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Cosas que pasaron en El Puerto (7) #6.491

¡Cobraste, Portas! El origen de un dicho popular

| El gaditano Gabriel Monge ‘El Nene’ (1834-1922) en 1913. Foto, archivo de Luis Suárez Ávila.

| Texto: Enrique Pérez Fernández
Yendo de boca en boca, el dicho ¡Cobraste, Portas! fue muy popular en la Bahía. Nació en el muelle de Cádiz en el último tercio del siglo XIX, en uno de los vapores de pasajeros que hacían la travesía a El Puerto. Por tradición oral, ha llegado a nuestros días aunque su recuerdo y uso está prácticamente extinguido. Solía emplearse cuando se daba por hecho que una deuda contraída no se iba a pagar o, en sentido más amplio, cuando un contratiempo no tenía solución.

No seré yo quien cuente la circunstancia que dio pie al célebre dicho, sino mi querido y añorado amigo Luis Suárez Ávila, que en 1989 lo rescató del olvido en su magistral estudio El romancero de los gitanos bajo andaluces, germen del cante flamenco.

| A la izquierda, la Plaza de Toros de El Puerto anterior a la actual de 1880. A la derecha, la iglesia y convento de San Francisco. Imagen generada con IA a partir de una antigua fotografía. | Imagen generada con IA

En una nota, escribió Luis:  
Gabriel Monge El Nene, de viejo, era conocido en Cádiz como vendedor de avellanas tostadas, avellanas de los toros, y los Melu, José Pedro y Agustín Fernández López, de antiguo linaje gitano-portuense, me contaron en una ocasión que el dicho ¡Cobraste, Portas! lo pronunció por primera vez este Gabriel.

| Imagen generada con IA

Había en Cádiz, en el siglo pasado, un mayorista de ultramarinos y coloniales llamado Portas Pelegrín, calle San Fernando, 1, que daba de fiado frutos secos a los vendedores ambulantes. Estos pagaban al mayorista una vez hacían dinero su mercancía.

Gabriel Monge, un día de Toros en El Puerto, salió con su canasto de avellanas y, al subir la escalerilla del antiguo barco de vapor que hacía la travesía Cádiz-El Puerto, dio un traspié y las avellanas cayeron al agua. Fue entonces cuando se dice que pronunció esa frase que ha quedado acuñada en el habla gaditano-portuense.

| Imagen generada con IA

Con seguridad, la anécdota debió ocurrir antes de 1883 pues este año estaba al frente de la tienda de comestibles en la referida calle San Fernando nº1, frente al Ayuntamiento, Nicolás Portas Rodríguez, hijo de Emilio Portas Pelegrín, que aún la llevaba en 1873.

El vapor debía ser el San Antonio, el primero que el naviero gaditano Antonio Millán puso en servicio entre 1872 y 1882 para cubrir la travesía entre Cádiz y El Puerto, con atraque en Cádiz frente a la Capitanía (donde hoy atracan los catamaranes) y en El Puerto en el muelle del Vapor; el que quedó destrozado en julio de 1929 al explotar la caldera del Cádiz, el último de los numerosos vapores de la familia Millán. Ante la pérdida de ambas infraestructuras, quizás alguien soltó entonces el popular dicho nacido en fecha imprecisa entre 1872-1882: ¡Cobraste, Portas!, que en cierta ocasión le salió del alma a un popularísimo gitano gaditano, cantaor y romancista, Gabriel Monge ‘El Nene’.

| Embarque en el vapor Emilia (sucesor del San Antonio) en el muelle del Vapor, década de 1880 (foto restaurada con IA). A la izquierda, la Posada de Vista Alegre.

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Serie 'Cosas que pasaron en El Puerto'
El sexagenario y el lebrillo (1)
A La Andaluza la llamaron La Burra (2)
¡Esos niños! (3)
Febrero de 1933, la que se lió con las monedas (4)
Almendrita, un fantasma en Santa Clara (5)
Gran Remplus, de oficio ayunador (6)              

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