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La cena contó con 130 comensales, venidos desde diversos puntos de El Puerto, muchos procedentes del extranjero.

Mientras esta noche en muchas casas de El Puerto sobrará la comida, en otras escasearán las viandas y en las calles, los sin techo volverán a pasarla refugiados en cajeros, soportales o puertas de negocios. A éstos sin techo fijo, malviviendo en lugares sin condiciones de salubridad, a esta Gente de El Puerto Pobre, los voluntarios de Sol y Vida les dieron una alegría durante el pasado lunes. En el local que el Area de Bienestar Social les tiene asignado en la calle Cruces, cerca de la Barriada José Antonio, les dieron de comer y cenar a unas 230 personas. Era la comida de Navidad para unos, para otros la Cena de Nochebuena.

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En la cocina, se preparaban y repartían los platos que iban a ser degustados por los invitados a esta cena pre navideña.

Más de 30 voluntarios --mas mujeres que hombres-- cocinaban, servían, recogían para que estos porteños vecinos o transeuntes vivieran una comida de acuerdo con las fechas: jamón, gambas, langostinos, sopa, cordero con patatas y tarta. Eso fue la noche del lunes. Esta Nochebuena o en la Navidad de mañana no sabemos que comerán. Posiblemente alguno pertenezca a ese grupito de no mas de 20 que casi a diario desayunan o meriendan con los de Sol y Vida. Puede que, también, algunos voluntarios que saben donde paran unos pocos de los sin techo, les lleven unas fiambreras y un termo con café caliente. Puede que en algo se mitigue el frío interior de vivir con hambre, algo mucho peor que pasar hambre, ni siquiera comparable con estar desmayado.

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Empresas y particulares anónimos donan alimentos y atienden necesidades a diario desde los almacenes y locales de Sol y Vida.

Estos días en Cáritas también han repartido bolsas para familias necesitadas. Muchas conciencias se han movido porque la cosa no está igual que antes. A fin de cuentas lo que vivieron estos hombres y mujeres el pasado lunes con lo que vivirán esta noche no son sino contrastes. Como contraste es, para los que vivimos de este lado de la suerte, que algunos no puedan cenar esta noche, del empacho de tantas comidas y actos sociales por mor de la Navidad. Eso es últimamente esta fecha, un periodo de contrastes, donde el corazón de unos cuantos llama a moverse a los demás, para compartir y ser solidarios. Como hacen estos voluntarios con su tiempo, con el tiempo que le quitan a las familias para darles un rayo de sol y esperanza de vida a quienes se confortan en sus comedores.

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