quién? ¿Quién ha robado este año la primavera?

O mejor, ¿qué podemos hacer para que 2020 nos devuelva la primavera? | Texto: Valentín Carrera.

 

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