2.088. ALBERTO PICHARDO GALLARDO. Un arqueólogo en busca del Papa perdido.

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Cuando Alberto Pichardo Gallardo, historiador de 25 años, anunció a su familia que abandonaba El Puerto de Santa María y se trasladaba a Italia para buscar la tumba de un Papa desaparecido, no les extrañó lo más mínimo. Pese a no contar con ningún antecedente de arqueólogos en la familia, sus padres --un técnico de una empresa de telefonía y una profesora de guardería-- le habían inculcado su pasión por el pasado y le animaban en su adolescencia a que pasara los veranos excavando en yacimientos. Hasta hizo cursos de arqueología submarina. Ahora lo encontramos en las catacumbas de una ciudad con mucha historia cerca de Roma: Viterbo, buscando al único Papa al que el Vaticano no tiene ubicado ni enterrado en lugar santo, el que quiso que Alfonso X El Sabio --fundador de El Puerto de Santa María-- fuera el emperador de la cristiandad: el Sacro Imperio Germánico. El hermano del rey Sabio, Fernando, fue el primer Arzobispo de Sevilla, nombrado por el Papa Alejandro IV.

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--La historia del Papa desaparecido (Alejandro IV, a quien los españoles deben la Universidad de Salamanca) es bastante desconocida, al menos fuera de Italia.

--Por casualidad, mientras estuve de Erasmus en Viterbo, descubrí cómo bajo la ciudad existía todo un mundo subterráneo, galerías y salas, que iban desde época etrusca a la II Guerra Mundial. Un mundo inexplorado que recogía en sí mismo todo el pasado histórico de 2500 años de antigüedad de una ciudad. En una pequeña placa casi olvidada de la catedral recordaban la historia del Papa ocultado en una de estas catacumbas. Fue un flechazo. Y dura ya seis años.

--Parece que su búsqueda es, como en aquella célebre película, una auténtica última cruzada... ¿En qué momento decides consagrar tu vida a encontrar la tumba de Alejandro IV?
--Suena a película, pero fue por un sueño. El verano antes de decidir regresar a Italia, al despertarme de la siesta, lo primero que vi al abrir los ojos fue un azulejo que me habían regalado con una imagen de la carta del tarot que representa al Papa. En ese duermevela me vinieron unas palabras que me dijo un profesor: «--Las instituciones sólo dan financiación en los aniversarios de los acontecimientos». Al levantarme miré la fecha, y justo al año siguiente se cumplía el 750 aniversario de la muerte del pontífice. Hice las maletas y me fui a contarle mi proyecto a las autoridades civiles y religiosas de Italia. Como carta de presentación: excavaciones en Pompeya, Bolonia, Herculano, Gibraltar, cursos de arqueología subacuática, un doctorado a medias...

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Exteriores de la Catedral de Viterbo.

EL PROYECTO.
Cuando volvió a España comenzó a redactar un proyecto definitivo, a buscar colaboraciones con diferentes científicos, universidades, empresas de geofísica, a buscar cómo financiar el primer periodo del proyecto. Volvió a Viterbo gracias a un préstamo que tuvo que pedir a un banco, para tener una cobertura inicial. Y, tras hora y media de reunión, obtuvo el beneplácito del obispo de la ciudad, monseñor Chiarinelli, para realizar las investigaciones en la catedral y el palacio y que luego refrendaría su sucesor, Fumagalli. Fue el comienzo de la verdadera búsqueda de la tumba...

--¿Quién le apoyó en los inicios?
--Moralmente y económicamente principalmente mis padres y un primo que es un apasionado de la Historia y veía cómo el proyecto que había creado era de un gran valor histórico y científico. El ayuntamiento de Viterbo nos ha apoyado desde el principio. Aunque económicamente la situación es complicada con la crisis, sí nos dieron la posibilidad de cedernos una sede en las cercanías de la catedral. Una vieja iglesia ex consagrada donde hemos creado el Instituto de Investigación Alejandro IV

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El Instituto “Alejandro IV” esta compuesto de jóvenes investigadores europeos de diversas disciplinas, científicas y humanísticas, que han decidido de integrar sus diversas competencias para afrontar en modo completo y eficaz los diferentes proyectos del Instituto, a través de un trabajo diferenciado y con sinergia al mismo tiempo. Este espíritu de unión y condivisión representa la esencia fundamental del Instituto “Alejandro IV”.

