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Pilar Jiménez Ortega, vivió su infancia en la calle Conejitos, 14, empero, nació ella no se acuerda por que --era muy pequeña--, en el Hospital de Puerto Real el 16 de enero de 1976. Es la tercera de tres hermanos, junto a Alfonso y Belén. Estudió en el Colegio de Las Esclavas y en Bellas Artes estudiaría dibujo y piano, tomando también clases particulares de inglés, sobre todo. Empezaría el bachillerato en el Instituto Santo Domingo, pero no lo continuó para centrarse en el negocio familiar, el talller de Motos Marín, situado en la calle Santa Lucía, esquina y vuelta con Durango.

Es una mujer que sabe de motocicletas. Y de mecánica. Veamos la ecuación: conocimiento de motos + mecánica + mujer = una combinación poco usual en un mundo dominado mayoritariamente por los hombres, a los que se encuentra a diario detrás del mostrador, o en el día a día de la gestión familiar de la tienda de Motos Alfonso Marín.

motos_marin_puertosantamariaTres años ha estado Pilar montando y desmontado motocicletas. Y metida en la mecánica de estos rugientes caballos desde los 10 años hasta ahora. Ha sido una pionera junto con su hermana Belén (vendedora, mecánica y motera) en el mundo de las motos en la Bahía de Cádiz. Un mundo machista. «A veces he tenido que reconvenir a algún comprador que, para su mujer, no quería comprar un casco de la misma calidad que el suyo». No le gusta mezclar el trabajo con su condición de mujer. Aunque es algo que no puede ocultar, belleza y personalidad. En varias ocasiones, dados sus conocimientos y su desenvolvimiento ha recibido ofertas de varias marcas: Kaasaki, Onda, Yamaha, entre otras para dirigir las delegaciones de otras provincias o capitales: Almería, Huelva, Cádiz.

Pero sin lugar a dudas la persona más influyente en su vida ha sido su abuelo: Diego Ortega Romero “el Loco”, famoso por sus peripecias vividas con la bicicleta y que próximamente traeremos a esta web, así como la de un primo de Pilar, otro porteño que triunfó muy joven con la bicicleta. El caso es que Diego Ortega ha sido la referencia más importante que tiene en su vida, pues fue algo más que un padre, su amigo, su confidente, lo que mejor que pasó por su vida, recuerda con énfasis Pilar.

EL TALLER DE ALFONSO MARÍN.

El Taller de motos de Alfonso Marín, lo empezó su padre, Alfonso Jiménez Marín en la calle Conejitos, con apenas 15 años. Antes, desde los 7, había aprendido el oficio empezando con Gurrea. Era el mayor y con su trabajo empujó para llevar adelante a su familia, padres y 7 hermanos. En 1990 el taller se trasladó a su actual ubicación, en la calle Santa Lucía, un bodegón que compraron a Paco Flores.

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LA MOTORADA.

En El taller de Marín, que es como se conoce a la tienda de motos, fueron uno de los pioneros cuando en nuestra Ciudad se empezaron a celebrar las concentraciones con motivo del Campeonato del Mundo de Motociclismo de Jerez. Recuerda Pilar que acababan cerrando la tienda los domingos a las 8 de la mañana cuando ya se quedaban sin productos que vender. En esos años «teníamos que despejar la tienda, porque no cabían las personas que no pedían que viéramos su vehículo o que querían comprar cualquier cosa». Pero desde hace tres años «el panorama ha cambiado bastante».