1.364. EL VIENTO Y LA PIEDRA. Deterioro de la Prioral.

Puerta inconclusa de Las Campanas. Gran angular. /Foto: Javier de Lucas.

Debió destacar como ningún otro edificio, ¡y eso que en El Puerto los hay muy bien plantados, cuyas fachadas aun reflejan el pasado abolengo de una época próspera! Y los patios que cobijan, ¿qué me dicen de ellos…? La Prioral es una inmensa mole de piedra, de planta gótica y remates neo-renacentistas que se eleva sobre un templete escalonado. No guarda proporción con los edificios colindantes, en especial con la capilla de la Aurora, tan modesta y tan hermosa, que apenas toca por una de sus esquinas. La bien planeada plaza de España permite contemplar el monumento en su justa proporción.

Puerta del Sol. Detalle. /Foto Paco Belmez.

Y, si no fuera suficiente, se puede admirar desde Micaela Aramburu, recorriendo con la vista toda la calle Palacios, hasta tropezar con ella. Es una visión espeluznante hacerlo al atardecer, cuando la luz desfallecida aún tiene ánimos para jugar con la espadaña y el campanario, cuando proyecta sombra sobre los contrafuertes y la recorta del inmenso cielo.

Zona de respeto de la Iglesia Mayor. Detalle Columnas. /Foto: Bitarita.

Las columnas que señalaban los límites del suelo sagrado ya no sostienen guirnaldas de hierro, donde los críos nos columpiábamos con equilibrio arriesgado e inestable.

Capilla adosada a la fachada de la Iglesia Mayor Prioral. “Tu honorificencia populi nostri” Tu eres la honra de nuestro pueblo. Fue construida por internos del Penal del Puerto en el año de 1940. /Foto: J.M.M.

Mientras la circundamos, sorprenden muchos detalles de la misma: La modesta capillita de la Virgen, oratorio callejero y recuerdo de su celestial presencia… Nunca faltan flores frescas y los candelabros laterales aún brillan mientras la ciudad duerme. En dirección sur, al otro lado de la portada, hay una gran cruz de madera que recuerda a Cristo en su pasión. La madera se ha abierto y apenas se sostiene con los cuatro agarres de hierro que la fijan al paramento. Sus lineas oscuras, entrecruzadas y ordenadas, forman un doble eje de simetría respecto del ventanal y los ojos ovalados.

Sillares desgastados de la Piroral de la Puerta de las Campanas. /Foto: F.A. Gallardo.

¡Qué será de ella cuando los vientos de poniente y levante, tan característicos y conocidos, acaben por borrar la fisonomía de sus tallas, en su afán por devolver lentamente la arenisca que la conforman a la sierra de San Cristóbal! ¿Quién detendrá este deterioro, esta conversión a la nada de su impresionante alzado? ¿Qué será de sus espectaculares remates, de sus bajorrelieves, de las virtudes capitales que otean impertérritas la ciudad, de la enigmática fachada del sol y la pretendida fachada gótica?

Otra vista de la Puerta del Sol. /Foto: Hikergoer.

Si nadie lo remedia, acabarán desdibujadas en el espacio y el tiempo; en ese tiempo que alguna vez marcó el reloj de la torre lateral de levante. ¿No es una ironía que se haya detenido en las diez y diez, la hora más simpática?» (Texto: Álvaro Rendón Gómez).

Fachada lateral de la Iglesia Mayor Prioral, convertida en principal. /Foto: Costaluz.

3 comentarios en “1.364. EL VIENTO Y LA PIEDRA. Deterioro de la Prioral.

  1. alberto boutellier

    Solo alguien como Alvaro Rendón, podría dar un aldabonazo en nuestras conciencias a través de este corto artículo, en el que recuerda el pasado, nos muestra el presente y nos amenaza con el futuro del monumento emblemático de El Puerto de Santa María. Estremecedor el que próximas generaciones tengan que decir, “estas ruinas no hace muchos años fueron la Iglesia Mayor Prioral”. Parece que las piedras de la magnífica foto de Gallardo gritan la premonición. Enhorabuena, Alvaro, por esta denuncia y la forma de expresarlo, maestro.

  2. Inmaculada Gómez

    Hace tiempo ya se habló de esto, y creí que se había puesto en marcha la plataforma " salvemos la Prioral" , o algo parecido.
    Yo, como mucha gente de El Puerto, estaríamos dispuestos a hacer algo para ayudar a su conservación-restauración.

  3. CFGS

    Si nadie lo remedia terminará cayéndose, como otros tantos monumentos de la Ciudad, debemos tomar cartas en el asunto, al menos en la medida posible y parar el deterioro constante, que desde siglos viene teniendo el templo, si ponemos de nuestra parte, conseguiremos algo, la Capilla del Sagrario se ha puesto en valor, la de la Patrona algo le falta, la Sacristía de la Capilla, la del Rosario el retablo se restauró, algún cuadro de la Iglesia también, espero que con el esfuerzo de todos, se le dé un cambio a nuestro Templo

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