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Alejandro IV, Papa desde 1254 hasta 1261.

Y es que la historia de Alejandro IV es bastante peculiar. Fue hijo del señor de Jenne y pertenecía por línea materna a los condes de Segni, familia que daría cuatro Papas a la Iglesia. Ocupó gran número de cargos dentro de la curia romana gracias a su tío materno el Papa Gregorio IX, quien le nombraría cardenal y con ello le daba acceso a ser sucesor de Pedro. En 1257, tres años después de ser elegido pontífice, tuvo que huir de Roma por su enfrentamiento con Manfredo, hijo ilegítimo del emperador Federico II que pretendía coronarse como rey de Sicilia. El Papa, contrario a las pretensiones del bastardo, llegaría a excomulgar en dos ocasiones a Manfredo. Los nobles romanos que apoyaban su causa, con el senador Brancaleone a la cabeza, armaron y levantaron al descontento pueblo de Roma contra el Papa y sus partidarios, dando lugar a una de las etapas más violentas y crueles de la ciudad eterna. Alejandro IV y la corte pontificia huyeron a Viterbo, ciudad al norte de Roma con unas inexpugnables defensas, y que sería durante 24 años y ocho pontífices centro del orbe católico.

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Búsqueda en el interior de la catedral de Viterbo con diferentes tecnologías no invasivas.

--¿Por qué escondieron la tumba del Papa?
--Querían evitar la profanación de los restos por parte de sus enemigos, que se produjera otro episodio como el del denominado Sínodo Cadavérico: Esteban IV mandó exhumar el cuerpo de su enemigo y antecesor, el Papa Formoso, para juzgar su cadáver. Llevaba nueve meses muerto, le vistieron con todos los ornamentos pontificios y le sentaron en el que había sido su trono. Una vez juzgado y condenado arrojaron sus despojos al río Tíber.

--¿Qué resaltaría del pontificado de Alejandro IV?
--Fue contemporáneo de Francisco de Asís, de quien reconoció oficialmente sus estigmas y fue un gran protector de su orden. Canonizó entre otros a Santa Clara de Asís. También defendió fuertemente la cultura, y se hizo rodear de personajes tan influyentes como Santo Tomás de Aquino, San Alberto Magno o San Buenaventura.

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lberto, a la derecha, en el interior las galerías efectuando trabajos e investigación.

NEXOS CON ESPAÑA.

--También existen algunos nexos del Papa con España.
--Lo más significativo fue que elevó a la categoría de universidad a Salamanca, de la que decía que era «la cuarta luz que iluminaba el mundo». Le concedió sello propio y la licencia Ubunque Docendi, con la que podía impartir clases con el beneplácito de la Iglesia. Es la cuarta universidad más antigua del mundo tras Bolonia, Oxford y París. Otro hecho curioso es que intentó que Alfonso X el Sabio fuera proclamado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. No lo logró.

En la actualidad el proyecto lleva realizado sólo el 35-40% del trabajo total de investigación. Han usado nueve metodologías diferentes con máquinas diversas, como pruebas electromagnéticas o georradares, todas no invasivas porque las autoridades religiosas, de momento, no han dado el visto bueno para poder excavar. Se ha estudiado gran parte de la colina sobre la que se asienta la catedral y el palacio de los Papas. El equipo de Pichardo ha localizado en el interior de la catedral los restos del muro del templo de Hércules de época etrusco-romana. También galerías que recorren todo el subsuelo de la catedral y que no se sabe con certeza dónde desembocan. Todos los esfuerzos son pocos para el arqueólogo, que ha tenido que renunciar a la cercanía con su familia y amigos o a otra de sus grandes pasiones, navegar por la Bahía de Cádiz, de su infancia a la que cantaba su paisano, el poeta universal Rafael Alberti.

En la plaza de la catedral también han hallado dos criptas, y una de ellas se comunica por una galería subterránea con el templo. Tienen ya localizadas dos estructuras metálicas que por las dimensiones se podrían corresponder con dos tumbas. Y en un tercer área de la plaza creen haber encontrado otra posible candidata a tumba del Santo Padre.

Aquellos que en el s. XII escondieron al Papa en este kilométrico laberinto subterráneo que alberga de Viterbo en sus entrañas lograron su objetivo y Alejandro IV parece divertirse jugando a esconderse del joven Indiana Jones gaditano. /Texto: Jaime Lázaro.

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