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El clero de la Diócesis Asidonia-Jerez, a la que pertenece El Puerto, celebró el pasado domingo a San Juan de Ávila, patrón de los sacerdotes, en una jornada presidida por el titular Monseñor José Mazuelos en la que fue homenajeado el párroco de San José Obrero, Francisco González García, así como los sacerdotes sanluqueño y jerezano, Juan Mateos Padilla y Francisco Fuego Luza, respectivamente.

El clero diocesano, reunido en la Casa de Ejercicios de La Inmaculada.

La práctica totalidad de los sacerdotes diocesanos de Asidonia-Jerez participaron en la celebración anual de San Juan de Ávila, patrón del clero español, a quien se honró coincidiendo además en esta ocasión con el año jubilar que se mantiene durante todo 2013 y que ya trajo su reliquia a la Diócesis hace unos meses.

Un oración inicial, la acogida de los participantes y el rezo de la Hora Intermedia antecedieron en la Casa de Ejercicios de la Inmaculada, sede en El Puerto de Santa María de este encuentro, la ponencia que sobre el Maestro Ávila ofreció el sacerdote Ángel Pérez Pueyo, secretario de la Comisión de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española.

Posteriormente recibirían el homenaje de sus compañeros sacerdotes al celebrar este año el cincuenta aniversario de su ordenación presbiteral los siguientes: Francisco Fuego Luza, párroco de Ntra. Sra. de las Nieves en Jerez. Francisco González García, párroco de San José Obrero en El Puerto de Santa María. Juan Mateos Padilla, que ha sido párroco de Sto. Domingo en Sanlúcar de Barrameda.

Todos ellos fueron ordenados el 16 de junio de 1963 junto al también sacerdote diocesano, hoy en día residente en Murcia, Manuel Rodríguez Pérez, finalizando con una ágape en comunidad. /En la imagen, el párroco de San josé Obrero, Paco González.

Francisco González García, también es Arcipreste de El Puerto de Santa María-Rota, siendo uno de los cuatro sacerdotes fundadores de San José Obrero, junto al Cura Manolo y Ernesto Bellido Romero, un hito de la nueva iglesia que se desmebró en 1970 de la parroquia de San Joaquín, con los nuevos aires que trajo el Concilio Vaticano II, al final del anterior régimen político, para atender la parte Nordeste de la Ciudad, en torno a la barriada del Palmar de la Victoria. /Fotos: Inma Ortega.

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